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[0:05]El 24 de marzo de 1976 se inició en nuestro país la última dictadura cívico-militar, conducida por los grupos económicos más concentrados y ejecutada por las Fuerzas Armadas. Mercedes-Benz, Ford, Techint, Ledesma, Arcor, entre otros, junto a la Sociedad Rural definieron el plan económico aplicado por Martínez de Hoz, representante de la oligarquía cipaya. La dictadura cívico-militar generó, mediante la represión y el terror, las condiciones políticas y sociales para aplicar el plan de saqueo, desguace y primarización. Para ello, había que terminar de liquidar lo conquistado por los laburantes bajo el peronismo. El grueso de las industrias de nuestro país se instalaron desde la década del 20 al 30 en la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente en el conurbano y sur de la capital. Allí nos radicamos los hijos de los gauchos e indios que fuimos expulsados del NEA y el NOA, además de trabajadores que vinieron a nuestro país desde Paraguay, Bolivia, Uruguay y Perú, resistiendo el genocidio imperialista. Asentados en toda esta historia e identidad comunitaria, desarrollamos nuestros barrios, los clubes, sociedades de fomento, canchitas, murgas y construimos las escuelas y las salitas. En ese conurbano, en esas barriadas, se gestó el 17 de octubre de 1945, a partir del cual las y los trabajadores conquistamos el gobierno del Estado bajo la conducción estratégica de Juan Domingo Perón y Evita.

[1:48]Con esa fuerza, entre 1945 y 1955, logramos subordinar parcialmente a nuestro enemigo, la oligarquía cipaya, que se había apropiado de la Pampa Húmeda. Le confiscamos una porción de su renta agraria para desarrollar una industria que respondiera a nuestras necesidades como pueblo para consolidar una verdadera independencia económica de las potencias extranjeras. Esta es la base de por qué nos atacan. Durante el peronismo construimos, por ejemplo, el Pulqui, un avión a reacción 100% nacional; las locomotoras diésel para los ferrocarriles que habíamos nacionalizado; el auto Justicialista Super Sport, con motor nacional de alta tecnología; pick-ups, tractores y maquinaria agrícola. Una flota de barcos fluviales y de ultramar que junto a la nacionalización de los puertos nos permitió controlar el comercio y transporte de las mercancías exportadas a través de la Cuenca del Paraná sin pagarle a ninguna empresa extranjera. En muchas ramas de la producción logramos independencia total de los monopolios internacionales. Desarrollamos la ciencia, la educación y nuestras universidades que necesitábamos para alimentar ese proyecto de país independiente. Conquistamos derechos, mejoramos nuestras condiciones de vida, desarrollamos planes sanitarios, educativos, culturales, recreativos y de vivienda. Además con Eva a la cabeza, las mujeres conquistamos el voto femenino. Derechos que quedaron plasmados en la Constitución peronista de 1949. Pero como reconociera Perón en 1968, cometimos errores estratégicos. No nos planteamos la derrota y reemplazo de nuestros enemigos.

[3:39]Se organizaron contra nosotros y tras el genocida bombardeo a la Plaza de Mayo, concretaron el golpe de 1955 que nos desplazó violentamente del Gobierno del Estado. Los enfrentamos y resistimos durante 18 años, en las fábricas y en los barrios, frenamos el intento de los grupos económicos de revertir todas las conquistas logradas bajo el peronismo, así como privatizar y entregar todos los avances que habíamos logrado como pueblo. Organización, lucha y resistencia es la que debieron amasar en 1976 para aplicar su plan. Por eso, secuestraron, torturaron y desaparecieron a 30.000 de nuestros mejores compañeros y compañeras. Bajo la dictadura cívico-militar, los grupos económicos extranjeros profundizaron su control de las ramas estratégicas de la producción en nuestro país, a la vez que algunos grupos nacionales crecieron a costa del saqueo de los recursos, el endeudamiento externo desenfrenado que seguimos pagando aún hoy. Por ejemplo, el Grupo Pérez Companc abre plantas en toda América Latina, pega el salto a la explotación petrolera con ayuda del gobierno dictatorial. Arcor, que en 1973 solo tenía cinco empresas, en 1982 ya contaba con 20. El Grupo Macri sale de la dictadura controlando 15 de las 200 empresas más importantes en ventas, además de que se expande al sector automotriz, adquiriendo el negocio local de Fiat, Peugeot y Sevel. Antes de irse, los empleados de esos grupos económicos se aseguraron que los costos de la masacre los pague el pueblo. Así Cavallo y Melconian, que conformaban la dirección del Banco Central durante la dictadura, estatizaron la deuda en pesos y en dólares que habían adquirido esas multinacionales. 30 grupos económicos, entre ellas, IMPSA, Acindar, Techint, Loma Negra y Fiat, que contrajeron deuda en el exterior por 7.349 millones de dólares y le transfirieron 4.500 millones de dólares de esa deuda al Estado argentino. Si para 1974, en nuestro país había 125.000 establecimientos industriales, en 1984 eran 108.000, 90.000 en 1993 y para el 2003 se registraban solo 77.000 establecimientos. Es decir, en 30 años, el plan de saqueo y primarización, impuesto por la dictadura y profundizado en los 90, se llevó puestas casi 50.000 fábricas. En el mismo período del 74 al 2003, pasamos de 1.520.000 obreros industriales a 940.000. Casi 600.000 empleos destruidos. Sin embargo, con un 38% menos de mano de obra y un 20% menos de fábricas, el valor bruto industrial creció de 171.000 millones de pesos en 1974 a 210.000 millones en 2003, un 23% más. Tras la dictadura, esta reforma laboral, de hecho, implicó la precarización de las condiciones de vida del grueso de los trabajadores y del pueblo en general. El trabajo en las fábricas cambió drásticamente. Los tiempos se achicaron y la productividad aumentó a fuerza de represión. Se producía mucho más con muchos menos trabajadores. Así el objetivo central de la dictadura quedaba cumplido: saqueo de la patria y fractura de la organización obrera.

[7:44]La transferencia de riquezas del bolsillo de los laburantes a las empresas fue fenomenal y la participación de los trabajadores en el PBI pasó del 45% en 1974 al 22% en 1982. En los 90, el plan aplicado por la dictadura se profundizó bajo las relaciones carnales que nos impuso el Consenso de Washington. Al grito de nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado, los grandes grupos económicos compraron por chaucha y palitos nuestra industria estratégica, YPF, Aerolíneas Argentinas, Somisa, Segba, Entel, etcétera. Así como privatizaron todos los desarrollos logrados por nuestros trabajadores y científicos del CONICET, el INTA y el INTI. A la vez desfinanciaron, destruyeron y frenaron desarrollos estratégicos como el misil Cóndor y el Tronador. Invenciones 100% nacional en las que se acumulaba el conocimiento espacial junto al desarrollo nuclear lo que le daba autonomía a la Argentina en materia de tecnología de punta. Todo lo que durante la dictadura se contuvo bajo el lema de cada desocupado es un guerrillero en potencia, engrosando el empleo estatal en todos los niveles, reventó por los aires a comienzos de los 90 con las privatizaciones y los despidos. Trepando la desocupación a más del 25%. A este plan de saqueo nos enfrentamos siempre. Para 1993, el pueblo santiagueño protagonizó una pueblada que fue el inicio del ciclo de lucha de los 90 contra el plan neoliberal del gobierno Menem-Cavallo y el FMI. Para 1994, el repudio al Consenso de Washington era enorme entre las y los trabajadores, tal como demostró la gran marcha federal, convocada por el Movimiento de Trabajadores de Argentina, la CTA, la CCC, además de docentes, estudiantes, pequeños productores y empresarios, representantes de comunidades indígenas y jubilados y partidos políticos que partieron en cuatro columnas desde la Patagonia, el Litoral, el Noroeste y Cuyo. Los despidos de YPF se convirtieron en 1996 en los primeros piqueteros que barricaron las entradas en localidades de Salta, como Tartagal, Plaza Huincul y Cutral Có para evitar el vaciamiento de la empresa. Desde 1997 y frente al intento de avanzar con una Ley Federal de Educación que implicaba el desfinanciamiento de la educación pública, los trabajadores y trabajadoras de la educación sostuvieron durante 1003 días la Carpa Blanca frente al Congreso. Toda esta acumulación de crisis económica, social y política, estalló el 19 y 20 de diciembre del 2001 en una verdadera insurrección popular que dio por terminado el gobierno de la Rúa. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina, retomamos las banderas de la independencia económica para la soberanía política y la justicia social, recuperando una parte de las empresas y recursos estratégicos que fueron extranjerizados en los 80 y en los 90. Restatizamos Aerolíneas Argentinas en 2009 e YPF en 2012. Se eliminaron las AFJP, recuperando el Anses en 2009. Con Lula en Brasil y Chávez en Venezuela, se frenó el ALCA en 2005 que implicaba la subordinación al sistema de libre comercio que intentaron imponer los monopolios Yankees durante los 90. Pero fundamentalmente se cortó el sometimiento a los designios del FMI, a partir de la renegociación y cancelación de la totalidad de la deuda con el organismo entre 2006 y 2009 con una quita de alrededor del 70% de los intereses. Además, el modelo económico permitió la creación de 6.000.000 de puestos de trabajo, recuperándose las paritarias y algo de lo perdido en los 90.

[12:05]La participación de los salarios de los laburantes pasó del 28% de un PBI de 153.000 millones de dólares en 2003 a alcanzar un 52% del PBI de más de 615.000 millones de dólares. Pero cuando en el año 2008, el gobierno de Cristina se planteó captar una parte de la renta extraordinaria de la oligarquía, los expropiadores de la pampa húmeda pegaron el grito en el cielo otra vez. Cortaron las rutas, incendiaron los campos, tiraron leche e intentaron llevarse puesto el gobierno por la vía del no voto positivo de Cobos. Este proceso de enfrentamiento y lucha contra nuestros enemigos históricos que buscaron ahogar cualquier posibilidad de desarrollo autónomo, no subordinado a los intereses de los grandes monopolios, nos empujó a reflexionar sobre el papel histórico del movimiento obrero.

[12:58]Quien comenzó a plantearse dejar de ser solo la columna vertebral del movimiento nacional para pasar a ser también su cabeza. La oposición encarnada en la Mesa de Enlace, AEA, junto con la AmCham y la Embajada Yankee orquestaron la embestida contra el gobierno popular y sus representantes, empezando por Cristina, persiguiendo a dirigentes sindicales, políticos y sociales. Las campañas mediáticas, las causas armadas, el Lawfare, crearon un caldo de cultivo de malestar que le dio la victoria a Macri en 2015 por solo 700.000 votos. Con Macri, volvió el plan neoliberal, tal cual lo había desplegado la dictadura. Recortes, despidos, tarifazos, privatizaciones, cierre de fábricas, que llevó a más de 24.500 PYMES a bajar la persiana. A tan solo dos años de iniciado su gobierno, el movimiento obrero encabezó dos jornadas históricas que Macri señalaría como el principio del fin de su mandato. El 14 y 18 de diciembre de 2017, junto a las organizaciones sociales y políticas y los sectores medios de la capital, afectados por las medidas económicas del gobierno, frenamos en la calle la triple reforma: laboral, previsional y tributaria. Pero la peor herencia recibida del gobierno de Macri fue la criminal deuda con el FMI por 45.000 millones de dólares que, como probó el propio Fondo, fue en su mayoría fugado al exterior por los grupos económicos concentrados que comandaban el gobierno. Ni bien comenzado el gobierno de Alberto Fernández, que prometió volver a llenar la heladera, se desató la pandemia y desde entonces los grupos económicos comenzaron una escalada feroz de precios que nos llevó a una inflación del 50% en 2021, el 95% en 2022 y que cerró en el 2023 con un 211% en un año.

[15:08]Llegadas las elecciones en 2023, había bronca acumulada. Asediados por la deuda e imposiciones del FMI, la gigantesca transferencia de nuestros bolsillos a favor de los empresarios, la inflación desbocada y el copamiento del territorio por parte de bandas narco-financiadas por esos monopolios que intentaban imponernos miedo y aislamiento, además de los propios límites del Frente Nacional, este fue el caldo de cultivo que permitió que Milei gane. Ya asumido el nuevo gobierno, el plan que los grupos económicos concentrados necesitan aplicar aparece reeditado. El saqueo, desguace y primarización de la Patria, ejecutado ahora directamente por la AmCham, la Embajada norteamericana y su títere Milei. Como vemos todos los días, ese plan implica el robo de nuestros recursos estratégicos, como el litio, cobre, gas, petróleo, así como los alimentos. A la vez que desfinancian, cierran y entregan a los grupos monopólicos extranjeros los desarrollos nacionales y empresas estratégicas.

[16:18]Durante 2024, paralizaron la construcción del pequeño reactor nuclear CAREM, 100% producido en nuestro país, capaz de abastecer de energía a una población de unos 120.000 habitantes. La privatización de los satélites ARSAT, construidos por nosotros que pueden abastecer de Internet a toda América Latina sin depender de Starlink, ni otras empresas extranjeras. La venta de IMPSA, que produce turbinas e insumos para desarrollar energía nuclear de manera autónoma. El cierre y desfinanciamiento de áreas de investigación del CONICET, el INTA y el INTI, robándose nuevamente nuestras posibilidades de desarrollo independiente de las potencias imperiales. Mientras el gobierno insiste en mentir diciendo que la inflación está controlada, los datos muestran que el aumento de servicios y alimentos fue de más del 300% en un año, pero los salarios aumentaron solo 138%. Una fenomenal transferencia de riquezas de nuestros bolsillos a los de las empresas, haciendo que más de 29 millones de laburantes seamos pobres y 1.000.000 de pibes y pibas se vayan a dormir sin comer. Además, según los últimos datos, desde diciembre de 2023, ya cerraron más de 22.000 empresas a razón de 30 por día. Entre las que se encuentran grandes empresas como Whirlpool, Fate, La Suipachense, Lácteos Verónica, Frávega, Passal, Newsan, TN Platex, SFK, etcétera. Otras grandes suspendieron trabajadores o redujeron personal como Acindar, Mondelez, Peabody. Todo ello implicó, de mínima, 300.000 empleos registrados menos, más un número incalculable de trabajo no registrado precarizado que se perdió. Resulta claro que el ataque es contra nosotros, las y los trabajadores. Por eso, el gobierno títere de los grupos económicos vienen preparando la intervención de la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente el conurbano. Allí habitamos 13.000.000 de trabajadores y trabajadoras, responsables por casi dos terceras partes de toda la producción industrial nacional, asentados en la provincia y en la Ciudad Puerto, que recibe a 3.000.000 de trabajadores bonaerenses a diario. Así, ocho de cada diez despedidos por las empresas y fábricas que cierran, habitamos Buenos Aires. Bajo el ministerio de Bullrich primero y ahora con la ministra Monteoliva entre el 10 de diciembre de 2023 y mayo de 2025, se registraron al menos 73 hechos de represión a la protesta social en todo el país. En ellos, se encarcelaron a más de 2.000 compatriotas. De igual manera, el gatillo fácil se multiplicó teniendo a nuestros jóvenes y a trabajadores como los principales blancos de los ataques. Toda esta política represiva está digitada directamente por la Embajada Norteamericana, el Comando Sur, la CIA, el FMI y la DEA, que han visitado regularmente nuestro país, reuniéndose con funcionarios nacionales, adiestrando al personal de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad.

[19:35]Siendo habilitados incluso a instalar bases norteamericanas y bajar tropas en nuestro territorio. Frente a ello, nos hemos movilizado una y mil veces en estos tres años de gobierno de Milei, protagonizando tres paros generales y movilizaciones de más de 2.000.000 de personas en todo el país, como la marcha universitaria en defensa de la educación pública, en defensa del Garraham, la marcha convocada por organizaciones de Derechos Humanos y colectivos LGBTQ en 2025.

[20:06]Además de colmar cada 24 de marzo con millones de personas la Plaza de Mayo en repudio a la última dictadura cívico-militar y en defensa de nuestra soberanía. La situación actual nos empuja a resolver, a cambiar las cosas, porque no se aguanta más. A salir de ese lugar de encierro, no participación, angustia y miedo al que nos han llevado. Retomando nuestras mejores tradiciones de lucha y organización para resolver de fondo los problemas que enfrentamos. Para ahora sí, derrotar definitivamente a quienes nos han saqueado a lo largo de nuestra historia. Convocados por los gritos de unidad de los trabajadores, con nuestra identidad e historia común de lucha contra la oligarquía y el imperialismo, somos los indios, gauchos y obreros del país y Latinoamérica que hemos combatido a lo largo de la historia contra las injusticias de un régimen inhumano, recuperando nuestra historia de poner lo común primero, por delante de lo individual, convocándonos a hacernos cargo de todos los problemas, construyendo una verdadera democracia participativa y protagónica.

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