[0:00]Primera parte, capítulo 1. Andrea es una chica de 18 años que llega en tren a Barcelona para estudiar la carrera universitaria de filosofía y letras. Es medianoche y ningún familiar suyo la recibe en la estación de Francia, porque tendría que haber llegado por la mañana, pero se ha demorado mucho más de lo previsto por un cambio inesperado de tren. Un coche de caballos la lleva hasta casa de su abuela y sus tíos en la calle Aribau, donde residirá mientras estudia la carrera. Es la misma vivienda donde había veraneado en su infancia. Andrea observa con gran excitación el ambiente nocturno de Barcelona. Tiene muchísima ilusión y entusiasmo por esta nueva experiencia que está por vivir. Sin embargo, sus expectativas chocan con el angustioso ambiente familiar que se encuentra al llegar a la casa. Su abuela padece demencia y no la reconoce, y la confunde con otro familiar cuando la recibe en la puerta. Su tía Angustias, más alta que ella, se muestra dominante, recta y seca y le reprocha haberla dejado plantada en la estación por la mañana. Su tío Juan está malhumorado y la mujer de este último, llamada Gloria, y la criada de la casa, Antonia, tienen una apariencia fantasmal y decadente. Además, la casa tiene un aspecto extremadamente descuidado, está sucia, desordenada, tiene muy poca luz y no funciona el agua caliente. Aún así, Andrea se toma una ducha fría que la alivia de esta inesperada acogida familiar. El cuarto de baño está lleno de suciedad. La chica duerme incómodamente en una cama turca ubicada en el salón de la casa, que a partir de hoy será su habitación y está inundada de muebles abandonados. Antes de dormirse, consigue abrir una puerta para contemplar las estrellas, que le hacen recobrar la expectación por la experiencia que vivirá en Barcelona. Os doy un par de datos sobre Andrea que no aparecen en este primer capítulo, pero que si os los digo ahora es más cómodo. Andrea es huérfana y cobra una pensión de 200 pesetas al mes, que equivale a 1,20 y en el pasado Andrea residió en un convento de monjas durante la Guerra Civil y más tarde vivió entre prohibiciones con su prima Isabel. Capítulo 2. Cuando se despierta por la mañana, Andrea escucha el sonido de los tranvías, que le trae recuerdos de cómo era la vida en esa misma casa cuando era pequeña. Tiene muy buenos recuerdos de aquellas temporadas con sus abuelos y sus tíos. Ahora siente inseguridad y temor para afrontar lo que va a encontrarse. Su tía Angustias le dice que está muy preocupada por si no le han educado bien y no obedece, le explica que será complicado cuidar de ella. Se muestra protectora y sumamente autoritaria, le advierte de que Barcelona es una ciudad peligrosa y tentadora, un infierno y que debe seguir sus órdenes en todo momento. Le recuerda que puede estudiar en la universidad gracias a las ayudas económicas que le prestan los familiares de parte de su difunta madre, dentro de los cuales se encuentra la propia Angustias. También le aconseja que no se amiste con Gloria, quien, según ella, está arruinando la vida del tío Juan. En el comedor, Andrea se encuentra a Gloria dándole papilla a su hijo. También ve a su tío Román, que vive en las buhardillas de la casa. El hombre, que está limpiando una pistola, le presenta a su perro negro llamado Trueno. De repente, Román, de la nada, inicia una discusión con Gloria cuando se inventa que le está mirando mal. Rápidamente Juan interviene en la pelea defendiendo a su mujer. La discusión entre Juan y Román se vuelve verbalmente muy agresiva. Finalmente, Juan vuelca toda su ira sobre Gloria, que acaba llorando por los insultos que recibe de su marido. La discusión escala violentamente y Juan acaba lanzando el plato de la papilla del bebé contra la cabeza de su mujer, sin acertar. Este tipo de peleas se producen con mucha frecuencia en la casa y el resto de familiares adopta una actitud totalmente pasiva. Capítulo 3. El recuerdo y las expectativas que Andrea tiene de Barcelona no se asemejan en nada a la realidad que está viviendo, principalmente por la absoluta dominación a la que Angustias la tiene sometida. Le coarta constantemente de hacer lo que le apetece. Cuando salen a pasear por la calle, su tía le reprocha la forma que tiene de mirar a la gente y la controla en todo momento. Además, Andrea le desconcierta la actitud de su tía, porque mezcla este fuerte autoritarismo con gestos cariñosos que le hacen sentir incómoda, como por ejemplo, abrazos o el uso de diminutivos tiernos. En la casa se siguen produciendo duras peleas entre Juan y Gloria incitadas por Román. Gloria le dice a Andrea que los únicos familiares buenos de la casa son ella misma, Juan y la abuela. Le explica, llorando, que Román es muy mala persona y que le ha hecho muchísimo daño. Andrea no se posiciona, aunque siente cierta frialdad por Román y simpatía por su tía Gloria. Un día se quedó fascinada al verla desnuda posando de modelo para los retratos de Juan, que pinta bastante mal. Algunos días Andrea sube a la buhardilla de Román a conversar y a fumar con él y a escuchar cómo toca el violín. A la chica le flipa la faceta artística de su tío, le cautiva, aunque cuando él le pregunta qué le transmite su música, ella responde que nada, que simplemente le gusta. Andrea descubre que por las noches Gloria sale de casa a escondidas. Capítulo 4. Hay muchos días en los que Andrea se siente muy triste y apagada por culpa del mal ambiente familiar que se respira en el piso. La toxicidad en la relación familiar ocupa gran parte de sus pensamientos y preocupaciones y ha consumido la ilusión que tenía por disfrutar de su vida universitaria en Barcelona. Un día lluvioso, Andrea se sienta junto con la abuela y Gloria, que se encuentran charlando. La mujer mayor está contando que de pequeños Juan y Román se querían mucho y se defendían el uno al otro. Son los dos hijos a los que más quiere de los seis que tiene en total. Gloria comparte su historia de vida con Andrea y con la abuela. En plena Guerra Civil la evacuaron a Tarragona a causa de los bombardeos. Un día conoció a Juan, que en aquellos tiempos ocupaba un cargo importante dentro del bando republicano. Rápidamente se enamoraron y se casaron informalmente. Juan le presentó a su hermano Román, que trabajaba de espía de los republicanos, es decir, que era del bando nacional. Una noche, Gloria escuchó cómo Román intentaba convencer a Juan para que se pasase al bando sublevado. Gloria se quedó embarazada y Juan le proporcionó alojamiento en su casa de Barcelona, el mismo piso de la calle Aribau donde se encuentran ahora. Juan le pagó una gran cantidad de dinero a su hermano Román para que llevase a Gloria en coche hasta el piso. Durante el trayecto de Tarragona a Barcelona, Román se comportó de forma muy simpática y amable con ella. Se alojaron en un castillo durante cuatro días y Román le propuso pintarla desnuda en un fondo de lirios morados, pero Gloria se opuso. Cuando llegaron a la casa de la calle Aribau, no fue nada bien recibida por Angustias, por Antonia ni por don Jerónimo, el jefe de Angustias. Le hacían el vacío y pasaba mucha hambre, se sentía completamente sola y abandonada. Un día, unos milicianos republicanos se llevaron a Román a la checa para interrogarlo y torturarlo. La criada Antonia, que estaba enamorada de él, acusó a Gloria de denunciar a Román para que lo encarcelaran. Gloria dio a luz en una clínica durante los bombardeos. Unos días más tarde de que finalizara la guerra, apareció Juan en la clínica y se dieron un abrazo muy largo e intenso. Su marido se disculpó por la mala experiencia que había tenido que pasar sola. Cuando Román salió de la cárcel ya no volvió a ser el mismo y se propuso por todos los medios evitar que Juan y Gloria se casaran oficialmente. En ese momento empezaron los problemas. Gloria cree que Román actuó así porque estaba enamorado de ella. Mientras Gloria está contando todo esto, Andrea le aparece una fuerte fiebre que le dura varios días. Una tarde Román la visita y le toca el piano después de que ella se lo pida. Andrea le reconoce que siente admiración por su música. Por la noche, la chica tiene una pesadilla con la escena del abrazo entre Juan y Gloria en la clínica. Sueña que Juan se transforma en Román y se abraza con Gloria en un campo de lirios morados. Los dos están sonriendo. Andrea tiene la sensación de que ha descubierto un secreto. Capítulo 5. Andrea aprovecha los momentos en los que Angustias está trabajando para salir a pasear sola por la calle para explorar la ciudad. Angustias la descubre y le horroriza que deambule sola por Barcelona con los peligros que aguarda la ciudad. Le prohíbe volverlo a hacer y le advierte que nunca visite el Barrio Chino, que es el barrio del Raval. Andrea está harta de su autoritarismo y de sus prohibiciones y cree que el conflicto con su tía es inminente e inevitable. Empieza a relacionarse más con los otros estudiantes de la universidad. Hace un grupo de amigos con los que comparte gustos y con los que se identifica. Tiene un vínculo especial con una amiga que se llama Ena. Es una chica guapa, atractiva, fina, simpática, popular, rubia, inteligente y bastante perversa y cruel, a la que le gusta burlarse de la gente. Andrea le encanta conversar con ella y sobre todo escucharla. Ena conoce a Román por haber sido un exitoso violinista y quiere que Andrea se lo presente en persona. A ella le preocupa la idea de que se conozcan, ya que no quiere mezclar sus dos mundos completamente opuestos y le avergüenza que su amiga vea el panorama de mierda que tienen en casa. Román desaparece unos días, lo hace a menudo. Solamente Antonia sabe dónde va y no lo quiere desvelar. Cuando regresa, explica que ha estado en los Pirineos. Ha ido a Puigcerdà a visitar a la mujer de don Jerónimo, la señora Sanz, que había enloquecido y su marido la tenía retenida en casa, custodiada por los criados. Román insinúa que su hermana Angustias es la culpable de que la señora Sanz se haya vuelto loca. Capítulo 6. Ena y Andrea siguen manteniendo una intensa relación de amistad. Siempre que salen juntas para hacer algún plan, invita a Ena, ya que Andrea no puede permitirse pagar su parte. Su amiga le muestra un interés y una simpatía que no había experimentado nunca antes con ninguna otra persona. Esto provoca que Andrea se vea mezquina y poco agraciada a su lado y que se sienta comprometida con recompensarle materialmente por su generosidad. De modo que le regala a su amiga un pañuelo de encaje antiguo que le dio su abuela por su primera comunión. A Ena le conmueve muchísimo el regalo de su amiga. Es el día de Navidad y Angustias, Gloria y Juan discuten fuertemente. Angustias acusa a Gloria de haberle robado el pañuelo a su sobrina para venderlo. Andrea lo desmiente y reconoce que se lo ha regalado a una amiga, pero su tía no se la cree. Juan le da una bofetada tremenda a su hermana y de la fuerza del impacto la mujer cae al suelo. La acusa de mentir por no haber ido a la Misa del Gallo la noche anterior después de decir que iría sola. Juan insinúa que en vez de acudir a la misa, quedó con don Jerónimo. Angustias se encierra en su habitación y rompe a llorar. Por la tarde, Andrea sube a hablar con ella. Su tía le dice que dentro de poco se irá de casa. También le explica que ha acusado a Gloria de haberle robado el pañuelo porque Román le ha dicho que la había visto vendiéndolo en una tienda de antigüedades. Andrea siente una profunda desconfianza hacia su tío por la mentira que se ha inventado para generar una nueva discusión familiar. Capítulo 7. Angustias se marcha unos días sin anunciar dónde va ni cuándo volverá. Únicamente la abuela sabe dónde ha ido. Don Jerónimo llega a la casa para preguntar por su paradero. La abuela le dice que desconoce dónde está. Antes de marcharse, don Jerónimo le dirige una mirada de odio a Andrea sin motivo aparente. La chica duerme en el dormitorio de Angustias mientras su tía está fuera. Juan y Gloria explican que vieron a Angustias acompañada de don Jerónimo la noche de Nochebuena. La mujer estaba llorando y más tarde fue a confesarse a la iglesia. Andrea descubre a Román leyendo una carta que Angustias tenía guardada en su escritorio. Resulta que su tío tiene una llave para abrirlo y a menudo fisgonea en sus cajones. Román invita a Andrea a su cuarto, pero ella no quiere ir porque su tío ya no le transmite confianza, aunque le sigue despertando cierta curiosidad. Él parece desesperado porque suba y se enfada ante la negativa de su sobrina. Finalmente, sube a la buhardilla a hablar con él. Román le explica que la considera más una amiga que una sobrina, a lo que Andrea responde que debe buscarse amigos de su edad. Él replica que ya ha tenido amigos, pero que los ha abandonado porque no le interesaba y no quería aguantarlos. Le comenta que esto también le sucederá a ella con sus amistades actuales. Andrea le recrimina que fisgonea las maletas y en los cajones de los demás, pero él no quiere dar explicaciones de lo que hace. Parece muy desequilibrado. Le cuenta que le satisface mucho maltratar psicológicamente a sus familiares, especialmente le encanta y le emociona provocar a Juan, dominar su vida, impedir que viva feliz y volverlo loco si quiere. Le pregunta a Andrea si ella se siente igual. Román vincula su control sobre los miembros de la familia con un dios de la mitología azteca llamado Xochipilli, del que tiene una figurita. Dice que le entregará este dios el cerebro de Juan y el corazón de Gloria como ofrenda. Andrea se asusta muchísimo, ya que ve a su tío totalmente trastornado. Baja corriendo las escaleras mientras escucha su risa. Por la noche, recibe una llamada inesperada de Ena. Capítulo 8. Angustias vuelve un día por la medianoche y justo al entrar en la casa, se encuentra a Gloria saliendo de ella. Se altera mucho y vuelven las fuertes discusiones, con gritos, insultos, golpes y llantos. Juan participa en la pelea y agrede violentamente a Gloria. El regreso de Angustias coge desprevenida a Andrea, que ha dormido unos días en la habitación de su tía y no ha tenido tiempo de dejarla como estaba. La chica le reconoce que se ha instalado en su cuarto durante su ausencia, cosa que desagrada mucho a Angustias. A Andrea se le hace especialmente duro el retorno de su tía porque se había acostumbrado a la absoluta libertad de vivir sin su presencia. Considera que su autoritarismo es la razón por la cual no puede disfrutar de su vida en Barcelona, más incluso que la locura que impera en la casa. Su tía le oprime cualquier movimiento y anula su curiosidad por descubrirse a ella misma y por explorar la ciudad. Piensa que no lo obedecerá nunca más, que su dominación se ha terminado. Angustias le pide que se reúna con ella en su habitación. Su tía le explica que se marchará de la casa para siempre para ingresar en un convento de monjas de clausura. Le dice que a partir de ahora, será ella misma quien se administrará su propia pensión de orfandad. No confía en nada en Andrea y está convencida de que la vida le golpeará porque no será capaz de controlar su cuerpo ni su alma. Le dice que es una golfilla y le confiesa que hubiese preferido matarla antes de dejarla crecer tan desobediente, maleducada y perdida. Cree que ella ya ha hecho todo lo que ha podido para disciplinarla. Acaba su discurso llorando y culpando a Gloria de la decadencia del ambiente familiar. Al día siguiente, Gloria le muestra a Andrea los moratones de la paliza que le había pegado su marido la noche anterior. Capítulo 9. A Gloria le sorprende que Angustias decida hacerse monja en vez de juntarse con don Jerónimo, con el que se ve cada mañana en la iglesia. Dice que su cuñada no sirve para rezar. También le comenta Andrea que la noche en la que Angustias la sorprendió marchándose de escondidas de casa, iba a visitar a su hermana porque su marido Juan no la deja ir y la vigila durante el día. Román se alegra de que su hermana se marche, aunque echará de menos cotillear sus cartas de amor y su diario. La emoción y la alegría que siente Andrea ante la inminente liberación de su tía, hace que la trate con más cariño los últimos días antes de que se vaya. Todos los familiares, menos Román, y tres amigas íntimas de Angustias se despiden de ella en la estación de tren. La mujer está llorosa y triste. Justo cuando el tren se pone en marcha, Juan se altera mucho y le reprocha a su hermana, siguiendo su ventanilla, corriendo y gritándole que ha sido la amante de Jerónimo Sanz durante 20 años. Le recuerda que de joven no se casó con él porque el chico venía de una familia pobre. Pero cuando volvió rico y casado de América, empezaron su infidelidad. Le dice que ahora huye porque no tiene el valor suficiente para tener una relación con él, porque se piensa que toda Barcelona está pendiente de lo que hace y le recrimina hacerse la santa y estar fingiendo sentirse triste por abandonar la ciudad y a sus familiares. Segunda parte, capítulo 10. Andrea sale de casa de Ena, ubicada en la Vía Layetana, después de pasar una tarde de copas con unos amigos de la universidad. Pasea por Barcelona de noche. Mientras visita la Catedral en el barrio gótico de la ciudad, se encuentra a Gerardo, un amigo de Ena que también había estado en la fiesta. El chico le dice que quiere acompañarla hasta su casa porque no debería ir sola por la calle de noche y le tira la caña de forma chulesca. A Andrea le molesta muchísimo su presencia y le acaba diciendo que es un imbécil. Se despide de él en la Plaza Universidad y antes de irse, el chico le da una tarjeta con su número de teléfono. A partir de ahora, Andrea pagará únicamente su comida. La abuela le dice que no hace falta que pague nada por su habitación, que ahora es la de Angustias. Invita a Andrea a cenar a casa de Ena y conoce a sus padres. La madre se llama Margarita y es una mujer reservada, bajita, muy delgada, fea, pero con algunos rasgos bellos y con una voz muy bonita. Es dulce y sencilla, pero a la vez elegante. Andrea le regala unas rosas. El padre se llama Luis y es comerciante. Es un hombre guapo, sencillo y simpático, que le transmite bondad y confianza. Tienen seis hijos, todos los miembros de la familia son rubios. Durante la cena, Margarita y Luis comentan que es posible que tengan que mudarse a Madrid por temas de trabajo. Resulta que el suegro de Luis es su jefe comercial y escoge sus destinos para hacer negocios. El hombre parece interesado en que Luis trabaje en Madrid, con lo que toda la familia tendría que mudarse a la capital. Ellos prefieren quedarse en Barcelona, sobre todo Ena, que tiene un novio secreto en la ciudad. Por la noche, acostada en la cama, Andrea recuerda el tema de conversación de la cena. Tiene miedo de que el plan del abuelo rico de Ena la separe de su amiga, ahora que están tan unidas. Capítulo 11. Andrea destina la mayor parte de su pensión de orfandad a comprarse caprichos. De la casa únicamente paga el pan del desayuno. El resto de la comida se la compra ella. Descubre que le encantan los frutos secos y los dulces y frecuenta un restaurante muy económico de la calle Tallers. Cuando recibe el dinero de la pensión, se lo gasta en pocos días y pasa mucha hambre el resto del mes. Juan le propone que contribuya con los gastos de la casa y que a cambio coma con ellos, pero Andrea prefiere arreglárselas como pueda. Además, la familia también pasa hambre. La chica siente que se encuentra en la época más feliz de su vida, debido a la independencia con la que vive y a la conexión especial que siente con Ena. Un día, Juan le da una paliza tremenda a Gloria por meterse con sus cuadros. El hombre está totalmente fuera de sí y acaba metiendo a su mujer en la bañera y a mojarla con agua helada mientras le agarra la cabeza para que no se escape. Es una escena de extrema violencia donde Gloria está aterrorizada, recibiendo insultos y puñetazos. Andrea coge a Gloria en su habitación para dormir juntas. Su tía le comenta que Juan está loco, que ella es buenísima y que debería escaparse de la casa. También le explica que su hermana le ayuda económicamente y que de vez en cuando va a su casa para comer bien. Su marido no sabe nada de esto porque si lo supiera, la mataría con la pistola de Román. Se ve que un día Román le dijo a Juan que podía utilizar su pistola cuando quisiera para matarse a él mismo o a su mujer. Juan entra en la habitación y amenaza a Gloria de muerte si algún día vuelve a despreciar alguno de sus cuadros. Acaban durmiendo juntos un poco más calmados. Capítulo 12. A Ena le encanta tontear con sus pretendientes para luego rechazarlos. Únicamente le interesa gustarles y que se enamoren de ella para poder jugar psicológicamente con ellos y finalmente dejarlos. Le gusta que pierdan la cabeza por ella porque quiere descubrir qué sienten sus parejas al enamorarse. Su familia se divierte mucho escuchando los plantones que les hace a los chicos, pero Ena tiene una debilidad. Jaime, un chaval rico que no sabe administrar su dinero y que se parece mucho a San Jorge en un retrato pintado en la tabla de Jaume Huguet. La familia de Ena desconoce la relación que tiene su hija con Jaime porque a ella le avergüenza reconocer que se ha enamorado de un chico. De modo que Ena mantiene en secreto su relación amorosa. Es primavera y Andrea, Ena y Jaime se van muchos domingos a la playa y algunos otros a la montaña en coche. En una de sus salidas, Ena besa a Jaime por primera vez y les dice a él y Andrea que les quiere muchísimo. Aún así, les comenta que hay una persona a la que quizás quiera más, pero no les desvela su identidad. Andrea disfruta muchísimo de estas escapadas con Ena y Jaime. Sin embargo, inesperadamente, Andrea empieza a enfadarse con Ena por motivos insignificantes. Su propia actitud le recuerda mucho a la de Juan cuando tiene sus episodios de ira. Cree que esta histeria, que desaparece cuando recibe su pensión y compra cosas o cuando fuma cigarrillos, puede venir provocada por la falta de alimentación. Un día, tiene un ataque de irritación más intenso de lo normal y se acaba convenciendo de que Ena juega con ella como lo hace con todo el mundo, que se cree superior y que si quiere, puede prescindir perfectamente de su amistad. La ve como una persona maquiavélica que disfruta haciendo sufrir a los demás. Andrea llama a Gerardo para evadirse y quedan para verse la mañana siguiente. Pasean por Barcelona. Gerardo es bastante prepotente y habla mucho. Durante el encuentro, hay bastantes situaciones en las que Andrea ve a Gerardo como alguien detestable. En un momento de la cita, Andrea le da la mano impulsivamente y él le besa el cabello. Andrea se siente incómoda porque en cierta manera se ve obligada a aceptar sus besos. Está muy indecisa. Cree que si se niega a consentir sus caricias, actuará de forma ridícula porque ha sido ella quien le ha dado la mano. De repente, el chico la arrima hacia él y le besa en toda la boca. Andrea lo aparta, asqueada por su saliva y el calor de sus labios gordos, ¡qué asco Gerardo!, y se aleja corriendo. Él la sigue, ¿qué hace? Y finalmente la chica se disculpa y le explica que no está enamorada de él y que no quiere volver a quedar. El chico le dirige una mirada despectiva, pero está satisfecho consigo mismo y le dice que es su mejor amigo. ¿Por qué inventas, Gerardo? Cuando Andrea llega a casa, se encuentra a Ena en el salón escuchando conmovida a Román tocar el piano. Parece que hay algún vínculo especial entre los dos, por la forma cómo se miran y cómo se cogen la mano cuando Román se despide de ella. Andrea se siente muy asustada, incómoda y desconcertada. Ena, que parece muy nerviosa, se despide de su amiga y también se va. Capítulo 13. Al día siguiente, Ena evita a Andrea en la universidad y le dice que no vaya más a su casa hasta que le avise. Le comunica que antes de volver a hablarse, tiene que resolver un asunto. Andrea vuelve a la triste y solitaria vida en la que solo tiene relación con sus familiares. Román está de buen humor y Andrea aprovecha la oportunidad para preguntarle de qué hablaron él y Ena el día que estuvieron solos, ya que desde ese mismo día su amiga se comporta de forma extraña y ya no quiere verla más. Román le dice que él no tiene nada que ver y se marcha. Un día, Andrea coincide con un amigo suyo llamado Pons en la biblioteca de la universidad. Se trata de un chico bastante infantil y entusiasta que conoció hace unos meses cuando empezó a socializar con otros compañeros de clase. La chica le comenta que estudia en la biblioteca porque no tiene libros y al día siguiente él le regala unos. Pons invita a Andrea al estudio de un amigo suyo llamado Guisulls, donde se reúnen diversos artistas, escritores y pintores jóvenes bohemios. Antes de ir, visitan la iglesia gótica de Santa María del Mar. Llegan al estudio y le recibe un escritor joven y alto, de aspecto imponente, llamado Iturdiaga. Cuando se adentra en el espacio, Andrea conoce a Guisulls, un chico tranquilo con cuerpo atlético, y a Pujol, un muchacho extremadamente tímido. Ambos son pintores, todos son hijos de familias muy adineradas. Andrea escucha sus conversaciones y se encuentra muy cómoda en este nuevo ambiente despreocupado, inconformista y libre. Capítulo 14. Andrea está asustada por los exámenes, como tú, y estudia mucho, aunque son fáciles. Gloria le dice que Ena ha venido a casa a escuchar a Román tocar el piano. Le pregunta a su sobrina si cree que su amiga y su tío se casarán, pero Andrea le parece un sinsentido lo que está planteando su tía. Un Gloria, por favor, por favor, te puedes callar. Las dos amigas vuelven a quedar como los viejos tiempos. Van al Tibidabo, una montaña de Barcelona donde hay un parque de atracciones. Ena se disculpa por el frío comportamiento que ha adoptado las últimas semanas. Le dice a Andrea que no le gusta nada que se avergüence de su familia, especialmente de Román, al que ve como un hombre un poco trastornado, pero original, inteligente y muy interesante. Ena sabe que a Andrea le incomoda que se vea con Román, pero reivindica su derecho a escoger libremente sus amistades. Le comenta a Andrea que ella también parece perturbada y que de hecho su aspecto enloquecido fue lo que le despertó curiosidad por conocerla. Ena está fatal, pero lo entiendo un poco, no sé qué me pasa. También le confiesa que le atrae la gente diferente, aquella que no piensa ni actúa como la mayoría, los seres con un matiz de locura. Admite que se siente cautivada por este tipo de personas porque su familia es demasiado simple y normal. Tienen vidas monótonas y claramente orientadas. Quiere a sus padres, pero le parecen personas tristes. Por este motivo le fascina cada rincón de la casa de su amiga y elogia a Román y a sus composiciones musicales. Está dispuesta a conocer todo lo que alberga ese piso. Andrea le dice que está muy equivocada al convivir a su familia como algo interesante, especialmente a Román, que es una muy mala persona. Aún así, sabe que no podrá detener el entusiasmo ni las intenciones de su amiga. Finalmente, Ena le dice a Andrea que puede pasarse nuevamente por su casa cuando quiera.
[25:02]Capítulo 15. El hijo de Gloria y Juan sufre una fuerte fiebre causada por un principio de pulmonía y es muy posible que se muera si no le medican, pero sus padres no tienen dinero suficiente para comprarle la medicación. A Juan le aparece una oportunidad para trabajar esa misma noche de vigilante en un almacén, pero está indeciso en si ir o quedarse en casa, ya que está muy preocupado por su hijo y no quiere separarse de él. Gloria insiste en que vaya, ya que necesitan el dinero. Le dice que ella cuidará del niño, pero aprovecha cuando su marido se ha ido a trabajar para arreglarse, maquillarse e ir a visitar a su hermana para que le dé dinero para comprar las medicinas. Mientras tanto, Andrea y la abuela se quedan en casa cuidando de la criatura. Empiezan a rezar el rosario, pero de repente vuelve Juan antes de lo previsto. Al ver que su mujer no está en casa, se pone muy furioso y sale exaltado a buscarla. La abuela está muy asustada porque teme que Juan mate a Gloria, de forma que le pide a su nieta que lo siga. Andrea lo persigue por la calle sin que él se dé cuenta. Hacen un largo recorrido por el actual distrito de Ciudad Bella. Entran al sombrío Barrio Chino, abarrotado de música, ruido y de personas extravagantes. Juan se pelea con un hombre borracho que se le había caído encima y acaba herido por un golpe de una botella de vino en la cabeza. Andrea le ayuda a levantarse y le intenta hacer entrar en razón. Le comenta que Gloria estaba con su hermana para conseguir dinero para las medicinas de su hijo, pero que ahora ya habrá regresado a casa. Juan empieza a despotricar de su cuñada y de Gloria. Finalmente, el hombre entra en una tienda de comestibles y bebidas donde trabaja su cuñada para encontrar a su esposa. Andrea se le cierra la puerta en las narices y se queda fuera en la calle durante más de una hora, hasta que la hermana de Gloria, una mujer gordísima con el pelo teñido, le abre la puerta. Son descripciones del libro, yo no me invento nada. La hermana de Gloria le dice a Juan que sus cuadros no los quiere nadie, que realmente se los compra a escondidas su propia mujer con el dinero que consigue jugando a las cartas. Juan la amenaza con estrangularla si no se calla. Gloria aparece por la trastienda del local y los tres vuelven juntos a casa. La mujer le pregunta a Juan si el niño ha muerto, a lo que él responde que no. Los dos se abrazan y lloran juntos. Capítulo 16. Román regresa de una de sus salidas mucho más rejuvenecido y meticuloso con su vestimenta. Se ha comprado un traje y camisas de seda. Además, está de buen humor, aunque amenaza con matar a su perro Trueno por saludarle feliz y a la vez ser perezoso y estar gordo. Gloria cree que Román está enamorado de Ena y que antes lo estaba de Andrea. La chica sale a dar un paseo por la calle. Se encuentra a un hombre indigente de avanzada edad, al que ya conoce porque Angustias solía darle dinero, después de interrogarlo sobre su vida privada y de juzgar la credibilidad de lo que decía. Aunque el hombre no le pide nada verbalmente, le dirige una mirada que le incomoda y le pone muy nerviosa. Siempre que se lo cruza, se siente obligada a darle dinero, aunque no siente nada de compasión por él. Durante el paseo, se encuentra a Jaime y dan una vuelta en coche. Justo ese día el chico cumple 29 años. Jaime le cuenta a Andrea que Ena le ha dejado y que ahora no quiere saber nada de él. Algunos días la ha seguido por la calle para intentar hablar con ella, pero Ena huye constantemente de él. Está convencido de que a su expareja le pasa algo raro, pero a la vez cree que él se ha portado mal con ella y que no la ha querido entender. Le pide a Andrea que le diga de su parte que tiene muchísima confianza en ella, que no le preguntará nada y que necesita verla. El muchacho la lleva en coche hasta el estudio de Guisulls, ubicado en la calle Montcada. Cuando Jaime se va, Iturdiaga lo critica mucho, raja muchísimo de él. Dice que es un niño mimado, un ser despreciable que dejó la carrera de arquitectura a medias y que no hace nada en todo el día desde que heredó la fortuna que le dejó su difunto padre. Luego, Iturdiaga les comenta a sus amigos que anoche fue a un cabaret del Paralelo y se enamoró locamente de una chica con la que cruzó miradas. Ella iba acompañada de un hombre, pero se la veía aburrida y nerviosa. Está convencido de que esa mujer es la chica de su vida, su alma gemela y está obsesionado con volverla a ver. Iturdiaga y Pons acompañan a Andrea hasta su piso. Por el camino pasan por la casa de Ena. Casualmente, Andrea se cruza con su amiga y aprovecha para explicarle lo que quería que le dijese Jaime de su parte. Iturdiaga se da cuenta de que la amiga de Andrea es la chica con la que tuvo un flechazo anoche en el cabaret del Paralelo. Andrea le dice que es una compañera suya de la universidad que se llama Ena. Sospecha de que el hombre que la acompañaba anoche en el cabaret era Román. Capítulo 17. Andrea se siente muy triste al ver que el amor entre Jaime y Ena se ha desvanecido totalmente. Tenía la pareja demasiado idealizada y su ruptura le ha dejado un vacío enorme. Han pasado algunas semanas desde su último encuentro con Ena y desde aquel día no ha vuelto a saber nada más de su amiga. Andrea sigue queriéndola muchísimo, pero necesita comprender por qué actúa de esta forma tan peculiar con la gente. Jaime, por su parte, ha abandonado la ciudad. Román vuelve a provocar a Juan y esta vez desata toda su ira contra Andrea, que recibe brutales insultos. El hombre acaba pegándole otra paliza a Gloria. Hace unos días, Antonia y Andrea vieron cómo Juan se pasaba horas en su estudio con las manos en la cabeza mirando al suelo. Es junio y Pons invita a Andrea a pasar unos días con su familia en la Costa Brava. Su amigo le da 5 días para pensárselo antes de darle una respuesta. También le dice que el día de su santo, San Pedro, organizará una fiesta en su casa donde quiere que asista y que baile con él. Andrea quiere enamorarse de Pons, pero le cansa mucho su excesivo infantilismo. Le echa para atrás que se emocione por todo y que siempre esté inquieto y nervioso. Pons, madura, deja a Andrea en paz, que tienes menos seis posibilidades con ella, por mucha Costa Brava que tengas y fiestas de mierda que organices. La noche de San Juan, Andrea espía una conversación entre Román y Gloria. Escucha cómo él le suplica que suba a su buhardilla. Para convencerla, le dice que quiere enseñarle el lienzo donde la pintó desnuda entre lirios morados en el castillo en el que se alojaron de camino a Barcelona en plena Guerra Civil. Gloria se niega a subir a su cuarto porque le odia. Recuerdan en voz alta lo que pasó en aquel viaje durante la guerra. El día en el que se alojaron en el castillo, Román la emborrachó, se besaron y ella se enamoró. Por la noche ella fue a visitarlo a su cuarto emocionada, sexualmente hablando, pero él la insultó y se rió de ella con sus amigos, que estaban escondidos en la habitación. Le dijo que no traicionaría a su hermano Juan, porque recordemos que ella estaba casada, barra prometida, porque se casaron en Tarragona, pero tenía intención de casarse oficialmente en Barcelona con Juan y embarazada. Ojo, en definitiva, la enamoró para manipularla y ridiculizarla. Ahora Román le admite que está muy enamorado de ella y sabe que ella también sigue enamorado de él porque la ha visto algunas noches llorando en las escaleras que dan a la buhardilla. Gloria niega rotundamente quererlo, todo al contrario, le repugna y le advierte que se lo contará todo a Juan. La mujer también reconoce que fue ella quien lo denunció a los republicanos para que lo encarcelaran en la checa. Román insiste en hablar todo esto en su habitación, pero Gloria se niega de nuevo. Se insultan mutuamente y Juan se encierra en su cuarto frustrado. Gloria acaba llorando. Cuando se despierta a la mañana siguiente, Andrea siente la necesidad de hablar con Ena para protegerla de la locura de su tío. Cruza Barcelona en tranvía para llegar a una torre del barrio de la Bonanova, donde se encuentra su amiga reunida con su abuelo. Finalmente no se atreve a entrar porque le da miedo que Ena se ría de ella cuando le advierta de lo peligroso que es Román. Decide dejar de preocuparse por su amiga, ya que fue ella quien se distanció. Román lleva tres días enteros encerrado en su cuarto sin salir. Su perro Trueno baja las escaleras aterrorizado y herido por un mordisco de su amo en la oreja. Capítulo 18. Gloria le dice a Andrea que la víspera de San Juan, Ena vino a visitar a Román y que la chica salió corriendo y aterrorizada de su cuarto. Desde ese día no ha vuelto a pisar la casa. Andrea no quiere pensar más en la misteriosa relación entre Ena y Román. Hoy está muy ilusionada porque por la noche asistirá a la fiesta que Pons organiza en su casa para su santo. A Andrea le gusta sentirse querida y deseada por su amigo, su primer pretendiente en toda su vida. Quiere que Pons la vea bonita y atractiva y que le haga sentir como una princesa. Espérate, Andrea, espérate, ya verás, ya. Román sale de su cuarto después de permanecer cinco días encerrado. Sabe que su sobrina está emocionada porque la ve muy arreglada. Andrea llega a la lujosa casa de su amigo, que se encuentra al final de la calle Muntaner, en la zona alta de Barcelona. Conoce a la madre de Pons, una mujer alta e imponente que siempre está sonriendo. En la fiesta, hay mucha gente comiendo, conversando y riendo, además de muchas chicas arregladas y bonitas. Andrea no quiere separarse de Pons, ya que no conoce a nadie más, pero él la deja sola para ir a saludar a algunos invitados. Este abandono, sumado al lujoso ambiente en el que se encuentra, provoca que Andrea se sienta sola, insignificante, incómoda, tensa y triste. Se autopercibe como una persona ridícula y ruin que no encaja en la fiesta. Además, cree que Pons se siente avergonzado de ella. Su amigo aparece al cabo de más de una hora y Andrea le dice que quiere marcharse, que no se siente nada cómoda. Pons se disculpa y le propone bailar. Pons, eres imbécil. ¿Tú estás escuchando lo que te está diciendo Andrea? Tú realmente crees que le apetece bailar. Andrea insiste en que quiere irse de la fiesta y le miente. Le dice que su intención era simplemente venir a su casa para felicitarlo por su santo y luego marcharse. Que si hubiese querido quedarse a la fiesta, se habría arreglado bien para la ocasión. Pons parece muy desconcertado y le pide otra vez perdón por haberse entretenido hablando con los invitados. Le cuenta, ojo con esto, que su prima Nuria, una chica muy seductora, con muchísimos pretendientes, se le había declarado en el jardín. Venga. Andrea se da cuenta, gracias a Dios, de que su relación con Pons no tiene futuro más allá de verse por casualidad por la universidad. En el fondo él también lo sabe, pero es demasiado infantil e ingenuo para aceptarlo. Andrea vuelve a casa y por el camino le invade un intenso sentimiento de tristeza y soledad. Se autopercibe como una simple espectadora de la vida. Cuando llega al piso de la calle Aribau, se encuentra a la madre de Ena, que la invita a tomar un helado para hablar.
[37:07]Buah, ahora cae una bomba que me encantó y me encanta. Leete el libro, hostia, para que puedas apreciar la malicia y la locura de Román. Te vas a sentir muy bien contigo mismo, aunque solo sea la tercera parte, no puede ser esto de limitarte a escuchar un resumen. Yo me sentiría fatal. Gloria tiene mucho miedo, insiste en que ella es muy buena mujer y que no se merece sufrir nada de esto.
[37:37]Andrea recibe una carta de Ena. Capítulo 25. En la carta, su amiga la invita a vivir en Madrid con su familia hasta que decida buscarse un piso para ella sola. Trabajará en el despacho de Luis y podrá compaginarse el empleo con los estudios universitarios. Jaime también vivirá en Madrid y más tarde se casará con Ena. Andrea se despide de su familia. Le da un abrazo a Gloria y siente que la quiere. Juan le desea lo mejor a su sobrina. La chica se marcha en coche con el padre de Ena. Tienen previsto parar para comer en Zaragoza. Durante su estancia en la ciudad condal, que ha durado un año en total, Andrea esperaba conocer la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo y el amor. Pero por ahora, cree que de esta experiencia en Barcelona no se ha llevado nada. Fin. Pues ya estaríamos, muy bonito todo, gran novela. Dejar un like si os ha servido, comentad lo que queráis y os dejo mi PayPal y mi Verse en la descripción por si alguien está extremadamente agradecido o agradecida y quiere donar lo que le apetezca. Muchas gracias y muchísima suerte.



