[0:16]Gracias.
[0:21]Estoy honrado de estar con ustedes en la ceremonia de graduación en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, nunca me gradué de la universidad. Esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria. Hoy quiero contarles tres historias de mi vida. Eso es todo, no gran cosa, solo tres historias. La primera historia es sobre conectar los puntos. Me retiré de la Universidad de Reed después de los primeros seis meses, pero estuve yendo de modo intermitente por otros 18 meses o más antes de retirarme de verdad. Entonces, ¿por qué me retiré? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, y decidió darme en adopción. Ella creía firmemente que debía ser adoptado por graduados universitarios, así que todo estaba arreglado para que apenas nacer, fuera adoptado por un abogado y su esposa. Excepto que cuando aparecí, ellos decidieron en el último minuto que en realidad deseaban una niña. Entonces mis padres que estaban en lista de espera recibieron una llamada en medio de la noche preguntándoles, ¿tenemos un bebé varón no deseado? ¿Lo quieren? Ellos dijeron, por supuesto. Mi madre biológica luego se enteró que mi madre nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca se había graduado de la enseñanza media. Así que se negó a firmar los papeles de adopción definitivos. Solo cambió de parecer unos meses más tarde y cuando mis padres prometieron que yo iría a la universidad. Ese fue el inicio de mi vida. Y 17 años más tarde fui a la universidad. Sin embargo, ingenuamente elegí una universidad casi tan cara como Stanford. Y todos los ahorros de mis padres de clase obrera fueron gastados en mi matrícula. Después de seis meses no podía ver valor en ello. No tenía idea de qué hacer con mi vida y no tenía idea de cómo la universidad me podía ayudar a deducirlo. Y aquí estaba yo gastando todo el dinero que a mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí retirarme y confiar en que todo iba a resultar bien. Fue bastante aterrador en ese momento, pero mirando hacia atrás, fue una de las mejores decisiones que he tomado. Apenas me retiré, pude dejar de asistir a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a asistir a las clases que me parecían más interesantes.
[3:00]No todo fue romántico. No tenía dormitorio, así que dormía en el piso de los dormitorios de amigos. Retornaba las botellas de soda por los 5 centavos de depósito para comprar comida y caminaba 7 millas cruzando la ciudad todos los domingos en la noche para conseguir una buena comida a la semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que me tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser invaluables posteriormente. Déjenme darles un ejemplo. La Universidad de Reed en ese tiempo ofrecía quizás la mejor instrucción en caligrafía del país. A través del campus todos los afiches, todas las etiquetas de cada casillero estaban bellamente escritos en caligrafía a mano. Debido a que me había retirado y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar una clase de caligrafía para aprender cómo hacer eso. Aprendí los tipos de letras serif y sans serif, de la variación de la cantidad de espacio entre las distintas combinaciones de letras, de lo que hace que la gran tipografía sea grande. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de una manera en que la ciencia no logra capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía incluso una esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero 10 años después, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mí. Y lo diseñamos todo en la Mac. Fue la primera computadora con una bella tipografía. Si nunca hubiera asistido a ese único curso en la universidad, la Mac nunca habría tenido múltiples tipos de letras o fuentes proporcionalmente espaciadas. Y puesto que Windows solo copió la Mac, es probable que ninguna computadora personal las tendría.
[4:44]Si nunca me hubiera retirado, nunca habría asistido a esa clase de caligrafía y las computadoras personales podrían no tener la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado 10 años después. Reitero, no pueden conectar los puntos mirando hacia el futuro, solamente pueden hacerlo mirando hacia el pasado. Por lo que tienen que confiar que los puntos de alguna forma se conectarán en su futuro. Tienen que confiar en algo, su instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creyendo que los puntos se conectarán en el camino, te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te lleven fuera del camino conocido y que eso hará toda la diferencia.
[5:33]Mi segunda historia es sobre amar y perder. Fui afortunado, descubrí lo que amaba hacer temprano en la vida. Woz y yo comenzamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y en 10 años Apple había crecido a partir de nosotros dos en un garaje, en una compañía de 2 mil millones de dólares con más de 4.000 empleados. Recién habíamos presentado nuestra más grandiosa creación, la Macintosh un año antes y yo recién había cumplido 30. Y entonces me despidieron. ¿Cómo te pueden despedir de una compañía que comenzaste? Bien, debido al crecimiento de Apple contratamos a alguien que pensé que era muy talentoso para dirigir la compañía conmigo y por el primer año o más las cosas marcharon bien. Pero luego nuestras visiones del futuro empezaron a desviarse y eventualmente teníamos disgustos. Cuando lo hacíamos, la junta directiva lo respaldó a él. De modo que a los 30 años estaba fuera y muy públicamente afuera. Aquello que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador. Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de empresarios. Y había dejado caer la batuta cuando me lo estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce, e intenté disculparme por haberlo echado a perder tan mal. Fue un absoluto fracaso público, incluso pensaba alejarme del valle. No obstante, lentamente comencé a entender algo. Yo todavía amaba lo que hacía. El giro de acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un poco. Había sido rechazado, pero seguía enamorado. Y entonces decidí comenzar de nuevo. En ese entonces no lo entendí, pero resultó que ser despedido de Apple fue lo mejor que podía haberme pasado. La pesadez de ser exitoso fue reemplazada por la liviandad de ser principiante otra vez. Menos seguro de todo. Me liberó para entrar en una de las etapas más creativas de mi vida. Durante los siguientes 5 años comencé una compañía llamada NeXT, otra compañía llamada Pixar y me enamoré de una asombrosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar continuó para crear la primera película en el mundo animada por computadora, Toy Story. Y ahora es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un notable giro de los hechos, Apple compró NeXT. Regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en el corazón del actual renacimiento de Apple. Y con Laurene tenemos una maravillosa familia juntos. Estoy muy seguro de que nada de esto habría sucedido si no hubiera sido despedido de Apple. Fue una amarga medicina, pero supongo que el paciente la necesitaba. En ocasiones la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdan la fe. Estoy convencido que lo único que me permitió seguir fue que yo amaba lo que hacía. Tienen que encontrar eso que aman y eso es tan valioso para su trabajo como lo es para sus aficiones. Su trabajo llenará gran parte de sus vidas y la única manera de sentirse realmente satisfecho es hacer aquello que creen que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que hacen. Si aún no lo han encontrado, sigan buscando, no se conformen. Al igual que con los asuntos del corazón, sabrán cuando lo encuentren. Como cualquier relación importante, mejora poco a poco con el paso de los años. Así que sigan buscando, no se conformen.
[9:00]Mi tercera historia es sobre la muerte. Cuando tenía 17 años leí una cita que decía algo como, si vives cada día como si fuera el último, seguramente algún día estarás en lo correcto. Eso dejó una marca en mí. Y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto, si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy? Y cada vez que la respuesta ha sido no por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo. Recordar que moriré pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones en mi vida. Porque casi todo, todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o el fracaso, todo eso desaparece ante el rostro de la muerte. Quedando solamente lo que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón. Cerca de un año atrás, fui diagnosticado con cáncer. Me hicieron un escáner a las 7:30 de la mañana y claramente mostraba un tumor en el páncreas. Yo ni siquiera sabía lo que era el páncreas. Los doctores me dijeron que era muy probable que fuera un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida no superaría de 3 a 6 meses. Mi doctor me aconsejó irme a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararte para morir. Significa tener que decirle a tus hijos todo lo que pensabas decirles en los próximos 10 años en unos pocos meses. Significa asegurarte que todo esté finiquitado, de modo que sea lo más sencillo posible para tu familia. Significa decir adiós. Viví con ese diagnóstico todo el día. Luego de esa tarde me hicieron una biopsia en que introdujeron un endoscopio por mi garganta a través del estómago y mis intestinos. Pincharon con una aguja en mi páncreas y me extrajeron unas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa que estaba allí me comentó que cuando examinaron las células en el microscopio, los médicos comenzaron a llorar porque descubrieron que era una forma muy rara de cáncer pancreático, curable con cirugía. Me operaron y agradecidamente, ahora estoy bien.
[11:34]Esto fue lo más cerca que he estado de la muerte y espero que sea lo más cercano por unas cuantas décadas más. Habiendo vivido eso, ahora puedo contárselos con un poco más de certeza que cuando la muerte era un útil, pero puramente intelectual concepto. Nadie quiere morir. Incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allá. Sin embargo, la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser. Porque la muerte es probablemente la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Elimina todo lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, lo nuevo son ustedes. Pero algún día, no muy lejano, gradualmente ustedes serán lo viejo y serán eliminados. Lamento ser tan dramático, pero es muy cierto. Su tiempo tiene límite. Así que no lo desperdicien viviendo la vida de alguien más. No se dejen atrapar por dogmas, que es vivir con los resultados de pensamientos de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencie su propia voz interior. Y más importante, tengan el valor de seguir su corazón e intuición. Que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.
[13:03]Cuando era joven, había una asombrosa publicación llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las Biblias de mi generación. Fue creada por un tipo llamado Stewart Brand, no muy lejos de aquí en Menlo Park. Y la trajo a la vida con su toque poético. Esto fue a finales de los 60, antes de la edición por computadora, por lo que toda estaba hecha usando máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid. Era un tipo de Google en formato económico. 35 años antes de que apareciera Google. Era idealista y rebosante de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog y luego cuando había seguido su curso publicaron la última edición. Fue a mediados de los 70 y yo tenía la edad de ustedes. En la etapa trasera de la última edición, había una fotografía de una carretera en el campo temprano en la mañana. El tipo en la que estarían haciendo una parada, si fueran aventureros. Debajo estaban las palabras, manténganse hambrientos, manténganse alocados. Fue el mensaje de despedida con el que firmaron. Manténganse hambrientos, manténganse alocados. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando se gradúan para empezar de nuevo, les deseo eso a ustedes. Manténganse hambrientos, manténganse alocados. Muchas gracias a todos.



