[0:00]millones de cristianos afirman creer en Jesús de Nazaret, pero millones de musulmanes también. El detalle es este, no creen en el mismo Jesús. El de la Biblia y el del Corán comparten nombre, pero no identidad. Hoy vamos a recorrer las seis diferencias más grandes entre el Jesús del cristianismo y el Jesús del Islam. Y esta no es solo una discusión para teólogos, porque la forma en que más de 4000 millones de personas en el planeta ven a este hombre, ha definido civilizaciones enteras. Pero empecemos por la primera diferencia, el nacimiento. Para los cristianos, Jesús nació de una virgen y para el Corán, sorprendentemente también. Sí, como lo escuchaste, en ambas religiones su llegada al mundo no tiene explicación natural. No hubo un padre terrenal, sino un acto divino. En el Evangelio de Lucas, el ángel Gabriel le anuncia a María, el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Algo que en este lado del mundo hemos visto muchas veces en obras navideñas o en los famosos villancicos. Pero viajamos ahora al Corán, porque la Sura 19 relata el mismo evento. Un ángel le anuncia a Mariam, tu Señor dice, eso es fácil para mí, haremos de él un signo para la humanidad. El resultado desde ambas perspectivas es el mismo, María concibe sin conocer varón, siendo virgen, pero ahí es donde terminan todas las coincidencias. Porque en la Biblia el nacimiento virginal es el cumplimiento de una profecía que duró siglos. La Virgen concebirá y dará luz un hijo y lo llamarás Emmanuel, que significa literalmente Dios con nosotros. Y para los cristianos, esto no fue un milagro aislado, sino la prueba del que el creador del universo decidió por primera vez tener pulmones y respirar aire caminando entre nosotros. Pero en el Islam, el milagro apunta a la dirección opuesta. Es una señal del poder de Allah. Sí, pero Jesús solo es un profeta especial, no Dios encarnado. Es el mismo evento con miradas completamente opuestas. El musulmán va a reflexionar que el nacimiento de Jesús es un recordatorio de que Allah puede hacerlo lo que quiera. Pero para los cristianos, el pesebre de Belén es el portal donde Dios entró a la historia. Dos interpretaciones irreconciliables. Pero esto, amigos, es solo el principio, porque si el comienzo ya traza dos caminos opuestos, las acciones que realizó Jesús durante su vida no van a construir un puente entre ambas visiones, sino que cabarán un abismo. Pasamos a la segunda diferencia, los milagros. Jesús no era simplemente un filósofo, de sión, alguien sentado que hablaba y nada más, no, hizo cosas. Cosas que en muchos casos desafiaban la La Biblia nos menciona que él sanó leprosos, devolvió en la vista a los ciegos y hasta levantó muertos. El Corán por su parte también. De hecho, la 5 afirma que Jesús curó a ciegos y leprosos y que incluso resucitó muertos. Hasta añade un milagro que no está en los evangelios. Jesús moldea un pájaro de barro, sopla sobre él y el barro cobra vida y sale volando, realmente impresionante. Ambas religiones lo ven como un hombre rodeado de poder sobrenatural, pero si prestas atención en el Corán, hay una pequeña frase casi como un asterisco legal que lo cambia todo. Una frase que Jesús repite junto a cada milagro, una frase que es la diferencia entre Dios y un simple mensajero. Esta frase es "Vi" "Ila", disculpen mi árabe, no es mi lengua nativa, espero haberlo pronunciado bien, fue con total respeto, que se traduce como por permiso de Dios. En esas tres palabras se esconde un universo porque en los evangelios de la Biblia, Jesús actúa con autoridad propia. El Espíritu Santo es la fuente del poder, pero cuando él sana dice frases como quiero ser limpio. En el Corán se aclara en cambio que Jesús no tiene poder propio, que a Allah se lo presta por un momento. Para verlo de alguna manera simple, en el Corán Jesús es el visturín en la mano del cirujano que es Salah. Pero en los evangelios Jesús mismo es el cirujano. Como con el nacimiento, mismo acto, pero dos miradas opuestas. Esto nos lleva directamente al corazón del conflicto, al punto de no retorno donde una de las dos religiones debe necesariamente estar equivocada, que es su identidad. Todo el resto de cosas que componen la historia de Jesús se sostiene o se derrumba en este punto. Porque la gran pregunta no es cómo llegó al mundo ni qué es lo que hizo, la gran pregunta es, ¿quién era? En su esencia, quién era Jesús de Nazaret? Bueno, la Biblia tiene una respuesta para eso, el hijo de Dios, engendrado, no creado, encarnado. Y no en un sentido poético o metafórico, como si todos fuéramos hijos e hijas de Dios, no, lo es en sentido ontológico de la misma naturaleza y misma esencia que el Padre, Dios carne. Puede que para algunos de ustedes esto suene a mitología, pero para el oído del judío del siglo I, esto era una blasfemia directa, castigable con la muerte. Cuando Jesús decía frases como antes de que Abraham fuese yo soy, no estaba usando una forma rara de hablar, estaba reclamando para sí el nombre más sagrado, impronunciable que Dios le reveló a Moisés el azardiente. Era declararse a sí mismo eterno, sin principio ni final. Cuando perdonaba pecados directamente, en vez de decir que Dios te perdona y decía, yo te perdono, los líderes religioso lo entendían como que él se pone en lugar de Dios, porque nadie puede perdonar una ofensa, sino quien fue ofendido. Y el pecado en la teología judía, es una ofensa directa contra Dios. Jesús estaba entonces reclamando ser no solo el juez, sino la parte ofendida, el pecado le ofende a él porque él es Dios. Y para rematarlo, como si fuera poco declaró, yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino es por mí. No dijo cosas como yo muestro el camino, sino no sé, o sea, yo soy el camino. Para un cristiano, sí Jesús no es Dios, entonces su fe no tiene sentido. Ahora con respecto a la identidad de Jesús, el Corán nos va a dar una respuesta diferente para el Corán, Jesús era un profeta de Dios. Inclusive para el Islam la afirmación de ser Dios no es un misterio ni nada, no, es el peor pecado posible llamado Shek, que es el acto de asociar a una criatura con el creador. Para un musulmán, la unicidad de Allah es el pilar y negociable de toda su realidad. La idea de que Dios puede engendrar a un hijo es una corrupción pagana y un insulto. A Dios. Ahora el Corán es claro, honra a Jesús, quien es llamado Isa como ningún otro profeta, excepto Maoma. Lo llaman el Mesías, la palabra de Dios, un espíritu de Dios, pero siempre con una gran barrera, con un discemer. Era un ciervo, un mensajero, un hombre, magnífico, pero 100% humano. De hecho, el Corán dice que en el día de juicio, el propio Jesús será interrogado y negará enfáticamente haber pedido jamás que lo adoren distanciándose de lo que los cristianos afirman de él. Y por si no te diste cuenta, acá es donde no hay punto medio, donde no hay grises, porque para el cristianismo la única forma de ser salvado es reconocer que Jesús es Dios, pero para el islam afirmar eso es el peor pecado imaginable. Acá es donde el trilema de Jesus, el autor de las crónicas de Narnia se vuelve una herramienta brutal y para mí defiende muy bien la postura cristiana. De vuelta, esto con respecto para todos los musulmanes. Jesús argumentó lo siguiente, un hombre que dijo las cosas que Jesús afirmó no puede ser simplemente un gran maestro, porque un buen maestro no puede decir que es Dios. Por lo tanto, solo los que eran tres opciones. Número uno, Jesús era un loco, un tipo que creía que era Dios, pero que era un lunático. ¿Cómo vas a ser Dios? Número dos, Jesús era un mentiroso. Él sabía que no era Dios, pero los engañaba a todos para ganar poder, convirtiéndolo en algo como un demonio. Y número tres, era exactamente quién dijo ser el señor de señores. Es un planteo muy interesante el que hace si es Luis. El Islam intenta crear una cuarta opción, un perfecto honorable, cujas palabras fueron malinterpretadas, pero la gran cantidad de afirmaciones que Jesús hizo en los evangelios sobre sí mismo hacen que en mi opinión, esa opción se evapore. Pero nos quedan todavía tres diferencias más para explorar entre el Jesús de la Biblia y el Jesús del Corán. Y creeme cuando te digo que te vas a sorprender y la que sigue en nuestra lista es particularmente una de las más brutales de todas. La cruz. Todo lo que hemos hablado nos trajo hasta aquí. Este madero en las afueras de Jerusalén que partió la historia en dos. Para el cristianismo este es el centro del universo, para el Islam una gran mentira. Los evangelios cristianos narran la muerte de Jesús con un detalle crudo y sincero sura. Después de ser traicionado, fue juzgado ilegalmente azotado hasta dejar la piel a tiras, coronado de espinas y crucificado. Pero el punto clave es este, no muere como una víctima pasiva, sino que Jesús muere como un sacrificio consciente y voluntario por la humanidad. El mismo dijo, nadie me quita la vida, yo la doy de mí mismo. En la teología cristiana la cruz es el lugar donde la justicia de Dios y su amor se encuentran, porque el pecado, que es una ofensa contra Dios, exigía una paga y la paga era la muerte. En la cruz Dios en la persona de Jesús absorbe el castigo que nosotros merecíamos y es el cordero de Dios prefigurado por los sacrificios del Antiguo Testamento quien quita verdaderamente el pecado del mundo. Por eso la cruz no es una tragedia para los cristianos, sino el mayor acto de amor de la historia. La victoria de las victorias. Pero si abres el Corán en la 4, vas a leer algo que te dejará sin aliento, una escriptura completa de este fragmento de la historia. Y dijeron, "Hemos matado al Mesías, a Jesús, hijo de María, el de Dios, pero no lo mataron ni lo crucificaron sino que le pareció así. Ciertamente no lo mataron. Una negación frontal y absoluta porque para el islam la crucifixión es un evento que literalmente nunca ocurrió. La razón, bueno, en la lógica islámica, Dios es todopoderoso y honra a sus profetas. Permitir que uno de los mensajeros más queridos fuera torturado, ejecutado y humillado de esta manera, sería una señal de debilidad o de abandono por parte de Dios. Algo impensable. Es por eso que bajo su perspectiva Dios intervino, lo rescató milagrosamente elevándolo al cielo antes de que pudieran ponerle las manos encima. Algunas tradiciones islámica dicen que Judas Iscariote o Simón de Sirene fue hecho para aparecerse a Jesús y fue crucificado en su lugar, una especie de engaño divino para proteger a su siervo. Las diferencias cada vez se profundizan más. Para los cristianos la cruz es la victoria absoluta para los musulmanes, si hubiese habido cruz hubiese sido una derrota para el profeta y un fracaso para Dios. Ambos miran el mismo monte, el monte Calvario, pero donde uno ven El pago por la deuda del mundo, otros ven una historia que no termina con ningún tipo de sacrificio, sino con un rescate por parte de Allah. Y si crees que estas diferencias ya son insalvables, tenéis que ver la que sigue nuestra lista, la resurrección. Lo que ocurrió en el día después del calvario define, en mi opinión, el núcleo de ambas creencias. Para el cristianismo la historia es clara. Al tercer día el sepúcro estaba vacío. Un ángel anunció que él no está aquí, ha resucitado y no es esto una metáfora de que su espíritu aún vive entre nosotros, sino la afirmación de que Jesús literalmente había vencido la muerte biológica. Su cuerpo muerto volvió a respirar otra vez. Es esta resurrección la señal de que el pago de la cruz fue aceptado por Dios. Después de ahí, durante 40 días Jesús se le apareció a cientos de personas, comió con sus discípulos, les dejó tocar sus cicatrices y probó que no era un fantasma. Para muchos apologistas, a día de hoy la mayor prueba de que este hecho realmente sucedió es lo que ocurrió con sus discípulos, porque pasaron de ser un grupo de hombres y escondidos a ser mártires audaces que proclamaban su resurrección frente a sus propios verdugos. Y como dice el apóstol Pablo, si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe. Sin resurrección del cristianismo es solo la memoria de un líder revolucionario ejecutado. Pero dice el Corán sobre lo que sucedió después del evento del Calvario. Bueno, el Islam con una lógica implacable de todo lo que venimos narrando, ni siquiera radicalmente la resurrección, porque bueno, no hubo cruz. Y como el Corán afirma que Jesús no murió crucificado, el concepto de resurrección irrelevante. No hubo entierro, no hubo tercer día, no hubo sepultura ni nada. En su lugar el corán simplemente afirma Dios lo llevó hacia sí. Fue levantado al cielo vivo en cuerpo y alma saltándose por completo el trauma de la muerte y para el islam esto es la máxima señal de honor. Dios lo protegió a Jesús de la corrupción de la muerte y lo guardó en su presencia, algo muy pero muy diferente a lo que narra la Biblia. Ahora mismo Jesús está en el cielo vivo para el islam, no como Dios resucitado, sino como un ser humano que nunca experimentó la muerte. Bueno, creo que esto está claro. El cristianismo y el Islam los divide el pasado, la forma en la que ven la identidad, la cruz y la resurrección. Pero nos queda la última diferencia que creeme que te va a sorprender porque ambos cristianos y musulmanes coinciden en algo más. Jesús volverá. Pero a veces terminan todos los parecidos porque cómo va a volver es radicalmente distinto. Tanto los islámicos como los cristianos esperan el regreso de Jesús, el regreso de Isa. Ambos lo aguanta, pero el para qué y el cómo de su venida son opuestos. Vaya por partes. La Biblia nos habla de la segunda venida de Cristo como la parocía, el regreso visible y glorioso del rey de reyes y señor de señores. Su primera venida fue humilde, como un cordero yendo al matadero, pero su segunda venida será en cambio con poder y gloria, como el león de la tribu de Judá. Jesús lo anunció según el Evangelio de Mateo con unas palabras que son maravillosas. Verán al hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. El libro de Apocalipsis lo describe como el fue suprime, con ojos como llama de fuego ante quien toda la humanidad rendirá cuentas. No vuelve para predicar, para enseñar para sanar, sino para reinar, para juzgar a vivos y muertos, para poner fin al mal de una vez por todas y para establecer su reino eterno. Su retorno es el clímax de la historia. Dios regresando. Pero qué dice la fe islámica? Bueno, el Islam, como viene contado también espera a Jesús con fervor. Pero el Jesús del Corán y de los ádieses que son dichos de no vuelve como señor o juez supremo, sino como un gran ciervo de Allah, seguidor del profeta Maoma. Su misión es muy específica y terrestre, descenderá en Damasco con las manos sobre los hombros de dos ángeles. Y su objetivo principal será derrotar al falso Mesías, el Dajal, el anticristo islámico. Una vez que él lo venza, su rol será establecer la sharía, la ley islámica en todo el mundo. Las tradiciones dicen que romperá la cruz y matará al cristianismo y las leyes que se oponen a Islam, eso es lo que simbolizaría al cerdo. Después de gobernar por un tiempo, Jesús morirá de una muerte natural, será enterrado junto a Mahoma en Medina y esperar al juicio final de Allah como todos los demás. El contraste, amigos, no podría ser más demolero. Para unos, es el rey que se sienta en el trono. Para otros, es el súptido que limpia la tierra para el rey. Es evidente que no puede ser ambas cosas al mismo tiempo, porque como hemos visto el Islam y el cristianismo, no son dos versiones de la misma historia. Son dos historias opuestas, sobre dos figuras muy distintas que casualmente comparten un origen y un nombre. Si es Luis, en mi opinión tenía razón, lunático, mentiroso o señor. Yo creo que la opción de un buen maestro se desvanece cuando lees sus palabras y ves cómo se comportaron sus seguidores. Pero al final del día la diferencia más grande entre el Jesús de la Biblia e Isa del Corán no están en los textos ni en los debates que podamos tener. Está en el lugar en el que vos estás sentado ahora mismo. Está en la decisión que tu corazón debe tomar delante de este hombre, porque uno te pide respeto y seguimiento como el más grande de los profetas, después de Mahoma. Pero el otro te exige una rendición total, lealtad y adoración como tu Señor y Dios. Uno te muestra el camino hacia Dios, pero el otro se para de frente y te dice que él es el camino a Dios. La pregunta entonces no es solo cuál de los dos es verdadero, la pregunta es ante cual vas a vivir tu vida. La decisión final es tuya, pero para entender al hombre detrás de la teología, para pisar la tierra que él pidió y ver su vida, no como una lista de diferencias, sino como una historia real en hechos, en lugares reales. He preparado un vídeo que sigue toda su vida en un mapa. Y si después de toda esta tormenta de ideas querés anclarte en la historia, hace click en este vídeo inmediatamente que el viaje te está esperando.

Jesús del Cristianismo vs Jesús del Islam | 6 diferencias
Lo de Davi
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