[0:00]Era 1912, 4 años después de recibir el bautismo en el Espíritu Santo, mi ministerio había crecido considerablemente desde aquellos primeros días. Multitudes venían a las reuniones, milagros sucedían con regularidad, sanidades eran comunes, liberaciones frecuentes. Pero en lo profundo de mi espíritu, sentía que había algo más, mucho más, una dimensión de poder que aún no había tocado. Un nivel de autoridad que aún no había alcanzado, una profundidad de intimidad con Dios que aún no había experimentado. No estaba insatisfecho con arrogancia, era hambre santa, sed espiritual, anhelo profundo por más de Dios. Pasaba horas en oración cada día, oraba en lenguas fielmente, leía las escrituras extensivamente, pero algo dentro de mí clamaba, tiene que haber más. Una noche fría de febrero, mientras oraba solo en mi habitación, algo sucedió. El Espíritu Santo habló a mi corazón con claridad inconfundible, no fue voz audible que entrara por mis oídos, fue palabra que resonó directamente en mi espíritu. Smith, necesitas ayunar, no un día, no tres días, no una semana, 40 días completos. Me quedé paralizado, 40 días sin comer nada, solo agua por 40 días, eso era lo que Moisés hizo en el Monte Sinaí. Lo que Elías hizo camino al Monte Horeb, lo que Jesús mismo hizo en el desierto antes de comenzar su ministerio. Pero yo nunca había ayunado más de siete días en toda mi vida, cómo sobreviviría 40 días sin alimento sólido, no moriría, no sería peligroso. Pero la voz del espíritu fue tan clara, tan insistente, tan definida y en lo profundo de mi ser, supe que debía obedecer. Sin importar el costo, sin importar la dificultad, sin importar el miedo, al día siguiente, después de una última comida simple, comencé el ayuno. Solo agua, nada de comida sólida, 40 días completos por delante. Los primeros tres días fueron tortura absoluta, el hambre no era solo física, era un grito constante de todo mi cuerpo, cada célula, demandando alimento. El dolor de cabeza era insoportable por la falta de cafeína que consumía diariamente, por la falta de azúcar, por el proceso de desintoxicación que mi cuerpo experimentaba. La debilidad física era extrema, apenas podía caminar de mi habitación a la cocina por agua, subir escaleras era una hazaña, cada movimiento requería esfuerzo consciente. Quería rendirme cada hora del día, mi mente me decía, esto es demasiado, vas a enfermarte, vas a morir, Dios no espera que hagas esto. Pero algo más profundo me sostenía, una convicción inquebrantable de que al otro lado de este sacrificio, al otro lado de este valle de sombra, había algo glorioso esperándome. Algo que valía cada momento de sufrimiento, así que persistí, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto. Al día 7, algo comenzó a cambiar, el hambre física que había sido tan intensa comenzó a disminuir dramáticamente, no desapareció completamente, pero se volvió manejable. Mi cuerpo había entrado en un estado diferente, un estado donde ya no dependía de comida externa para energía, estaba consumiendo reservas internas. Y algo más estaba sucediendo, mi mente, que había estado nublada y confusa los primeros días, ahora se aclaraba como nunca antes. Pensamientos que solían ser enredados ahora eran cristalinos, ideas que antes eran vagas, ahora eran precisas. Mi capacidad de concentración se multiplicó exponencialmente, podía leer las escrituras por horas sin distraerme, cada palabra parecía brillar con significado profundo. Versículos que había leído cientos de veces de repente revelaban verdades que nunca había visto. Al día 14, entré en una dimensión espiritual completamente nueva, comencé a ver cosas que antes no veía, no con mis ojos físicos. Sino con ojos espirituales que se habían abierto, veía ángeles ministrando en mi habitación durante la oración. Veía la gloria de Dios como neblina dorada llenando el espacio, el reino invisible que siempre había estado allí pero oculto a mi vista natural. Ahora era más real que el mundo visible, las paredes de mi habitación parecían transparentes y podía percibir realidades espirituales que antes eran completamente imperceptibles. Al día 21, el cielo literalmente se abrió sobre mí, estaba orando de rodillas junto a mi cama una madrugada alrededor de las 3 de la mañana. De repente, la habitación se llenó de luz brillante, no luz del lámpara o vela, luz que emanaba de ninguna fuente física, luz viva. Luz que pulsaba con vida propia, y en medio de esa luz gloriosa, vi a Jesús, no como una visión distante en mi imaginación. No como un sueño mientras dormía, sino presente, real, tangible, más real que cualquier cosa que mis ojos físicos hubieran visto jamás. Su rostro brillaba con esplendor indescriptible, más brillante que mil soles, pero no me cegaba, al contrario, me atraía, me llamaba, me envolvía en amor puro.
[6:43]Amor ardiente como fuego, amor puro como cristal, amor que transformaba todo lo que tocaba, caí rostro en tierra, no por obligación. Sino porque la gloria era tan pesada, tan intensa, tan abrumadora que no podía permanecer de pie. Y él comenzó a hablar, no con voz que entrara por mis oídos físicos, sino con palabras que resonaban directamente en mi espíritu, cada palabra llevaba peso de eternidad. Cada sílaba vibraba con poder creativo y lo que me enseñó en aquellos momentos cambiaría mi vida y mi ministerio para siempre, la revelación. Tres verdades fundamentales en aquella visión gloriosa, mientras estaba postrado ante su presencia, Jesús me reveló tres verdades sobre el ayuno. Verdades que la mayoría de los creyentes desconocen completamente, verdades que, cuando se comprenden y se aplican, desatan poder sobrenatural. Verdad uno, el ayuno no impresiona a Dios, te transforma a ti, es Meth, dijo Jesús, con voz que era como el sonido de muchas aguas. Poderosa pero gentil, autoritaria pero llena de ternura, muchos de mis hijos ayunan con mentalidad completamente equivocada. Creen que si sufren lo suficiente, si pasan hambre extrema, si se debilitan físicamente, de alguna manera me están ganando favor. Piensan que el sacrificio de comida me obliga a responderles, que mi amor hacia ellos depende de cuánto pueden sufrir. Eso no es fe, es Meth, eso es manipulación religiosa disfrazada de espiritualidad. Mi favor sobre tu vida ya fue establecido en la cruz, no lo ganas con obras, no lo ganas con sacrificios, no lo ganas con ayunos. Ya es tuyo por gracia, el ayuno no cambia mi disposición hacia ti, el ayuno te cambia a ti. Transforma tu sensibilidad a mi voz que antes era débil y ahora se vuelve aguda. Transforma tu capacidad de discernir entre mi espíritu y tu carne, transforma tu autoridad espiritual sobre el reino de las tinieblas. Rompe cadenas en tu alma que te mantienen atado a patrones destructivos, abre tus ojos espirituales a realidades celestiales que siempre estuvieron allí, pero que no podías ver. El ayuno es para tu beneficio, no para el mío, en ese momento algo se rompió dentro de mí. Por años, había ayunado ocasionalmente con la mentalidad equivocada, pensando que estaba impresionando a Dios con mi sacrificio, esperando que mi sufrimiento lo moviera a actuar. Pero ahora entendía, el ayuno no es penitencia para apaciguar a un Dios enojado, es preparación para recibir lo que él ya quiere dar generosamente. No es sufrimiento sin propósito, es guerra espiritual estratégica y efectiva, no es religión muerta y vacía, es poder vivo y transformador. Verdad 2, hay demonios que solo salen con ayuno y oración, Jesús entonces me llevó en el espíritu a un recuerdo específico. La historia, registrada en Marcos 9:29, el muchacho endemoniado que los discípulos no pudieron liberar. Vi la escena completa desarrollarse ante mis ojos, como si estuviera allí, los discípulos intentando expulsar al demonio, ordenando, gritando, esforzándose, pero el demonio no salía. El padre desesperado viendo a su hijo sufrir, y luego Jesús llegando y liberando al muchacho con una sola palabra. Mis discípulos tenían autoridad delegada por mí, explicó Jesús, yo se la había dado explícitamente, tenían poder sobre demonios. Y habían expulsado muchos demonios antes con éxito, pero había niveles de poder demoníaco que requerían algo más que oración simple. Por eso les dije, este género, con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Smith, necesitas entender esto claramente, hay demonios débiles, espíritus menores, que salen con una simple orden en mi nombre. Pero hay principados antiguos que han dominado territorios por siglos, hay fortalezas generacionales que han pasado de abuelos a padres, a hijos por generaciones. Hay espíritus territoriales que han controlado ciudades enteras, naciones completas, esos no ceden su territorio fácilmente. No se rinden con oración superficial, requieren el poder concentrado que viene del ayuno combinado con oración intensa. Entonces, me mostró en visión el mundo espiritual invisible, vi sobre ciudades y naciones estructuras demoníacas. Fortalezas espirituales tan reales como edificios físicos, gigantescas, oscuras, amenazantes, torres de maldad que se elevaban hacia el cielo. Muros gruesos que parecían impenetrables, y vi demonios poderosos, principados de alto rango gobernando desde esas fortalezas. Controlando mentes, manipulando eventos, causando guerras, hambrunas, epidemias, era aterrador y revelador al mismo tiempo. Pero luego vi algo que me llenó de esperanza y poder.
[12:39]Vi cuando alguien en la tierra comenzaba a ayunar con propósito específico y fe genuina, esas fortalezas masivas comenzaban a agrietarse. Pequeñas fisuras aparecían en los muros, los cimientos temblaban ligeramente, y mientras la persona continuaba ayunando día tras día. Las grietas se expandían, los muros se debilitaban progresivamente y eventualmente, con un sonido como trueno, la fortaleza completa colapsaba. Los demonios huían aterrorizados, la luz invadía donde antes había solo oscuridad, y la liberación venía sobre las personas que habían estado bajo la opresión de esa fortaleza. El ayuno, dijo Jesús con énfasis, es artillería pesada en la guerra espiritual, es el arma que rompe lo que las armas menores no pueden tocar. Verdad 3, el ayuno abre portales celestiales cerrados, luego Jesús me elevó aún más alto en el espíritu. Me llevó a ver el reino celestial desde una perspectiva que nunca había visto, y me mostró algo asombroso. Vi puertas, portales entre el cielo y la tierra, algunos estaban completamente abiertos, luz gloriosa fluía libremente a través de ellos. Ángeles descendían llevando respuestas a oraciones, ángeles ascendían llevando peticiones al trono. Bendiciones fluían como ríos caudalosos, provisión descendía en abundancia, sanidades eran liberadas, milagros activados. Pero otros portales estaban cerrados, sellados, bloqueados por barreras invisibles, pero reales, ángeles esperaban del otro lado con respuestas, pero no podían cruzar. Las bendiciones estaban listas para ser liberadas, pero algo las retenía, es Meth, dijo Jesús, señalando esos portales cerrados. El ayuno con fe abre puertas que están cerradas, crea acceso legal para que el cielo invada la tierra. Cuando ayunas, no solo te estás absteniendo de comida, estás creando una atmósfera espiritual, una frecuencia divina. Donde lo sobrenatural puede manifestarse libremente, ángeles que esperaban órdenes para moverse, son liberados para actuar. Provisión que estaba retenida por bloqueos espirituales, es desatada para fluir, milagros que estaban bloqueados por fortalezas demoníacas, son activados para manifestarse. El ayuno no solo te cambia a ti, cambia la atmósfera espiritual sobre tu vida, tu familia, tu ciudad, abre puertas en el cielo que estaban cerradas. Y lo que estaba retenido comienza a fluir, vi con mis propios ojos espirituales cómo el ayuno afectaba dramáticamente el reino invisible. No era imaginación, no era simbolismo, era realidad espiritual tan concreta como cualquier realidad física. Y comprendí el poder del ayuno de una manera que nunca antes había entendido. Los siete tipos de ayuno que Jesús me enseñó, después de aquellas tres revelaciones fundamentales, Jesús me enseñó algo práctico y específico. Me mostró que no todos los ayunos son iguales, que hay diferentes tipos de ayuno para diferentes propósitos espirituales. Y que necesitaba conocerlos todos para ser efectivo en mi ministerio. Tipo uno, ayuno de un día, este es el ayuno básico que todo creyente debería practicar regularmente, enseñó Jesús. Desde el amanecer hasta el anochecer, aproximadamente 12 horas, sin comida, solo agua para mantenerte hidratado. Este ayuno es poderoso para tres cosas específicas, primero, claridad en decisiones cotidianas. Cuando enfrentas opciones y no sabes cuál escoger, segundo, romper tentaciones temporales. Debilidades de la carne que te están venciendo, tercero, preparación para ministerio. Antes de predicar o ministrar a otros, desde ese día, practiqué este ayuno semanalmente, generalmente los lunes, para comenzar cada semana en fortaleza espiritual renovada. Y vi resultados constantes, tipo 2, ayuno de tres días, tres días completos, 72 horas. Solo agua, continuó Jesús, este ayuno tiene poder concentrado para tres áreas. Primero, romper adicciones que te han esclavizado por años, segundo, liberación personal profunda de ataduras emocionales y espirituales. Tercero, dirección divina en momentos críticos de tu vida, cuando necesitas escuchar mi voz claramente. Usé este ayuno cuando enfrentaba batallas espirituales intensas o cuando tenía que tomar decisiones ministeriales de gran importancia. Siempre, sin falla, recibía la dirección que necesitaba. Tipo 3, ayuno de siete días, una semana completa, siete días consecutivos, solo agua, dijo Jesús. Este ayuno trae tres cosas poderosas, primero, revelación profunda de misterios que antes estaban ocultos. Segundo, unción fresca, un nuevo nivel de poder para tu ministerio, tercero, rompimiento de fortalezas antiguas. Que han resistido todo lo demás, lo practiqué antes de campañas evangelísticas importantes o cuando sentía que había alcanzado un techo espiritual y necesitaba romperlo. Cada vez, sin excepción, salía transformado. Tipo 4, ayuno de 21 días, como Daniel hizo tres semanas completas, explicó Jesús. No ayuno total, sino ayuno parcial, solo frutas, vegetales y agua, sin carnes, sin dulces, sin panes. Este ayuno es especialmente efectivo para tres propósitos. Primero, batallas territoriales contra principados que gobiernan regiones, segundo, preparación para traer avivamiento a ciudades enteras. Tercero, rompimiento generacional de maldiciones que han afectado a tu familia por generaciones. Lo practiqué cuando Dios me enviaba a territorios espiritualmente oscuros y resistentes, donde el evangelio había sido rechazado consistentemente. Y vi puertas abrirse que antes estaban completamente cerradas. Tipo 5, ayuno de 40 días, como Moisés, como Elías, como yo mismo en el desierto, dijo Jesús con solemnidad. 40 días completos, solo agua, sin alimento sólido, este es el ayuno más poderoso y más peligroso físicamente. Requiere supervisión, sabiduría y preparación extrema, pero trae tres resultados extraordinarios. Primero, transformación total de tu ministerio, pasando de un nivel a otro completamente diferente. Segundo, autoridad apostólica para establecer iglesias y confrontar principados de alto rango. Tercero, encuentros divinos profundos que marcan tu vida para siempre, solo hazlo cuando yo te lo ordene específicamente, no por tu iniciativa y nunca lo hagas solo. Sin que otros sepan y puedan cuidarte, en toda mi vida, solo hice este ayuno tres veces. Y cada vez cambió radicalmente la dirección y el poder de mi ministerio. Tipo 6, ayuno parcial prolongado, para tiempos cuando necesitas ayunar por semanas o incluso meses, enseñó Jesús. Eliminas ciertos alimentos, pero mantén nutrición básica, sin carnes, sin azúcares, sin alimentos procesados. Solo alimentos simples, naturales, en porciones pequeñas, esto es sostenible por tiempo prolongado, sin dañar tu salud. Útil cuando estás en una batalla espiritual larga que requiere persistencia extendida. Lo usé en periodos de guerra espiritual prolongada, cuando sabía que la batalla no se ganaría en días, sino en meses. Tipo 7, ayuno corporativo, cuando una iglesia o grupo de creyentes ayuna junta, dijo Jesús con entusiasmo. Mismo tiempo, mismo propósito, mismo corazón, el poder no solo se suma, se multiplica exponencialmente. Cuando dos o tres se ponen de acuerdo, yo estoy en medio, cuando cientos se ponen de acuerdo en ayuno, mi poder se manifiesta de maneras extraordinarias. Vi avivamientos masivos estallar cuando congregaciones enteras ayunaban unidas, el poder colectivo era incomparable. Cómo ayunar correctamente, la guía práctica, después de enseñarme los tipos de ayuno, Jesús me dio instrucciones prácticas específicas. Paso a paso, cómo hacerlo correctamente para ver resultados, paso 1, define tu propósito con precisión. Nunca, jamás ayunes sin un propósito claro y específico, instruyó Jesús firmemente. El ayuno sin propósito es solo pasar hambre sin sentido, pregúntate y respóndete honestamente, por qué estoy ayunando. Es por revelación sobre una decisión específica, es por liberación de una atadura particular, es por un milagro concreto que necesitas. Es por dirección en una encrucijada de tu vida, escríbelo en papel, hazlo específico, tenlo claro ante mí.
[23:33]Paso 2, escoge el tipo apropiado para tu propósito, no uses un cañón para matar una mosca ni una pistola para derribar una fortaleza, dijo Jesús con una sonrisa. Según tu propósito, escoge el tipo correcto de ayuno. Para decisiones pequeñas, un día es suficiente, para batallas medianas, tres días son apropiados, para fortalezas grandes, siete días o más. Y nunca, nunca comiences con 40 días si nunca has ayunado antes, crece progresivamente, empieza con uno, luego tres, luego siete. Construye tu capacidad espiritual y física gradualmente, la sabiduría de este consejo me salvó de muchos errores potenciales. Paso 3, prepara tu cuerpo con anticipación, tres días antes del ayuno, comienza la preparación física, instruyó Jesús. Reduce las porciones de comida gradualmente, si tomas café o té, comienza a reducir la cantidad cada día. Elimina azúcares refinados progresivamente, come más frutas, más vegetales, menos carnes pesadas, aumenta tu consumo de agua significativamente. Esto permite que tu cuerpo se adapte gradualmente, evitarás dolores de cabeza severos el primer día del ayuno, evitarás mareos extremos, la transición será mucho más manejable. Seguí este consejo religiosamente y marcó una diferencia enorme. Paso 4, prepara tu espíritu antes de comenzar, el día antes de comenzar el ayuno, prepara tu espíritu, continuó Jesús. Confiesa todo pecado conocido, no dejes nada sin confesar, perdona a toda persona que te haya ofendido, sin excepción. Declara tu propósito en voz alta ante mí y ante los ángeles, pide gracia sobrenatural para completarlo fielmente. Un espíritu preparado hace toda la diferencia en el resultado final. Paso 5, durante el ayuno, sigue estas reglas, mientras estés ayunando, sigue estas reglas estrictamente, dijo Jesús con autoridad. Primero, bebe mucha agua constantemente, tu cuerpo lo necesita, segundo, descansa más de lo normal. No hagas actividad física intensa, tercero, lee mi palabra extensivamente, horas cada día, cuarto, ora sin cesar. Reemplaza tiempo de comida con tiempo de oración, quinto, evita situaciones de tentación. No vayas a restaurantes, ni veas programas de comida, sexto, si sientes debilidad extrema o mareos severos, es señal de que debes parar y consultar ayuda médica. Estas reglas me mantuvieron seguro en todos mis ayunos. Paso 6, rompe el ayuno sabiamente, cuando completes tu ayuno, no corras inmediatamente a comer pesado, advirtió Jesús seriamente. Tu estómago ha estado en reposo, tus intestinos han estado inactivos, si comes pesado inmediatamente, puedes enfermarte gravemente. Comienza con frutas suaves como sandía o melón, luego jugos naturales sin azúcar añadida, luego sopas livianas de vegetales. Gradualmente, en dos o tres días, regresa a comida normal, dale a tu cuerpo tiempo para ajustarse de nuevo. Esta sabiduría me salvó de problemas digestivos severos. Paso 7, registra todo lo que Dios haga, finalmente, lleva un diario detallado, concluyó Jesús. Escribe cada revelación que recibas durante el ayuno, escribe cada sueño significativo que tengas, escribe cada respuesta a oración que veas. Escribe cada cambio que experimentes en tu interior, este registro servirá dos propósitos vitales. Primero, te ayudará a no olvidar lo que te mostré durante el ayuno, segundo, edificará tu fe enormemente cuando mires atrás y veas todo lo que hice. Mantuve diarios de ayuno por décadas, y fueron tesoros invaluables de mi caminar con Dios. Los errores mortales que arruinan el ayuno, Jesús también me advirtió sobre errores que anulan completamente el poder del ayuno. Errores que vi cometer a muchos, error uno, ayunar para ser visto y admirado. Jesús me llevó a Mateo 6:16-18, donde él mismo advirtió contra este error. Cuando ayunes, no seas como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a otros que están ayunando. Ellos ya tienen su recompensa, la admiración temporal de la gente, pero tú, cuando ayunes, lava tu rostro y arréglate normalmente. No lo anuncies en redes sociales buscando likes y comentarios, no lo presumas ante otros buscando que te consideren espiritual. Ayuna en secreto y yo que veo en lo secreto te recompensaré públicamente con poder real. Este error anula completamente el poder del ayuno. Error 2, ayunar sin fe, solo como ritual religioso, ayunar mecánicamente por obligación religiosa sin fe expectante es completamente inútil, advirtió Jesús. Debes ayunar creyendo firmemente que yo responderé, con expectativa viva de que algo sobrenatural sucederá. Con fe activa que se anticipa al milagro, Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradarme, eso incluye el ayuno. Error 3, no reemplazar comida con oración intensificada, el ayuno no es solo dejar de comer, eso es simplemente pasar hambre, explicó Jesús. El verdadero ayuno espiritual es reemplazar tiempo de comida con tiempo de oración aumentado, si solo dejas de comer, pero no horas más, solo estás haciendo dieta para bajar de peso. No es ayuno espiritual, el poder viene de la combinación, menos comida, más oración. Este era un error común que vi en muchos. Error 4, rendirse a medio camino por dificultad, los primeros días de cualquier ayuno son siempre los más difíciles, dijo Jesús comprensivamente. El hambre es intensa, el dolor de cabeza es fuerte, la debilidad es real, muchos se rinden en ese valle, pero el poder verdadero viene después de cruzar ese valle. Si te rindes en el día dos de un ayuno de tres días, perdiste todo el beneficio, persiste, completa lo que comenzaste. El breakthrough viene al final, no al principio. Error 5, ayunar mientras vives en pecado sin confesar, Jesús me llevó a Isaías 58, donde Dios confronta duramente este error. Por qué ayunamos y no haces caso, pregunta el pueblo y Dios responde, porque el día que ayunan, buscan su propio interés y oprimen a sus trabajadores. Si ayunas, pero vives en pecado habitual, yo no escucho tu ayuno. Si ayunas, pero no perdonas, es inútil, si ayunas, pero engañas en tu negocio, es vano. Limpia tu vida primero, luego, ayuna. Error 6, ignorar completamente tu salud física, yo no te pido que te dañes, ni que mueras por ayunar, dijo Jesús con ternura. Si tienes diabetes, embarazo, o ciertas enfermedades crónicas, consulta un médico antes de ayunar. Usa sabiduría junto con fe, yo te di un cerebro para usarlo, la fe no es presunción tonta que ignora realidades físicas. Si tu cuerpo te dice que algo está mal durante el ayuno, escúchalo, mareos extremos, desmayos, dolor de pecho, son señales de parar. No hay vergüenza en pausar o modificar un ayuno por razones médicas legítimas, yo miro el corazón, no la perfección del ayuno. Este consejo me salvó de situaciones potencialmente peligrosas, testimonios poderosos, que vi personalmente después de completar mi ayuno de 40 días. Jesús se retiró, la gloria levantó lentamente, pero yo era un hombre completamente transformado. Y en los años siguientes vi resultados asombrosos cuando apliqué lo que él me había enseñado. Testimonio 1, la ciudad de Gales que fue sacudida, fui invitado a predicar en una ciudad de Gales conocida por su dureza espiritual. Generaciones de rechazo al evangelio, iglesias vacías, indiferencia total hacia Dios. Antes de ir, ayuné siete días completos, solo agua y oración intensa durante una semana entera. Cuando llegué a esa ciudad, algo era diferente en la atmósfera, podía sentirlo, las fortalezas espirituales se habían debilitado. La primera noche de reunión, 200 personas vinieron, en una ciudad de solo 1000 habitantes, era extraordinario. Prediqué un mensaje simple sobre el arrepentimiento, cuando hice el llamado al altar, algo increíble sucedió. Casi todos en el auditorio corrieron al frente, llorando, clamando, arrepintiéndose de pecados. La presencia de Dios era tan fuerte que muchos caían al suelo sin que nadie los tocara. La segunda noche, el auditorio estaba completamente lleno, gente de pueblos vecinos había venido. Oré por los enfermos al final del servicio y vi 50 sanidades documentadas esa noche. Ciegos que veían, sordos que escuchaban, paralíticos que caminaban, tumores que desaparecían. La tercera noche, no cabía una persona más, la presencia de Dios era tan fuerte que apenas pude predicar. La gloria llenó el lugar de tal manera que solo podíamos adorar y llorar. Ese avivamiento duró tres semanas, transformó completamente la ciudad, bares cerraron porque ya nadie iba. Crimen prácticamente desapareció, iglesias se llenaron y todo comenzó con mi ayuno de siete días antes de llegar. El ayuno había preparado el terreno espiritual para el avivamiento. Testimonio 2, el hombre poseído por legión, durante una campaña en el norte de Inglaterra, un hombre fue traído a la reunión. Poseído por múltiples demonios, violento, incontrolable, aterrador, su familia lo había atado con cuerdas para traerlo. Varios ministros habían intentado liberarlo sin ningún éxito, los demonios se burlaban de ellos y permanecían. Esa semana, yo había estado ayunando tres días, no por ese hombre específicamente, sino por la campaña en general. Cuando vi al hombre manifestando violentamente, el Espíritu Santo me dio autoridad absoluta, me acerqué a él sin ningún miedo. Miré directamente a los demonios a través de sus ojos y ordené con voz de trueno. Espíritus inmundos, en el nombre de Jesucristo, salgan ahora de este hombre. Los demonios comenzaron a gritar nombres, uno por uno salían, el hombre se retorció, gritaba, convulsionaba. Pero yo no me detuve, seguí ordenando su salida con la autoridad que el ayuno había edificado en mí. Después de varios minutos de batalla intensa, el último demonio salió con un grito ensordecedor, el hombre colapsó al suelo. Cuando se levantó, estaba completamente libre, cuerdo, en paz, transformado. Después me preguntó, por qué otros ministros no pudieron liberarme, pero usted sí. Mi respuesta fue simple, este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. Yo acababa de completar un ayuno de tres días, esa es la diferencia. Testimonio 3, mi transformación personal total, pero más allá de los milagros públicos que vi en otros. El cambio más dramático fue en mí mismo, después del ayuno de 40 días, todo en mi vida y ministerio cambió radicalmente. Mi voz cuando predicaba tenía una autoridad que no tenía antes, las personas sentían el peso de mis palabras. No porque yo fuera elocuente, nunca lo fui, sino porque había estado 40 días en la presencia de Dios. Mi oración tenía un poder multiplicado exponencialmente. Cuando oraba por sanidad, las personas sanaban más frecuentemente, cuando oraba por liberación, los demonios obedecían más rápidamente. Cuando oraba por provisión, llegaba más sobrenaturalmente, mi presencia misma llevaba un peso de gloria que antes no tenía. Cuando entraba a un lugar, la atmósfera cambiaba, la gente lo notaba, aunque no supieran explicarlo. Hay algo diferente en usted, hermano Wigglesworth, me decían constantemente, era la gloria de Dios que me había marcado durante el ayuno. Mi ministerio explotó internacionalmente, de predicar a cientos, pasé a predicar a miles, de una ciudad, pasé a múltiples naciones. De milagros ocasionales pasé a milagros constantes, pero más importante que todo eso, mi carácter fue transformado. Me volví más paciente con las debilidades de otros, más amoroso con los difíciles, más humilde ante el éxito, más sensible a la voz del espíritu, más santo en mi vida privada. El ayuno de 40 días no solo aumentó mi poder ministerial, transformó mi interior completamente. Y esa transformación interna fue más valiosa que cualquier milagro externo, el desafío específico. Tres días completos, 72 horas, ahora, después de compartir todo lo que Jesús me enseñó, quiero hacerte un desafío específico. No te pido que ayunes 40 días inmediatamente, eso sería irresponsable de mi parte sin preparación adecuada. Pero sí te desafío a tres días completos, 72 horas consecutivas, solo agua con un propósito definido que escribirás claramente. Tres días no te matarán, tres días son manejables para casi cualquier persona sana. Tres días son suficientes para ver resultados sobrenaturales, aquí está tu plan específico, antes del ayuno. Escoge cuáles serán tus tres días específicos, márcalos en el calendario, decide tu propósito exacto, por qué ayunarás. Escríbelo en un papel, tres días antes, comienza a preparar tu cuerpo, reduciendo porciones, cafeína y azúcares. Informa a tu familia o personas cercanas para que te apoyen, durante los tres días, día uno. Enfoca en confesión y limpieza espiritual, confiesa todo pecado, perdona a todos, lee salmos extensivamente. Día 2, enfoca en intercesión y guerra espiritual, ora por otros, reprende demonios relacionados con tu propósito. Declara victoria en el nombre de Jesús, día 3, enfoca en adoración y gratitud. Adora a Dios por quien es él, agradece anticipadamente por la respuesta que viene, declara tu fe en voz alta, después del ayuno. Rompe el ayuno sabiamente con frutas y sopas livianas, escribe todo lo que Dios te mostró durante los tres días. Comparte tu testimonio con alguien para edificar su fe, espera ver resultados sobrenaturales en los días siguientes. Si completas estos tres días fielmente, algo cambiará, te lo garantizo. No porque el ayuno sea mágico, sino porque Dios responde a la obediencia radical con poder sobrenatural. La invitación final, con todo mi corazón, amado hermano, amada hermana en Cristo. He compartido contigo lo más precioso que poseo, la revelación que Jesús mismo me dio sobre el ayuno. Revelación que costó 40 días de mi vida, revelación que transformó mi ministerio de ordinario a extraordinario. Revelación que abrió puertas que estaban cerradas, revelación que rompió fortalezas que parecían inquebrantables. No lo he compartido para impresionarte con mi espiritualidad, lo he compartido para equiparte con poder sobrenatural. Porque lo que Dios hizo por mí, quiere hacerlo por ti, lo que Jesús me reveló, quiere revelártelo a ti también. El ayuno no es solo para supersantos o ministros famosos, es para todo hijo de Dios que tiene hambre de más. Para todo creyente que está cansado de cristianismo tibio, para todo guerrero espiritual que quiere armas efectivas. Jesús dijo claramente en Marcos 9:29, que hay victorias que solo vienen con oración y ayuno. Qué batalla estás enfrentando que no has podido ganar, qué fortaleza permanece en tu vida aparentemente invencible, qué avance necesitas que simplemente no llega. Qué adicción te tiene esclavizado que no puedes romper, qué enfermedad te aflige que no cede, qué situación financiera te aplasta sin solución. Qué relación está destruida sin esperanza de restauración, tal vez, solo tal vez, la respuesta que has estado buscando está en el ayuno. No como castigo divino, sino como arma espiritual, no como penitencia religiosa, sino como poder sobrenatural. No como sufrimiento sin sentido, sino como llave que abre puertas celestiales. Hoy, ahora mismo, mientras lees estas palabras, toma una decisión, decide que no seguirás viviendo en derrota. Decide que no aceptarás las fortalezas como permanentes, decide que usarás todas las armas que Dios te ha dado. Incluida el arma poderosa del ayuno, comprométete ante Dios ahora mismo a tres días de ayuno. Di en voz alta donde quiera que estés, Padre celestial, acepto el desafío, me comprometo a ayunar tres días completos. Solo agua con propósito definido, con fe expectante, dame gracia sobrenatural para completarlo fielmente. Y muéstrame tu gloria al final de estos tres días, en el nombre de Jesús, amén y amén. Si lo dijiste con sinceridad de corazón, algo acaba de cambiar en el reino espiritual. Los ángeles tomaron nota de tu compromiso, el cielo se preparó para responder y el infierno tembló porque sabe lo que viene. Ahora, actúa, escoge tus tres días esta misma semana, no lo pospongas, no esperes el momento perfecto que nunca llegará. Hazlo ahora mientras el fuego está ardiendo en tu corazón, y cuando completes esos tres días, tu testimonio será diferente. Tu vida será diferente, tu autoridad será diferente, porque habrás descubierto lo que Jesús me reveló a mí. El ayuno, cuando se hace correctamente con fe y propósito, lo cambia absolutamente todo en el todopoderoso nombre de Jesús.



