[0:00]Hoy en Draw My Life La Metamorfosis de Franz Kafka. Una mañana Gregorio Samsa se levantó y descubrió que se había convertido en un monstruoso insecto. Estaba acostado en la cama sobre un duro caparazón. Su abdomen era de color marrón. Y al alzar la vista, vio que tenía numerosas patas que se agitaban descontroladamente. Miró a su alrededor y su habitación parecía la misma de siempre. Sobre la mesa estaba el muestrario de paños, necesario para su trabajo de viajante de comercio. Y en la pared estaba colgada la imagen de una mujer vestida en ropa de piel, que había recortado recientemente de una revista. Acostado sobre el caparazón, notó la lluvia que aparecía desde su ventana y se puso a pensar en lo cansado que era su trabajo. Viajar todo el tiempo, estar atento a los enlaces en los trenes, la comida mala y la incapacidad de hacer relaciones duraderas. Pensó en volver a dormir y olvidarse de lo que estaba ocurriendo, pero entonces recordó que no podía llegar tarde a trabajar. Que aún tenía que aguantar cinco o seis años para pagar la deuda de sus padres. Puso la vista en el despertador sobre la mesa y se sorprendió. Se había quedado dormido y no había escuchado la alarma. Su intención era haberse levantado a las cuatro para coger el tren de las cinco, pero ahora eran casi las siete menos cuarto y el último tren salía a las siete. En un intento de salir de la cama, Gregorio se da cuenta que el caparazón es muy pesado y no puede moverse con facilidad. Además, siente un dolor y un comezón que tiene en el costado. Al mirarlo, nota que el área está cubierta de puntos blancos. De repente, en su intento de no llegar tarde al trabajo y ser reñido por su jefe, la madre de Gregorio toca la puerta de su habitación. Le pregunta si está bien o si se encuentra muy enfermo para ir a trabajar. Gregorio le responde a su madre que está bien, pero al hacerlo se da cuenta que su voz ha cambiado por un chirrido. Apenas logra entender sus palabras y por eso responde lentamente en un intento de que su familia no note el cambio en su voz. Pero su padre no se conforma con la respuesta, porque enseguida toca fuertemente la puerta buscando que Gregorio ceda y diga la verdad de lo que le ocurre. En ese momento agradece el hábito que tiene de cerrar la puerta con llave siempre que vuelve del trabajo. Gregorio vuelve a balancearse en la cama para intentar salir. Cuando está a punto de caerse de la cama, alguien toca la puerta de casa. Es el gerente de su trabajo, que ha venido a casa a preguntar si Gregorio está bien y en condiciones para ir al trabajo. Gregorio se sorprende y con un balanceo intenso cae de la cama al suelo de su habitación. El gerente escucha el ruido y remarca que algo sucede ahí dentro. El padre de Gregorio le vuelve a pedir que abra la puerta, pero Gregorio se niega a hacerlo. El gerente sospecha del comportamiento de Gregorio y le acusa de robar dinero de la empresa y de no responsabilizarse de los pagos que debe hacer. Además, resalta que las ventas de Gregorio últimamente no han sido muy buenas. Esto ofende a Gregorio, quien intenta convencer al gerente de que no hay nada malo con él y que vuelva a la oficina e informe que llegará pronto a trabajar. Al otro lado de la puerta escucha a sus padres y al gerente criticar su comportamiento y actitud de la mañana. Gregorio consigue llegar hasta la puerta y nota que sus patas dejan un rastro de líquido pegajoso marrón en la puerta. Apoyando todo el cuerpo en la puerta, la abre de un lado y logra arrastrarse al salón de la casa. La revelación de su nueva forma sorprende a sus padres y al gerente. Gregorio intenta defender su situación al gerente, señalando que los viajantes de comercio generalmente son objeto de críticas y rumores. Pero el gerente no le escucha y se aparta de la puerta disgustado. Gregorio intenta seguirle para impedir que genere rumores sobre él. Su cuerpo se tambalea al suelo, pero por primera vez desde que se despertó, consigue controlar sus patas y atravesar el salón. El gerente corre y sale de la casa. Gregorio intenta perseguirle, pero sus movimientos solo asustan a su madre y cae desmayada. Como resultado, su padre coge el bastón del gerente y un periódico enrollado. Con varios golpes intenta regresar a Gregorio a su habitación.
[5:01]Gregorio aún no controla los movimientos de su nuevo cuerpo y tarda mucho en volver a entrar a su cuarto. Por un momento, Gregorio se queda atascado entre el marco de la puerta, pero su padre con un fuerte golpe consigue desatascarlo y meterlo en la habitación.
[5:22]Una vez dentro, Gregorio escucha a su padre cerrar la puerta dejándolo solo en la habitación.
[5:32]Después de que la puerta se cierre, Gregorio no escucha nada más que el silencio al otro lado. Gregorio vuelve a despertar más tarde y al acercarse a la puerta siente un dolor en su lado izquierdo y se da cuenta que se ha lastimado una de sus patas por la mañana. Lo ha despertado el olor a comida. Cuando gira la cabeza, encuentra un poco de pan y leche que ha dejado su hermana Grete. Le sorprende que lo que antes era su comida preferida ahora le repugna. Gregorio la deja a un lado y percibe el silencio que hay a su alrededor. Su padre solía leer el periódico en voz alta a su madre y a su hermana, pero esta vez no lo hace. Entonces se pone a pensar sobre el futuro de su familia. Al tener trabajo, era capaz de dar dinero a su familia para que pudieran mantenerse. Le preocupaba el destino de su familia ahora que se había quedado sin trabajo. Para alejarse de sus pensamientos, Gregorio se puso a dar vueltas en su habitación. Ya no se sentía cómodo allí dentro. El techo era demasiado alto para él, así que decidió que el mejor sitio para esconderse sería debajo del sofá. A la mañana siguiente, Gregorio despierta con el sonido de la puerta abriéndose. Su hermana lo mira y asustada cierra la puerta de un golpe. Al cabo de unos momentos, vuelve a entrar y se da cuenta de que Gregorio no ha tocado el pan y la leche que le había dejado.
[7:16]Al salir de su escondite, Gregorio ve que su hermana le ha cambiado la comida que le había puesto y feliz se comen los restos de vegetales podridos y queso mohoso, pero no toca nada de la comida fresca. Cuando escucha la llave de la puerta, corre de vuelta al sofá y deja que su hermana entre a limpiar. Aquel primer día, Gregorio escuchó por casualidad los comentarios de su padre acerca de la situación económica de la familia. La situación no estaba tan mal, porque cuando el negocio de su padre fracasó, aún quedaba un poco de dinero, lo suficiente para mantenerlos con vida. Su padre además explicó que el dinero que ganaba Gregorio no se usaba por completo para pagar los gastos de la vida de la familia, sino que se destinaban a los ahorros. Gregorio se enfadó con su padre por no haber usado el dinero para pagar la deuda que tenían, ya que así él podría haber renunciado a su trabajo hace tiempo.
[8:24]Pero entonces escucha a su padre anunciar que los ahorros le servirían a la familia para mantenerse por un año o quizá dos. Pero que tendrían que buscar empleo todos. Esto deprime a Gregorio, siente que la transformación solo ha traído problemas a casa. Aún, después de un mes, la familia de Gregorio no logra acostumbrarse a su nueva forma. Grete continúa dejándole comida, pero no es capaz de mirar a Gregorio sin disgusto. Cuando entra en su habitación, le escucha abrir la ventana y tomar aire, no soporta el olor que Gregorio deja. Así que para intentar obtener el perdón de su hermana, Gregorio decide cubrirse con una sábana cada vez que ella entra a su habitación. Pero en lugar de recibir un agradecimiento, su hermana solo agradece que no tiene que mirarle al entrar. Gregorio pasa los días arrastrándose por las paredes de su habitación y descubre que le agrada quedarse colgado del techo. Aquí se deja ir por completo y a veces olvida que se ha convertido en un insecto y cae al suelo por el rastro del líquido que va dejando. Grete se da cuenta de lo que está haciendo y decide sacar todos los muebles de su habitación para darle más libertad de movimiento. Pero cuando le pide ayuda a su madre, ella se pregunta si es la decisión correcta. Teme que al hacerlo estarán aceptando el hecho de que Gregorio será por siempre un insecto.
[10:11]Gregorio quiere decirles que él sí quiere quedarse con sus cosas. Así que cuando salen por un momento de la habitación, abandona su escondite debajo de la sábana y se pone sobre la imagen de la mujer vestida con un abrigo de piel. Entonces, su madre y su hermana vuelven a la habitación. La primera en ver a Gregorio es Grete y rápidamente le dice a su madre que no entre en la habitación. Pero es muy tarde. Cuando entra y ve a Gregorio en la pared, cae desmayada en el sofá. Grete corre al salón a buscar algún remedio para ayudar a su madre. Mientras, Gregorio permanece en su habitación mirando a su hermana desde la puerta. Cuando Grete se gira y ve a Gregorio, se asusta dejando caer una botella de medicamento al suelo.
[11:08]Mientras Grete intenta despertar a su madre, Gregorio da vueltas por la habitación hasta marearse y caer de espaldas sobre el suelo. De repente, el padre llama a la puerta de casa y Grete le abre.
[11:27]Cuando ve que la madre está tirada en el suelo, le pregunta a Grete qué es lo que ha ocurrido. Ella le responde que Gregorio se ha escapado y en consecuencia, su madre se ha desmayado. Al ver a su padre enfurecido, Gregorio escapa corriendo a su habitación. De un golpe, el padre de Gregorio entra en el dormitorio. Gregorio se da cuenta de que su aspecto ha cambiado desde su transformación. Desde que comenzó a trabajar en el banco, el uniforme que lleva le da una mejor apariencia. Su padre intenta atraparlo, pero Gregorio es muy veloz y consigue escapar rápidamente. Hasta que, en una medida desesperada, su padre comienza a lanzarle manzanas y consigue darle con una en la espalda. Gregorio, dolorido, permanece en el suelo. La herida de la manzana tardó un mes en curarse, pero como nadie se atrevía a acercarse a Gregorio, la manzana se mantuvo en su caparazón. Aún así, la familia le dejaba la puerta un poco abierta por las tardes y Gregorio aprovechaba estos momentos para observarlos reunidos en el salón. Todos los miembros de la familia habían conseguido empleo. Su padre trabajaba en el banco, su madre era costurera y Grete trabajaba por las mañanas de vendedora, mientras que por las tardes aprendía francés y taquigrafía. Gregorio descubrió que las finanzas de la familia no mejoraban. Tuvieron que vender la joyería familiar y se quejaban de los gastos de vivir en un apartamento tan grande. Pero sentían que no podían hacer nada al respecto porque no sabían qué hacer con Gregorio. Además, Gregorio se dio cuenta de que habían contratado a una asistenta para ayudar con la limpieza de la casa. Pero a diferencia de la que tenían antes, esta mujer no le tenía miedo a Gregorio. A veces incluso le llamaba bicharraco. Cuando él intentó atacarla una mañana, ella lo amenazó con una silla. Unos días después, la familia decidió recibir a tres huéspedes en el apartamento para ganar un poco más de dinero. Y para hacerles espacio, la familia utilizaba la habitación de Gregorio como almacén, dejándole contenedores de basura y muebles que ya no servían. Los huéspedes comían en el comedor junto al resto de la familia y en esos momentos la puerta de la habitación de Gregorio permanecía cerrada. Hasta que una noche la asistenta, accidentalmente, la dejó entreabierta y Gregorio decidió observar a los huéspedes. Mientras comían, Gregorio permaneció en su habitación. De repente escuchó a Grete tocar el violín. Era la primera vez que la escuchaba tocar desde que se había transformado. Al escuchar la música, los huéspedes le pidieron a Grete que tocara el violín en el salón. Cuando Grete volvió a tocar, Gregorio sacó la cabeza por la puerta. No le importaba si los huéspedes lo descubrían porque le encantaba escuchar a su hermana tocar el violín. Quería acercarse a ella para pedirle que tocara en su habitación, pero estaba a medio camino cuando uno de los huéspedes lo vio.
[15:20]Los tres se sorprendieron al mirar a Gregorio, pero enseguida se enfadaron al darse cuenta de que durante todo este tiempo, habían compartido un espacio con un insecto asqueroso.
[15:37]Enfadados, los huéspedes le informan al padre de Gregorio que se irán del apartamento sin pagar ni un céntimo y uno de ellos amenaza con demandarle. Cuando entran en su habitación, Grete se pone furiosa y le insiste a su padre que deben encargarse de Gregorio. Apenado, Gregorio comienza a caminar de regreso a su habitación. Sus movimientos asustan a Grete, pero luego su familia reconoce que su intención nunca fue causarles daño y le dejan que vuelva a su habitación. Cuando Gregorio entra, Grete cierra la puerta con llave. Una vez dentro, Gregorio comienza a sentirse cómodo. Sus dolores desaparecen y la herida de la manzana deja de molestarle. Cuando el reloj marca las 3 de la mañana, Gregorio deja caer su cabeza al suelo y muere. Por la mañana, la asistenta descubre el cuerpo de Gregorio en su habitación y se lo anuncia a la familia. Una vez que la asistenta limpia toda la habitación, la familia toma la decisión de despedirla y de echar a los huéspedes del apartamento. La familia se tomó el día libre y cogieron un tranvía hacia el campo. No podían quejarse de sus vidas, todos tenían trabajos buenos y ahora que ya no estaba Gregorio, podrían mudarse a un apartamento más pequeño. Además, el señor y la señora Samsa estaban de acuerdo en que era hora de buscar un marido para Grete. ¿Conocías la metamorfosis de Kafka? Cuéntanos en los comentarios y recuerda suscribirte si quieres ver más resúmenes de clásicos. Hasta el próximo video.



