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DE DAMAS DE CARIDAD A PROFESIONALES: ASI SE FORMÓ LA ENFERMERÍA EN ARGENTINA | PARTE 2 1940-1950

ECOS DE LA HISTORIA (ARGENTINA)

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[0:00]Hola, ¿qué tal? En el vídeo de hoy vamos a estar viendo la parte dos de la evolución de la enfermería en Argentina, una reseña histórica de la profesión, parte dos.

[0:16]Recordemos de nuestro primer vídeo que habíamos establecido tres momentos históricos. En la primera parte habíamos visto desde fines del siglo XIX, fue clave el envío dado por Cecilia Grierson a partir de la organización de los cursos de primeros auxilios. En esta segunda parte vamos a centrarnos en los años 1940, con el rol que tuvo la Fundación Rockefeller en la región y las acciones implementadas por el peronismo.

[0:54]Te recordamos las fuentes documentales en las cuales nos estamos basando para realizar esta serie de vídeos. Estamos utilizando el libro Historias de la Enfermería en Argentina, una obra colectiva compilada por Karina Inés Ramacciotti, publicado por la EDUNPAZ (Editorial de la Universidad Nacional de José C. Paz -Buenos Aires, Argentina). Y para esta segunda parte vamos a agregar un artículo académico de Rodríguez, publicado en el año 2020, que se titula La Enfermería en Argentina, una mirada histórica, que lo puedes encontrar publicado en la revista Humanos: Enfermería en red.

[1:42]Hacia 1940 asistimos a la presencia de influencia de organizaciones interamericanas de salud a través de los ministerios nacionales. Por otro lado, hasta comienzos de la década de 1960, hay un desarrollo de las Escuelas Nacionales de Enfermería, dependientes de los Ministerios de Salud de diferentes países, con asesoramiento de enfermeras procedentes de EE. UU. y Canadá, vinculadas al Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública.

[2:16]Para contextualizar esta parte dos, tenemos que pensar que estamos finalizando la Segunda Guerra Mundial, en donde se va dando un nuevo modelo de estado, sobre todo en Latinoamérica, que se lo conoce como estado benefactor, estado populista. Era un nuevo tipo de Estado para solucionar la crisis de la hegemonía oligárquica. Su política social contribuyó decisivamente a su arraigo en los sectores populares en general, y a la clase obrera, en particular. En su concepción, la justicia social significaba la redistribución del ingreso en favor de los sectores más desposeídos e implicaba mucho más que el incremento de los salarios nominales. Entre los gastos sociales del estado peronista, vamos a encontrar una vasta legislación laboral que incluía indemnizaciones, vacaciones pagas, etc. todo un conjunto de instituciones benéficas, como la Fundación Eva Perón, destinadas a atender determinadas carencias sociales, la ampliación del acceso a la vivienda propia, y la elevación general de la dotación sanitaria y educativa.

[3:41]Entonces, con la creación del Ministerio de Salud de la Nación y bajo la gestión del Dr. Carrillo, se impulsó la profesionalización de la práctica sanitaria, enmarcado en el plan analítico de salud. Por ello, se impulsó la Escuela Superior de la Secretaría de Salud Pública y la Escuela de Enfermeras y, posteriormente, la Fundación Eva Perón también fundó la Escuela de Enfermeras "7 de Mayo". Estas instituciones brindaron una formación apuntada a la atención y cuidado de las personas hospitalizadas y tareas de prevención en espacios rurales y/o urbanos. Y a la vez, fue una gran opción para las mujeres ingresar al mercado laboral.

[4:29]Lo significativo fue la promoción de un modelo de enfermería (combinando lo asistencial con lo preventivo) en la detección de necesidades sociales y sanitarias en zonas carenciadas, con el objetivo de detectar de manera temprana enfermedades potenciales, difundir pautas de higiene y cuidado, administrar vacunas y, si fuera necesario, la derivación a centros asistenciales. Si en la etapa anterior la prioridad en la formación fue la emergencia sanitaria, los primeros auxilios y la atención hospitalaria, en esta segunda etapa la asistencia se articuló con la fase preventiva y la preparación profesional para salir de las unidades hospitalarias y ocuparse tanto de la prevención como de la atención y derivación a los centros hospitalarios. El eje de atención fue en tanto los espacios urbanos como en los rurales, y por lo tanto, las preocupaciones de enfermedades epidémicas e infectocontagiosas se sumaron las inquietudes por enfermedades endémicas y crónicas.

[5:43]En este periodo, el rol que tuvo la Fundación Rockefeller (FR) en América Latina no puede ser obviado, especialmente en la difusión de ideas en torno a la necesidad de incrementar la cantidad de enfermeras y mejorar su capacitación. La aspiración fue tomar enfermeras profesionales con una base educativa previa, con una inclinación científica, y de este modo aspirar a jerarquizar el ejercicio de la misma desde el punto de vista del estatus profesional. Entonces, para la FR las enfermeras sanitarias modernas deberían aunar a la tradicional asistencia hospitalaria la atención domiciliaria, la enseñanza de higiene personal y la prevención. Esto condujo a la formación de un perfil en el cual a las tareas de asistencia hospitalaria se unieran las de difusión sanitaria en las unidades domésticas de las familias, tanto en los espacios urbanos como rurales. Asimismo, el sistema de becas, utilizado tanto como un atractivo para la elección de la carrera como para la constante capacitación, cobró cada vez mayor impulso luego del accionar de la FR en la región y también fue promovido en diversos casos provinciales como una vía de estimular el crecimiento de la matrícula.

[7:10]Dentro de este contexto, el rol que tuvo la Fundación en la creación de la primera escuela universitaria de enfermería en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral en 1940 fue sustantivo. Si bien el derrotero de esta escuela solo duró tres años, en esta experiencia se gestaron redes locales, nacionales e internacionales y se incitaron ideas que fueron de relevancia para los posteriores proyectos formativos, como el internado obligatorio, considerado importante para vigilar de cerca, no solo la aptitud profesional y competencia, sino también la moralidad de las jóvenes. Gran influencia del exterior tuvo esta etapa, más particularmente de los Estados Unidos, evidenciado en el brote epidémico de poliomielitis de 1943, el gobierno de los Estados Unidos envió a Buenos Aires una comisión en colaboración especial, para aplicar el método Kenny en nuestro país. Este método, ideado por la enfermera australiana Elizabeth Kenny, se utilizaba para combatir las secuelas, aliviar el dolor, evitar contracturas y deformaciones y reeducar a aquellos pacientes que recobraran movimientos. Se trataba de una actividad laboriosa que requería de tiempo y atención personalizada. La tarea consistía en envolver los miembros afectados con franelas de algodón mojadas en agua hirviendo, escurridas previamente para evitar las quemaduras. Luego, esas envolturas se cubrían con seda aceitada y sobre ellas se colocaba una tercera capa de franelas secas. Esta capa de tres vendajes se renovaba cada dos horas, pero si los dolores eran muy acentuados, se podían cambiar cada quince minutos durante doce horas. Sin embargo, de cara al golpe militar del 4 de junio de 1943, la National Foundation of Infantile Paralysis de Estados Unidos recomendó interrumpir la estadía de las nurses en Buenos Aires y dispuso su inmediato regreso a Minneapolis. Asimismo, la Fundación Rockefeller suspendió abruptamente sus programas de capacitación. Ello nos invita a reflexionar cómo las profesiones sociosanitarias están ligadas a los proyectos políticos de las autoridades de turno.

[9:45]Un suceso que ha tenido un rol importante para la promoción de la profesión fue el terremoto de San Juan de 1944 en la Argentina. Las necesidades sanitarias que se produjeron, el miedo por la potencial infección proveniente del sepulcro abierto y la inminente campaña de vacunación contra el tifus, demandaron un enorme operativo médico conformado tanto por argentinos como por chilenos. En este momento, muchas mujeres se sintieron atraídas para ocupar puestos de enfermería o para capacitarse, luego de las urgencias y demandas sanitarias que quedaron visibilizadas por la prensa, periódico, la radio y las colectas públicas. También, por la epidemia de cólera, llegaron a la provincia de Tucumán practicantes, médicos y enfermeros de Buenos Aires que resultaron indispensables para mitigar el impacto de la epidemia y por la escasez de profesionales y de empleados locales. Otro aspecto a destacar fue el interés de promover un modelo de enfermería centrado en la detección de necesidades sociales y sanitarias en los lugares carenciados. Las experiencias de trabajo en el barrio porteño de Villa Soldati de las enfermeras de la Escuela de Enfermería de la SSP en 1947 es un ejemplo de ello. A las actividades hospitalarias se le sumaban las prácticas domiciliarias preventivas enfocadas en las áreas materno-infantiles y en las enfermedades transmisibles.

[11:26]Desde las agencias estatales se intentó satisfacer las demandas sanitarias de la población, creando nuevos espacios de formación en el interior del país, un aspecto que coloca a la Argentina como único antecedente en América Latina. Por ejemplo, en Santa Fe, en 1949, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social creó un Centro de Enseñanza para Enfermeras Rurales. En 1951, se crea la Escuela Mixta de Enfermeros en San Rafael, Mendoza. Otro caso, el curso de visitadoras de Higiene Social, dictado en Tucumán, se transformó en carrera de Nurses y Visitadoras de Salud Pública en 1952, antecedente directo de la Escuela de Enfermería en 1954. Durante esta etapa, comenzó a darse un proceso de feminización de la profesión, el cual implicó que las mujeres comenzaran a ser consideradas, especialmente por el Estado, como soporte de la implementación de políticas sociales, resultando ser mano de obra prácticamente gratuita. Se constituyeron en una opción laboral para numerosas mujeres que veían en esta profesión una entrada al mercado laboral y también un trabajo donde no debían soportar el peso del estigma asociado a las obreras. Tal como lo señaló la historiadora Mirta Lobato, las trabajadoras fabriles eran estigmatizadas por ausentarse de su hogar, y por otro lado, al exponer su cuerpo a las exigencias del mundo industrial, deterioraban su capacidad reproductiva. Sobre el ideal dentro del mundo de la enfermería argentina durante el peronismo, podemos decir que en las escuelas se impulsaron durante este periodo enunciados que se vinculaban a los anteriores e incluían otros. Por ejemplo, los vinculados a la vocación de servicio y al espíritu caritativo. La apropiación de ciertas ideas del mundo religioso trasladadas a ese espíritu solidario, de ayuda al prójimo, de concreción laica del ideal cristiano influyeron para que muchas personas se sintieran convocadas para esta profesión. Sin embargo, se invisibilizó a quienes tuvieron un papel importante en las décadas previas en la formación de enfermeras, tal como sucedía con Cecilia Grierson.

[14:02]La expansión del protagonismo de las enfermeras en los centros asistenciales reforzó a la generación de imágenes vinculadas a las enfermeras de salud pública, que contenía entre otros iconos de la tecnología médica de la época, tensiómetro, balanza para niños, fichas y cuestionarios. Hacia 1950, el modelo peronista de promoción hospitalaria se verá deslegitimado con el golpe de estado que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955. Y como vamos a ver en una tercer parte de esta historia, se inició la promoción de conceptos totalmente contrarios a los de esta etapa de 1940, que tenían que ver con la descentralización y autogestión hospitalaria en consonancia con los discursos provenientes de organismos internacionales que desde mediados de los 50 tuvieron mayor impronta local.

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