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LA ESCLAVITUD DURANTE EL PORFIRIATO

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[0:12]Personas compradas a traficantes en algún mercado legal de esclavos de la localidad.
[0:12]El Génesis de este fenómeno se da en las guerras internas de pequeños reinos africanos de la región subsahariana.
[0:12]Existía la costumbre de que entre guerra y guerra los reinos victoriosos robaban un porcentaje de los guerreros y mujeres de los pueblos derrotados para hacerlos sus esclavos.
[0:12]A la postre, los líderes africanos entrelazaban relaciones comerciales con piratas holandeses, ingleses o portugueses, que merodeaban las costas del Atlántico africano con lucrativas intenciones.
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[0:12]Cuando escuchamos hablar sobre esclavitud, lo primero que se nos viene a la mente son las reprobables escenas hollywoodenses, desarrolladas en las plantaciones algodoneras de los estados sureños de la Unión Americana durante el siglo XIX. Escenas que daban vida a lamentables abusos de brutal explotación laboral, donde amos, ricos caucásicos, dueños de la vida de personas, abusan corporalmente de individuos de raza africana o negros, haciéndolos trabajar en fincas casi al borde del colapso. Personas compradas a traficantes en algún mercado legal de esclavos de la localidad. El Génesis de este fenómeno se da en las guerras internas de pequeños reinos africanos de la región subsahariana. Existía la costumbre de que entre guerra y guerra los reinos victoriosos robaban un porcentaje de los guerreros y mujeres de los pueblos derrotados para hacerlos sus esclavos. A la postre, los líderes africanos entrelazaban relaciones comerciales con piratas holandeses, ingleses o portugueses, que merodeaban las costas del Atlántico africano con lucrativas intenciones. Comerciantes piratas que rápidamente, a sabiendas de las necesidades agrícolas emergentes en las nacientes 13 colonias americanas, desarrollaron intercambios de mercancías por prisioneros con los gobernantes africanos, con quienes irónicamente compartían mismo culto, mismo idioma y mismas tierras. Con el paso del tiempo, el pirataje de esclavos se convirtió en una jugosa y fructífera industria mundial consolidándose en millonarias empresas esclavistas en Europa y Medio Oriente. A decir del trasiego logístico de las mercancías, es decir, de los seres humanos, era un infierno.

[2:08]Las escenas que se contemplaban dentro de los barcos mercantes de esclavos eran simplemente apocalípticas. Los trasladaban viaje a África a América parados, de pie, hombro con hombro, en función de que cupiera la mayor cantidad posible de seres humanos. Iban revueltos entre niños, mujeres y hombres con uno o dos fosas sépticas para cientos de individuos, en medio de un viaje transatlántico que mínimo, mínimo, tenía una duración de tres meses en origen. En la bitácora de un traficante de esclavos árabe encontrada clandestinamente, se podía leer, Fuera del camarote, en el sitio donde se encontraban hacinados los negros, se apreciaban cadáveres, así como heces fecales próximos a mujeres que estaban dando a luz. De los miles de africanos que comprábamos para conducirlos a América, una cuarta parte de ellos morían en el camino. No obstante a ello, el negocio de trata era muy, muy lucrativo. Ya en América septentrional, estos despiadados comerciantes ofertan humanos secuestrados como un novedoso producto de consumo insustituible a los agricultores de los asentamientos puritanos de la América inglesa y el esclavismo detona como medio de producción.

[3:37]Esta práctica naturalmente en la actualidad sería una inaudita violación a los derechos humanos. No obstante, en aquellos días los países colonialistas del mundo juzgaban el esclavismo como legal e inclusive, en ocasiones los gobiernos alentaban el tráfico de esclavos amando onerosas fortunas. Pero, con este antecedente, ¿qué opinarías si te decimos que en México aleatoriamente también existía la esclavitud? Hoy, te vamos a contar de los sucesos que fomentaban las actividades esclavistas en la península de Yucatán durante la época del Porfiriato y de cómo se maquillaban estos falaces abusos para que las haciendas henequeras contaran con esclavos. Pero antes de entrar en materia, te pedimos suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones que es completamente gratis. Ello con la finalidad de seguir creciendo en la comunidad y que estos apasionados relatos no se dejen de hacer y puedan llegar a muchos más amantes de la historia. Dicho esto y sin mayor preámbulo, vayamos a las hostilidades. La península de Yucatán es un apéndice de tierra continental perteneciente al sur de la República Mexicana, que consta de 180,000 kilómetros cuadrados de superficie. Rodeada de generosos litorales, constituidos del Mar Caribe y el Golfo de México. Recientes hipótesis geológicas calculan que aproximadamente hace 65 millones de años, un gigantesco meteorito cayó en la zona, cuyas rebabas rocosas incandescentes diseminadas por el impacto consolidaron boquetes en el subsuelo, que paulatinamente se filtraron de agua dulce dándole vida a los cenotes, tan hermosamente distintivos y venerados en la península. Para 1542, durante la conquista española, una consigna virreinal de Antonio de Mendoza y Pacheco encomienda instrucciones a un comandante de Hernán Cortés de nombre, Francisco de Montejo, apodado el Mozo, invadir la península, iniciando con la usurpación, una guerra de exterminio maya. La operación es un éxito para los españoles y sobre los yacimientos de la antigua ciudad Jo se funda la ciudad de Mérida, la cual se convertiría en un motor económico del sur del país. Será aquí, a las circunspecciones de esta blanca ciudad, justo el meollo donde se desarrollará toda esta dolorosa historia.

[6:25]Se le llama Porfiriato al periodo gubernamental que abarca la dictadura presidencial del General Porfirio Díaz Mori, que se extiende poco más de 32 años. Este tiempo de claros y oscuros fomentó las condiciones óptimas para que la citada región se transformara en un próspero vergel económico. El henequén es un particular agave de tonalidad verde, muy similar al maguey, de hojas largas y espinosas de hasta 3 metros de diámetro. Esta planta se distingue por darse favorablemente en temperaturas cálidas y húmedas todo el año. Aunado a un suelo de tierra caliza y rocosa, condiciones que se adaptan perfectamente a su cultivo en Mérida. La relevancia del agave en esta historia incide originalmente en el fenómeno de consumo que generó la revolución industrial, que demandó la necesidad de múltiples productos en todo el mundo derivados de la fibra del henequén, como lazos de uso naval, textiles, sacos para granos, etcétera. Las hojas de henequén se procesan dentro de una enorme maquinaria de acero vaciado, con fuertes dientes chatos haciendo la función de triturar y oprimir las fibrosas hojas. Al salir de la trituradora, las hojas se convierten en verdes hilos unidos entre sí, que al secarse bajo el rayo del sol se transforman en el henequén, que también se le conocía como fibra de sisal. Preciada materia prima es exportada a todo el mundo. Al año, la región exportaba la cantidad de 113,250 toneladas, haciendo a México el máximo productor de henequén del mundo. Cada libra de producto terminado alcanzaba un valor en el mercado de 4 pesos, por uno que le salía al productor.

[8:23]En la Mérida de finales del siglo XIX y principios del XX existían 50 propietarios de haciendas henequeras que se volvieron multimillonarios, conocidos como los Reyes del Henequén. En cada hacienda existían pequeños pueblos de entre 500 y 1,500 habitantes, donde casi todos son esclavos. Sí, así es. Esclavos. Durante este período, las autoridades de todo nivel se hacían de la vista gorda, solapando y ganando de esta lucrativa actividad económica millonario. Los Reyes amasaban fortunas al por mayor, abusando de impunidad e indulgencia de las autoridades que le daban vida al fenómeno a través de la Cámara Agrícola, el organismo que se encargaba de no permitir que los extranjeros conocieran el negocio del henequén, autoridades que a menudo solían ser dueños de una o varias haciendas que naturalmente controlaban a la policía. Las haciendas henequeneras gozaban de una superficie benévola para la explotación de la planta de un total de 600,000,000 de kilómetros cuadrados, es decir, 6,000,000 de hectáreas. Perimetralmente a la ciudad de Mérida se situaban kilométricos campos de cultivos, administrados por varias haciendas. Cada una de ellas usualmente estaba distribuida de la siguiente manera: al centro se ubica el casco, constituido de un edificio de dos plantas, un pequeño patio ornamentado de hierba autóctona y varios cuartos donde viven los administradores. Alrededor del cual está el cuerpo de la fábrica, almacén, máquinas desfibradoras, la casa de los mayordomos y la pequeña capilla. En segundo plano de tales edificios, los corrales, los secadores de henequén, establo y la cárcel. Y en segundo lugar, más recóndito del solar, las pequeñas chozas paupérrimas donde habitaban los esclavos y sus familias. Los dueños habitaban en cuasi palacios del centro de Mérida.

[10:46]Hombres, mujeres y niños eran comprados y vendidos como esclavos cual si fueran mulas a un valor de 65 pesos si el gobierno los vendía. Pero en un trato entre particulares, el precio se modifica en incremento de 400 pesos, siempre y cuando fueran nativos mayas. Porque también se podían adquirir naturales yaquis, revoltosos importados de Sonora y chinos que vinieron a México a trabajar en la construcción de las líneas férreas, que cometieron el terrible error de endeudarse con la persona equivocada. Estos dos últimos grupos se vendían en menor precio, ya que su esperanza de vida alcanzada era menor por no estar aclimatados. Con la transacción de cada humano, se obtenía su primitiva fotografía y sus documentos de identificación personal a nombre del comprador, para que de esta manera legitimizar su posesión o en su defecto, pudiera recuperarlo en caso de que este escapara. Los esclavos eran usados a capricho. Con hombres y mujeres se podía hacer lo que les complaciera los propietarios. Hacían las veces de sirvientes particulares, como criados, como obreros o como prostitutas. La esclavitud se había abolido en México desde 1821 con la independencia de la Nueva España. Por lo tanto, constitucionalmente era ilegal. Sin embargo, existía un método de trabajo maquillado por los esclavistas conocido como servicio por deuda. Los esclavistas y dueños henequeneros hacían préstamos mal intencionados con toda alevosía de apoderarse corporalmente de un trabajador, que no pudiera saldar su deuda, obligándolo a trabajar para los hacendados hasta liquidar su impagable deuda bajo la venia de las autoridades. Así, el trabajador endeudado se convertía en esclavo.

[12:55]En los gigantescos campos verdosos del henequén, las labores de los esclavos se concentraban en cortar las hojas más grandes de las plantas. Las más pequeñas se omitían para que siguieran creciendo. Se le retiraba las espinas y las mandaban a la desfibradora. Para que un esclavo exentara los castigos corporales por azote, la tarifa diaria que estaba obligado a cubrir era cortar entre 2,500 y 3,000 hojas de henequén diarias, dependiendo cada hacienda. Cuando una mujer era azotada, se le obligaba a arrodillarse, a diferencia de los hombres, que se les infringía el azote de pie.

[13:36]Hombres y mujeres trabajaban por igual. Los niños, al cumplir 12 años se les consideraba como un adulto más, exigidos a cubrir mismas cuotas. Los niños usualmente se desenvolvían en las áreas de los secadores de la fábrica, ejerciendo actividades tan, pero tan cíclicas, repetitivas y pesadas, que los exponía a posturas ergonómicamente inadecuadas para su edad en desarrollo, durante una cantidad de horas insalubres. Pavorosas condiciones que para cuando llegaban a la adultez, se habían transformado en personas inválidas con extremidades deformadas, sin poder trabajar más, siendo así desechados y confinados a la mendicidad. Los esclavos siempre andaban descalzos. A los hombres se les permite casarse con mujeres de la misma hacienda dejándoles un espacio del rincón donde poder construir una choza de 50 metros cuadrados sin paredes internas en deplorables condiciones. Este sitio se encontraba en una zona de la hacienda, rodeada de sólidos muros de 4 metros de alto con bar de rematadas de trozos de vidrio. En las noches, los esclavos y sus familias eran custodiados por guardias armados de sable, pistola y látigos, que llevaban la instrucción de asesinar a cualquiera que fuera sorprendido en flagrancia huyendo. En reiteradas ocasiones a las mujeres jóvenes en edad casadera, le seleccionaban marido a conveniencia del dueño sin el consentimiento de ellas, con la supuesta finalidad de mejorar la especie. Y por naturales circunstancias, en veces no era un marido del agrado de la mujer. Esas pobres familias sin libertad, bajo ninguna circunstancia reciben pago económico. Para cubrir sus necesidades elementales, la familia obtiene diariamente crédito en la tienda de raya, por una cantidad de 25 centavos en mercancía, que les ajustaba únicamente para llegar a dos terceras partes de la semana, teniendo que solicitar crédito nuevamente encontrando completarse. El sistema era un círculo vicioso calculado que obliga toda la vida del esclavo a estar en deuda con el patrón. En la tienda de raya se podía adquirir conveniente raquíticos, escasos y de mala calidad que en retrospectiva, solo se encontraba maíz, frijol, sal, chile, manta y cobijas, todo a precios delincuencialmente altos.

[16:30]La jornada comienza a las 3:45 de la mañana, cuando se toca la campana del patio del casco. Los esclavos saltan desde las hamacas de su precario jacal sin escalas hasta los sembradíos, donde al llegar sin vacilo comienza la jornada. Por eso del mediodía, la misma campana llama concentrándolos a todos sobre la explanada donde tomarán sus alimentos de pie. Les dan de comer dos grandes tortillas de maíz con una taza chica de frijoles cocidos sin condimento ni sabor agradable alguno, y un plato de pescado deshidratado, viejo y maloliente que sin duda, en más de 100 ocasiones, se ha de haber entregado en descomposición. Por increíble que esto pareciera y a sabiendas de que estos seres humanos laboraban extenuantemente una jornada mayor a 12 horas bajo un solo abrasador, era el único alimento fuerte que se les daba. O bien, tomaban un tentempié posterior a la comida que llevaban con ellos en sus bolsillos al campo, pudiéndolo ingerir cuando quisieran. Es una masa de maíz fermentada, hecha toda bola con las manos sin condimentos. Cuando se oculta el sol y la iluminación ya no permite trabajar en los sembradíos, los esclavos se trasladaban a los almacenes para continuar trabajando por varias horas más, siempre y cuando hubieran cumplido correctamente con la meta del día. De lo contrario, el capataz ya los esperaba para infringirles los 15 azotes a espalda descubierta castigantes con su vara de membrillo húmeda. Si no llegan a cortar sus 2,000 hojas, se les azota. Si no recortan bien las orillas de la hoja, se les azota. Si llegan tarde a la revista, se les azota.

[18:29]Se les azotaba por cualquier cosa. No fue muy frecuente, pero se daban casos de trabajadores libres que por no asumir las debidas precauciones de llevar consigo sus papeles de libertad acreditada, fueron secuestrados, azotados y después esclavizando, siendo difamados de ser esclavos fugitivos, perdiendo su libertad. Hubo también miles de casos en el centro del país sobre secuestros de personas que fueron sustraídos del seno familiar para venderlos en Yucatán. El periodista estadounidense, John Kennett Turner, ejecutó en 1908 un viaje a la península de Yucatán para comprobar las condiciones de vida esclavistas de los humanos del sur de México y una de sus tantas conclusiones fue: Antes de la guerra civil de los Estados Unidos, siempre resultó favorecido el negro. Nuestros esclavos del sur estaban casi siempre bien alimentados, no trabajaban en exceso, rara vez les pegaban, de cuando en cuando era costumbre darles algo de dinero una vez a la semana. Los esclavos de Yucatán eran ganado perteneciente a la finca. La vida de nuestros esclavos negros no era tan dura, puesto que podían reír algunas veces y cantar. Pero los esclavos de Yucatán no cantan.

[20:10]Hasta aquí este video. Te invitamos a pasar a la parte de los comentarios para darnos tu opinión sobre qué te ha parecido este video y complementarlo con tu importante aportación. También si aún no lo has hecho, te invitamos a suscribirte a nuestro canal y activar la campanita de las notificaciones para que estés al día con nuestro contenido. Asimismo, comparte el video con tus conocidos para que estén enterados sobre los acontecimientos del pasado. Agradecemos el favor de tu atención. Vanguardia en el tiempo.

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