[0:00]Estos caballeros juraron proteger el camino más mortal del planeta. Pero fueron arrestados, torturados y quemados en la hoguera. ¿Qué oscuros secretos guardaban? Y, ¿por qué querían acabar con ellos? Hoy en Infonimados te contamos sobre Los Templarios. Para entender esta historia tenemos que regresar al año 1099. La Primera Cruzada había terminado, y tras varias conquistas, se habían fundado nuevos reinos, como Jerusalén, el epicentro de fervorosos religiosos varios. Los cristianos querían pelegrinar hasta allá, pero el camino era una pesadilla llena de cosas, como hambre, sed, bandidos, emboscadas y altas probabilidades de morir. El turismo medieval era muy extremo. Como no había suficientes soldados para proteger las rutas, se necesitaba que alguien protegiera a los peregrinos y los ayudara a llegar vivos a Tierra Santa. Así que alguien dijo, “Fundaré una orden de monjes guerreros. Seremos pobres, rezaremos mucho y protegeremos a los peregrinos”. Y ese alguien era Hugo de Payens. Hugo reunió a ocho amigos más, y juntos, fundaron el primer startup medieval: Los Pobres Caballeros de Cristo. También conocidos como Los Templarios, no, aún no. Primero se fueron a Jerusalén a presentar su pitch frente al Rey Balduino II. “Majestad, los peregrinos son almas en un mercado sin explotar. Siete de cada 10 peregrinos no llegan, porque… bueno… se mueren en el camino. Pero con una orden de monjes armados, podríamos proteger las rutas, fortalecer su reino y servir a Dios. ¿Y cuántos hombres tienes para eso? “Nueve, contándome a mí.” “Ah. Perfecto. Eso es un equipo incompleto.” De todos modos, Balduino II amó la idea.
[2:02]Tanto que se convirtió en su primer inversionista y les dio un cuartel en el monte del Templo de Salomón. Lo siguiente que hicieron fue cambiarse el nombre a La Orden de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón, mejor conocidos como Los Templarios. Una organización militar religiosa cuyo objetivo era proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. ¿Y ahora qué hacemos? Pero nueve muchachos viviendo en un templo prestado no inspiraba mucha autoridad, así que necesitaban un buen plan de marketing y publicidad. Por eso Hugo viajó a Europa buscando contactos, aliados y patrocinadores. En eso se topó con San Bernardo de Claraval, un poderoso monje influencer. “Bro, escríbenos algo motivacional.” “No.” “Porfa.” “No.” “Para reconfortarnos en nuestra precaria situación.” “Bueno, okay.” Y procedió a escribirles un libro llamado El Elogio de la Nueva Milicia. Una obra en la que decía que los Templarios no eran asesinos, sino guerreros de Dios, porque claro, si no eres un asesino alguien debe convencer a todos de que no lo eres. Gracias a eso, su imagen pública mejoró y el apoyo creció, pero la Iglesia seguía confundida. ¿Quiénes eran? ¿Monjes, soldados o una secta con buen nombre? ¿Tienes un negocio y con él una guerra diaria contra correos, hojas de cálculo y recordatorios en papel? Cada cliente es una misión imposible, hasta que llega a tu vida Odoo CRM. Con Odoo CRM, los clientes potenciales llegan solos, porque se conecta con tu página web y redes sociales para capturar automáticamente cada contacto nuevo. Desde el panel principal, ves todo. Tus contactos, tareas y oportunidades. Puedes dar seguimiento a cada cliente desde el primer hola hasta el glorioso pago recibido. Y entre eso, organizar tus tareas, programar recordatorios y, por fin, no se te olvidará responderle a nadie nunca más. 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Ellos llevaban dinero y eso era básicamente decirle a los bandidos, “asáltame, por favor”, y aparte era muy pesado. Así que inventaron un revolucionario sistema: podías depositar tu dinero en la sede Templaria de tu país, recibías un papel y al llegar a Jerusalén retirabas tu dinero. ¡Felicidades! Acabas de aprender de uno de los primeros sistemas de cheque de la historia. También prestaban dinero a los reyes, custodiaban el tesoro del Papa y mucho más. Los Templarios pasaron de guerreros santos a banqueros internacionales. Y, ¿Los Templarios peleaban o solo contaban monedas? Ellos protagonizaron grandes batallas en la Segunda y Tercera Cruzada, ganándose la fama de invencibles. Hasta que apareció su archienemigo: el Sultán Saladino. Saladino era un genio militar que le traería muchos problemas a los caballeros, como por ejemplo una vez en 1187, que los rodeó, les cortó el acceso al agua y los dejó asándose al sol en la Batalla de Hattin. Los Saladinos, que sí estaban perfectamente hidratados, cargaron contra los Templarios y los aplastaron. Tras perder Jerusalén y fracasar una y otra vez en recuperar la costa, los Templarios vieron cómo las Cruzadas se desvanecían y con ellas, su propósito. Por eso se retiraron a Chipre, a reflexionar sobre la vida y su portafolio de inversiones. Pero este todavía no era el fin para ellos. Los Templarios hacían misiones secundarias y místicas. Cuentan las leyendas que se dedicaron a dominar los secretos de la alquimia y que custodiaban objetos sagrados, como el Arca de la Alianza, un cofre con mandamientos escritos por la mismísima mano de Dios, y el Santo Grial, la copa usada en La Última Cena. Nadie sabía si realmente existían, pero los rumores fueron el combustible perfecto para alimentar una conspiración que sellaría su destino y daría inicio a su peor pesadilla. El rey Felipe IV de Francia estaba muy endeudado con los Templarios y también codiciaba su enorme fortuna. Así que hizo una alianza con el Papa Clemente V para acusar a los Templarios de herejía, idolatría y rituales ocultistas. Y hablando de promoción, recuerda que para que Infonimados sobreviva, necesitamos apoyo. Darnos apoyo es muy fácil, suscribiéndote al canal, viendo este video completo, comentando cosas en los comentarios. Y si quieres llevar tu apoyo al siguiente nivel, puedes unirte a nuestro Patreon. En Patreon encontrarás contenido exclusivo como fondos de pantalla, calendarios, actualizaciones, chat exclusivo y, lo mejor de todo, nuevos videos exclusivos todos los meses. Todo muy exclusivo. Cada Patreon hace que sigamos haciendo esto posible. El viernes 13 de octubre de 1307, miles de Templarios fueron arrestados en toda Francia. Uno a uno fueron encadenados, interrogados y torturados con cuerdas, fuego, hambre, sed y el poto. Cuando ya no quedaba nada que confesar, los llevaron a la hoguera. Hasta que en 1311, el Papa convocó al Concilio de Vienne y disolvió la Orden. Por fin, Felipe IV obtuvo lo que tanto anhelaba: anular sus deudas y quedarse la fortuna de los Templarios. Pero eso no fue suficiente. El último Gran Maestre, Jacques de Molay, debía ser quemado también. Jacques fue atado frente a la Catedral de Notre Dame. Su pira ardía mientras él se mantenía sereno, y justo antes de que fuera consumido por las llamas, lanzó su última sentencia. “El Papa y el Rey morirán muy pronto y tendrán que responder ante Dios.” Y efectivamente, ambos murieron meses después. Con su muerte, la Orden de los Templarios desapareció oficialmente. De caballeros devotos, pasaron a convertirse en leyenda: héroes, mártires y custodios de secretos que hasta hoy siguen alimentando teorías y sospechas. Algunos afirman que sobrevivieron en las sombras, infiltrándose en sociedades secretas. Pero, claro, todo eso son leyendas. ¿O no?
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