[0:00]Muy bien, hoy he titulado este mensaje, te alabaré en la congregación para que lo anoten ahí. Pues obviamente, este tema me apasiona, el tema de la alabanza, pero la alabanza es un tema muy extenso. Podríamos hacer muchas muchas prédicas de esto, podríamos decir te alabaré en la prueba, o te alabaré en la cima, te alabaré en el éxito, te alabaré en el fracaso, te alabaré en la familia. Te alabaré en el secreto, te alabaré con un cántico nuevo, etcétera, pero hoy, vamos a enfocarnos en esa alabanza específicamente congregacional. La alabanza que ustedes y yo le ofrecemos al Señor cuando nos reunimos como iglesia. Muchos conocen el poder que hay en esa alabanza, pero otros no. Imagínense que cuando estábamos en estos días viendo unos videos nostálgicos que publicábamos en Su Presencia Worship, donde teníamos versiones de canciones viejitas de Su Presencia y ponían tomas viejas y nuevas y ¿recuerdan? algunas canciones como Tú Solo Tú, Pegadito, y veíamos la iglesia del 2007, del 2008. Pues fue muy nostálgico y fue muy bonito, pero yo me hice una pregunta y tengo que ser sincero con ustedes. Tengo que ser realista y espero que me entiendan. Y es que yo me pregunté, ¿será que nuestra pasión como iglesia ha disminuido? ¿Será que ese fuego que teníamos en ese momento quizás ha decrecido? Y yo sé que amamos a Dios, pero es que pero no estoy hablando tanto de amar a Dios, sino de estar apasionado por él, porque es diferente. Y ahí encontré que eh con respecto a nuestra relación con Dios nos sucede similar al matrimonio. ¿Cuántos casados hay aquí? ¡Muy bien! Pues cuando estamos recién casados eso es fuego puro, ¿no? Eso es pasión, eso es beso, va, beso viene, eso parece una novela coreana. Todo es romance, todo es abrazos, besos, todo es halagos, todo es piropos, flirteos, poemas. Y todo, no, eres ¿Te gustó el desayuno? Sí, porque tú cocinas como un atardecer enrojecido, que guau, todo es como tan poético, tan tan mágico, ¿no? Y quizás van pasando los los años o el tiempo y esa pasión se va tiende a disminuir o ese fuego se se tiende a apagar. ¿Por qué? Porque viene la costumbre, ¿cierto? Ya esa esa esa esposa o ese esposo pues ya está ahí, entonces, y llegan los hijos y se distancia un poco la pareja, entonces la esposa le dice, ay, usted, ¿por qué no me saludó? ¿Es que acaso durmió conmigo? Y el esposo, pues sí. No, y todo y todo se volvió tan cotidiano.
[3:04]¿Y qué pasa? Que ah la costumbre hace que que tengamos que reavivar el fuego. ¿Por qué? Porque la pareja se ama, sí, claro, pero quizás ya el fuego se ha apagado. ¿Dejaron de amarse? No, simplemente tienen que atizar un poquitico el fuego para que esa pasión vuelva a surgir. Pues algo así yo creo que nosotros nos toca hacer, ¿por qué? Porque estamos acostumbrados en el buen sentido a la presencia de Dios. A a vivir y adorarlo y alabarlo y ya, como que de pronto no es no es lo mismo que antes en algunos casos. Dice el Salmo 89:15, bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte, andará, Jehová, a la luz de tu rostro. Y me encanta esto porque en términos de alabanza congregacional, hay que saber hacerlo. Algunos saben y otros no, y esos que no saben son los que llegan aquí todos perdidos y dicen, ve, ¿estos por qué saltarán tanto? Y estos por qué, ve, qué exageración, por qué tanta cosa o por qué tantas canciones, pensarán algunos. Pero otra versión dice, Felices son los que oyen el alegre llamado a la adoración, porque caminarán a la luz de tu presencia, Señor. Entonces, esto me lleva al primer cambio de paradigma que creo que debemos hacer. Y es que no venimos a recibir, venimos a dar. Ese es un cambio de paradigma. O si quiere aplaudir al Señor, hay que hacerlo más fuerte. Pues nosotros como grupo de alabanza tenemos el privilegio de ir por todos los sites ministrando la alabanza y ya sabemos cuáles son los cultos buenos, cuáles son los cultos más flojos. Cuáles son los las personas que saben adorar y las que no, las que, mejor dicho, no tenemos que hacer mucho y guau, van a adorar y los que, uy, toca, por favor, adoren. Y están ahí como No. Entonces, por eso es importante el cambio de paradigma, porque algunos se acercan a Dios como si la iglesia fuera una tienda. Como si dijeran, bueno, buenas, vengo por un poquito de sanidad física porque eso me duele por aquí. Y también necesito unión matrimonial porque andamos ahí como peleados, entonces, ese es mi pedido, ¿a qué hora va a salir mi pedido? Como si esto fuera una tienda y si y por ellos, están buscando el don de calificarnos con estrellas, porque a veces dicen, no, hoy la alabanza no me gustó. Y esos son personas que llegan así con cara dubitativa al culto, como No sé qué les pasa hoy, esta alabanza hoy no me gustó. Y entonces, por ellos, nos daban dos estrellas. No, hoy se merecen tres estrellas. Pero tenemos que entender que a la iglesia venimos es a dar, porque Dios es digno. Dice la Biblia, digno eres, oh Dios, de recibir la alabanza, la gloria, la honra y el poder. Entonces, eso es un un un cambio interesante de paradigma. Cuando yo era niño cantábamos una canción, no sé, cantaba una canción que decía, con manos vacías, vengo a ti. No tengo nada que darte. Pues aunque esa canción suena muy espiritual, yo pienso que no es tan bíblica. Porque Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio dice una y otra vez, cuando te presentes delante del Señor, no te presentarás con las manos vacías. Cuando te presentes al Señor, siempre traerás una ofrenda.
[7:01]Entonces, si si alguien vino sin nada así con manos vacías, lo mejor sería devolverse a la casa, encontrar algo para traerle al Señor y dárselo. Luego dice, no tengo nada que darte, qué es caro. Yo no sé ese compositor que estaba pensando, ojalá no me metan problemas por esto, pero, pero algunos piensan que no tienen nada que darle a Dios, dicen, ay, pobrecito yo, que no tengo nada que darle. Y yo nos pregunto, ¿acaso Dios no nos ha dado mucho? ¿Acaso él no ha sido bueno? ¿Acaso él no nos ha dado una familia hermosa, trabajo, salud? ¿Acaso él no nos ha perdonado nuestros pecados, no nos ha dado un futuro, una esperanza, vida eterna? Entonces tenemos mucho que darle a Dios. Porque muchos dicen, no, pero yo ya le doy el diezmo. Sí, pero el diezmo apenas es el área financiera, es solo algo de lo que podemos y debemos darle a él. Entonces, ya tenemos ese cambio de chip, ¿verdad? Venimos es a darle al Señor.
[8:18]Listo. Ah, y y termino con esta pregunta. ¿Qué piensas tú que va primero? ¿Que Dios nos bendice y luego le damos gracias o que primero le damos gracias y luego él nos bendice? Pues es una pregunta más para que lo pensemos, pero yo en lo personal pienso que primero Dios nos bendice y luego le damos gracias, ¿por qué lo pienso? Porque la Biblia dice que nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. Él nos creó de hecho, él ya ganó, él nos dio la primera gracia. Ahora, la alabanza y la adoración extravagante serán la respuesta más apropiada para su gracia y su amor sobre nuestras vidas. Yo veo ese este ciclo en Salomón. En Primera de Reyes 3 dice que Dios se le apareció a Salomón y le dijo, pídeme lo que quieras y te lo daré, ¿recuerdan? ¿Por qué pasó eso? Porque un capítulo antes, Salomón le había ofrecido mil holocausto. ¿Y por qué le había ofrecido mil holocausto? Porque Salomón había visto la bondad de Dios en su vida y en la de su padre David. ¿Y David, ¿por qué había visto la bondad de Dios? Porque lo adoraba. Y David, ¿por qué lo adoraba? Porque Jehová era bueno. Entonces, ese es el ciclo que vemos, y cito a Salomón en parte también porque cuando él termina de construir el templo y lo va a dedicar, él dice, pero es verdad que Dios habitará en templos construidos por manos humanas. Si los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte y la tierra es el estrado de tus pies, cuánto menos este templo que yo te he edificado. Y cuando lo dedicaron dice que la gloria de Dios llenó el templo. Una densa nube de la presencia de Dios llenó toda la casa. Y dice que los sacerdotes y los levitas no podían ya ni siquiera tocar sus instrumentos, ni siquiera oficiar porque la nube de la presencia de Dios estaba en el lugar. Saben, ese es el objetivo de la alabanza congregacional, experimentar esa gloria de Dios. Sin eso no tiene propósito, no creas que yo he venido a enseñarte estas cosas para que nos veamos mejor. No, es porque él lo merece, porque eso es lo que debemos anhelar, su manifestación. Y quiero que nos pongamos en pie.
[11:27]Señor, hoy ese es el deseo de nuestro espíritu, de nuestra alma, de nuestro cuerpo, de todo lo que somos, anhelamos experimentar tu gloria.
[11:59]Y vamos a poner una sonrisa en nuestro rostro, una cara, un rostro de alegría. Y digámosle te amo, Dios, te exalto, te alabo, eres hermoso, perfecto, eres maravilloso, increíble, invencible, eres perfecto en todo, Señor. Y vamos a darle gracias, dile gracias, Señor, gracias porque has sido tan misericordioso conmigo, tan maravilloso, tanto, Señor, gracias porque ha sido fiel, gracias porque has prolongado sobre mí tu misericordia, tu gracia y tu favor me han sostenido. Y estoy aquí por ti, gracias, pero ahora vamos a levantar nuestras manos. Si tú nunca lo has hecho, este es el momento y vas a levantar lo más alto que puedas. Dile, Señor, aquí estoy. Me rindo delante de ti. Eres mi Dios, eres mi rey. Te deseo sobre toda cosa, Señor. Te anhelo. Aquí estoy. Rindo lo que soy. Yo y mi casa te serviremos.
[13:40]Aquí estoy, Señor. Te rindo mi corazón, mi alma, te deseo, Señor. Todo mi ser te anhela, oh, Dios. Todo mi ser te anhela, oh, Dios. Muero por verte de cerca. Muero por verte de cerca. Es mi refugio y mi fortaleza. Es mi refugio y mi fortaleza. El resplandor de tu presencia. El resplandor de tu presencia. Tu rostro brilla más que el sol. Tu rostro brilla más que el sol en su esplendor. La creación te canta. La creación te canta. Lucero del alba. Lucero del alba. Santo, santo, santo eres tú. Santo, santo, santo eres tú. Santo, santo, santo eres tú. Todo mi ser te anhela, oh, Dios. Todo mi ser te anhela, oh, Dios. Amén. Si les gustó este video, pueden suscribirse al canal de El Lugar de Su Presencia en YouTube. De esa manera gozará de todos nuestros beneficios. Su Presencia.



