[0:27]Los movimientos sociales y las distintas formas de participación política son indudablemente auténticos motores de cambio de nuestras sociedades. Nos permiten hablar de diferentes creencias, valores, actitudes e ideologías y comparar la variación de los contextos sociales en que nos movemos a lo largo de los años. La historia del siglo XX se ha estructurado en paralelo al desarrollo de estas formas de participación ciudadana. La estructuración en grupos constituye la dimensión más elemental, específica y manifiesta de toda sociedad humana. plantear una nueva necesidad de hacer política, de tener en cuenta la participación de la ciudadanía y tener en cuenta sus puntos de vista en la toma de decisiones. Por tanto, la capacidad de transformación de los nuevos movimientos sociales es limitada, pero en todo caso, junto a otros actores, son claves a la hora de añadir nuevas demandas al sistema, a la hora de de de proponer, de reivindicar y de pedir mejoras en conjunto para toda la sociedad. Son, por tanto, formas de participación más creativas, más dinámicas que las clásicas de la participación política. Hoy les hablaremos de tres grupos sociales cuyos intereses se encuentran representados por el movimiento feminista, el gay y el ecologista, como segundo capítulo de una serie de tres programas sobre movimientos sociales, cambio social y participación, que responde a uno de los programas de enseñanza abierta impartidos por la UNED.
[2:07]El movimiento feminista tiene un origen que se remonta más allá del siglo pasado. Ya a finales del 19, pero incluso con anterioridad, en plena Revolución Francesa, la mujer toma conciencia de su situación de subordinación legal, económica y moral y de la necesidad de obtener espacios de poder en una sociedad patriarcal y sexista. Años después, el movimiento planteará la necesidad de que esta lucha se extienda desde lo personal al ámbito de lo público. Lo que sí cabe destacar es eh la innumerable lista de logros que eh la lucha eh de los eh años previos o de las décadas previas eh ha dejado como poso en la sociedad española actual. Entre ellos, el más importante que habría que destacar, el cambio cultural significativo que se ha producido y que se ha afianzado. También eh lo que podríamos ya catalogar de una eh definitiva implantación de políticas de igualdad que se han consolidado gracias, por ejemplo, al por los programas de igualdad de oportunidades de hombres y mujeres eh que se han venido desarrollando desde años anteriores y que en este momento ya lleva eh su cuarta convocatoria. Eh, también en esa línea, podemos destacar las políticas de discriminación positiva, que muchas veces han sido atacadas, pero que, en definitiva, han permitido que también muchas mujeres, y también muchas feministas, han han llegado a ocupar puestos eh de responsabilidad, puestos con capacidad de toma de decisiones en eh la administración, en puestos que no son de simple eh responsabilidad política, sino, por ejemplo, me refiero a catedráticas, juezas, etcétera. Y de la mano de eh el acceso a estos puestos de responsabilidad, también se ha producido eh la creación de Institutos de Investigaciones feministas, de centros de estudios de género en las universidades, que han legitimado académicamente los estudios o la interpretación feminista de la realidad. Su pulso con las concepciones patriarcales de la sociedad, comenzó por deslegitimar su percepción como personas de naturaleza diferente y complementaria, que eliminaba la posibilidad de todo conflicto de género y, finalmente, se centró en la reivindicación del derecho al sufragio, su derecho al voto, de donde proviene la denominación del movimiento sufragista. Si bien, las sufragistas cuestionaron la desigualdad en todos los niveles de la vida social, consideraron que la lucha por los derechos políticos era la reivindicación clave para unir a mujeres de diferentes opciones políticas e ideológicas y desarrollar un movimiento interclasista. Las mujeres comenzaron a organizarse juntas para la lucha, percibiendo que problemas personales, como las agresiones en el hogar y otras formas de violencia de género, la discriminación y el acoso en el ámbito laboral, o la imposición de roles subordinados en múltiples ámbitos sociales, eran en realidad producto de una estructura social históricamente específica que había que desmontar y cambiar.
[5:27]Podemos hablar de la existencia de distintas vías de interpretación feminista. La más conocida para todos es lo que se conoce como el feminismo radical de los de los años 60 y los años 70 en Estados Unidos, o también del feminismo liberal o socialista, que, en definitiva, eh lo que pretendía era la superación eh de la eh diferencia entre entre los géneros. Pero en los últimos años, sobre todo a partir de los años 80, eh surge una vía de feminismo que podríamos denominar cultural, y que ha dado lugar a lo que se llama el feminismo de la diferencia. El feminismo de la diferencia, rechaza la identificación con el rol del hombre y la renuncia a la identidad femenina. El movimiento aúna, como ninguno, teoría y acción. El activismo de los grupos radicales en la llamada segunda ola del feminismo fue, en más de un sentido, espectacular. Espectaculares, por multitudinarias, fueron las manifestaciones y marchas de mujeres, pero aún más lo fueron los lúcidos actos de protesta y sabotaje, como la quema de material pornográfico, sujetadores o corsés, que ponían en evidencia la percepción de la mujer como objeto y mercancía bajo el patriarcado. Las demandas actuales del movimiento feminista son múltiples. Obviamente, todas ellas tendentes a conseguir la igualdad real entre géneros. Destacaría, por la alarma social que producen, en primer lugar, el maltrato a la mujer o la llamada violencia doméstica. Supone una primera discriminación a la mujer, en cuanto a recorte de su libertad e incluso a peligro por su propia seguridad física. La tendencia a ir añadiendo medidas tendentes a evitar ese tipo de comportamientos discriminatorios se hace urgente. En el ámbito laboral, destacaría la necesidad de a igual trabajo, igual salario. Es una reivindicación también común de todo el movimiento feminista, junto a también a a a evitar el acoso sexual eh en el trabajo. La inserción de las mujeres en el espacio público, al tiempo que supone la extensión de los derechos de ciudadanía de carácter político y social, lleva inevitablemente a transformar el ámbito privado de la vida cotidiana de las mujeres. Esto puede llevar a crear una especie de espejismo eh igualitario que no hay que olvidar que no se ha conseguido, solamente se ha conseguido formalmente, pero eh conseguir desbancar, como es el objetivo de las feministas, eh lo que es un sistema de dominación eh que ha persistido a lo largo de los siglos, es una labor eh que todavía eh necesita de muchos años para poder conseguir eh su objetivo. Tras las diferentes declaraciones de Atenas, 1992 y Beijing, 1995 y de otras conferencias sobre mujeres, estas han expresado la necesidad de firmar un nuevo contrato social, de lograr una igualdad material real, de redefinir y de universalizar las experiencias de las mujeres, determinar, y no únicamente en el orden simbólico, con la identificación patriarcal, masculino igual a humano y femenino igual a específico de las mujeres, y de la necesidad de los gobiernos de implicarse activamente en su consecución al margen de ideologías y coyunturas políticas.
[9:07]A partir de los años 70, se constituye en Europa un nuevo campo de análisis social, el análisis de la identidad colectiva. Este nuevo ámbito de estudio constató como las reivindicaciones de los nuevos movimientos sociales, que surgen en este período, habían cambiado desde aquellas basadas en motivaciones económicas, como el movimiento obrero, a otras que se relacionaban con la defensa de la identidad y los estilos de vida de las personas que los integran. La acción colectiva en estos movimientos puede entenderse como una lucha por el reconocimiento colectivo de estos grupos que tiende a basarse o a centrarse en el menosprecio que experimentan estas personas y que tiene que ver con agravios que experimentan en relación con el resto de la población, en relación con sus identidades individuales como miembros de estos grupos. En nuestro país, la acción colectiva de lesbianas y homosexuales, reivindicando el derecho a su identidad sexual, surge en los últimos años del franquismo, con la promulgación de la Ley de peligrosidad y rehabilitación social de 1970. Esta ley penalizaba las relaciones homosexuales con penas de hasta 5 años, sancionando y ampliando para los homosexuales españoles un contexto previamente existente de marginación social y moral al permitir su represión legal.
[10:46]Se tiende a considerar los sucesos o la revuelta de Stonewall como el inicio del movimiento de, el movimiento gay contemporáneo. Sin embargo, sus orígenes se remontan a la Alemania de principios de siglo, donde este movimiento ya experimentó un auge considerable, eh y sobre todo el desarrollo posterior en el periodo de entreguerras tiene que ver con una periodo de relajación social que acompañó el fin de la Primera Guerra Mundial. Dos factores van a ser muy importantes a la hora de surgir este movimiento. En primer lugar, los avances en el la ciencia médica y sobre todo de la psiquiatría, que va a iniciar en esto en este periodo el estudio de todos los comportamientos sexuales y que va a tipificar dentro de las perversiones, la homosexualidad y al homosexual como un desviado. Y por otra parte, también es muy importante el auge que van a experimentar en muchas ciudades norteamericanas y europeas, la la formación de una compleja comunidad homosexual que en estos momentos va a crear sus propios códigos, sus propias normas y sus propios lugares de encuentro. Este primer grupo de militantes homosexuales comenzará a gestar incipientes contextos de micromovilización, desarrollando paralelamente redes informales de amistad e imprecisas coaliciones de futuros activistas, y que desembocan en la construcción de una identidad colectiva. Los primeros activistas van a destacar las diferencias esenciales del grupo, asociando la identidad homosexual con relevantes personajes históricos, con la intención de dotarla de legitimidad y prestigio, y a la vez, construir una identidad homosexual en positivo. De estas y otras iniciativas, parten los grandes logros del movimiento gay. En cuanto a los logros del movimiento homosexual de esta segunda ola, eh, que parte a partir de Stonewall, hay dos acontecimientos que merecen especial relevancia. En primer lugar, es eh la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría en el año 73, eh que va a pasar a considerar la homosexualidad como una variante sexual más. Este criterio va a ser decisivo para la adopción de la resolución y recomendación de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa del año 81, por la cual se va va a ser el primer reconocimiento del derecho de ser homosexual y a no sufrir discriminación por ello. Por su parte, en el nivel de identidad pública, la búsqueda de reconocimiento social dará lugar a que el movimiento intente, desde sus inicios, influir en aquellas audiencias en las que percibe la posibilidad de que su mensaje encuentre eco y respaldo. los españoles aceptan a los homosexuales, gays y lesbianas como vecinos, aceptan como compañeros de trabajo, pero lo que no se acepta todavía son las reivindicaciones de sus derechos civiles. Para cambiar esa percepción social, se van a apoyar en la configuración de una red, integrada por asociaciones gays de otros países, colectivos marginados nacionales y actores políticos relevantes, que van a desarrollar un destacado papel en sus inicios al conformar su sistema de alianzas, el conjunto de actores sociales que apoyarán a la organización. En la mayor parte de las ocasiones, la actividad de los movimientos sociales es percibida a través de sus acciones de protesta o, quizás mejor, a través del relato que de estas ofrecen los medios de comunicación. La protesta social se convierte así en el resultado de un esfuerzo organizativo deliberado, una estrategia necesaria para atraer la atención de la ciudadanía saturada de información. Entre los nuevos movimientos sociales, el ecologismo es otra de las reflexiones críticas que se ha incorporado a la lista de preocupaciones acerca de la sociedad y una de las que más impulso y arraigo tiene en la actualidad. Las organizaciones ecologistas en España experimentan un auge considerable a partir de la segunda década de los años 80, situándose al final de esa década en unas 600 organizaciones. El impulso de en la creación de de organizaciones va a continuar durante los años 90 y se sitúan en el año 94 en más de 1000 organizaciones. El índice de asociacionismo ecologista en España se sitúa en el 2,5% de la población, lo que, si bien es un índice bajo en relación con los países europeos, supone un espectacular avance respecto al 1% que caracterizaba el año 85. Existe una incipiente conciencia medioambiental a largo plazo y que es fruto de algunas de las campañas, tanto institucionales, como la de recuperación de de residuos y de eh ordenación de los residuos urbanos, eh por parte de la Administración Central, o bien también las campañas contra los incendios o contra el el abuso de el consumo de agua en las épocas, fundamentalmente en las épocas estivales. Los primeros grupos ecologistas surgen vinculados con el pacifismo antinuclear, mostrando los peligros asociados a la radioactividad y al funcionamiento de las centrales nucleares. Van a ser el primer paradigma de la defensa del medio ambiente natural. Pronto su análisis se extenderá a los múltiples efectos negativos de otras fuentes de contaminación para la vida en nuestro planeta. En la Alemania de los años 70, los grupos ecologistas se organizan políticamente y optan por la no violencia y el pacifismo, sin dejar por ello de ser contundentes en sus reivindicaciones. El ecologismo va a suponer una nueva forma de concebir y de hacer política, lo que llevará implícito un choque teórico con algunos economistas, abriendo el debate entre criterios de desarrollo económico sostenible, procurando no degradar el medio ambiente y aquellos basados en el beneficio rápido, sin más consideraciones.
[16:55]También existe una base política, partidos verdes, denominados verdes, pensemos, por ejemplo, en el caso europeo, desde el año 84, existe el grupo parlamentario Arcoiris, etcétera. Entonces, a diferencia de otros nuevos movimientos sociales, el movimiento ecologista se ha logrado consolidar, aunque sea todavía a un nivel muy bajo, pero consolidar una representación y un discurso político dentro del propio sistema político. Su mensaje ha ido calando en la conciencia de las personas, en ocasiones a través de mensajes catastrofistas de alerta, y los estados se han visto en la obligación de legislar y de incorporar los temas de evaluación del impacto ambiental o las auditorías ambientales en la agenda política. Los logros del movimiento ecologista van unidos a un conjunto de denuncias, presiones y catástrofes, como si se tratasen de profecías autocumplidas. Me refiero, por ejemplo, al caso de la energía nuclear, eh, si por éxito entendemos el parón de la construcción de centrales nucleares, este se produjo en el año 83, después de fuertes presiones del movimiento desde el año 79, todo un debate de nuclear, sí, nuclear, no, etcétera. Y eh con el añadido de las catástrofes de Harrisburg y Chernobyl. Entonces es difícil delimitar si el éxito o los logros se producen por una cosa o otra, por eso hablo de una combinación. El lema emblemático de los ecologistas es actuar localmente y pensar globalmente. Supone implicar a todas y cada una de las personas en la defensa del medio ambiente natural. Sus grandes temas pendientes de resolución, como el cambio climático, el agujero de la capa de ozono, el consumo de energía, la generación de residuos o los productos transgénicos pueden llegar a afectar la biodiversidad y a la continuación de la vida en nuestro planeta tal como la conocemos. La dimensión simbólica y cultural de los movimientos sociales, la existencia de identidades colectivas y el estudio de las formas de protesta se ha materializado en tres actitudes de descontento frente a la sociedad del pasado siglo, el feminismo, el movimiento gay y el ecologismo, hasta tal punto de que sería imposible entender la sociedad y el individuo del siglo XXI sin su existencia y su profunda labor crítica desarrollada. En un próximo programa, nos referiremos a los llamados novísimos movimientos sociales. Tales como los movimientos por la paz y contra la guerra, de solidaridad o en contra de las consecuencias negativas de la globalización.



