[0:00]Bienvenidos al Curso Nacional de Educación Vial.
[0:09]Módulo 1: Educación y Ética Ciudadana. En este primer módulo, pondremos énfasis en el usuario de la red vial. Aquellas personas que transitan la red vial, cualquiera sea el medio o la forma que utilicen para desplazarse. Desde esta perspectiva, se puede afirmar que todos somos transeúntes, seamos peatones, pasajeros o conductores. Como ciudadanos que transitamos el espacio público, tomamos decisiones que impactan tanto en la vida individual como social. Dado que si nos comportamos con prudencia o sin ella, preservamos o ponemos en riesgo la vida propia y la de los demás. Al mismo tiempo, somos actores capaces de participar en la construcción de normas, en la regulación del tránsito y en nuestra sociedad. El respeto a la normativa vial y la responsabilidad en el tránsito se resignifican en este marco, entendiéndose como parte de un ejercicio cívico, consciente, activo y constructivo. Y la educación vial, parte importante de esta propuesta de capacitación para obtener la licencia Nacional de Conducir, se integra dentro de un horizonte más amplio. La formación del ciudadano. La inclusión de contenidos de formación ética y ciudadana busca generar que los ciudadanos respeten las normas de tránsito por convicción y no por mera obediencia a la autoridad. Es por ello que el aprendizaje de las normas de tránsito resulta significativo, en la medida en que instala la reconstrucción de su sentido, contexto de origen y aplicación. Y presenta las regulaciones como producto de un consenso social para la convivencia y no como algo arbitrario que requiere ser aprendido de memoria. Teniendo en cuenta la importancia de los conceptos de convivencia y ciudadanía, es importante la promoción del sentido crítico y el comportamiento solidario para el desarrollo de acciones y transformaciones del medio en el que se habita. La educación del transeúnte procura generar actitudes y compromisos responsables y respetuosos en el uso de las vías del tránsito. La educación vial del transeúnte es, por tanto, de vital importancia ya que le permite circular por la vía pública con conciencia de los derechos y obligaciones que le corresponden al ciudadano. Participar de los debates que se originan acerca de las modalidades y las regulaciones de circulación. Asumir la actitud de participación crítica y creativa en la resolución de los conflictos que conciernen al espacio público. En este sentido, es fundamental la preparación del ciudadano en las diferentes formas en que puede desempeñarse como tal, distinguiendo los diferentes roles. La formación del peatón, la formación del usuario de transporte público de pasajeros y la formación del conductor de vehículos. Por otro lado, hay que considerar la existencia de una amplia diversidad de situaciones de tránsito en las distintas regiones geográficas de nuestro país. No es lo mismo habitar en grandes centros urbanos, intercomunicados por autopistas y atravesados por redes de tránsito colectivo y ferrocarril, que en ámbitos rurales, surcados por caminos de tierra, en los que circulan autos junto a caballos o carrozas, y con escasa presencia de medios de transporte público. Muchas veces sucede que en un mismo centro poblacional la circulación no es igual en todos los barrios ni a toda hora, ya que los vecinos transitan hacia adentro, hacia afuera o a través de su localidad en distintos momentos del día. Se desplazan de una ciudad a otra o entre ellas, de las zonas suburbanas o rurales y lo hacen tanto a diario como en épocas de veraneo. Todas estas circunstancias requieren de una profunda preparación para poder comprender todas las posibilidades, regulaciones y riesgos de las diferentes situaciones de circulación en las que participan o podrán participar en el futuro. El tránsito como construcción social e histórica. ¿Siempre hubo semáforos? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? ¿Siempre hubo accidentes de tránsito? ¿Ocurren en todas partes del mundo? ¿Qué accidentes ocurren con más frecuencia en las zonas rurales?
[4:45]¿Y en la ciudad? ¿Cómo era la organización del tránsito en el pasado? El tránsito no fue siempre lo que es hoy, vías, vehículos y normas de circulación, fueron cambiando debido a los avances tecnológicos y a la búsqueda de soluciones para los problemas que fueron surgiendo con el tiempo. Es de gran importancia la reflexión de la situación vial que permita comparar las redes y flujos del entorno cercano con las existentes en otros contextos, conocer experiencias de otras localidades argentinas o extranjeras, actuales o pasadas y analizar críticamente propuestas elaboradas desde diferentes organizaciones para disminuir los accidentes. El tránsito desde diferentes perspectivas. Un recurso importante para la comprensión de los problemas y para la desnaturalización de las conductas habituales, es adoptar diferentes puntos de vista frente a una determinada realidad. En este caso, los conflictos de tránsito se aprecian de diferente modo, desde la óptica de los peatones, de quienes conducen vehículos livianos o desde los automovilistas. El transporte de pasajeros se evalúa de distinto modo por parte de los usuarios, los empresarios o trabajadores. El recorrido de una línea de transporte de cargas puede ser clave para los habitantes de las zonas rurales o pequeñas localidades que se ven afectadas por su paso. Geógrafos, urbanistas, abogados o ingenieros pueden analizar los problemas del tránsito y la circulación desde conceptos y perspectivas disímiles, poniendo en foco diferentes aspectos de una misma realidad. Esto quiere decir que la comprensión del tránsito será más rica y pertinente cuando apele a una variedad de perspectivas, sin esta variedad, difícilmente se podrían visualizar alternativas, comprender el sentido de las normas y adherirse a ellas.



