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COMO FUNCIONA una REFINERÍA de PETRÓLEO🛢️| DESTILACIÓN de PETRÓLEO CRUDO

Fabricando

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[0:00]En esta planta se procesan unos 11 millones de toneladas de petróleo cada año. Una enorme instalación diseñada para producir el queroseno que hace volar nuestros aviones, el butano que alimenta nuestras cocinas y la gasolina que mueve nuestros vehículos. Pero, ¿cómo funciona una refinería de petróleo? Visitamos la refinería más grande de Norteamérica para descubrir los diferentes procesos por los que pasa el crudo hasta convertirse en los combustibles. Lubricantes y componentes valiosos que necesitamos para fabricar millones de productos.

[0:35]La civilización no podría sobrevivir sin él. Esta sustancia negra y viscosa está en todas partes. Impulsa nuestros autos, hace volar nuestros aviones y proporciona energía a nuestras fábricas. Lubrica nuestras máquinas, nuestras armas e incluso nuestra piel. Pavimenta nuestras carreteras y es la base química del plástico, del caucho y de las fibras sintéticas. Gracias a su enorme densidad energética, una pequeña cantidad de petróleo puede generar grandes cantidades de energía. En 1859, Edwin Drake perforó el primer pozo de petróleo comercial en Pennsylvania, Estados Unidos. Fue un hallazgo que cambió el mundo. Poco después, nació la necesidad de refinar ese líquido oscuro. Al principio, la refinación era simple, se destilaba el petróleo para obtener queroseno, un combustible usado para lámparas. El resto del petróleo se desechaba. Pero con la llegada del automóvil a principios del siglo XX, todo cambió. La gasolina, que antes se consideraba un residuo inútil, se volvió valiosa. A partir de entonces, las refinerías evolucionaron, pasaron de ser instalaciones rudimentarias a complejas fábricas capaces de transformar el crudo en una enorme variedad de productos, desde combustibles hasta plásticos, cosméticos y medicamentos. Esta es la refinería más grande de Norteamérica. Tiene una dimensión de 300 campos de fútbol. En sus instalaciones de Wellmington, California se procesan diariamente más de 200,000 barriles de crudo que llegan en grandes buques y son bombeados hasta la costa. Dentro de cada barril hay una mezcla de moléculas de hidrógeno y carbono que forman todo tipo de enlaces conocidos como los hidrocarburos. Estos compuestos, sumados a otros en menor cantidad, se encuentran mezclados dentro del petróleo crudo que llega desde los yacimientos. La refinería parece una pequeña ciudad. Torres metálicas se elevan como rascacielos, mientras una red interminable de tuberías y válvulas serpentea entre tanques gigantes. Pero tras ese paisaje industrial se esconde una de las infraestructuras más sofisticadas y tecnológicamente avanzadas de Estados Unidos. En su interior, los ingenieros, operadores y científicos trabajan para transformar el petróleo crudo en productos vitales para nuestra vida diaria, combustibles que mueven el mundo, aceites que protegen motores y compuestos esenciales para fabricar plásticos, cosméticos, textiles y hasta medicamentos. El proceso comienza cuando gigantescos buques cargados con millones de litros de crudo atracan junto a la terminal. Con la ayuda de potentes bombas, descargan su contenido a través de un oleoducto. Este conducto de 75 cm de diámetro transporta el petróleo con una velocidad asombrosa, más de 7 millones de litros por hora. Una corriente constante de energía líquida que fluye sin descanso. El crudo desemboca en cuatro enormes tanques de almacenamiento. Cada uno tiene capacidad para 300,000 barriles, suficiente para llenar más de siete piscinas olímpicas. Una vez que el petróleo crudo llega a la refinería, aún no está listo para ser procesado. A pesar de su aspecto denso y oscuro, necesita pasar por varias etapas previas antes de convertirse en algo útil. En los enormes tanques de almacenamiento, el crudo se agita mediante potentes agitadores industriales con el objetivo de homogeneizarlo. Unos gigantescos brazos mecánicos remueven continuamente el contenido para asegurar que la mezcla sea uniforme, sin separaciones ni sedimentos. Pero no basta solo con mezclarlo. Este petróleo viene acompañado de agua, mucha más de la que imaginas. Por eso la siguiente fase es la decantación, un proceso que permite separar el agua del petróleo por diferencia de densidad. El agua más pesada se acumula en el fondo de los tanques y es drenada cuidadosamente hasta dejar el crudo lo más seco posible. Pero aún queda un obstáculo importante, la sal. El petróleo extraído del subsuelo contiene sales minerales que, si no se eliminan, pueden corroer los equipos o interferir en las reacciones químicas. Para ello se somete a un tratamiento especializado en los desaladores, donde se introduce agua fresca y corriente eléctrica. Esta combinación rompe las emulsiones y extrae las sales disueltas, dejando un crudo más limpio. El proceso de refinación del petróleo arranca con una de las etapas más impresionantes y cruciales, la destilación. El crudo se calienta en un horno industrial a temperaturas que superan los 370 grados centígrados. A esta intensidad, las moléculas comienzan a vibrar con tal fuerza que el líquido se convierte en vapor. Este vapor caliente y presurizado entra en una enorme torre metálica, conocida como columna de destilación, un gigante vertical de acero que puede alcanzar más de 60 m de altura. Dentro de esta estructura, ocurre algo asombroso. A medida que el vapor asciende, las moléculas más ligeras y volátiles, como el gas licuado y la gasolina, siguen subiendo hasta las secciones superiores. Mientras tanto, las moléculas más pesadas y densas, como el diésel, el queroseno o el fuelóleo, van quedando atrás, acumulándose en los niveles inferiores. En la parte más alta se encuentran los gases más livianos, como el butano y el propano, que se utilizan para llenar bombonas. Estos gases salen de la torre, se procesan y se almacenan para su comercialización. Justo debajo está la gasolina, que se emplea como combustible para autos. Se obtiene una gasolina ligera y otra gasolina más pesada llamada nafta. Luego viene el queroseno, el combustible de los aviones. A continuación se obtiene el gasóleo, el combustible de los motores diésel. Después el fuelóleo, que se utiliza en fábricas y calderas industriales. Más abajo está el aceite lubricante, que se utiliza para lubricar los motores. Y finalmente en el fondo de la torre, se encuentra el betún, también llamado asfalto, que se emplea para pavimentar carreteras. Ninguna de las sustancias que salen de la torre de destilación son productos acabados y requieren un tratamiento. Llevan millones de años bajo tierra y hay que limpiarlos a fondo para eliminar contaminantes. Una de las tareas más importantes en esta etapa es la eliminación de impurezas, especialmente el azufre, un elemento presente de forma natural en el petróleo, pero altamente contaminante cuando se libera en forma de gases. El tratamiento es un proceso que se utiliza para producir un combustible más limpio, lo que ayuda a proteger tanto el medio ambiente como nuestra salud. Cuando las moléculas se calientan y entran en contacto con un catalizador especial, se produce una reacción química que elimina el azufre. Estos compuestos de azufre pueden utilizarse luego como fertilizantes y en la industria farmacéutica. Pero no todos los elementos están listos. Algunos incluso necesitan un tratamiento atómico. Los líquidos más pesados necesitan más tratamiento para volverse útiles. Para ello se emplea un proceso llamado craqueo, que permite aprovechar al máximo los componentes más densos del crudo. Este tipo de crudo contiene largas cadenas de moléculas de carbono e hidrógeno. Con este proceso las moléculas complejas de hidrocarburos se fragmentan en otras más sencillas y prácticas, transformando las fracciones pesadas del petróleo en fluidos más ligeros y valiosos. La reformación es otro proceso que permite aumentar la cantidad de gasolina obtenida del petróleo crudo. Uno de los productos separados en la destilación es un líquido llamado nafta. El número de átomos de carbono en la nafta es similar al de la gasolina, pero su estructura molecular es más compleja. La reformación reorganiza la molécula de nafta, transformándola en una molécula similar a la de la gasolina. Este proceso transforma compuestos poco útiles en gasolina de alto octanaje. En una refinería no se desperdicia nada. El barril de crudo es un recurso demasiado valioso como para no intentar aprovecharlo al máximo. Después de pasar por todo el proceso de refinación, los productos aún no están listos para salir al mercado. Lo que se obtiene de las unidades anteriores son componentes básicos, que ahora deben ser mezclados con precisión milimétrica para formar los combustibles comerciales que usamos cada día. Se mezclan distintos compuestos, gasolinas ligeras, pesadas, aditivos, estabilizantes y mejoradores de rendimiento para lograr exactamente el índice de octanaje deseado en la gasolina. Así se crean los diferentes grados que vemos en las gasolineras, normal, intermedia y premium, adecuados para distintos tipos de motores. Una vez mezclados, los combustibles se almacenan en tanques gigantes. Su contenido se transfiere a camiones cisterna. Cada cisterna puede transportar unos 70,000 litros de combustible, suficiente para unos 1,500 repostajes. Si quieres saber cómo se hace el aluminio, tienes el enlace en la descripción y en el primer comentario. Dale like al vídeo si te ha gustado y compártelo con otra persona que le puede interesar, además suscríbete a este canal activando las notificaciones para seguir aprendiendo. Un saludo.

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