Thumbnail for Qué es Marketing REAL 🚨 [Deja de confundir marketing con publicar] by Ani Guevara | Marketizando 🎯

Qué es Marketing REAL 🚨 [Deja de confundir marketing con publicar]

Ani Guevara | Marketizando 🎯

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[0:00]Déjame hacerte una pregunta rápida, si mañana cierran Instagram, tu negocio sigue existiendo? Porque si la respuesta es no, entonces no estás haciendo marketing. Lo que estás haciendo es publicar. Hoy quiero aclarar algo que confunde a muchísima gente, qué es realmente el marketing? Porque no es lo mismo que marketing digital y cómo puedes usarlo incluso si no tienes presupuesto ni agencia, ni un equipo enorme detrás. Esto no va de hacks, señores. Esto va de entender el juego, si te interesa dentro video. Antes de hablar de Instagram, anuncios o funnels, hay que aclarar algo básico. Marketing no es vender y tampoco es publicidad. De hecho, ya casi te alguien que no era influencer, sino uno de los cerebros más respetados del management, estoy hablando de Peter Drucker. Él lo dijo de la siguiente manera: el objetivo del marketing es conocer y entender tan bien al cliente que el producto se venda solito. Y ojo con esto porque no es poesía, es estrategia pura, señores. Ahora, si traemos a Philip Kotler, el tipo que básicamente ordenó todo el marketing moderno, él lo aterrizaría pues todavía mucho más, no? Él diría, marketing es crear, es comunicar y entregar valor, no es likes, no es posteos, es valor. Y acá viene el punto incómodo, porque en la práctica eso significa algo muy concreto. El marketing no empieza cuando vendes, empieza mucho antes, cuando entiendes. Entender qué cosa, te preguntarás tú, por qué alguien te compra a ti y no a otro, en qué momento exacto te necesita? Contra quién te compara aunque tú no lo sepas. Si tú no tienes claras estas tres cosas que te acabo de mencionar, no estás haciendo marketing, estás improvisando con buena intención. Y la improvisación en negocios siempre sale cara, muy cara. Ahora, déjame decirte algo que suele doler un poco, pero que explica por qué tantos negocios no crecen. Marketing no es hacer posts, no es correr ads, no es subir reels todos los días, no es cambiar el logo cuando las ventas caen y tampoco es lanzar promociones desesperadas a fin de mes. Todo eso puede ser útil, por supuesto, claro que sí, pero eso es ejecución, señores. Y ejecución sin dirección no es marketing, es movimiento sin sentido. Porque el marketing viene antes de todo eso, viene cuando decides qué decir, a quién, por qué y en qué momento. Déjame aterrizarlo con un ejemplo que ya conocemos bien, Frugos Hugo, no, que lo hablé en un vídeo que te lo voy a dejar por aquí si quieres profundizar un poco más. Frugos Hugo no falló porque su publicidad fuera mala, de hecho la campaña fue enorme, la recordamos todos, estoy segura. Falló porque nadie se preguntó algo básico, esto es lo que el consumidor espera cuando ve la marca Frugos? El problema no fue el anuncio, el problema fue la lectura del consumidor, y ahí está la trampa en la que caen muchos negocios hoy en día, confunden visibilidad con estrategia, yo resaltaría esa palabrita estrategia. Porque hacen ruido pero no generan valor, se mueven mucho pero no avanzan, y cuando eso pasa da igual cuántos reels subas, el problema no está en lo digital entonces, está en que no hubo marketing de verdad antes de todo eso. Acá hay una confusión enorme y es la madre de muchos errores en negocios, el marketing tradicional no compite con el marketing digital, nunca compitieron, nunca fueron enemigos, señores.

[3:43]De hecho, de hecho, pelearse entre ellos es como discutir si es más importante el cerebro o o las manos, no? El marketing tradicional es el que piensa, es el que hace preguntas incómodas, a quién le hablo, por qué debería importarle, contra qué me compara, en qué momento entra mi producto en su vida? Ahí viven cosas como la investigación, la segmentación, el posicionamiento, la propuesta de valor, todo lo que define qué vas a decir antes de decir nada. Ahora, el marketing digital es otra cosa obviamente, es el que ejecuta, vienen a ser los canales, las plataformas, los datos, los anuncios, la automatización, es el cómo, el dónde y el cuándo. Y aquí viene el error clásico, hay negocios que quieren hacer marketing digital sin haber hecho marketing primero, o sea, quieren correr ads sin saber a quién le hablan, quieren hacer contenidos sin tener claro qué problema resuelven. Quieren automatizar algo que ni siquiera funciona manualmente. Por eso esta frase para mí es clave y grábatela a fuego, el marketing digital sin marketing es como un auto sin volante, avanza pero no sabes a dónde. Y cuando no sabes hacia dónde vas o a dónde vas, cualquier resultado parece suerte o peor, parece que el algoritmo no te quiere. Y no, no es así, el algoritmo no es el problema, el problema es que faltó pensamiento antes de ejecución. A ver, para entender por qué el marketing es tan importante hoy en día, primero hay que entender de dónde viene. Al inicio las empresas no hacían marketing, hacían algo mucho más simple y mucho más bruto por decirlo de alguna manera, producir y vender. Es decir, fabricabas algo, lo ponías en el mercado y el trabajo era empujarlo hasta que alguien pues lo comprara. No importaba tanto el cliente, sino más bien importaba la fábrica. Luego obviamente el mundo cambió, empezó a haber más competencia, más opciones, más ruido y entonces entramos en la era de vender y convencer. Aquí nace la publicidad moderna, mensajes más agresivos, promociones, eslogan, persuasión. La lógica era, tal vez no te necesito entender, solo necesito convencerte mejor. Pero eso también se agotó, obviamente, no? Y aquí entramos en el marketing moderno, el de verdad, no? Hoy las empresas que sobreviven no son las que producen más ni las que gritan más fuerte, son las que entienden antes de producir. Esto no lo digo yo, ojo, lo dicen algunos de los nombres más pesados del marketing y la estrategia. Estoy hablando de Theodore Levitt, profesor de Harvard, lo explicó él hace décadas en un artículo famoso llamado Marketing Miopía. Su idea era brutalmente simple, las empresas no fracasan porque el mercado desaparezca, fracasan porque se obsesionan con su producto y dejan de entender al cliente. Él ponía un ejemplo clásico, las empresas de ferrocarriles no se vieron como empresas de transporte, se vieron solo como trenes y cuando llegó el avión, fue tarde. Más adelante Clayton Christensen llevó esta idea aún mucho más lejos con el Jobs to be done, y dijo algo que cambia por completo cómo ves los negocios. La gente no compra productos, contrata productos para hacer un trabajo en su vida. Estoy hablando de lo siguiente, o sea, no compras un taladro por el taladro, lo contratas para hacer un hueco. No compras Netflix por las películas, lo contratas para relajarte sin pensar. Y cuando entiendes eso obviamente todo cambia, porque ahí te das cuenta de algo incómodo pero muy real. Las empresas no quiebran por falta de ventas, quiebran por mala lectura del mercado. Venden algo pero no resuelven lo que la gente realmente necesita, y cuando eso pasa puedes tener ads, redes, influencers y descuentos, pero estás tratando de vender algo que nadie quiere contratar. Y acá es donde el marketing deja pues de ser bonito y se vuelve incómodo. Si algo nos enseñó la psicología y esto es clave, es que el consumidor no decide como una tabla de Excel o como un Excel, no compara racionalmente, no evalúa pros y contras con calma. No, no, no, decide rápido y después se inventa la explicación. Daniel Kahneman lo demostró con una claridad brutal, no? La mayoría de nuestras decisiones las toma el sistema 1, ese que es rápido, emocional y automático. El sistema 2, el racional llega tarde solamente para justificar. Por eso es pues que muchas veces dices lo compré porque estaba en oferta, cuando en realidad lo compraste porque te hizo sentir algo. Dan Ariely va todavía más lejos porque él muestra que el contexto pesa más que el producto. Es decir, a qué me estoy refiriendo, el envase, el nombre, el momento, la historia, etcétera, etcétera, todo eso puede hacer que el mismo producto sepa mejor o peor sin cambiar una sola gota de la fórmula. Y acá entra Byron Sharp, que por cierto incomoda a muchos marketers porque él dice algo simple pero durísimo, no? Las marcas no crecen por amor, crecen por estar disponibles en la mente del consumidor. En otras palabras, dicho en sencillo, la gente no compra lo mejor, compra lo primero que se le viene a la cabeza cuando aparece la necesidad. Y si juntas pues a estos tres autores que te acabo de mencionar, entiendes algo que cambia por completo cómo ves los negocios, la percepción manda, el producto viene después. Y ahora conecta esto con los casos que ya hemos visto en otros vídeos, pues, por ejemplo, New Coke no falló porque supiera mal, falló porque chocó con un recuerdo. La moradita no falló por el color o por el precio, falló porque rompió un ritual cultural. O Yahoo no cayó por falta de tecnología, cayó por no entender qué significaba "buscar" para la gente. O Blockbuster no murió por Netflix, murió porque subestimó lo molesto que era su propio modelo. Todos tenían recursos, todos tenían marca, todo tenían producto, pero fallaron en lo mismo, no entendieron cómo decide realmente el ser humano. Y aquí viene la verdad incómoda, si tu marketing solo habla de características, precios o promociones, no estás compitiendo en la mente del consumidor, estás hablando solito, solo en la nada. Y acá es donde mucha gente se pierde porque creen que marketing es una acción, un post, un anuncio, una campaña y no, nada de eso. El marketing no es una táctica, es un sistema completo donde cada parte depende de la otra. Míralo así, ordenadito, sin complicarte demasiado. Primero, entiendes al cliente, no desde un PowerPoint sino desde la vida real. Qué le duele, qué lo frustra, qué alternativa ya usa. Luego, defines el valor, no lo que tú crees que es valioso, ojo, sino aquello por lo que la gente estaría dispuesta a elegirte, aunque seas más caro, más chico o menos conocido. Después viene una parte incómoda pero clave, decidir a quién no le vas a hablar, a quién no le vas a vender, a quién no vas a comunicar. Porque cuando intentas gustarle a todos, terminas siendo irrelevante para todos. Entonces, recién ahí, con todo eso claro, diseñas la experiencia, cómo te encuentran, cómo te compran, cómo te recuerdan, y solo al final y recién al final viene pues la comunicación, el post, el anuncio, el vídeo, el reel. Por eso para mí esta frase lo resume todo, el marketing no empieza cuando hablas, empieza cuando escuchas. Si comunicas sin haber entendido, solo estás haciendo ruido. Y si algo te quiero dejar claro acá es esto, cuando el marketing se ve como un sistema, deja de ser gasto y empieza a convertirse en ventaja competitiva. Bien, pero hasta ahora solo hemos hablado de ideas, ahora vamos a bajarlo a tierra. Porque el marketing no se demuestra diciendo que sabes, se demuestra pues cuando puedes usarlo mañana mismo, así que vamos con ese primer ejercicio, el Jobs to be done. Y esto es clave, así que presta mucha atención. Tu cliente no compra tu producto por lo que es, lo compra por lo que le permite hacer. Por ejemplo, nadie compra una taladradora, compra el hueco en la pared. Entonces, hazte estas tres preguntas y respóndelas, pero de verdad. En qué momento real de su vida te busca tu cliente? Segunda, qué frustración trae encima cuando llega a ti? Y finalmente qué alternativa está usando hoy, aunque no le encante, aunque no le guste. Si no puedes responder eso con claridad, no conoces a tu cliente, punto, no hay más. Ahora vamos con el ejercicio número dos, la propuesta de valor real. No el eslogan, no la frase bonita, el valor real.

[12:52]Completa esto sin adornos, ojo, ah, para y aquí colocas tu tipo de cliente, que tiene y aquí colocas el problema concreto, ofrecemos, aquí viene la solución clara, a diferencia de, aquí la alternativa actual. Ahora, si te cuesta llenarlo no es porque seas malo comunicando, ojo, es porque todavía no tienes claro tu diferencial. Y ahora viene el ejercicio número tres, el más incómodo, pero también el más honesto. Imagínate esto conmigo, mañana cierran Instagram, cierran TikTok, cierran todas las redes sociales. Y pregúntate, pero sin mentirte, ojo, ah, no hagas trampa. La gente igual te buscaría, te recomendaría sin que tú se lo pidas, o simplemente se olvidaría de ti? Si la respuesta te incomoda, tranquilo, tranquila, no es un fracaso, es más bien un diagnóstico, y el marketing empieza exactamente ahí cuando te atreves a ver la verdad antes de salir a publicar otra cosa más. A ver, aquí viene la verdad incómoda, esa que nadie quiere escuchar. La mayoría de negocios hace esto en el siguiente orden, primero enviarte anuncios, luego abre redes sociales, después contrata a alguien para que le maneje el Instagram, y ahí recién si es que llega, se pregunta, qué está vendiendo realmente, y por qué alguien debería elegirlo? El resultado, gasto, frustración y una frase que ya escuchamos mil veces y estoy segura que va a sonar contigo, el algoritmo me tiene castigado. Pero no, nada de eso, déjame ser clara aquí, el algoritmo no te castiga, el algoritmo no tiene nada personal contra ti. Lo que sí pasa, más bien es lo siguiente, estás usando marketing digital sin haber hecho marketing primero. Y cuando no sabes a quién le hablas, qué problema resuelves y por qué eres distinto, ningún anuncio te salva, ningún reel te rescata, ningún hack funciona. Por eso esta frase es clave y grábatela a fuego, el algoritmo no te castiga, tu estrategia mal pensada sí. Y mientras no arregles eso, pues vas a seguir lanzando mensajes que nadie estaba esperando recibir. Finalmente puedo decirte que el marketing no es hacer ruido, es entender tan bien al cliente que el ruido deja de ser necesario. Si este vídeo te hizo pensar distinto, déjame un comentario con la palabra "masterclass" y ya lo sabes, suscríbete, dale clic a la campanita, porque en este canal no te enseñamos trucos, te enseñamos a pensar como estratega. Hasta una próxima, chao, chao.

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