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Huracán - ICP

Instituto de Cultura Puertorriqueña

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[1:30]Habrán dicho quizá los chiquillos, fijándose en ese cielo color de panza de burro. El cielo está encancaranublado, ¿quién lo encancaranublaría? Aquel que lo encancaranubló, gran encancaranublador sería. Habrán dicho eso los chiquillos y luego habrán vuelto a sus demás juegos o corrido acaso en busca de refugio hasta que pase la lluvia inminente. Solo que para otros, por tratarse de que hoy es un día cualquiera de agosto o septiembre, ese aspecto feo del cielo y ese frío viento son posibles señales de algo más terrible que un simple aguacero. Por eso no pierden de vista a los pájaros y tratan de recordar esa última cosecha de aguacates.

[2:24]Entre esos otros que saben que los meses de agosto y septiembre guardan constantes amenazas de huracán para Puerto Rico, está la Defensa Civil. Una de las agencias encargadas de servir al bienestar público en caso de emergencia. Y esta agencia no tarda en comunicarse con el Negociado del Tiempo para averiguar detalles sobre las condiciones atmosféricas. En el Negociado del Tiempo no existen ni pájaros ni aguacates agoreros de tormenta. Pero sí hay un personal eficiente, un buen sistema de comunicaciones que permite mantener contacto con otras estaciones meteorológicas y un sinnúmero de instrumentos sumamente sensibles a los cambios en la atmósfera. Instrumentos como el radar, el anemómetro, la radiosonda, el termómetro, el barómetro y muchos más proporcionan información sobre la velocidad de los vientos, las diversas características del tiempo en determinados momentos. Por estos medios logra el Negociado determinar lo que hasta ahora es una leve sospecha en la mente de unos pocos. Ha surgido en el Caribe un núcleo tormentoso con visos de huracán que de continuar en la ruta que lleva, podrá poner en peligro a Puerto Rico. Se le da la voz de alerta a la policía, a la Defensa Civil, a la Cruz Roja y a otras instituciones para que estén listas a intervenir en caso de que la tormenta no varíe su rumbo.

[4:49]Y continúan los instrumentos reproduciendo en diversas formas los trastornos que produce a su paso el huracán que culebrea en la distancia.

[5:33]Este es un temporal peligroso y se espera aumente en tamaño en las próximas 12 horas. Se han ordenado avisos de peligros de huracán para las islas Vírgenes y Puerto Rico y deben tomarse todas las precauciones de rigor contra vientos peligrosos. Mareas altas, lluvias torrenciales, inundaciones y mar gruesa. Advierte además el negociado, sobre todas aquellas medidas de seguridad que el público deberá adoptar para evitar posibles pérdidas de vida y propiedad.

[6:35]Recomienda, por ejemplo, limpiar los alrededores de cada casa para que un ventarrón no haga de las suyas con los objetos pesados que hay a su paso.

[6:50]Hacer uso de madera que esté en buenas condiciones para asegurar puertas y ventanas contra las fuertes pezuñas del viento corcobeadór. Fijar los demás refuerzos que cada vivienda, de acuerdo a su estructura, requiera.

[7:13]No permanecer en aquellas cuya frágil construcción atente contra la seguridad de sus ocupantes que deberán mudarse sin pérdida de tiempo a algún refugio más sólido. Comprar alimentos que se puedan comer crudos o que no necesiten refrigeración para conservarse sanos, ya que el huracán puede interrumpir el servicio de electricidad durante los próximos días. Llenar con agua los más recipientes posibles, ya que el servicio de acueducto puede ser averiado y los ríos infestados.

[8:00]Y una vez que se hayan tomado todas estas precauciones, esperar con toda esperanza.

[8:15]Ahora la lluvia marca el correr de las horas, el viento arrecia llevando el mal tiempo en volandas. Lluvia y viento que obran en confabulación para que los ríos se salgan de madre y el mar arrope tierra más acá de las costas. Por eso la gente se aleja cuanto antes de esos lugares amenazados por la inundación, porque durante un huracán son las inundaciones lo que más muertes provoca.

[8:48]Se sabe ya que el huracán se aproxima a la isla por el sudeste y que no tardará en azotar Arroyo y Patillas, Cayey, Aibonito, Barranquitas, Orocovis y Ciales hasta salir por Arecibo y perderse en el mar afuera, todos esperamos, hacia donde el sufrimiento recogido lo arte y desaga.

[9:13]Ya está aquí el gran encancaranublador, el temido Dios Huracán de nuestros indios.

[9:37]Ha advertido el Negociado que el ojo o vórtice del huracán, al pasar sobre determinados lugares, provocará una calma súbita que no se debe confundir con el cese de peligro. Nadie deberá salir a la intemperie porque una vez que pase el ojo, los vientos que han estado girando en torno a ese vacío, volverán a azotar con mayor violencia y en dirección contraria.

[10:06]Menos mal que para tolerar a este intruso ya habíamos almacenado, como se nos pidió, estufas de gas o anafres, alimentos crudos que no necesitan guardarse en neveras, agua suficiente, parones y quinques y linternas eléctricas y madera y herramientas para remediar cualquier daño de urgencia que pueda sobrevenir en nuestras viviendas.

[10:41]Afortunadamente, el pequeño tamaño del huracán le impide ocasionar graves daños fuera de esa ruta entre Arroyo y Arecibo.

[10:57]Pero una vez que pasa el viento y se entierra la lluvia, una vez que el huracán se va a justa como una fea y odiosa chiringa, se comienza a hacer aquí, en este pueblo asolado, el triste inventario de lo que aún permanece. Viviendas y muebles con desperfectos quizás irreparables. Sudor y afanes que se han deshecho bajo los golpetazos del viento y de la lluvia. Grandes ambiciones contenidas en pequeños artefactos de lucro que se han perdido, quizá para siempre. Servicios públicos como el acueducto, la luz eléctrica, el teléfono y tantos otros que no podremos utilizar hasta que sean restaurados. Pero no ha habido muertes entre la población, y eso sí que importa grandemente, que no haya habido muertes entre la población. Porque lo demás, mientras quede la fe inabatible, podrá recuperarse de algún modo.

[14:01]La dolorosa experiencia de enfrentarnos con nuestras cosechas y ver cuán poco se puede salvar de lo que antes nos enorgullecía por su riqueza.

[15:13]El despejo de caminos obstaculizados que provocan nuestro aislamiento.

[16:03]O si acaso hemos perdido la casa que nos alojó durante tantos años, ir en busca de nueva madera para apuntalarla con el viejo calor y la fe ancestral, y así poder erigir sobre la antigua sombra de nuestro caído hogar el recio edificio donde seguiremos cuidando de nuestro invatible afán de vida.

[17:04]Ante un aviso de huracán, sin embargo, debemos recordar estas medidas de seguridad. No confundamos el paso del ojo del huracán con el cese de todo peligro. Mantengamos nuestro radio o televisor en sintonía con el Negociado del Tiempo. Recordemos comprar alimentos crudos o que no necesiten refrigeración.

[17:28]Recordemos llenar con agua limpia todos aquellos recipientes de que podamos hacer uso.

[17:39]Recordemos surtir a nuestros vehículos de bastante gasolina, ya que el huracán puede ocasionar averías difíciles de reparar en este servicio.

[17:54]Dispongamos de provisiones enlatadas, de estufas de gas o anafres, de equipo de iluminación que nos sirva en caso de que se interrumpa el servicio de electricidad, de botiquines de primera ayuda y de madera y herramientas para reparar averías menores.

[18:14]Y sobre todo, recordemos mudarnos al refugio más seguro que tengamos a nuestro alcance, bien sea este una torrentera. Una escuela. O una iglesia.

[18:35]Porque queremos estar presentes cuando se levante de nuevo el sol y la luz vuelva a iluminar todo, para entonces enseñarle a los chiquillos aquello otro de el cielo está desencancaranublado, ¿quién lo desencancaranublaría?

[18:57]FIN

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