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Independencia del Perú: Corriente Libertadora del Sur | Bicentenario del Perú | 1/3

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[0:00]El Virreinato del Perú fue una de las más importantes posesiones de la corona española en América.
[0:00]Proyecto Paca presenta en este vídeo la Independencia del Perú, la corriente libertadora del Sur.
[0:00]La invasión napoleónica realizada sobre España en 1808, determinó entre otras cosas, la designación de José Napoleón, también conocido como Pepe Botella, como su nuevo emperador con el título de José I.
[0:00]Quien en 1811 buscó abrir paso a la primera expedición argentina al mando de José Casteli.
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[0:00]El Virreinato del Perú fue una de las más importantes posesiones de la corona española en América. Su crisis, ocasionada por la independencia de las 13 colonias en el norte del continente, la Revolución francesa en Europa, la invasión napoleónica a España y las rebeliones indígenas dentro del territorio nacional, trajo consigo la oportunidad para que la aristocracia criolla ponga fin al poder monárquico que pesaba sobre ella y el territorio que ocupaban. Proyecto Paca presenta en este vídeo la Independencia del Perú, la corriente libertadora del Sur. La invasión napoleónica realizada sobre España en 1808, determinó entre otras cosas, la designación de José Napoleón, también conocido como Pepe Botella, como su nuevo emperador con el título de José I. Sin embargo, los liberales españoles se negaron a aceptarlo y decidieron apoyar al destituido rey Fernando VII, asumiendo el control político de España y sus colonias a través de una Junta General de Gobierno, convocándose las famosas Cortes de Cádiz durante los años 1810 hasta 1813. Así, en 1812 se promulgó la primera Constitución de América, la misma que establecía, en primer término, la igualdad legal entre peninsulares y criollos, favoreciendo a estos últimos con la ampliación de sus derechos y aceptando, por ejemplo, que puedan acceder a cargos públicos. Sin embargo, los virreyes no demorarían en mostrar su rechazo, siendo el virrey del Perú, Fernando de Abascal, el llamado a combatir y destruir las Juntas de Gobierno instaladas a lo largo de América, combatiendo a todas, excepto la de Buenos Aires, desde donde partiría la corriente libertadora del Sur. Si bien el Perú ya había mostrado su deseo de independencia, la falta de unidad, los escasos elementos de guerra y las traiciones sucesivas, hicieron inútiles los esfuerzos de Francisco de Zela y su primer grito de Tacna. Quien en 1811 buscó abrir paso a la primera expedición argentina al mando de José Casteli. De Juan José Crespo y Castillo, que en 1812 lideró la rebelión de Huánuco, de Enrique Paillardell, que coincidió con la segunda expedición argentina al mando de Manuel Belgrano, y el de los hermanos Ángulo, quienes junto a Mateo Pumacahua y al poeta Mariano Melgar se levantaron en Cuzco, Arequipa y Puno en 1814, siendo todos ellos ejecutados. Al año siguiente, en 1815, se daría la tercera expedición de Argentina al mando del General Rondeó, la misma que también terminaría en fracaso como las dos anteriores. Siendo el Virreinato del Perú el corazón de España en Sudamérica, la capacidad para planificar sublevaciones o acciones separatistas, era prácticamente nula. Por el contrario, los demás virreinatos comenzaban a proclamar su independencia, defendiéndolas a sangre y fuego. Simón Bolívar en el norte y José de San Martín en el sur, siendo este último, el objeto de pedidos de auxilio por parte de los patriotas peruanos. San Martín, testigo de las derrotas sufridas en las tres expediciones anteriores realizadas por sus compatriotas y convencido que la independencia de todos los países sudamericanos nunca se consolidarían si no se liberaba el Perú del yugo español, decide aceptar las intenciones libertarias peruanas, cambiando el camino seguido por sus predecesores por el de la cordillera andina del Sur. Naciendo así, el ejército de los Andes, el mismo que se desplegó desde la provincia de Mendoza en Argentina. Con la intención de atacar el Virreinato del Perú por el mar desde Chile, atraviesa la cordillera de los Andes en dirección al norte de Santiago. En tanto que el Virrey del Perú, al enterarse de la travesía de San Martín, decide detenerlo, enviando a un ejército bajo el mando del español Mariano Osorio para recuperar la Capitanía chilena. Sin embargo, el 12 de febrero de 1817, San Martín vence al ejército realista en la batalla de Chacabuco, haciendo su ingreso a Santiago de Chile. Y sellando posteriormente la independencia chilena el 5 de abril del mismo año con su victoria en la batalla de Maipú. El 13 de noviembre de ese mismo año, San Martín realizaría la primera proclama a los limeños y habitantes de todo el Perú, dando a conocer sus planes y la necesidad de emprender una campaña libertadora. Así, se contrató una expedición naval que asegure el bloqueo del Callao y deje el camino libre para la llegada del ejército libertador, arribando para dicho efecto, el inglés Lord Thomas Cochrane, con el objeto de hacerse cargo de la Marina de Chile, con lo que se daría inicio a la campaña marítima mediante dos expediciones navales. El 16 de enero de 1819, durante la primera expedición, la escuadra al mando de Cochrane se encargaría de difundir la prédica independentista desde Supe hasta Paita, hostilizando a la escuadra realista y apoderándose de valiosos tesoros que habían sido embarcados para España. La segunda expedición zarpó el 12 de septiembre de 1819, consiguiendo el bloqueo del Puerto del Callao y la captura de la embarcación española Esmeralda, dejando así el camino libre para la llegada de San Martín. El 20 de agosto de 1820, luego de ser nombrado en Chile Generalísimo del Ejército Libertador, con lo que generó un cierto recelo en Cochrane, quien anhelaba dicho título, San Martín saldría de Valparaíso rumbo a Pisco con 4,000 hombres entre argentinos y chilenos, desembarcando el 8 de septiembre, estableciendo en dicho lugar, su primer cuartel general. Habiendo tomado conocimiento de la presencia de San Martín en el Sur y de las continuas comunicaciones que los patriotas mantenían con él, el Virrey Joaquín de la Pezuela tomó la decisión de intentar una negociación diplomática. Así, el 24 de septiembre del mismo año, se realizó la Conferencia de Miraflores, donde acudieron los representantes de ambas fuerzas. La propuesta de la Pezuela fue la de aceptar la Constitución de Cádiz a cambio del retiro de todo el ejército libertador, en tanto que la intención de San Martín era la implementación de una monarquía constitucional, es decir, la existencia de un rey que gobierne en base a una Constitución y un Congreso.

[6:13]Como podía esperarse, esta negociación fracasó y ambas fuerzas continuaron con sus estrategias bélicas. El 5 de octubre, San Martín ordena al General Arenales encender el espíritu patrio en las provincias del interior del Perú y reclutar soldados para las fuerzas libertadoras, logrando incorporar a miles de indígenas que se sumaron al llamado independentista, iniciándose así, la campaña hacia la Sierra, atravesando a marcha forzada por nieve, peñascos y elevadas cordilleras, llegando a los pueblos de Huamanga, Huanta, Huancayo y continuando hacia Pasco, a donde Arenales sabía que había sido enviado el General realista O’Reilly. Así, el 6 de diciembre de 1820, se llevaría a cabo la batalla del Cerro, lo que significó una espléndida victoria para los patriotas y una profunda desazón en la opinión española, la misma que aún no se reponía de la pérdida de la Esmeralda. San Martín, entretanto, creyó necesaria la creación de un estandarte que simbolice la nueva nación peruana y tres días antes de iniciar la campaña, señaló la bandera que los patriotas debían defender, tomando, de acuerdo al historiador Paz Soldán, los colores rojo y blanco de las banderas chilena y argentina, respectivamente, por ser naciones que ayudaban con sus armas a su independencia. Los diseños sufrieron tres variaciones hasta que en febrero de 1825 se dispuso la última modificación, quedando tal y como la conocemos en la actualidad. El 12 de noviembre de ese mismo año, el Libertador desembarcaría en Huacho, ocupando el pueblo inmediato de Huaura, donde establecería su segundo Cuartel General.

[7:49]Por otro lado, en Lima, se buscaba conseguir pasar al bando patriota al Batallón Numancia, que llegó enviado por el Virreinato de Nueva Granada o Santa Fe a reforzar al ejército realista. Dicho Batallón gozaba de crédito por su número y disciplina, logrando el cometido de volverlos a la causa patriota cuando se convenció a uno de sus jefes principales, Tomás Heres, de abandonar las filas del rey. El 27 de noviembre de 1820, San Martín realiza en Huaura la primera proclamación de independencia en suelo peruano, siendo seguido un mes después por la ciudad de Trujillo, donde la declaración se hizo con solemnidad y continuando en las ciudades de Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Jaén y Maynas. Al mismo tiempo, el Virrey La Pezuela empezaba a sufrir las intrigas y desavenencias de sus pares, así como la conspiración de su general en jefe, José de la Serna. El 29 de enero de 1821, se realiza el llamado Motín de Aznapuquio, donde varios jefes del ejército español exigen la renuncia del Virrey Joaquín de la Pezuela, quien no tuvo otra opción que dimitir en favor de la Serna, convirtiéndose este en el nuevo Virrey del Perú. La Serna no creía de gran importancia la ocupación de Lima. Por el contrario, prefería colocar su centro de operaciones en el interior del país, a la espera de la llegada de los auxilios que había solicitado a España. Entretanto, su Coronel, José Carratalá, reducía a sangre y cenizas a todo pueblo que simpatizaba con la causa patriota, cometiendo actos de crueldad que quedarían grabados, sobre todo, en las provincias de Lucanas, Parinacochas, Cangallo, entre otras. Las noticias de las convulsiones suscitadas en Perú y América hicieron que la corona española envíe al Capitán de Fragata Manuel Abreu a reunirse con San Martín, llegando a su cuartel general en Huaura el 25 de marzo de 1821, formando inmediatamente una junta pacificadora y conminando al Virrey La Serna a iniciar negociaciones con el Libertador a efectos de dar fin al conflicto armado. El 2 de junio se llevó a cabo la reunión entre San Martín y la Serna en la Hacienda de Punchauca a 5 leguas de Lima.

[10:04]Los patriotas manifestaron el deseo de pedir a España un príncipe de la familia real para que gobernara el Perú de manera independiente pero constitucional, siendo dicha propuesta, desechada por el Virrey, por lo que no se llegó a ningún acuerdo. San Martín abrigaba sinceramente la idea de una monarquía constitucional, por cuanto la anarquía de la que era presa Buenos Aires y los horrores de la guerra civil que vinieron después lo impresionaron profundamente en contra del sistema republicano. La Serna tenía claro que debía trasladarse al interior del país, puesto que San Martín se hacía más fuerte en la costa, pero era posible superarlo en los Andes. Así, el 6 de julio, emprendió la marcha con el ejército de Lima hacia el Cuzco, donde estableció su centro de operaciones, dejando la capital en medio de la desorganización, la consternación y el caos, realizándose manifestaciones violentas como saqueos y vejaciones. El 7 y 8 de julio, parlamentarios y la primera división patriota hacían su ingreso a la capital con bandera blanca y corneta, siendo recibidos con aplausos y alegría, puesto que se restablecía el orden y la seguridad. Finalmente, el 9 de julio, haría su entrada a la ciudad de Lima el mismo José de San Martín, estableciendo su campamento en la Ciudad de Mirones. El 15 de julio, se llevó a cabo la Jura de la Independencia con la aprobación de los vecinos notables de la ciudad, y casi una semana después, se anunciaba que el sábado 28, se proclamaría la Independencia del Perú, ocupando así un lugar entre las naciones libres. Llegado dicho día, José de San Martín, parado en un estrado, colocado en el medio de la Plaza Mayor, recibió del gobernador la bandera del Perú y pronunció las palabras que quedarían grabadas para la posteridad y en la memoria del pueblo al que se dirigía. El Perú, desde este momento, es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. Y flameando la bandera, prosiguió: Viva la Patria, viva la libertad, viva la independencia. Al día siguiente, en la Catedral de Lima, se entonó la música El Te Deum y se celebró una misa solemne en Acción de Gracias. Sin embargo, el Poder realista aún se concentraba en la Sierra, con el Virrey y su ejército, por lo que la proclama de Independencia era, hasta ese momento, solo un acto de formalidad. Con la Serna en Cuzco y los patriotas, Miller en el Sur y Arenales en la Sierra, los jefes del ejército exigieron a San Martín que se pusiera a la cabeza de la administración de la naciente nación. Hecho que aceptó a pesar de no agradarle el mando político, pero dejando establecido que dimitiría del cargo cuando el Perú fuera libre. Así, el 3 de agosto, se declaró Protector del Perú, nombrando como ministro a Juan García del Río en el despacho de Relaciones Exteriores, al Coronel Bernardo Monteagudo en Guerra y Marina y a Hipólito Unanue en Hacienda. El 21 de septiembre, la causa patriota conseguiría una nueva victoria, puesto que San Martín logró la rendición y entrega del Castillo del Real Felipe, luego de un infructuoso intento del Virrey de auxiliar a los realistas ahí atrincherados, encabezados por el General La Mar. En el castillo flameó por primera vez, el pabellón bicolor. Cochrane, quien no estaba de acuerdo con la nueva investidura de Protector de San Martín, propició discusiones y desavenencias con el Libertador, llegando a apoderarse por la fuerza de los tesoros públicos, tanto del Estado como de particulares, que San Martín había colocado en salvaguarda de un posible ataque español en una goleta anclada en el Puerto de Ancón. Cochrane justificó su accionar alegando que con ese dinero realizaría los pagos atrasados de los tripulantes de su escuadra. Este atentado sería el punto de quiebre entre San Martín y el Almirante, por lo que en su calidad de General en jefe de la expedición Libertadora del Perú, ordenó al marino partir inmediatamente hacia Chile. Cochrane lo hizo, no sin antes apropiarse de seis fragatas a las que sustituyó los pabellones peruanos por chilenos, abandonando luego de ello, las aguas peruanas el 6 de octubre. Ya en su protectorado, San Martín emprendió la difícil tarea de organizar el nuevo Estado. Estableció los departamentos y provincias en base a las ex Intendencias, liberó los indígenas de los tributos y servicios forzados a los que se veían obligados desde la invasión española y emitió la Ley de Vientres Libres, mediante la cual se establecía que nadie nacería esclavo en el Perú a partir del 28 de julio de 1821. Todas estas medidas fueron consagradas en el Estatuto Provisional de Gobierno, documento considerado base legal del Protectorado. El mismo día en que se firmó el Estatuto, se creó la Orden del Sol como condecoración a los mejores servidores de la Patria, los que se convertirían en la nueva nobleza o clase privilegiada, puesto que dicha condecoración no era otra cosa que la sustitución de los títulos de Castilla. Asimismo, estableció la libertad de imprenta y de comercio, eligió el Himno Nacional del Perú, creó la primera biblioteca nacional, creó la Guardia Cívica y fundó la Escuela Normal de Varones. Sin embargo, en el norte sudamericano, aún existían reductos realistas que combatir, como en Quito y Pasto. El General Antonio José de Sucre tenía la misión de agregar a Colombia la importante ciudad de Guayaquil, pero debiendo antes acabar con el ejército español, solicitó la ayuda del General San Martín y el regreso del Batallón Numancia. En respuesta, San Martín envía una división bajo el mando del Coronel Andrés Santa Cruz, la misma que se apoderó de las provincias de Cuenca y Loja a los 23 días de su salida de Piura. El 29 de octubre de 1821, luego del triunfo en Carabobo, Simón Bolívar escribiría a San Martín informándole de sus planes para terminar con el poder español en toda América Meridional. Sin embargo, no se pronunció sobre la suerte que correría la provincia de Guayaquil, la misma que tenía estrechos vínculos con Lima, puesto que desde el coloniaje había pertenecido en lo político, al Virreinato del Perú. Pero era sabido que sin Guayaquil, Colombia se quedaba sin la opción de un puerto en el Pacífico, por lo que Bolívar no consentiría que esa provincia dejara de pertenecer a Colombia, ya que a su propio decir, no había en América poder humano que hiciera perder a Colombia un palmo de su territorio. Bajo este pensamiento, Bolívar también pretendió anexarse las provincias peruanas de Jaén, Maynas y Quijos. San Martín, entonces, conociendo el real deseo de los ciudadanos de Guayaquil de permanecer independientes o anexarse el Perú, decide solicitar una entrevista con Bolívar. El 10 de enero de 1822, San Martín crea la Sociedad Patriótica de Lima, con el fin de conseguir el respaldo de la clase ilustrada para instaurar una monarquía constitucional en el Perú. Sin embargo, José Faustino Sánchez Carrión, bajo el seudónimo del Solitario de Sayán, refutó las ideas monárquicas en el diario La Abeja Republicana. A pesar de ello, San Martín envía a Europa a los comisionados Juan García del Río y Diego Paroissien, con la intención de gestionar empréstitos que permitan continuar con éxito la guerra contra el Virrey La Serna y con el fin principal de solicitar al gobierno inglés un príncipe o un heredero de la dinastía reinante en Gran Bretaña pasara a coronarse Emperador del Perú. Entretanto, decidido a preparar una campaña contra el Virrey La Serna y teniendo pendiente la entrevista con Simón Bolívar, San Martín nombra como supremo delegado al Mariscal Marqués de Torre Tagle, invistiéndolo de sus facultades de Protector. Así, y según sus planes, el Libertador envía una división al mando de Domingo Tristán y Agustín Gamarra, con el objetivo de atacar o contener a Canterac en el Valle del Jauja a fin de evitar que este llegue a Ica o a la costa. Sin embargo, el 7 de abril de 1822, dicha división fue emboscada y aniquilada casi en su totalidad por los realistas en la Hacienda de la Macacona, a media legua de Ica.

[18:06]Igual suerte recayó en Huamanga, el guerrillero Cayetano Quirós, al mando de un conjunto de indígenas que luchaba activamente por la causa patriota, enfrentándose a las fuerzas realistas del Coronel Rodil y del Brigadier Carratalá, halló prisionero y fue fusilado con sus compañeros el 5 de mayo de 1822. Días antes, la informante indígena María Parado de Bellido, había sido también apresada y fusilada por Carratalá. La causa de la Independencia significó también el sacrificio de miles de indígenas, los que fueron masacrados y degollados sin oportunidad de defenderse en igualdad de condiciones, ya que luchaban solo con hondas y piedras, buscando terminar la opresión, explotación y abusos sufridos durante 300 años de Virreinato. Pese a las derrotas sufridas, la división peruana, que al mando del Coronel Santa Cruz partió a Quito en auxilio de las tropas colombianas, participaría victoriosamente en la Gran Batalla de Pichincha, capitulando al día siguiente el realista Aymerich con la consecuente entrega de la ciudad de Quito.

[19:09]Esta victoria sellaría la Independencia de Colombia. La victoria del ejército colombo-peruano originó la renovación de las conversaciones entre los dos libertadores de América. Bolívar, agradeciendo el auxilio peruano, y San Martín a su vez, solicitando la ayuda del ejército colombiano para las luchas que aún se mantenían por la Independencia del Perú. Así, combinaron en llevar a cabo su tan esperada reunión, donde debían abordar asuntos decisivos para la definitiva libertad de Sudamérica. La Conferencia se realizó en estricto privado los días 26 y 27 de julio de 1822, no llegándose a un acuerdo sobre la forma de gobierno que debían adoptar las nuevas naciones. Puesto que mientras San Martín abrazaba la idea de una Monarquía Constitucional, Bolívar prefería la República Centralista en principio y Federalista después. Por otro lado, se estableció que Guayaquil quedaría en el territorio de la Gran Colombia y que Bolívar no vendría a luchar personalmente en la guerra del Perú, a pesar de los esfuerzos de San Martín, quien le aseguró que se pondría bajo sus órdenes, dejando de lado sus grados y títulos. Sin embargo, dicho ofrecimiento fue rechazado por el Libertador venezolano, quien solo se comprometió a enviar tres batallones y a devolver la división de Santa Cruz. El 29 de agosto, luego de reasumir su cargo de Protector tras destituir por ineptitud a Torre Tagle, San Martín, convencido que era su presencia la que impedía que Bolívar viaje al Perú, le escribiría una carta, informándole que viajaría a Chile, abandonando para siempre el Perú, luego de renunciar a su cargo y convocar al primer Congreso. Decidido a cumplir con su palabra, San Martín señaló como día de instalación del Congreso y cese de sus funciones, el 20 de septiembre de 1822. Ese día, luego de haber tomado juramento a los diputados, el Protector, de pie, se despojó de la banda bicolor, símbolo del mando supremo y señaló: Con este acto no hago sino cumplir con mis deberes y los votos de mi corazón. Hoy, que felizmente dimito, pido al Ser Supremo que conceda a este Congreso el acierto, luces y tino que necesita para hacer feliz a sus representados. Peruanos, desde este momento queda instalado el Congreso Soberano.

[21:28]Dicho esto, se retiró a preparar su viaje, mientras el Congreso elegía a su primer Presidente, Francisco Javier de Luna Pizarro. El Congreso, representando la voluntad y gratitud nacional, dotó de títulos y beneficios al Libertador, siendo aceptado por este, solo el título de Generalísimo de las tropas de mar y tierra de la Nación, negándose a recibir las demás investiduras y beneficios económicos, manifestando que todo lo que hizo fue en cumplimiento de una promesa sagrada, y que si alguna vez se viera atacada la libertad del Perú, no dudaría en disputar la gloria de defenderla como un ciudadano peruano. Dejando así, una última e inmortal proclama. Presencié la declaración de la Independencia de los Estados de Chile y el Perú, existe en mi poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar al Imperio de los Incas. Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos. Peruanos, os dejo establecida la representación nacional, si depositáis en ella una entera confianza, cantad el triunfo, sino, la anarquía los va a devorar. Que el acierto presida a vuestros destinos, y que estos os colmen de felicidad y paz. Esa misma noche, el fundador de la libertad del Perú, se embarcaría de incógnito, alejándose para siempre del Perú y de sus costas. Un año después, con el camino despejado, un libertador con intención de convertirse en dictador, llegaría para luchar con la Serna, el dominio del territorio peruano. Somos Proyecto Paca. Suscríbete, comenta y comparte nuestra historia.

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