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El cuento original de Caperucita roja

Buba City

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[0:01]Había una vez, en un hermoso bosque, una pequeña cabaña donde vivía una dulce niña llamada Caperucita y su gentil madre. Caperucita siempre usaba una linda capita roja y por eso, de cariño, todos la llamaban Caperucita Roja. Un día, la abuela de Caperucita enfermó, así que Caperucita y su madre estaban muy preocupadas por ayudarla. Querida Caperucita Roja, preparé esta cesta con sopa de verduras y delicioso pan. ¿Podrías ir a casa de tu abuelita a llevarla? Claro que sí, mamá. Iré ahora mismo. Gracias, hija mía. Tu abuelita estará feliz de verte, pero por favor ten mucho cuidado en el bosque. Recuerda que no debes hablar con extraños ni desviarte del camino. Sí, mamá, así lo haré. Caperucita emprendió su camino para llevar la canasta a su abuela, aunque ese día el viento soplaba muy fuerte y las hojas revoloteaban a su alrededor. Mientras caminaba por el bosque, la pequeña comenzó a distraerse con los lindos animales que veía. Sin darse cuenta, Caperucita Roja se fue desviando del camino, pero eso no era problema, pues la verdad es que Caperucita conocía muy bien ese bosque. Caperucita iba tan feliz recogiendo flores para su abuelita, que no notó que detrás de un árbol se escondía un lobo feroz y muy hambriento que la observaba. De pronto, se escuchó un fuerte sonido y apareció el lobo justo frente a Caperucita. Hola, pequeña. ¿Cómo te llamas y a dónde te diriges? Buen día, señor Lobo. Me llamo Caperucita Roja. Me dirijo a ver a mi abuelita que vive en el bosque, justo al final del sendero. Le llevaré esta cesta con sopa y pan. Caperucita Roja. Qué lindo nombre. Así que tu abuela vive en este bosque. Pero qué buena noticia. Bueno, me dio mucho gusto conocerte. Me tengo que ir. Adiós. Al escuchar a Caperucita, el lobo tramó un malvado plan. Esa noche cenaría doble, pues atraparía a la abuela y a Caperucita. Así que rápidamente corrió por el sendero para llegar primero que Caperucita a la casa de la abuela.

[2:36]¿Quién es? Soy yo, abuelita, tu nieta Caperucita Roja. Oh, qué gusto. Pasa mi niña, está abierto.

[2:53]El lobo entró sigilosamente a la casa de la abuela.

[3:01]Hola, abuela. ¡Ah, pero un lobo! ¿Qué haces aquí? Vengo a comerte y a tu linda nieta Caperucita también. Abuelita, abuelita. Al escuchar que Caperucita se acercaba, el lobo entró en pánico y la abuela aprovechó su distracción para esconderse en el armario. Entonces el lobo tuvo una idea. Se puso los anteojos, un gorro y una bata de la ancianita y rápidamente se metió a la cama. Finalmente Caperucita entró a la cabaña. Hola, abuelita, ¿dónde estás? Estoy aquí, mi niña, en la habitación. Una vez dentro del cuarto, Caperucita vio muy cambiada a su abuelita. Abuelita, qué orejas más grandes tienes. Oh, querida, son para escucharte mejor. Abuelita, qué ojos tan grandes tienes. Son para verte mejor, mi niña. Abuelita, qué dientes tan grandes tienes. Son para comerte mejor. El lobo se paró de un gran salto y Caperucita salió corriendo a toda velocidad de ahí. Lobo malo, no me atraparás. ¿Qué le has hecho a mi abuela? ¡Corre, mi niña, corre! Los gritos de Caperucita Roja alertaron a unos cazadores que se encontraban cerca e inmediatamente fueron en su ayuda. ¡Alto ahí, malvado lobo! Al ver a los cazadores, el lobo supo que no tendría escapatoria y prefirió salir huyendo del lugar. Eso, lobo. Corre, corre lejos de aquí y no vuelvas más. Gracias, señores cazadores, me han salvado. No hay por qué agradecer, niña. Ese lobo fue muy atrevido y tú, tú fuiste muy valiente. Finalmente la abuela de Caperucita Roja llegó al bosque y abrazó con alivio a su nieta. Caperucita, gracias al cielo te encuentras bien. Gracias jóvenes por ayudarnos, pero no entiendo, ¿cómo es que el lobo encontró mi cabaña? Tal vez fui yo, abuelita. Me desvié un poco del camino y hablé con el señor Lobo. Lo siento de verdad, es que parecía gentil. Oh, ahora lo entiendo, pero Caperucita, estoy segura que con lo que sucedió, aprendiste una lección muy valiosa. Y así fue. Caperucita se dio cuenta que no se debe confiar en extraños, aunque a veces parezcan amables. Además, comprendió la importancia de seguir las indicaciones de su madre, pues ella siempre querrá protegerla y cuidarla.

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