Thumbnail for Armando Tejada Gómez - Entrevista - Fito Suden (19-02-1987) by Federico Lepez

Armando Tejada Gómez - Entrevista - Fito Suden (19-02-1987)

Federico Lepez

24m 3s2,599 words~13 min read
Auto-Generated

[0:20]Suelen las tardes de marzo llover.

[0:28]Lenta y de niebla se esconde la luz. Pisando el exilio de atardecer, recuerdo una ropa de lluvia y ayer. Lejos de marzo, nos suele llover. Donde andará tu ternura y tu piel. Te pienso en la lluvia y al atardecer, perdido en la niebla, comienza a llover. Voy solo, muy solo y pardo y gris de marzo se apaga el sol. Soy lejos, muy lejos, la leve voz del viento que nombra tu canción.

[2:11]Voy solo, muy solo y pardo y gris de marzo se apaga el sol. Soy lejos, muy lejos, la leve voz del viento que nombra tu canción. Suelen las tardes de marzo llover.

[2:57]Hacía calor, pero era invierno, no obstante, hacía calor adentro del auditorio, entonces se estilaba que viniera público. Y entonces pusimos el los papeles todo la cortina al aire. Edgardo Suárez hizo la presentación comercial. Nos tapados y presentamos a Antonio Barraco. Entonces, yo tenía que hablar de Antonio Barraco y de las obras que iba a interpretar. En ese momento, una de las señoras, sería la señora del auspiciante, le hizo señas al director de la radio que hacía calor, entonces el prendió el ventilador. Cuando yo dije, señoras y señores, Antonio Barraco, eximio pianista y me voló el papel del atril. Qué tal. Solemne, porque entonces los actos eran horriblemente solemnes, no? Entonces por ahí se voló el papel y yo seguí, seguí, seguí y lo dije todo. Entonces supimos que yo lo había aprendido de memoria el papelito.

[4:08]Esto es la radio. Es el imprevisto total, es la sorpresa. La radio nunca va a desaparecer, porque la radio al revés de la televisión es creadora. La televisión empaqueta, la radio libera. Hablar de ese concepto, por favor. Sí, lo hemos agarrado, ¿qué le parece? La televisión empaqueta la radio libera. Armando, lamentablemente tenemos que pedirle disculpas en un par de minutos, tenemos que recibir las noticias de la hora 18. Ah, pero yo las puedo escuchar, necesito escuchar las noticias. Le pedimos, por favor, que se quede con nosotros porque la audiencia intuimos que está pidiendo ese mismo favor. Vamos a Buenos Aires. A todos los amigos que llaman a nuestros teléfonos para comunicarse con Armando Tejada Gómez, le pedimos, por favor, que tengan la amabilidad de disculparlo, porque si él atiende cada uno de todos los llamados... Perfecto, ustedes van a estar muy contentos, pero no vamos a tener directamente reportaje, que no es reportaje, es una charla a flor de piel y a flor de de evolución de la emoción, ¿no?, aunque suene ecofúnico la cosa. Este, pero por favor, discúlpenlo, Armando, que no va a atender así en forma personal los llamados telefónicos porque, eh, queremos que que esté charlando con nosotros y a con ustedes también a través de la radio. Daniel Diotto. Sí, hace rato estábamos charlando con Tejada Gómez, y dentro de ese cúmulo de experiencias y de vivencias que tiene hubo algo que me llamó mucho la atención y me gustaría que lo contara. Su experiencia cuando estuvo en México. Con respecto a qué cosa, eh, la experiencia de México, muy vital, muy muy rica. Cuando le ofrecieron la posibilidad de quedarse a vivir. Sí, sí, es cierto. Eh, llegado yo a México allá por el año 1979, cuando yo no podía estar en el país y no podía trabajar ni nada, eh, me conecté, me conectaron con eh, las autoridades de la Universidad Autónoma de México, con las autoridades de la UNAM. Me invitó a charlar con él el señor rector de la Universidad de la UNAM y me ofreció eh, el cargo, una cátedra de profesor de poesía contemporánea en la UNAM. Yo decliné aceptar el ofrecimiento porque le dije que yo no era un profesor de literatura y que ni siquiera había realizado estudios de ninguna naturaleza orgánicos o que justificaran que yo pudiera explicar a los jóvenes mexicanos, eh, la literatura contemporánea. Él me preguntó entonces si yo era Armando Tejada Gómez y yo le dije, sí, señor, soy yo. Me preguntó si yo había escrito El Canto Popular de las Comidas, premio de Casa de las Américas de La Habana, Cuba. Le dije que sí. Me preguntó si yo había escrito A Iván Lucas Romero, que recomendaba Neruda a todo el mundo antes de, antes de los últimos años de su vida. Me preguntó si yo había escrito Dios es el Olvido, una novela premiada en España por la Real Academia de la Lengua. Le dije que sí. Me preguntó qué otro título necesitaba yo para explicar la literatura contemporánea en su universidad. Me dijo, si usted es ese que es, ¿quién puede explicarlo mejor?

[7:34]De todas maneras no acepté por decoro y porque no me gusta invadir jurisdicciones. Yo sé que hay gente que se ha quemado las pestañas para el profesorado de la lengua y de la literatura nuestra de América, digo, y me pareció que no, que no era decoroso aceptarlo. Le agradecí. Nos despedimos muy cordialmente. Él no comprendió la atribuyó a que yo tenía modestia. Yo no tenía modestia, yo tenía un formidable bochorno de aceptar una cátedra de literatura, cuando en mi país no podía ser ni maestro de grado. Y comparaba, reflexionaba yo, esto, hace poco tiempo, hace unos años, hace unos meses, a Tito Francia le han quitado el cargo de profesor de guitarra en la Escuela Superior de Música de la Universidad de Cuyo. A Tito Francia, una de las guitarras más importantes de América, le han quitado el cargo de profesor porque le han tomado un examen después de ejercerlo durante 15 años. Le han tomado un examen y parece ser que Tito Francia no contestó bien o como quisiera el jurado que lo examinó y lo han dejado sin su cargo. Pongo esta comparación al pueblo de Mendoza. En un país lejano, a 12.000 km de aquí, a Armando Tejada Gómez, analfabeto técnicamente, autodidacto, le ofrecieron una cátedra de literatura, nada menos que en la Universidad Autónoma de México, solo porque Armando Tejada Gómez había escrito veintitantos libros reconocidos por América y por el mundo.

[9:12]¿Cómo puede ser que le quiten el trabajo a Tito Francia porque un jurado supone que no contestó bien sobre Mozart o Beethoven? ¿Cómo puede ser? Dejo la pregunta en el aire y se la dejo a la conciencia de todos los mendocinos. Y fundamentalmente, al jurado que lo examinó y fundamentalmente a la dirección de la Universidad Nacional de Cuyo. Dejo la pregunta planteada, no abro juicio, simplemente pongo los dos casos.

[9:42]Armando Tejada Gómez, así lo abierto y nos acordamos de pronto, usted sabe que nuestro programa se llama así lo abierto y podríamos en un acto no solemne, que puede rozar la curilería, pero no nos importa, no tenemos ese pudor. Este programa se llama Cielos Abiertos porque alguna vez nos acordamos de una imagen que es patrimonio del señor Armando Tejada Gómez. Así lo abierto, alguna vez, es un concepto que que yo recuerdo particularmente, más allá de de una actitud no modesta, lo que fuere. Usted dijo alguna vez que la radio puede ser un aula a cielo abierto. Sí, señor, es es lo que es. De ahí que este programa se llama así. Muy bien, muchas gracias. Se lo juro por Dios, como en el campo. Que que es una un aula a cielo abierto. Mire, en los valles Calchaquíes, en los altos valles de América, allá en la altura puna de la vida. De la vida de América. El el coya, analfabeto. Cambia parte de una cosecha por una radio a transistores que le lleva a los turcos, los, los comerciantes, los que comercian con ellos. Esa radio a transistores le permite a ese coya solo allá en la altura, puna de la vida, comunicarse con el mundo. Él recibe los mensajes, recibe la música, recibe la palabra. Entonces, con solo prender su radio a transistores, él aprende. Está aprendiendo en en el aula más enorme de la tierra, que es el aula a cielo abierto, que es la radio. Gracias por recordarlo y porque esto tiene que ser esa aula a cielo abierto. Armando, ¿qué es la poesía y para qué sirve la poesía? Qué sé yo. Eso nomás. Qué sé yo. Pero puede ser una formidable respuesta al mismo tiempo. ¿Sirve, no?

[11:43]Dice Walt Whitman: Aquel que caminare una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral. Para eso sirve. Para eso sirve.

[12:00]Bueno, eh no es un bache radial, lo volvemos a decir. Este hombre nos está llenando de emoción, tiene una una virtud, un don que muy pocos seres humanos tienen, esa capacidad de de de la comunicación. Nosotros una y otra vez pregonamos el fenómeno de la comunicación y es un fenómeno que por distintas razones se torna escurridizo, se nos va de las manos, se nos va de la piel, qué sé yo. Pero Armando abre la boca, dice una palabra, escribe una palabra y conmueve. Es un hombre que conmueve. Esencialmente conmueve y todo lo que viene de ahí en más, la reflexión, el testimonio. Escuchamos una canción y ordenamos un poco la sensibilidad y la mente.

[15:43]El viento duende, chacarera de Oscar Matus y Armando Tejada Gómez, en la versión de las voces blancas. Y esta versión data del año 1969. Nos vamos, cortina.

[16:38]Bueno, es eh es difícil quebrar algunos pudores a través de la de la comunicación radial. Estábamos charlando aquí con Daniel Diotto y con Marilu Carrera fuera de micrófono y realmente después de lo vivido, no vamos a adornar ni ni ni hacer un planteo exultante, ni ni mucho menos, pero realmente, después de lo del de lo vivido, que es la palabra, vivido con Armando Tejada Gómez, eh, nos da ganas de de que el programa casi que termine, que que nosotros tengamos que irnos de la radio, no seguir con la tarea de trabajo cotidiano, eh tomarnos, qué sé yo, un vaso de vino, una gaseosa y relajarnos un poco porque hay toda una una cuestión de piel, de de de nivel de emoción, muy particular, sobre todo porque no se mentaba yo, lo escuchaba hablar, yo prácticamente no abría la boca, porque considero que Tejada Gómez es un hombre que invita a callar, ¿no? Sí, sí, sí, sí, sí. Absolutamente. Y yo pensaba en que quien estaba hablando, quien estaba frente a mí es una raza, una esencia, un hombre, un continente, un espíritu, un poema, una poesía, tantas cosas juntas. Absolutamente.

[18:03]Mariú, usted hace rato largo que vino a comentarnos algo y realmente el rato ha sido el rato maravilloso, la hemos hecho esperar. No, no, para nada. ¿Cómo te va? Buenas tardes. Muy bien, Rodolfo, muy bien. Este, te decía que bastante activa. Y bueno, este momento acá con con Tejada Gómez realmente es es para aprender, para escuchar, ¿no? Porque yo creo el el intento del artista, ¿no?, es es tan real en el caso de él. El artista eh su función es está para tocar el alma. Eso es lo que hace Armando, ¿no?, te toca el alma. Y por ahí creo que que el verdadero artista lo mejor, lo único que tienen que hacer es eso, tocar el alma y como vos dijiste, después, bueno, que pase lo que sea. Que pase lo que sea. Mariú, eh no vamos a hablar ahora particularmente de teatro. Usted la conoce a Mariú Carrera. Es una muy importante actriz de nuestro medio. Y se ruboriza, pero es así. Eh, directora también y desde hace mucho, mucho tiempo, un rato largo, desarrolla una tarea que que hay que apoyar. Vamos a hacer una campaña pro apoyo arte mendocino porque, como decía Armando recién, la cosa es para calentarse, si nos permite el término, y es para, porque es una cuestión de amor. En esos términos se se compensa la palabrota, quizás. Hay que apoyar incondicionalmente a los artistas de Mendoza en cualquier sentido, para que no se vaya Jorge Marcial y como también se va para que, bueno, Armando, ya es es difícil recuperarlo, pero si no podemos crear un caldo de cultivo para recuperarlo definitivamente, pensemos en el futuro y hagamos al revés, pensemos desde ahora en gente que no se tenga que ir, que no se vaya Marcial y que no se vaya Sarone. Usted lo conoce a Julio César Sarone. Trate de conocerlo, por favor, y no es una actitud humillante, porque corresponde el el propio arte. Las vertientes más eh de ella cante, el pocho Sosa, los Talquenca, tanto Nacencia como voces del ande, Guillermo Murúa. Todo lo que hay aquí es la maravilla de talento. Debe permanecer aquí si le crean condiciones de trabajo, por lo menos. Distintas De desarrollo de la capacidad creadora, porque si le dan trabajo una vez a la semana, no come nadie, no es posible. Entonces, es menester que los escultores, que los pintores, que los músicos, que los cantantes, que los poetas, que los creadores tengan cómo sobrevivir, haciendo lo suyo. Si partimos tanta plata en nada, muchas veces, si hacemos tantos malos negocios, como decía Julio Castillo ahora más temprano, mi hermano. Y bueno, y patinemos menos. Creemos las condiciones de que puedan sobrevivir. Démosle el sitio que corresponde. El día que ayer dije que necesitamos un homenaje en vida para Dragi Lucero. Lo dije por Radio Nacional, por este mismo micrófono. Necesitamos ir todos a la Plaza Independencia y decirle, gracias, maestro, gracias, porque vivió cien años escribiendo para nosotros y nos llevó de su mano, de la mano de su escritura al mundo. Porque ese abuelo maravilloso que tiene Dragi Lucero tiene que recibir de nosotros el testimonio ya de que hemos comprendido su mensaje, o qué le vamos a poner cuando se muera un un el nombre a una calle como cualquier coronel ignoto.

[22:00]Que todo, todo lo que ha hecho es ejercicios en su vida. No, no estoy hablando de Necochea, no estoy hablando de la acera. Estoy hablando de esos ignotos coroneles de las calles de los barrios. O esos notarios que son muy respetables, claro, y están mendocinos como todos, pero cuánto hicieron. Y en esa proporción por qué no vamos todos con una flor a la Plaza Independencia. ¿Por qué un concejal no toma esta idea y lo propone? Y todas las entidades de Mendoza, todas las fuerzas vivas, todas las fuerzas populares, caminamos hacia la Plaza Independencia. Y yo voy a venir de donde esté para entregarle una flor en la mano, una flor, para decirle, sí, maestro, hemos entendido, gracias por haber existido en esta tierra nuestra. Eso tenemos que hacer los mendocinos. Que no se vaya sin recibir el calor de nosotros. Que no le vaya a tocar la muerte y también el olvido a quien dio todo por nosotros. Eso es lo que quiero. Eso es lo que les dejo dicho.

[23:09]Creo que el mejor poema que puedo decir esta tarde no obstante que voy a decir uno, pero no lo olviden, por favor, hagan algo, reconozcan al anciano mayor de Mendoza, al gigante mendocino.

[23:29]Y cuando lo hayamos reconocido en esa catarsis, en ese acto ritual de haber reconocido al más grande de entre nosotros, ya iremos comprendiendo cómo es que tenemos que reconocer a los demás abajo, escalón por escalón hasta el último muchacho, que es esta tarde está preñando un poema o tratando de sacar una melodía de la guitarra. Así lo vamos a entender, de otra manera no lo vamos a entender.

Need another transcript?

Paste any YouTube URL to get a clean transcript in seconds.

Get a Transcript