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El MITO de CUPIDO Explicado por Darío Sztajnszrajber

Alex Fidalgo

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[0:01]la flecha de Cupido es un gran un un gran ejemplo, ¿no? un un una gran narrativa de lo que es el amor, el flechazo. El flechazo es Cupido es un niño. Es un niño, Alex. O sea, tira flechazos al aire, para arriba, está jugando. Te pega el flechazo, te cagó la vida. Porque el flechazo no está dirigido. Es como, y te cayó el flechazo y la primera persona que pasó al lado, te enamoraste. Y y te enamoraste, ¿no? Este, en en el libro hay una de las tesis que dice que el amor es imposible porque es incalculable. Y uno es un ser en nuestra sociedad del cálculo y de la productividad, este, absolutamente, digamos, convencido y omnipotente de su capacidad de elegir en términos calculatorios. Estamos todo el tiempo siendo productivistas, viendo qué ómnibus me conviene de tomar, a qué me conviene, digamos, este, no sé, a quién me conviene votar, ¿no? Otro otro tema de de de si en la política somos racionales a la hora de de elegir o si la elección, como el mito de Cupido, también tiene que ver con otros, con otras causas. Yo creo que hay mucho de eso, creo que justamente eh el amor es es una excelente experiencia de la finitud, porque te hace dar cuenta que por más de que vos crees que puedes dominar tu corazón y elegir lo que querés, el flechazo te coloca en otro lugar, ¿no? Y una cosa más te quiero decir, el flechazo, el el mito de Cupido tiene dos partes y solo nos quedamos con una, que es la flecha de oro, que es la que te enamora. Pero Cupido también tira flecha, flechas de plomo, dice el mito. ¿Sabes lo que hace la flecha de plomo? Te desenamora. Porque así como de repente, wow, qué me pasa con esta persona y te sobreviene lo insólito del amor, también repentinamente de esa persona con la que hasta ayer pensabas que ibas a envejecer, ¿no? Un día, digamos, nada, se rompe el Se rompe lo ficticio, ¿no? Se rompe el hechizo. El hechizo, no me salía. Se rompe el hechizo. Pero ahí está la duda de es que te ha dado con la flecha de plomo o es que realmente nunca te ha dado con la del amor y tú estabas engañando, estaba engañándola a a ella o a él y a mí mismo. Eh, Siempre queda esa duda, ¿no? Cuando pasa eso, cuando de repente te veías con una persona con la que querías compartir el resto de tu vida y de la noche a la mañana notas que aquello va debilitándose. Dices, de verdad en algún momento estuve enamorado, en algún momento la quise de verdad o me estaba engañando, estaba engañándola a a ella o a él y a mí mismo. Tremendo. Todo depende de de la definición del amor de la que uno parta, ¿no? Este, yo creo que nos cuesta mucho una un vínculo amoroso real con un otro. O sea, nos nos regodeamos, nos jactamos de que el amor tiene que ver con el otro, pero en general nuestras relaciones amorosas son relaciones donde No hacemos más que proyectarnos a nosotros en el otro. Son egoístas. Sí, por ahí la palabra egoísta tiene otras connotaciones, pero son yoicas, digámos. Están están más puestas en lo propio y en la reproducción de lo propio que en el otro. De hecho, la la la el el mito de la otra mitad tiene que ver con eso, porque, digamos, la idea de que hay una otra mitad que te va a completar, supone, entre otras cosas, que la forma de esa otra mitad es una forma que que la das vos, porque es a partir de lo que a vos te falta, que el otro encaja en tu necesidad, ¿no? Ya de por sí, la idea de que hay un otro que justo tiene la forma que a vos te falta para vos completarte, no solo es una ilusión, sino que se nota el el engaño, ¿no?

[4:31]Es es muy evidente que al final de cuentas esa persona que vos crees que es tu otra mitad es una persona a la que las forzado a que encastre en lo que vos necesitás. En tus expectativas. Claro. Entonces, en algún momento el hechizo se se se cae, se cae cuando no las cumple, pero se cae cuando las cumple, también. Siempre se cae, porque cuando las cumplen demasiadas, llega un momento que que que el otro se difumina, ¿no? Por eso, para mí, lo más interesante del amor es la presencia inconsumable de un otro. Que desde su diferencia te está siempre provocando, desafiando. El amor no tiene que ver con el acople, sino con un desacople, no tiene que ver con el encuentro, sino con el desencuentro. Como nunca terminas de encontrar al otro, vas desesperadamente en su búsqueda, eso es el amor. Es un tender hacia el otro, no, una alcanzar al otro. Pobre amor aquel que encuentra y consuma su objetivo, porque hay algo que desaparece. Ahora, lo que explico un poco en el libro es que en el hecho de ir hacia el otro, hacia un otro imposible, uno empieza como a despedirse de sí mismo. Hay un acto de de de desarraigo de lo propio. Yo amo eso, yo creo que el amor es eso, a mí, lo que más amo del amor, por lo menos te lo digo hasta biográficamente y lo digo porque en el libro trabajo historias personales. Digamos, la la la las relaciones amorosas que a mí más me han transformado son las que en su diferencia me han permitido bajarme del pedestal, básicamente, que es pelearme con conmigo mismo, ¿no? Y y entonces siempre hay hay hay una zona conflictiva en el amor. El amor poco tiene que ver para mí con la armonía, con la paz, este, tiene mucho más que ver con esta sensación así de de disputa permanente con un otro. Si hay un otro, hay disputa, ¿no? Y me parece que lo más este rico del amor es la presencia de un otro.

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