[0:00]Después del Congreso de Viena, los estallidos revolucionarios en Europa serán casi inevitables. El primero de ellos se produjo en 1820 y como el resto de revoluciones, tendrá dos vertientes. La vertiente liberal liderada por la burguesía, aspiraba a destruir el antiguo régimen y sustituirlo por el sistema liberal. Pequeños focos revolucionarios se produjeron en Francia, mientras que en Rusia los decembristas pretendieron limitar el poder del zar. No obstante, donde tuvieron gran fuerza, fue principalmente en Nápoles, donde el Imperio Austriaco tuvo que intervenir militarmente para restablecer el orden. Y sobre todo en España, que disfrutó de 3 años de liberalismo, hasta que el ejército de los 100.000 hijos de San Luis, restableció el antiguo régimen en la península Ibérica. Es decir, estas revoluciones fracasaron y el antiguo régimen fue reimplantado en toda Europa.
[0:56]¿Todas las revoluciones fracasaron? No. La revuelta nacionalista griega para independizarse del Imperio Otomano pudo triunfar por el apoyo de la burguesía y de la iglesia cristiana ortodoxa. Pero sobre todo, por el apoyo militar que le dio la Rusia Zarista primero y británicos y franceses poco después, que obligaron a los turcos otomanos a reconocer la definitiva independencia de Grecia en 1830, tras casi 10 años de conflicto. Las revueltas de 1820 no fueron el fin de las revoluciones en Europa, ni siquiera fueron el principio del fin. Solamente serían el final del principio de este imparable proceso.



