[0:11]El viejo zanjón aún sigue llevando al agua de voces cordilleranas, entre las que seguramente, va también despertando conciencias y arrullando utopías, la de aquel que hace ya 90 años, nació a la vida para constituirse en uno de los poetas más trascendentales de las letras americanas. Armando Tejada Gómez. Que todo el mundo sepa que Armando nunca fue a la escuela, que él fue un autodidacta. Que cuando pudo ir tenía como 14 años y era un grandote y se sintió incómodo y no pudo ir más que dos o tres días y nada más. Que él, el toto, que era su hermano más chico, muere por haber intentado hacer un robo, un asalto en un almacén. Y cuando él dice cayó el toto con su poquita sangre, ¿eh? Le tiraron, le dispararon y lo mataron. Entonces, Armando, cuando cuenta esa parte de su vida, dice, "Y yo me fui al parque a llorar por la pérdida de mi hermano." Y dije, "Yo no quiero morir como mi hermano, yo quiero aprender a leer y a escribir." Entonces Armando ya había empezado a escribir sus poemas y quería saber qué es lo que estaba haciendo, en un cuaderno que ya había terminado, toda mano, y con un título inclusive que se llamaba, era, "Sueñas del Silo". Yo por ahí en lo escrito últimamente digo que el primer libro de de Armando, "Soñas del Silo", todavía es inédito, el primer libro de Armando todavía es inédito. Y gran parte del hecho cultural, ¿no? Te estoy hablando de los años 50, la, no, mejor dicho, 40 y pico, 45, después del peronismo, ¿no? 45 en adelante. El hecho cultural en Mendoza tiene un gran componente de, ¿no es cierto?, de una visión de los creadores, poetas, literarios, en general, ¿no es cierto?, de la misma pintura, ¿no? Unos, uno de los grandes que fue posteriormente como ser este Carlos Alonso, era comunista. Y realmente fueron militantes de todo un sector de la de la cultura, de la literatura, de la música, este, que enriqueció la cultura nacional, porque allí con ellos estaba Mercedes, con ellos estaba Osvaldo Pugliese, con ellos, digamos, estaba Álvaro Yunque, y una cantidad de artistas, de poetas, de escritores, de músicos, de ensayistas. Por supuesto que el movimiento del Nuevo Cancionero lo instaló en la vida de todos y además de lo que proponía el Nuevo Cancionero, eh, y el fabuloso manifiesto tan claro para todo el país y, sobre todo, para el interior del país. Con, que sabemos que autoridades, ya instala un repertorio de Armando. Porque, por supuesto, me fascina y me parece maravilloso todo su sus trabajos, por ejemplo, con con Matus es un trabajo extraordinario y no, no nos olvidemos que Armando en toda una época, sobre todo, la que compone mucho con Matus, eh, hace mucha música de litoral. Entonces, me hice realmente una lectora muy apasionada de su de su trabajo poético. Y eh lo lo busqué, lo compartí con amigos, en la facultad cuando estaba en la facultad, lo charlábamos con con los compañeros, cuando eh eh todos teníamos como pan caliente. Era necesaria la poesía de Armando para expresarnos en aquellos años en que vivíamos de dictadura en dictadura, con una democracia débil, la palabra de Armando era absolutamente punta de lanza. Que era el mundo de los poetas nacionales. Entonces, donde íbamos, a las peñas donde íbamos, estaban los cantores que venían de todo el país. Y ahí enseguida comprendí el gran movimiento que tenía, porque uno estando aquí en el Gran Buenos Aires no tenía noción de lo que estaba pasando en el país. Recuerden ustedes que eran mediados de los 60.
[4:52]Así que ahí me entero del Nuevo Cancionero, enseguida este me adhiero a al a los a los fundamentos del Nuevo Cancionero, Armando fue el artífice de esa agrupación, nacida en Mendoza, y comienzo a descubrir a sus amigos compositores, a sus amigos poetas. Y con todos había esa cordialidad, ese ese amor filial casi, de compartir la poesía y el canto y el amor a nuestra tierra, ¿no? Él va a desarrollar su vida en un momento donde las voces de los poetas son muy importantes, y además son van a ser como como guías y como faros ideológicos. Eso fue en gran parte también Tejada con su con la fuerza de su enorme con su enorme fuerza poética, ¿no? si hay algo que tiene Tejada es una gran fuerza que conmueve a todos y él no era, no hablaba desde allá arriba, sino que él acá abajo en el llano arengaba con su maravillosa poesía. Y la avenida de Armando permanente a su oeste, como dice él. Cuando vuelva al oeste, ¿eh? El siempre en su oeste, aquel solazo del oeste martillaba alfileres de impaciencia, dice en un en un gran poema que se llama Conocimiento de las Cosas. Es un lanzamiento, el lanzamiento de él y su madre a la calle. ¿Sabes lo que es un lanzamiento, no? Un como dicen los españoles, un desahucio. Echarte a la calle literalmente, físicamente. Creo que era un visionario.
[6:37]Un hombre que siempre tuvo una gran conciencia de clase. Analizaba la política, el acontecer social histórico, eh día a día. A mí me asombraba los resúmenes y la seguridad con que desnudaba la realidad sin tener que recurrir a ningún periódico, a ningún periodista especializado. Armando para mí fue una de esas este personas que te marcan eh indefectiblemente y que te proponen un camino, definitivamente. Su palabra, su forma de ser eh eran emocionantes desde todo punto de vista, porque Armando no tenía dudas sobre lo que pensaba, no tenía dudas sobre su ideología y mucho menos tenía dudas sobre el futuro, de cómo debía ser el futuro nuestro en la Argentina.
[7:44]Y caminaba hacia ahí y te proponía que caminaras con él hacia ahí. Así que siempre me emocionó enormemente todo lo que Armando decía, todo lo que escribía desde todo de usar este aquello de un amigo es la vida dos veces. Desde canción para el niño en la calle, que fue una de las primeras canciones que yo grabé. Debo haber sido uno de los primeros que la grabó en en un disco después de habérsela escuchado a Cacho Ritro una tarde en Cosquín. Así que, definitivamente siento que, creo que sin Armando y siempre lo digo, ¿no?, eh a la par cobijándome, sosteniéndome, guiándome. No sé si yo hubiera podido sostener esto que yo sostengo desde el momento en que lo conocí a él, a la Negra, a Hamlet Lima Quintana. Que habíamos venido de trabajar de Chile. Y fuimos a comer a un restaurant. Y vino un amigo y me dice, "Cacho, te tengo algo para vos que es extraordinario. Es una edición mendocina y el autor es mendocino, todo de acá." Más natural que esto no hay nada y me dio un librito chiquitito que se llamaba "Antología de Juan".
[9:08]Y ahí empecé a ojearlo y apareció una poesía que a mí me conmovió, que se llamaba esa poesía, "Hay un niño en la calle". Y yo digo, "Yo tengo tenía que dar testimonio de ese de esa poesía." Y me vino como caída del cielo. Vine a Buenos Aires y me averigüé dónde estaba viviendo y me fui a verlo y le digo, "Armando, vine. Yo soy un mendocino, soy admirador tuyo." Y me dice, "¿Qué le pasa, cumpa?" Quería hablar con vos y decirte, "Mirá, esta esta poesía que me llegó a mis manos, yo la musicalicé y le hice unos extractos para que no fuera tan larga, porque eso es una poesía extensa, para poder cantarla." Y se la canté y me dice, "Esta esta canción queda así y lo que vos hiciste, me parece perfecto."
[10:24]Una de esas noches había un muchachito jovencito de las mejillas sonrosadas en un rincón con una guitarrita. Era Cacho Ritro que estaba ya dando los primeros acordes de hay un niño en la calle. Esta otra canción que también se significó para nosotros hoy en día. Yo, que soy nutricionista y que cuando aparecen estos datos de la estadísticas del hambre en nuestro país, siempre sostengo, no dormir esta noche si hay un niño en la calle. Además, el relato de Armando sobre ese poema, el significado de ese poema es realmente muy muy importante para todo.
[11:22]Lo que se vivía arriba del escenario una era una emoción tremenda, porque Armando creo que era un gran decir, un hombre que arriba del escenario este conquistaba a la gente con su palabra contundente y conmovedora. Y y bueno, yo me contagiaba y así era, hacíamos un dúo implacable. Yo lo sentía eso, que éramos un dúo letal, había había grupos de canciones y de poemas que que la gente a veces ni nos ni nos podía aplaudir, porque era muy fuerte la emoción que se transmitía desde arriba del escenario. de ver país por dentro, no me caben los ojos en la cara. Rostros y voces, nombres y apellidos, me acosan, preguntando por el futuro que jamás empieza, por la reforma agraria, por los niños que crecen casi inermes, entre tanta mentira organizada. Por el miedo animal que me rodea con sus brujas gédarnes, entre décadas de hambre y de desprecio y discursos y salmos que no creen ni Dios. Porque ayer mismo un niño murió de hambre. Y en la sociedad rural, un toro mató a todos los ricos de subasta, y en Inglaterra a los cipayos. Aún lo nombran Doctor Honori Causa.
[12:59]Por eso, cuando vuelvo demolido de ver a mi país crucificado, estalla mi guitarra como un grito, el silencio que traigo. en en momentos que no eran fáciles, ¿no? Porque yo estamos hablando de 63 y después vino el golpe de Onganía y después vino el otro golpe, así que salíamos de una y entrábamos en otra, la legalidad no era no no duraba mucho la verdad. Entonces, se iba y se venía con alguna de las situaciones que se. Ezequiel, dijo nadie, pero clamando al cielo, "No salgas esta noche" y el gato la miraba. Ezequiel, y una lágrima se le cayó a la sopa. Oye, he visto pasar otro golpe de estado. Y yo me acuerdo de Tejada este, eh parado al lado de la mesa, así, con esa cosa tronadora que tenía, ¿no? diciendo poemas, y sobre todo poemas referentes a, bueno, del libro de, "Ahí va Lucas Romero", que lo ilustró Enrique. Él sacaba lo lo eterno de lo que era transitorio.
[19:37]Este la ausencia de Armando era tan grande como había sido su presencia en nuestra vida. Pero después comprendí que las personas como él viven para siempre, porque viven en sus obras y uno puede casi hablar con ellos cuando frecuentan sus obras. Es como si uno pudiera establecer un diálogo de nuevo. Armando te responde a eso, para este tiempo de de hoy. Armando te responde así, "Esta es la lucha, es esta, la suerte de los siglos." De un lado el jardinero, del otro el asesino, el hierro será el hierro, pero el lirio es el lirio. Querido hermano, si vieras los tiempos estos te necesito tanto. Necesito tanto tu palabra, tu pensamiento claro, para saber cómo desnudar esta realidad intrincada que hoy nos domina. Sé que tú tendrías la palabra clara, sé que me abrirías un poco de luz. Siempre confié en vos, siempre. Te llevo en el corazón por siempre.
[22:02]De un modo fácil, aunque contenido, por los motines de la primavera. No sé quién va a morir o está naciendo, pero por si la muerte estoy en vela.
[22:40]Estaban ellos en el periodo ese, se fueron, volvieron del país, fueron exiliados, fueron perseguidos, hubo de todo, hubo de todo, hubo la voladura una o dos veces, los atentados a la casa de Horacio Guaraní, el famoso Templo del Vino. Hubo las prohibiciones, el encarcelamiento en una peña en la Plata con Mercedes Sosa. Hubo la la prohibición o declarar persona no grata a Armando en Santa Fe. Hubo de todo y cada uno de estos actos de represión y de ilegalización significaba desplegar todo el arco de la solidaridad necesaria para sostenerlo. Porque, por supuesto, que no era solamente, te prohíbo hablar de Tejada, no, no, era prohibición de trabajo. Entonces, y había que garantizar fuentes genuinas de trabajo para que ellos pudieran mantenerse, porque acá detrás de cada uno de ellos había una familia. El día antes a la noche nos habíamos reunido todos y Armando le dio a a mi hijo Pablo un poema y le dijo, "Para que lo tengas siempre con vos." Dice transparente, transparente, el corazón transparente. Por si te busca la vida, por si te encuentra la muerte, la cosa es ir y venir, transparente, transparente. Todavía ahora se me nublan los ojos, mire. Y Armando en enero del 78, fin de enero, este resuelve exiliarse. Ya no podían trabajar acá, pero hasta que no se supiera qué pasaba conmigo, no se quería ir. Felizmente a mí me dejan en libertad un sábado a la noche, él tenía que viajar el lunes. Así que lo primero que hizo Luis el domingo fue, vamos a la casa de Armando. En ese momento él vivía por allá cerca de Colegiales, Chacarita, por allá la calle Humboldt, me acuerdo que era la calle Humboldt, él estaba ahí con Hamlet. Ahí estaban todos reunidos y entonces ahí me llevó Luis, yo recién salía de la Cañada, de haber estado 15 días ahí en en uno de los lugares de detención nada fácil, donde no te trataban de usted precisamente, ¿no? Entonces, él se sintió aliviado y dijo, "Bueno, ahora puedo ir." Y estaba Jable, estaba toda la barra, digamos, todo el grupo de amigos que le estábamos despidiendo. Eso fue fin de enero del 78 cuando Armando se se va del país. Y después hemos estado en distintas este cuestiones. Estábamos en Bilbao actuando en el año 78. Y en esa ocasión nos nos despedimos de él porque se iba a la Argentina, "Bueno, mira, que te vaya bien, que tengas suerte, no te hagas el loco", ¿viste? Y se vino, che, y se vino y se vino a a Argentina y desapareció del mapa. Se fue Armando, se fue Armando, puede ser que le haya ido bien y como a la semana vamos caminando por la calle López de Aro, López de Aro. Che, pero este es Armando, che. Enfundado en un poderoso, sobre todo, recién comprado en el Corte Inglés, dos calles más allá, en López de Aro y no sé qué otra. Pero venía él enfundado en ese sobretodo, se lo acababa de comprar. Che, pero cómo no era que te ibas. Sí, pero te acordás que les dije que me había presentado en un concurso de novela. Sí, pero y bueno, y cómo te fue. Gané el primer premio, "No lo puedo creer". Nos tiramos por el suelo, ganaste el, mira, novela, con un fibrón rojo grande, decía, "Dios era olvido". Armando Tejada Gómez. Y en un acto que yo todavía no no alcanzo a comprender, han pasado 40 años, este, se sacó el libro de los brazos y me dice, "Te lo regalo. Te lo regalo." ¿Cómo, pero cómo me vas a regalar esto, Armando, si esto?" No, si ahora me van a imprimir miles y qué te importa. Así y y efectivamente, le imprimen en en en España mismo, este, "Dios era olvido", muy precioso de colores, bien como tiene que ser, como está la novela por ahí, por la Argentina, que la he visto varias veces. Y después salió otra novela, que es una de las novelas que para mí no están suficientemente valoradas, que es, "Dios era olvido", que para mí es una de las grandes obras de la literatura. El relato que él hace en esa novela vale la pena que la recordemos. Es similar a otra de García Márquez, que hace también crónica de una muerte anunciada, más o menos. La diferencia entre una y otra, las dos están bellamente escritas. La diferencia que, como siempre, Armando le daba el contenido. Armando le daba el contenido social y poético hasta los poemas de amor. Nos encontramos allá en la calle de casualidad, nosotros no sabíamos que Armando estaba en en Bilbao. Había ido a recibir un premio de una obra, de una novela, que se llamó y se llama "Dios era olvido". Le digo, "Armando, no está de más a decirle acá a estos amigos un poema tuyo." Entonces me me dirijo a los amigos, que ya se lo habíamos presentado Armando, le habíamos dicho que había ganado la novela. Y sí, dice Armando, les digo, cómo no. Nos sentamos todos, yo me senté adelante en uno de los de las banquetas que estaban delante de todo y atrás Osvaldo. Armando empieza a decir un poema, con esa con esa maravillosa forma, maravillosa forma que tenía Armando de decir sus sus propias cosas, ¿no? Termina el primer poema y yo y veo y noto un silencio total. Y yo dije para mí, "Estos vascos no entendieron nada". Me doy vuelta, me doy vuelta y había dos o tres vascos que estaban llorando, no podían hablar de la emoción. No conocían a Armando, no conocían su poesía, no conocían, esa fuerza, ese valor enorme que tiene Armando, que ha dejado la poesía de él para el mundo entero, para el mundo entero. Se puede no solamente gustar la canción, no, más que eso, uno se emociona con la obra de Armando Tejada Gómez. Este es el recuerdo que tengo para él, a quien le dejo una enorme, una enorme abrazo, porque sé que está. Porque estos genios no se van nunca. Salgo, Armando querido.



