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La Burbuja de la IA: Lo que nadie te cuenta

Inteligencia Artificial

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[0:00]La IA es una burbuja. Lo hemos oído muchas veces, pero realmente lo es. Estamos viviendo una carrera armamentística entre Estados Unidos y China, que nos ha llevado a una velocidad de desarrollo nunca antes vista. Ninguna tecnología en toda la historia ha avanzado tan rápido y esta velocidad hace que el futuro sea incierto. Algunas declaraciones se identifican como hype, expectativas que se crean de lo que va a pasar en los próximos años y que, honestamente, en un mundo normal, parecerían absolutamente imposibles. ¿Cómo van los robots humanoides a sustituir a los trabajadores manuales cuando hace apenas un par de años no se podían ni mantener en pie? ¿Cómo vamos a curar todas las enfermedades en los próximos 10 años? ¿Nos hemos vuelto locos? Pero muchas de estas cosas están pasando. Hoy en día, esos robots que apenas podían caminar ya son imposibles de tumbar. Y aquellos que dicen que curaremos enfermedades ya han demostrado de lo que son capaces. Cuando me hablan de burbuja, no puedo evitar pensar en la mayor burbuja económica de la historia, las .com. Es 1995. Netscape sale a bolsa. Arranca el boom de internet. Unos pocos años antes, apareció la primera web de la historia. Ese mismo año, el reconocido científico Clifford Stoll dijo que Internet era solo una moda. Y en 1998, Paul Krugman, premio Nobel de Economía, dijo que el impacto de Internet en el mundo no sería mayor que el del FAX. Pero cada vez más gente empieza a darse cuenta que Internet no va a ser solo una moda y que, en su lugar, va a cambiar el mundo como lo conocemos. Las empresas tecnológicas empiezan a volar. Theglobe.com salió a bolsa ese mismo el 1998. En el mismo día de su salida, subió un 600%. Otras empresas como eToys, Webvan o incluso Terra, aquí en España, multiplicaban sus valoraciones en tan solo semanas. Solo en 1999, el Nasdaq, el índice de empresas tecnológicas americanas, subió un 86%. Y las inversiones de capital riesgo estaban absolutamente disparadas. La bolsa no para de subir, las empresas de Internet no paran de recibir inversión. Todo el mundo quiere un trozo del pastel. Llega el año 2000 y una empresa despunta especialmente: Cisco. Cisco se dedicaba a crear infraestructura para internet. El 27 de marzo se convirtió en la empresa de mayor valor del mundo. Entre 1995 y ese momento, la acción había subido un 3800%. Pero de repente, la burbuja explotó. Las caídas en bolsa fueron dramáticas, las empresas de las .com pasaron de valer muchísimo dinero a no valer absolutamente nada de la noche a la mañana. La economía colapsó hasta un punto que llevó 15 años recuperar. En Estados Unidos se perdieron millones de empleos y la crisis fue de proporciones bíblicas. Aún y así, si pudieses volver al año 1998, ¿le recomendarías a alguna empresa que no hiciese caso de Internet? Porque la burbuja iba a explotar. La realidad es que pocas cosas han pasado en la historia de la humanidad que hayan tenido mayor impacto que Internet. Lo cambió todo, cambió cómo vivimos, cómo trabajamos, dónde está el dinero. Google, Amazon, Salesforce, Booking, PayPal, la mayor parte de las mayores corporaciones del mundo se han dado gracias a Internet. Lo que demuestra que una cosa tiene muy poco que ver con la otra. ¿Quién conoce la burbuja .com? Sí, eso fue mucho bombo, ¿verdad? Pero habría sido para mucha gente, mucha pérdida, mucho dinero, pero es la lección correcta. Lo que aprendimos de la burbuja .com, que el Internet nunca y la web nunca llegaron a nada. Ah, sería inteligente, ah, para una empresa, entonces, decir algo como, no, nunca vamos a tener un sitio web, por supuesto que no. Entonces, ah, el bombo no era, la tecnología en sí iba a apoderarse del mundo. El bombo era sobre ciertas empresas que fueron grandes fracasos, ¿verdad? El tipo de bombo que tenemos con la inteligencia artificial ahora, siento que es exactamente el tipo de bombo de la burbuja .com. Hay muchas empresas que están muy sobrevaloradas y van a quebrar, pero la tecnología está aquí para quedarse y va a sorprendernos. Estamos ante la misma situación? Estamos viviendo una burbuja económica como la de las .com, pero con una tecnología subyacente que cambiará el mundo? No exactamente. Primero, las .com parecen un pequeño bache en el camino comparadas con el tamaño del boom de la inteligencia artificial. A día de hoy, NVIDIA vale el 7% del mercado americano, superando con muchos creces lo que valía Cisco en el momento que explotó la crisis de las .com. Así que podríamos pensar que esta burbuja es mucho mayor y que además está a punto de explotar. Pero hay un dato que las hace muy diferentes. En este gráfico puedes ver la valoración de Cisco durante los años de la burbuja, pero en esta otra línea muestran lo que Cisco generaba, es decir, sus ganancias. Como puedes ver, la valoración de la empresa no estaba en línea con sus ganancias, síntoma claro de una burbuja especulativa, donde el mercado apuesta a lo que hará la empresa y no responde a lo que está haciendo. Esta es la valoración actual de NVIDIA, pero a diferencia de Cisco, estas son sus ganancias. NVIDIA está facturando cantidades ingentes de dinero. No son promesas, hay ventas, hay márgenes y hay una demanda brutal de inversión en centros de datos para los próximos años. No os voy a engañar. Los ingresos de NVIDIA vienen de una apuesta por la inteligencia artificial que están haciendo todas las grandes tecnológicas y todos los gobiernos. Obviamente, si la IA se queda en nada, esos ingresos caerán en picado. Pero la realidad es otra, los contratos no dejan de aparecer y cada vez son más y más grandes. OpenAI anunció el proyecto Stargate, con una inversión de 500.000 millones de dólares en los próximos años solo en Estados Unidos. Meta anunció hace poco una inversión de 600.000 millones de dólares en infraestructura. Apple, Microsoft, Google, Amazon, todos siguen el mismo camino. Incluso Europa, sin estar en la Champions, anunció 200.000 millones de euros de inversión en inteligencia artificial. Toda esta inversión busca solo una cosa: cómputo para hacer a la IA mejor y al alcance de más gente. En estas últimas semanas hemos visto acuerdos multimillonarios entre empresas como OpenAI, NVIDIA, Oracle, Softbank, y parece que la inversión no tenga límites. ¿Pero realmente necesitamos tanto cómputo? En febrero de 2025 apareció DeepSeek R1, un modelo de razonamiento con capacidades a la altura de los mejores modelos del mercado, pero que decía haber sido entrenado con tan solo 5 millones de dólares. Eso supone una contra enorme contra los más de 100 millones que suele costar entrenar a una inteligencia artificial puntera. Además, su uso requería 25 veces menos cómputo que un modelo tradicional. El gran público pensó, si ahora la IA necesita 25 veces menos cómputo, ya no necesitaremos tantos centros de datos. El mercado entró en pánico y colapsó, haciendo que el Nasdaq y el S&P 500 tuviesen ese día algunas de las mayores caídas de la historia. NVIDIA ya no tendría negocio porque nos sobrarían los chips. Pero el gran público no pensó en algo muy simple: la paradoja de Jevons. En el 1900, un coche consumía 50 litros de gasolina cada 100 km. A medida que los moteros fueron haciéndose más eficientes, cada vez consumían menos. Hasta hoy en día, que un buen coche puede consumir tan solo 4 litros cada 100. Apenas una décima parte de lo que consumían antaño. A pesar de esto, el consumo de gasolina en el mundo se ha disparado y a día de hoy, a pesar de la eficiencia de los coches, consumimos muchísima más gasolina que antes, cuando los coches consumían 10 veces más. La razón: todo el mundo tiene un coche. Esto se conoce como la paradoja de Jevons y nos dice que a medida que mejoramos la eficiencia y reducimos el consumo de algo, lo utilizamos para muchas más cosas, haciendo que a pesar de esa eficiencia, el consumo total sea cada vez mayor. De hecho, exponencialmente mayor. Aplicado a la IA, esto supone que a pesar de que cada vez los modelos sean más baratos de entrenar y utilizar, cada vez los utilizaremos para más y más cosas, haciendo que el consumo global de cómputo no pare de subir de forma exponencial. Y de paso, el precio de las acciones de NVIDIA también. Corría 2023, cuando en este mismo canal, en un vídeo, comenté que yo había decidido invertir parte de mis ahorros en NVIDIA, ya que siempre he creído que los ganadores de cualquier fiebre del oro son, sin duda, los fabricantes de los picos y las palas. Y desde luego, no me equivoqué. Últimamente está habiendo quien se atreve a decir que estamos entrando en un invierno de la inteligencia artificial. Una época en que esto se está calmando y que pasan menos cosas. Y una vez más, dato, mata relato. El Centro de investigación METR evalúa la capacidad de la IA para hacer tareas de forma autónoma. Con más de 200 tareas, evalúan qué tareas puede completar la inteligencia artificial y qué tiempo le llevarían a un humano hacerlas. El resultado es que hemos pasado de inteligencias artificiales que en 2019 solo podían resolver tareas que a un humano le llevaban unos pocos segundos, a que a día de hoy, GPT-5 pueda resolver de forma autónoma tareas que a un humano le llevarían cerca de 2 horas y media. Es más, la realidad es que la IA está acelerando y si hasta ahora veníamos duplicando la potencia de la IA cada 7 meses, en 2025 está siendo cada cuatro. Una mejora exponencial que, desde luego, responde a cualquier cosa, menos a un invierno. Otros se basan en un paper publicado por el MIT y anuncian que la IA es un fraude con el titular que el 95% de los pilotos de inteligencia artificial fracasan. Si se molestasen en leer el paper, verían que lo que dice es que estos proyectos no fracasan porque la IA no sea capaz, sino porque las empresas no saben cómo implementarlo. Y, de hecho, el 5% donde se implementa bien, genera millones en retorno. Está más que demostrado que hoy en día la inteligencia artificial dispara la productividad individual, pero evidentemente, eso no tiene por qué reflejarse directamente en las cuentas de resultado de una empresa. Si tú ganas 3 horas a la semana en tu trabajo, y esas 3 horas te las coges libres, obviamente la empresa no va a ganar más dinero. Debe haber mecanismos internos para poder aprovechar esas ganancias personales y hacer que se traspasen a ganancias globales, sea haciendo más cosas o haciendo las cosas mejor. Pero tengo que reconocer que hay un problema. A pesar de que un 50% de los trabajadores ya utiliza la inteligencia artificial, un 40% dice haberse encontrado con trabajo de mierda hecho por sus compañeros utilizando inteligencia artificial. Es decir, trabajo que parece bien hecho, pero tiene poco fondo y conlleva más carga de trabajo derivado para poder ser utilizado. Esto se debe principalmente a lo vagos que somos como especie. El cerebro es el órgano que más recursos consume, gasta alrededor del 25% de la energía total del cuerpo, y estamos programados biológicamente para usarlo lo menos posible, para ahorrar energía. Es normal que en cuanto ves algo que te pueda hacer el trabajo, se lo delegues. Pero ese no es el punto donde estamos en la inteligencia artificial, al menos no en todo. Si haces eso, tu trabajo será una mierda y, sobre todo, será una mierda que a ti te habrá ahorrado un rato, pero que al siguiente que le toque usarlo, le podría suponer tener que perder mucho tiempo para arreglarlo. La clave está en utilizar la inteligencia bien y si lo haces, no solo puedes hacer más, sino que también lo harás mucho mejor. No te voy a negar que quizá estamos en una burbuja económica. Estoy convencido que los fondos de capital risk están tirándole dinero a cualquier startup que parezca de IA sin apenas saber qué hay detrás de ella. Incluso me atrevería a decir que a pesar de que las ganancias acompañan a las empresas de IA más potentes, esto podría explotar. Pero si algo nos enseñó la crisis de las .com es que no podemos mezclar la burbuja económica con el impacto de la tecnología subyacente y cómo esa tecnología está cambiando la forma en que trabajamos. Yo no tengo la menor duda de que en unos años miraremos atrás y aquellos que hoy dicen que esto de la IA es un fraude y que no va a llevar a nada, les trataremos como al premio Nobel de Economía que dijo que Internet no iba a tener mayor impacto que el FAX. De hecho, desestimar el impacto de la inteligencia artificial por la posible burbuja económica a su alrededor sería como decir que Internet fue una moda.

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