[0:03]Los Estados Unidos son famosos por meterse más de la cuenta en los asuntos de otros países, por así decirlo. Y a ver, a veces sale terriblemente mal, como estamos viendo ahora mismo en Irán. Otras, los países intervenidos pueden mejorar temporalmente, pero luego volverán a las mismas, como ocurrió en Afganistán, que en cuanto el tío Sam abandonó el lugar, todo se derrumbó por completo en cuestión de días. Pero ojo, porque al contrario de lo que mucha gente cree, también hay grandes casos de éxito, como por ejemplo, Japón, donde tras la rendición de la Segunda Guerra Mundial y la intervención de Estados Unidos, el país despegó económicamente. Y a ver, sabiendo esto, creo que la pregunta está clara, ¿no os parece? La pregunta es, ¿qué va a pasar ahora en Venezuela? A ver, a priori, Venezuela tiene todos los elementos para que esta operación de cambio de régimen sea un éxito, porque no hay que reinventar la rueda. Basta con devolver al país el marco institucional que tenía antes del chavismo. Sin embargo, que Trump haya mantenido en el poder a Delcy Rodríguez, pues a ver, genera muchas preguntas. Y en Visual Economic, evidentemente no tenemos una bola de cristal, pero sí que podemos empezar a dar algunas respuestas. La economía venezolana se acelera, pero dependerá de algo más que el petróleo. Tras 19 trimestres consecutivos de crecimiento moderado, la economía venezolana muestra señales de un notable avance, con una posible expansión de alrededor del 12% este año. 12% anual, eso es más que China en sus mejores años. Los datos más recientes, amigos, apuntan a todo un boom económico. Eso sí, con bastantes matices. Porque si todo fuera tan bonito como parece a simple vista, desde luego, no hubiera habido protestas masivas hace apenas unos días exigiendo salarios más altos. Aunque, bueno, si lo pensáis, el mero hecho de que haya protestas en sí mismo no es una mala señal. Bien, sea como sea, hoy hablaremos de lo bueno, lo malo y lo feo de la economía venezolana desde que Nicolás Maduro dejó el poder. Y la pregunta es, ¿estamos ante un éxito o ante otro gran fracaso del intervencionismo gringo? Pero antes, y hablando de Venezuela, ¿vives en América Latina? ¿Te gustaría empezar a invertir en acciones y ETFs, pero no sabes cómo? Pues XTB es tu plataforma ideal. XTB es la app de inversión con 20 años de trayectoria que te permite invertir desde Latinoamérica sin pagar comisiones en acciones y ETFs, siempre que no superes los 100.000 dólares mensuales. XTB está regulada por los principales organismos y por más de 11 entidades alrededor del mundo y sus cuentas son públicas y están auditadas. Así que, si eres de México, Chile, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, o vamos, de Latinoamérica en general, con XTB tendrás una plataforma donde tu dinero puede empezar a generar rendimientos sin que se lo coma la inflación. Y por si te estás preguntando qué opciones de inversión hay disponibles, te lo digo directamente, muchísimas. Y es que tendrás acceso a casi 4.000 acciones y ETFs diferentes sin comisiones por compraventa, mientras mantengas tus operaciones mensuales por debajo de los 100.000 dólares. Así que, si quieres proteger tus ahorros de la inflación, sacarles rendimiento y diversificar tu patrimonio desde Hispanoamérica, XTB es la opción perfecta. Te invitamos a abrirte tu cuenta en XTB y a comenzar a invertir desde tu país a través del enlace que te hemos dejado en la descripción o del QR que ves en pantalla. Y, por supuesto, un agradecimiento especial a XTB Latam por hacer posible este vídeo. Y ahora sí, continuemos con el análisis de todo lo que está ocurriendo en Venezuela.
[3:16]Amigos, Venezuela podría crecer un 12% este año. Y a ver, de entrada eso parece mucho, pero lo cierto es que si tenemos en cuenta todo el contexto, tampoco es ninguna locura. A ver, lo primero de todo, tenemos que aclarar que las estimaciones del PIB del Banco Central de Venezuela y de las consultoras privadas han sido muy, pero que muy distintas. En 2023, por ejemplo, el Banco Central de Venezuela decía que la economía estaba creciendo al 5%, mientras que las consultoras creían que todavía estaba en números rojos, que, por otra parte, es lo que parece que era más real. Pero bien, sea como sea, creo que hay dos cosas que podemos decir con toda seguridad. La primera es que la crisis de la Covid, sumada a las sanciones de 2019, fueron devastadoras para la economía bolivariana. Y la segunda es que el crecimiento de los años posteriores dejó mucho que desear. ¿Y por qué esto es importante? Pues porque pone en contexto ese boom del 12%. Porque, a ver, normalmente, eso sería una noticia fantástica, pero en Venezuela, esto tiene mucho más de rebote que de crecimiento económico real. Ojo, no nos malinterpretéis. La economía venezolana estaba tan rota que ni siquiera estaba rebotando después de la crisis de la Covid. Así que, bueno, que ahora el PIB crezca con más fuerza es una noticia fantástica, pero no significa ni muchísimo menos que ya estamos viendo un cambio estructural en la economía que vaya a generar mucho más crecimiento en el futuro. Eso sí, tampoco podemos decir que no está habiendo ninguna señal de cambio estructural. Y aquí dejad que os ponga un ejemplo muy simple, pero muy significativo: las aerolíneas.
[4:33]Fijaos, al principio de los 2000, los aeropuertos de Venezuela recibían unos 360 vuelos internacionales cada semana, pero tras años de impuestos, regulaciones, control de la moneda y deudas impagadas, esa cifra se ha reducido hasta los 90. Sin embargo, un momento, porque en las últimas semanas al menos seis grandes empresas de esta industria han anunciado que van a volver al país, incluyendo a Air Europa, Avianca, Latam Airlines o incluso American Airlines, que planea abrir ni más ni menos que un corredor entre Miami y Caracas a partir del próximo 30 de abril. Y, amigos, tened una cosa presente: establecer estas líneas no es nada barato, requiere de una inversión en logística considerable. Y eso, eso es una señal de que estas compañías están apostando por operar en el país a largo plazo. Y eso, pues, evidentemente, por sí mismo es una importantísima inyección económica. Pero, vale, sí, lo sé. Con todo, esto es solo un pequeño ejemplo, pero, claro, la cuestión es que ninguna economía cambia radicalmente en dos o tres meses. Claro que si queréis alguna evidencia más general, lo cierto es que también la tenemos. Hay una diferencia muy grande entre tener 1.000 dólares y tener un papel de alguien prometiéndote que te dará 1.000 dólares, sobre todo si ese alguien es Nicolás Maduro. Estos papeles son los bonos de deuda, pero, claro, si quien los emite no los quiere o no los puede pagar, pues, son papel mojado. Por eso, cuando los americanos llevaron a Maduro a una prisión federal, la probabilidad de que el siguiente gobierno pagara los bonos se disparó, y eso lo vemos perfectamente reflejado en su precio de cotización en el mercado. Y sí, ya sé lo que muchos estaréis pensando: bueno, Enrique, pero esto, esto solo significa que los Estados Unidos van a obligar a Venezuela a pagar sus deudas, sea como sea, incluso aunque eso se lleve por delante a la economía. Pues, a ver, quizás tengáis razón, pero, ¿sabéis qué? Que los bonos de muchas compañías que también se daban por muertas, han resucitado. Ahí está, por ejemplo, el caso de Elecar, Electricidad de Caracas, cuyos bonos han disparado un 98%.
[6:14]O sea, que sí que parece que hay más esperanzas en el futuro del país. Y esta palabra es absolutamente crucial: futuro, porque, desde luego, el presente sigue siendo muy, pero que muy complicado. La inflación del 600% en Venezuela contradice las declaraciones de Trump sobre la recuperación económica. La inflación es alta, el Bolívar se devalúa y la gente sigue ganando salarios de miseria. Según una reciente encuesta, ocho de cada 10 venezolanos no han mejorado su situación económica desde la captura de Nicolás Maduro. Y es que, a pesar de todo, la producción de petróleo cayó un 20% en enero, y sin estas exportaciones, Venezuela simplemente no tiene forma de conseguir dólares para defender su moneda. Resultado, ya lo habéis visto, una inflación del 600%. Eso sí, la parte positiva es que, según esta misma encuesta, el 80% de los venezolanos también opinan que las cosas irán a mejor al terminar el año. Y las consultoras privadas estiman que la inflación cerrará el 2026 en torno al 150%, lo cual es una barbaridad, pero también muchísimo menos que la actual inflación. Y si hablamos de motivos para el optimismo, tenemos que hablar, amigos, sí o sí del petróleo, más aún después de lo valioso que se ha vuelto por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
[7:18]Y es que, en este sentido, la guerra de Irán ha sido un auténtico salvavidas para la economía venezolana. Porque, fijaos, estima que los ingresos del 2026 podrían ser un 75% más altos que en 2025, superando los 22.000 millones de dólares, una cifra que no se veía desde el año 2018. Así que, seguro que no os extraña que la primera gran reforma de Delcy Rodríguez fuese precisamente la Ley de Hidrocarburos, la cual da más manga ancha al sector privado para poder explotar los yacimientos en el país. Y a cambio, además, el Tío Sam ha comenzado a levantar muchas de las sanciones que asfixiaban al sector. Y así, bueno, así se explican noticias como esta. Repsol aspira a triplicar la producción petrolera venezolana tras obtener el permiso estadounidense. Según la compañía española, Venezuela le adeuda 4.550 millones de euros. Los últimos avances permitirán reanudar los pagos por el suministro de gas. Ojo, como os contamos en su día aquí en Visual Economic, harán falta una década y cientos de miles de millones de dólares para que Venezuela vuelva a producir los 3 millones de barriles al día que producía durante su época dorada. En Maracaibo, por ejemplo, una de las regiones que más inversión está trayendo ahora mismo, solo uno de cada cuatro pozos petrolíferos están operativos. Y los pocos pozos que funcionan están trabajando con máquinas muy viejas y técnicas que dejaron de ser punteras hace ya décadas. ¿Un ejemplo? Pues fijaos, Canadá tiene un petróleo viscoso, ácido y muy pesado. En cierto modo muy parecido al venezolano. Sin embargo, mientras que los canadienses inyectan calor para volverlo más líquido, Venezuela ni siquiera tiene la infraestructura energética necesaria como para producir ese calor. Aun así, ojo, porque Venezuela no tiene que producir más para ganar más dinero con el oro negro. Y ni siquiera lo digo porque la guerra de Irán haya disparado su precio. Lo digo también porque hasta ahora PDVSA estaba tan sancionada que no le quedaba más remedio que malvender su petróleo en el mercado negro, principalmente a la República Popular China. Y ojo con los datos, porque se estima que el país de Jinping compraba este petróleo por 52 dólares cada barril, mientras que su precio oficial en el mercado estaba en torno a los 60.
[9:09]Pero ahora Estados Unidos está levantando estas sanciones y Venezuela ya puede vender su crudo al precio internacional. Así, el oro negro de este país está fluyendo hacia países que hace no mucho no comerciaban con ellos, al menos, no de forma oficial. El caso más llamativo, desde luego, es la India, que prácticamente le cerró el grifo desde el año 2021, pero que ahora, en cambio, está importando unos 12 millones de barriles al mes. Y con Estados Unidos tres cuartas partes de lo mismo, porque lo cierto es que está disparando sus compras. Fijaos, si estaban comprando 230.000 barriles a principios de marzo, a mediados de este mes de abril ya eran 430.000. Todo esto, por supuesto, son buenas noticias, pero, ahora bien, ¿no veis que hay algo como que no cuadra? Exacto, hemos hablado mucho del petróleo, pero, ¿qué pasa con el resto de la economía? Si Venezuela quiere volver a ser un país desarrollado, no puede depender únicamente de sus recursos naturales. Pues bien, aquí tengo que daros otra mala noticia, y es que tanto los políticos de Estados Unidos como el propio gobierno de Delcy Rodríguez tienen todas las miradas puestas en este tema: en la minería y en el petróleo. Y con el resto de la economía, pues, digamos que ya se irá viendo, pero, por ahora, no les ha llamado mucho la atención. Claro que, en cierto modo, esto tiene sentido, porque, veréis, el sector primario es la forma más rápida de darle a la economía un chute de adrenalina. Y también es verdad que ahora mismo la prioridad número uno es bajar la inflación y que para eso hacen falta dólares, porque sin la macro estabilizada, hacer reformas en el resto de sectores no tiene mucho sentido. Pero bien, la cuestión es que Venezuela, además de tener mucho petróleo, también tiene gas, y es muy rica en minerales clave como el coltán, la bauxita o el oro. De ahí que después de la Ley de Hidrocarburos, la Ley de la Minería haya sido la que más atención ha recibido. Venezuela aprueba una ley de reforma minera para atraer inversión privada. La ley, aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional, controlada por el gobierno, aumenta las garantías legales para los inversionistas y permite el arbitraje independiente en caso de controversias. Ahora bien, la minería en Venezuela tiene dos grandes problemas. El primero es que muchas de estas minas están controladas por bandas criminales, a veces con el apoyo del mismísimo ejército. Así que explotarlas será un reto que va mucho más allá de la economía. No va a ser fácil. Y ojo, porque el segundo problema es todavía peor, y es que la minoría es un sector ridículamente pequeño. En este canal, amigos, os hemos repetido muchas veces que hay una diferencia enorme entre minerales estratégicos y minerales valiosos. Si los países occidentales no minan y refinan tierras raras, es, primero de todo, porque valen tan poco que no son rentables. Así que, venga, os hago una pregunta. Fijaos, el petróleo representa el 25% del PIB de Venezuela, ¿qué porcentaje creéis que representa la minería? ¿El 15, el 10, el 5, quizás? Pues no. En realidad, ni siquiera llega al 1%. Amigos, el chavismo ha hecho que toda la economía venezolana gire alrededor de una sola cosa, el petróleo. El oro negro ha pasado de tener menos peso que las manufacturas en los años 90 a ser cuatro veces más importante. Y todo esto se traduce en un elemento clave. Para que la industria y el sector servicios pueda florecer en Venezuela, lo primero, la prioridad número uno, es estabilizar la macroeconomía. Pero, hoy por hoy, el único sector lo bastante grande como para conseguirlo es el petróleo. O por verlo de otra forma, aunque la minería o incluso buena parte de la industria duplicaran su producción mágicamente de la noche a la mañana, su impacto en la economía sería muy, pero que muy pequeño. Y aquí volvemos a lo que os hemos dicho antes. La solución para Venezuela pasa sí o sí por arreglar su sector petrolífero. Y sí, evidentemente, las reformas no pueden quedarse ahí, pero lo cierto es que es el mejor sitio para comenzar. Poca broma con esto, porque es que incluso si el nuevo gobierno copiara la regulación de, yo que sé, de Suiza, la industria venezolana aún así no podría despegar. Y para entender por qué no podría hacerlo, tenemos que echar un vistazo a cómo hacen las compañías para conseguir algo tan básico como dólares para poder importar materias primas o comprar maquinaria nueva. La escasez de dólares también ha distorsionado el sistema de cambio recientemente implementado en el país. El programa de subastas, introducido poco después de la captura de Maduro, distribuye los ingresos de la venta de dólares a través de bancos privados, que luego venden la divisa a empresas. Teniendo esto en cuenta, es probable que la inflación se mantenga elevada a corto plazo hasta que aumente la oferta de dólares y los tipos de cambio converjan más estrechamente. Después de la captura de Maduro, el gobierno de Delcy Rodríguez puso en marcha un nuevo esquema monetario en colaboración con los Estados Unidos.
[13:07]La idea es que el Banco Central subaste los dólares que obtiene gracias al petróleo. Los bancos pujan por ese dinero y luego se lo venden a las empresas que quieran cambiar sus bolívares. El problema es que ahora mismo hay tres tipos de cambios diferentes en el país: el que marca el Banco Central, el de la subasta de los bancos y el tipo paralelo de la calle. Esto se traduce en que unas pocas empresas se pelean por conseguir dólares por 500 bolívares, mientras que la mayoría los tienen que comprar al menos a 600. Resultado: muchas empresas están haciendo cola esperando su oportunidad para hacerse con estos dólares baratos, en lugar de comprar los dólares hoy al tipo paralelo y empezar ya a importar cosas del extranjero para poder invertir. Además, estas subastas no son del todo transparentes y son muy, pero que muy, muy, muy lentas. Y aunque existen otros mecanismos para hacerse con dólares, lo cierto es que el Banco Central está rechazando el 80% de las solicitudes. Y a ver, ninguno de estos problemas es completamente nuevo en Venezuela. El sistema es parecido al que lleva en marcha desde el año 2019, pero lo importante es que este nuevo apaño que se está haciendo con la colaboración de los Estados Unidos, no está cumpliendo su papel principal. Permitir a las empresas venezolanas acceder al mercado global para poder importar e invertir.
[14:14]Y esto, amigos, es un problemón porque un sistema financiero roto también hace que repatriar el dinero que los venezolanos tienen en el extranjero sea muchísimo más difícil. Y a ver, no hay cifras recientes de calidad, pero en el año 2018 la cifra superó los 150.000 millones de dólares. Una cantidad de dinero más que suficiente para estabilizar la macroeconomía si todo ese capital regresara al país. Y es que, básicamente, hablamos de cuentas bancarias y bonos de deuda que muchos venezolanos han estado guardando en otros países por miedo a que no lo pudieran usar por las sanciones internacionales, o directamente, por miedo a que se los expropiara el régimen chavista. Amigos, ¿sabéis qué? Que antes os hemos contado una pequeña mentirijilla, porque lo cierto es que además del petróleo, Venezuela sí que tiene otra fuente de ingresos potencial: el extranjero. Porque, a ver, os acabamos de mostrar los activos que los venezolanos guardan fuera de su país, pero también hay montones de venezolanos repartidos por todo el mundo. No nos olvidemos de que este país ha experimentado uno de los mayores éxodos de toda la historia, con 8 millones de personas que han abandonado el país en los últimos años. Pues bien, hoy estos venezolanos envían al país entre 4 y 5.000 millones de dólares en forma de remesas. Pero lo más importante es que han estado ahorrando en sus países de acogida. Y si volviesen con ese dinero, entonces la situación económica del país podría dar un giro de 180 grados. Pero incluso un pequeño repunte de la migración de retorno podría tener un poderoso impacto económico. Si tan solo el 10% de la diáspora regresara con un capital modesto, digamos, 50.000 dólares por hogar, eso por sí solo representaría decenas de miles de millones de dólares que volverían a la economía. Olvídate del petróleo, ¿qué pasará con toda esta gente es probablemente la pregunta más importante del momento, y no solo por el dinero. Amigos, Venezuela ha sufrido una pérdida de capital humano brutal, sus mejores ingenieros, por ejemplo, los que podrían resucitar PDVSA o crear nuevas empresas punteras, se han ido a los Estados Unidos, a Canadá o a Europa. Y si volviesen, evidentemente, eso sería un enorme chute. Claro que aquí también hay dos grandes problemas.
[16:06]El primero es obvio. Muchos de estos trabajadores ya han sentado cabeza y no volverían aunque pudieran. Tienen sus trabajos, su círculo de amigos, han creado sus familias, etcétera, etcétera. Además, un ingeniero de PDVSA cobra unos 500 dólares al mes, mientras que un cargo similar en los campos petrolíferos de Canadá cobra, como mínimo, 10.000 dólares canadienses cada mes. Y luego, el otro problema es que la gente que ha huido por culpa de Nicolás Maduro, probablemente no se sienta cómoda con Delcy Rodríguez y su camarilla en el poder, empezando porque Diosdado Cabello sigue siendo el Ministro del Interior. Es decir, irónicamente, la gente que más impacto podría tener en la economía y la política del país, probablemente no va a volver en masa, precisamente por cómo está la situación en estos momentos. Aun así, queremos terminar con una nota optimista, y es que el 80% de los venezolanos cree que la economía mejorará significativamente a finales de este año. Y lo cierto es que nosotros también lo pensamos. Si las sanciones y con algo de ayuda de las empresas y el gobierno norteamericano, Venezuela tendría que ser capaz de exportar lo suficiente como para conseguir dólares y estabilizar su economía. Por supuesto, todavía queda mucho, pero que muchísimo trabajo por hacer, pero esto ya sería un avance enorme para un país tan profundamente maltratado. Pero bien, sea como sea, llegados hasta aquí, ahora el turno es para todos vosotros. ¿De verdad Venezuela crecerá el 12% durante este año? ¿Creéis que el gobierno hace bien centrándose tanto en el petróleo, o debería empezar ya a diversificar la economía? ¿Creéis que la mayoría de los venezolanos exiliados volverán algún día? Dejadnos vuestras respuestas en los comentarios. Y no olvidéis que aquí en Visual Economic sacamos vídeos nuevos todas las semanas, así que no olvidéis suscribiros para no perderos todas nuestras novedades. Y, por supuesto, si este vídeo os ha gustado, no olvidéis tampoco darle al botón de like. Una vez más, muchas gracias por estar ahí, un abrazo y hasta pronto.



