[0:01]Valencia en marzo no es una ciudad. Es otro planeta.
[0:08]Bienvenidos a Las Fallas.
[0:13]Arte, pólvora, música y fiesta por todas las calles.
[0:23]Unas fiestas que no entienden de lógica,
[0:29]pero sí de pasión.
[0:33]Declaradas Patrimonio Inmaterial de la UNESCO y con razón.
[0:47]Son unas fiestas cargadas de historia y con un origen humilde, una antigua costumbre de los carpinteros que quemaban restos de madera para dar la bienvenida a la primavera en la noche de su patrón San José.
[1:03]Hoy, esas llamas se han convertido en monumentos de 30 metros que mezclan sátira, crítica y mucha guasa. Políticos, famosos, cantantes, lo que se te ocurra, todos acaban hechos de madera y cartón. Detrás de cada falla hay meses de trabajo de artistas falleros que lo dan todo. Y de repente, ¡la Plantà! En una noche, Valencia amanece con cientos de esculturas gigantes en cada esquina. Literalmente: una ciudad tomada por el arte.
[1:43]Y si crees que esto es solo mirar esculturas, no, no es así.
[1:52]Mascletàs que te sacuden el pecho, desfiles, bandas, luces, fuegos, trajes que tienen mucho arte. Y la Ofrenda: miles de falleros y falleras creando un manto gigante de flores para la Virgen. Un momentazo que pone los pelos de punta a todo el mundo.
[2:17]Y como todo lo bueno, tiene que acabar, y en Valencia lo hace con el fuego. El 19 de marzo llega la Cremà. Las fallas arden en una catarsis colectiva entre lágrimas, aplausos y llamas. Solo se salvan dos ninots... el resto, cenizas. Y a empezar de nuevo. Las Fallas no se explican. Se viven. Y cuando las vives, ya no hay marcha atrás.
[2:53]Valencia. Mejor esta vida.



