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Entrevista a Patrycia Centeno, experta en comunicación política no verbal | UOC

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[0:05]Patrícia, eres autora de trabajos como Política y moda: la imagen del poder y Sin decir ni mu, y tienes un perfil muy activo en Twitter, pero ¿cómo empezó todo?
[0:05]¿Es verdad que tu investigación en el ámbito de la comunicación no verbal surgió precisamente de un trabajo final de máster?
[0:05]Y cuando, bueno, pues cuando cursé un máster de Periodismo y Comunicación de Moda, pues el trabajo final lo dediqué a a mis dos pasiones que eran la política y la moda, ¿no?
[0:05]Y que, si ahora supone para mucha gente aún, pues cierta sorpresa, ¿no?, aquello de mezclar dos conceptos aparentemente tan alejados, entonces, bueno, aquello fue la locura, ¿no?
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[0:05]Patrícia, eres autora de trabajos como Política y moda: la imagen del poder y Sin decir ni mu, y tienes un perfil muy activo en Twitter, pero ¿cómo empezó todo? ¿Es verdad que tu investigación en el ámbito de la comunicación no verbal surgió precisamente de un trabajo final de máster? Pues sí, efectivamente, fue así. De hecho, bueno, sí que es verdad que me gusta mucho la política. Yo había estudiado Periodismo, me había interesado mucho la política, me había especializado en periodismo político, pero después también sentía como un gusanillo por la moda y, bueno, ahora como que es una cosa más masiva, ¿no?, que hayan másteres o posgrados más especializados en este sector, pero entonces no lo había. Y cuando, bueno, pues cuando cursé un máster de Periodismo y Comunicación de Moda, pues el trabajo final lo dediqué a a mis dos pasiones que eran la política y la moda, ¿no? Y que, si ahora supone para mucha gente aún, pues cierta sorpresa, ¿no?, aquello de mezclar dos conceptos aparentemente tan alejados, entonces, bueno, aquello fue la locura, ¿no? Creo que todo el mundo tenía ciertos recelos en que aquello llegara a buen puerto, pero soy muy cabezota y, bueno, al final lo saqué hacia adelante. Muy bien. ¿Y cuál es la importancia de la comunicación no verbal? ¿Tú crees que se puede educar y, al final, dominar? Eh, yo creo que la comunicación no verbal es el primer lenguaje que tenemos. Es decir, cuando nosotros nacemos no verbalizamos, lo único que tenemos es la comunicación no verbal y nuestra supervivencia depende de ello, como cualquier otro animal. Entonces, bueno, pues dependemos de que nuestros padres o nuestros protectores puedan interpretar nuestros gestos o todo aquello que no podemos verbalizar. Por lo tanto, es una comunicación casi innata. Nacemos con ella. ¿Qué pasa? Que, bueno, los humanos hemos desarrollado otro tipo de de lenguajes, de idiomas y, de hecho, incluso le hemos dado muchísima importancia, quizá en exceso, a la palabra, ¿no? Y esto ha hecho que restáramos investigación, pero también esa intuición o esa capacidad de entender ese idioma —que al final es universal, porque nos podemos comunicar con el resto de seres vivos—, pues que lo hayamos dejado un poco a en la oscuridad, ¿no? Y entonces, como que necesitemos reeducarlo. Ahora, una cosa es reeducar esa comunicación innata, y otra es lo que mucha gente siempre me pregunta es: «¿Podemos mentir con la comunicación no verbal?». Bueno, la comunicación no verbal tiene un problema para falsearla, que es que normalmente es inconsciente. Hay una gran parte de la comunicación no verbal que es inconsciente. Por tanto, sí que podemos manipular la comunicación no verbal, igual que la palabra, pero con la palabra es mucho más fácil. Es decir, un actor no puede estar actuando 24 horas, entonces ya pasaría a una enfermedad mental. Por lo tanto, con la comunicación no verbal, sí que la podemos empezar a controlar o reeducar, pero no hasta el punto de poder falsearla. ¿Y qué importancia, entonces, crees que tiene la comunicación no verbal para los directivos de las empresas? ¿Qué consejos darías a un profesional de la comunicación que, a la vez, también quizá tenga que asesorar a este líder empresarial? Bueno, al final, los líderes eh, hay una frase de Eleanor Roosevelt que me encanta, que dice: «Un buen líder es aquel que hace que los demás confíen en él, pero un gran líder es aquel que es capaz de que los demás confíen en ellos mismos». Y yo creo que dentro de una empresa esto también se tiene que transmitir. Y eso depende absolutamente de la comunicación no verbal. Al final, la importancia de la palabra dentro de un mensaje solo es del 7%, todo lo demás es comunicación no hablada. Por lo tanto, yo creo que sí que nos estamos empezando a dar cuenta de que si queremos comunicar, de que si queremos llegar no solo a un público, a un target, sino que queremos comunicarnos con el resto del equipo, que forman un tándem, o que forman un núcleo dentro de una empresa, pues es necesario que empecemos a trabajar todo este tipo de comunicación no verbal, de empatía, de emociones, que, como te decía, yo creo que hemos dejado un poco ocultas o dentro de un armario y que ahora nos estamos dando cuenta de que las necesitamos. Al final, comunicar es emocionarse, y para emocionarse necesitamos ese tipo de empatía. Y para esa empatía necesitamos conectar los unos con los otros, y para conectar dependemos absolutamente de la comunicación no verbal, no de la palabra. ¿Quién crees que podría ser un buen ejemplo de buen uso de la comunicación no verbal? Para mí, me quedo con una mujer, porque estamos ya que somos dos mujeres, nos quedamos con una mujer. Intento siempre reivindicar referentes femeninos, porque yo creo que dentro del liderazgo, pero también dentro de la política, ¿no?, bueno, pues creo que también se han reservado muchos casos, hay muchas mujeres que han hecho muchas cosas importantes, pero que normalmente siempre están ahí en un trastero, con lo cual es es importante reivindicar las que están saliendo, ¿no? Y por ejemplo, para mí una persona que a mí sí que me transmite a través de esa comunicación no verbal —y, de hecho, muchas veces hablamos más del marido que de ella, pero yo creo que la importante es ella— es Michelle Obama. Es decir, yo soy una gran apasionada de Barack Obama, pero siempre digo que Barack Obama sin Michelle Obama no sería nada, ¿no? No solo por el lenguaje corporal, sino también lo que ha expresado a través de su indumentaria y ese poderío o ese permitirte brillar, ¿no? Permitirte brillar y no solo acompañar a un hombre, sino incluso adelantarte a un hombre y que el hombre reconozca que, bueno, que depende de esta mujer. Es aquello de, al menos, representar y simbolizar que detrás de un hombre no hay una gran mujer, sino que la gran mujer está siempre delante o a su lado, pero jamás detrás de un hombre. Y ya que hablamos de personajes femeninos, ¿crees que, a la hora de analizar la comunicación no verbal, la gestualidad, también el vestuario, la opinión pública, los medios de comunicación exigen diferente a un personaje femenino respecto a un personaje masculino? Sí, bueno, estamos dentro de una cultura y un sistema heteropatriarcal, nos guste o no; entonces, esto lo tenemos que asumir. Incluso dentro de las mujeres, aunque nosotras estemos intentando liderar este cambio, somos conscientes de que esta cultura la hemos heredado y la hemos mamado, son siglos y siglos, no nos lo podemos ventilar de un día para otro, pero sí que es cierto que exigimos más a las mujeres, pero también porque no hay una costumbre visual, no estamos acostumbrados —ni ellos ni tampoco nosotras— a vernos allí, ¿no? Yo creo que, bueno, pues casos como, por ejemplo, uno reciente de hoy, que bueno, que tengamos un gobierno en Finlandia que esté liderado por una primera ministra y esté conformado por diez mujeres y cinco hombres, pues eso sí que da cierto crédito y cierta referencia para muchas mujeres que vienen, incluso para las que estamos, ¿no? Cierta fuerza y cierta sensación de que el cambio es posible, ¿no? Y de que las mujeres también tienen su espacio y pueden y pueden estar allí. Pero, ya digo, creo que este interés o este remarcar a la mujer dentro de ese equipo técnico, dentro de una empresa, dentro de... Incluso en los deportes, donde muchas veces se ven señaladas, yo creo que es porque no estamos acostumbrados y porque el prototipo, el modelo, el protocolo que se había creado, lo habían creado hombres y para hombres, nadie pensó que la mujer pudiera llegar a las primeras líneas de poder. Por lo tanto, ahora estamos creando, que es lo bonito, ¿no? Es crear un nuevo protocolo, crear un nuevo lenguaje corporal, una nueva vestimenta, unas nuevas emociones de poder, ¿no? El poder siempre había estado representado por unas cualidades muy autoritarias, muy de dominar, de someter al otro, y yo creo que todas esas cualidades están cambiando, es decir, que no solo estamos cambiando la visión, no están entrando más mujeres, sino que también tenemos que reformar esa idea y esa esa simbología de poder. Y ya que hablamos también de mujeres, ¿cuál es la importancia de la comunicación no verbal en el liderazgo? ¿Piensas que podemos hablar ya de un liderazgo femenino? Absolutamente. Yo creo que el futuro es la feminización de la comunicación política. Esto no excluye para nada a los hombres. De hecho, no sé si por suerte o por desgracia, siguen siendo referentes los hombres dentro de esta feminización de la comunicación, por ejemplo, el caso de Obama, ¿no? Obama, hace diez años, un asesor de comunicación a cualquier político o incluso a un gran líder empresarial le decía que, por favor, jamás llorara en público, ¿no? Porque eso era como un síntoma de debilidad, y ahora nos estamos dando cuenta de que no es debilidad. O sea, llorar es un signo de vulnerabilidad, pero ser vulnerables, permitirnos ser vulnerables, es un gesto de autoestima y de seguridad en nosotros mismos. Entonces, esas lágrimas, esas sonrisas que empiezan a aparecer, ¿no? Pues, por ejemplo, en el caso de Barack Obama, de Justin Trudeau en Canadá, y, bueno, y poco a poco otras mujeres, ¿no? En Estados Unidos se habla mucho del caso de Alexandria Ocasio-Cortez. Yo creo que también, antes te he citado a Michelle Obama, pero también sería un gran caso de esta feminización de la comunicación política, que ya te digo que no solo tiene que ver con el lenguaje corporal, con la indumentaria, con el protocolo, con la escenografía, sino también con entender que hay emociones, emociones positivas y no todas negativas. No son el odio, el miedo, la frustración... las que acompañan al poder, sino que el poder está más vinculado, pues, bueno, pues, a la alegría, al compartir, al empatizar, incluso a resultar ser asertivos, ¿no? En estos tiempos en que se supone que todos tendríamos que dialogar y llegar a acuerdos, pues yo creo que la las cualidades estas que estaban reservadas antes culturalmente al género femenino empiezan a fluir y empiezan a resaltar. Pues muchas gracias por tu participación. A vosotros, un placer.

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