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Lit·025 ... FRAY LUIS DE LEÓN / UN ALMA GRANDE

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[0:02]Hola, chicos. Literatura 25. Un fray. Frai, que ya sabes que significa hermano, frater en latín, frai, fra, Angélico, eh frai Luis de León, que es el nuestro. Este, iba a decir Santo, no. No le quisieron dar la peana de los altares. Ya veremos a ver por qué. Todo se explica. Eh, su lugar en las fechas cronológico, el siglo 16. repartido entre padre Carlos V y el hijo Felipe II. En el medio, un cambio casi radical de actitud de la España respecto al exterior, que ya lo hemos explicado. Pues él nace en el 30 y tantos, eh y muere pues en el 90 y tantos. Claro, teniendo en cuenta que aquí, pues se dedicó a ser crío joven, aunque ya de joven, eh, ya destacó mucho, como veremos. Pero su obra y su vida y milagros, quien dice milagros, dice padecere que también los tuvo, está más bien en la época de Felipe II. Coincidiendo con una mayor epigilancia de los temas escriturarios, traducciones de la Biblia, publicaciones, etcétera, por parte de la Inquisición. Muy bien. Fray Luis, nace en un pueblo de Cuenca, del sur de Cuenca. El sur de Cuenca es la Mancha ya, de Cuenca, es decir, de la capital de provincia. Hacia arriba podíamos decir que es la serranía, es una provincia que tiene dos partes muy bien definidas, Sierra y Mancha. Él nació en la Mancha. Elmonte, que así se llamaba su pueblo, Elmonte, qué nombre más bonito, Bel, Bello, Monte. Tiene un precioso castillo que seguramente empezó como castillo, es decir, con finalidad defensiva. Pero luego tuvo la suerte de, que han tenido pocos castillos, de ser cogida como palacio. Es decir, donde ya en los siglos posteriores no eran decisivos ni mucho menos para las cuestiones de defensa porque ya estaba la artillería bastante desarrollada. Y sí seguían siendo elegidos por los eh por los nobles, por los reyes, a veces, pues para su disfrute. También para su seguridad, pero bueno, principalmente para su disfrute y esto le pasó esto a este castillo de Belmonte. Está muy restaurado, precioso de ver. Eh, recordamos que Felipe II, lo hemos dicho, se veía con problemas por el norte, por la reforma protestante, Alemania, Austria, Países Bajos y también en su España. Eh, en el sur, eh había todavía una población musulmana que durante los Reyes Católicos supieron contemporizar, supieron tal tal y con Carlos V también. A veces incluso eran beneficiarios de las bulas o permisos reales a cambio de dinero. Y les dejaban, pues, en la vestimenta, en las prácticas incluso religiosas, religiosas, les dejaban seguir con el el Islam. Pero Felipe II al radicalizarse, a lo mejor el adjetivo el verbo radicalizarse es exageradamente intenso, eh, al eh cerrar un poco las fronteras ideológicas, dijo, no voy a permitir en mi España lo que estoy eh sufriendo en mis otros territorios del norte. E inició una limpieza de los moriscos, es decir, llamarles a capítulo y decirles, sí, se acabó las prácticas musulmanas. Claro, revuelos, revueltas, guerras, guerras, sí, sí, que aunque no fueron eh de grandes dimensiones, pero sí sangrientas muchas veces. Eh, en forma de escaramuzas, de la guerra de guerrillas que se llama hoy, en aquellos intrincados montes de las Alpujarras, que hoy tienen unos eh pueblos preciosos, eh, y también en sus hermanos, los Filabres de Almería. Las Alpujarras mayormente están en Granada, también en en Málaga y también en en Almería, otra parte. Pero bueno, eh y también en las Sierras de Málaga, pues eh hubo revueltas de moriscos. Es curioso que vas por algún pueblo por allí y pone, aquí estuvo preso el príncipe eh Moromorisco, tal tal, eh en los años tal. Y coincide con los años de la digamos la limpieza de Felipe II. Lo digo porque eh durante los Reyes Católicos se les obligó a Judíos y a y a moros, moriscos, a convertirse. Muchos de ellos aceptaron, se quedaron en España y pasaron a ser judíos conversos. Lógicamente la población autóctona de siempre dijeron, bueno, sí, los admitimos porque lo dice el Rey y por talante de hermandad. Pero, eh, que se sepa siempre que nosotros somos los cristianos viejos, porque mi tatarabuelo y de 10 generaciones anteriores, todos hemos sido de aquí cristianos, pam pam. Cosa que ellos llevan siendo cristianos, pues, un año, digo una una generación o generación y media. Y entonces la sociedad estaba mentalmente dividida en cristianos viejos y en nuevos conversos. De esta última, eh, digamos, clase, venía Fray Luis de León. Su padre había tenido incluso problemas, eh, administrativos. Debía ser una persona eh muy capacitada, importante, que tenía cargos y fue eh objeto de acusaciones por parte de algunos que no veían bien que un judío converso ostentase esos cargos, pero él, y hay que reconocer la justicia, le dio la razón. Pues, cuando le mandan a Fray Luis con 18 años, 17, a Salamanca, eh, el hervidero del saber, el hervidero de profesores de Europa, estudiantes también de toda Europa venida, que tenían fácil el traslado en cuanto al lingüismo, se refiere, porque todas las clases se daban en Latín.

[8:11]Era la cara de darse en Latín, que era una lengua común para todas las universidades europeas y la Cruz, pues, que no tenía la transmisión, la frescura de las lenguas vernáculas, eh para eh transmitirse. Y también que claro, el aprendizaje de Latín era una tarifa, eh, que tenía que pagar toda persona que quisiera ser estudiante. Si no, lograbas unos niveles de Latín, no entrabas en la universidad. Bien, pues de de joven, va allí y eh siente la llamada de la vida religiosa y opta por una de las dos grandes órdenes que dominaban. Sí, sí, dominaban Salamanca en aquel momento, que eran dominicos y Agustinos. Y digo dominaban con cierto carácter bélico, porque era tal la pugna que había entre estas dos congregaciones, que a veces se extrapolaba a la misma población.

[9:32]Donde, eh, pues, como todas las masas somos propensas a tomar partido por unos o por otros sin saber muchas veces realmente qué es lo que dicen esos unos y qué es lo que dicen esos otros. Sencillamente, yo soy de tal. Ah, pues, yo soy de cual, que muchas veces hasta por reacción, tomas el partido contrario a aquel que te lo está diciendo. Espíritu de contradicción, pero que es muy humano. Y se daban y se dieron reyertas callejeras, apedreadas y más cosas. Eh, entre partidarios de los Dominicos, del padre tal Dominico y los partidarios del padre tal Agustino en Salamanca. Hoy sus discusiones, no llegan nunca la sangre al río. Hoy, Dios me libre. Pero, hoy en Salamanca se podrá discutir de toros. Se podrá discutir de arte. Se podrá discutir de saber, pero no llegan nunca ya a salir a la calle a dirimir a pedradas sus opciones. Porque ya sabes que Salamanca es la tierra que ya misma se ha puesto el eslogan de Arte, Saber y Toros. Bien. Pues de joven, él muy avispado, inteligente, eh es de encomiar que el sistema que tenían de prosperar era por meritocracia. Es decir, que es a la larga lo que da calidad. A la larga y a la corta.

[11:07]Lo que son enchufes, relaciones, proteccionismos, etcétera, puede dar comodidad al que lo recibe. Malestar al que no los recibe, pero calidad, nunca. La meritocracia sí, no, no. Y se accedía a los puestos de profesor y a ostentar la cátedra tal o la cátedra de cual por méritos, por oposiciones. Claro, Fray Luis de León subió como un rayo, ganaba todo. Las envidias de la otra parte. En fin. Estaba también por medio el Concilio de Trento. Eh, que se dio, pues, en estas fechas. Y llegaba sus ondas aunque no con la velocidad de transmisión que tenemos hoy. Pero llegaban ya sus directrices a toda la cristiandad y cómo no a Salamanca. Y ahí sensibilizó todavía más determinados aspectos que pagaría caros y que aprovecharían los enemigos de Fray Luis de León para inculparle. Porque, siendo de su época, Fray Luis, eh, era un renacentista. Un renacentista que utilizó el platonismo renacentista para indagar en las relaciones amorosas con Dios. Eh, y escribir sus obras de ascética y algunas también de mística. Y el cientifismo, platonismo y cientifismo típico del Renacimiento, lo utilizó en el campo de la lingüística. Cómo. Pues, bueno. El Latín era el factor o el envolvente de toda aquella amalgama cultural del Renacimiento Universitario. Eh, pero los lingüistas querían más exactitud. Con el espíritu científico ya no aceptaban aquello que les venía dado. Bueno, aquí sí, eh, la Vulgata, que era la traducción oficial de la Iglesia en aquella época, en Latín, dice que Jesucristo dijo esto, esto y esto y se lo decían literalmente. Y de ahí no te salgas. Entonces, quién es científico, quién es amante del saber dice, ojo, cuestiona, lo duda y dice, realmente, dijo Cristo eso. Si lo hizo la Vulgata. Bueno, pero es que la Vulgata fue traducida por unas personas cuyo eh, saber e intencionalidad al traducir podía estar sesgada por la ideología de aquella época, por las conveniencias de aquella época. Y entonces, Fray Luis y otros querían ir a las Fuentes, sabiendo que había sido traducido de versiones griegas incluso hebreas. Y ahí él se impuso en estas dos lenguas, en el griego y en el hebreo, para poder leer los textos sagrados, eh, y tener una visión más exacta, más más ajustada del sentido de las frases bíblicas.

[14:52]Hm, claro, esto choca eh de plano con los eh supuestos del Concilio de Trento, que en contra de lo que decía la reforma, que cualquier mortal eh, puede ir directamente a los textos escritos sagrados e interpretar aquello que él entiende y Dios le ayude a entender, eh, en la Iglesia Católica dicen que no. Que las masas, eh, o los fieles cristianos no tienen la formación suficiente religiosa, escrituraria ni lingüística para interpretar los escritos bíblicos y que, por lo tanto, lo debían hacer a través de la Iglesia. Eh, la Iglesia pues ayudada de la tradición, de lo que los Santos más ilustres importantes de la Cristiandad habían dicho sobre aquellos textos bíblicos, interpretaría la Biblia y se lo darían a los fieles. Eh, alguno ya sé que hoy, hoy, esta diatriba no tiene color. Hoy tú y todo el mundo, eh, eh, votaría por esta relación. No, no, oiga, mire, yo soy, cojo el libro, leo e interpreto. Muy bien. Pero es que resulta que claro, una cosa es leer algo escrito en el periódico de esta mañana, que está escrito con tu cultura, con tu lenguaje, con tu expresión, con tu esto. Y otra cosa es leer textos que fueron escritos hace 2500 años, eh, algunos o más, eh, donde no se tenía la forma de pensar, donde eh la cultura era totalmente diferente. Donde las palabras eh a lo mejor significaban otra cosa que luego no han venido a significar y han sido mal interpretadas. Es decir, que hay unos estudios sobre estos 72 libros, en concreto, que admite la Iglesia Católica como constitutivos de la Biblia. Hay unos estudios impresionantes, eh, hm científicos, iba a decir. Autoridades de todas las religiones cristianas y no cristianas dedican su vida a estudiar estos 72 libros. Y algunos, eh, especializados en solo uno de los 72. Indagar, sacar textos, los más antiguos, que si de las cuevas del Kunran que han sido encontrados unos papiros tal, ah, vamos a ver, qué dicen. Vamos a comparar, etcétera, etcétera. Apasionante, eh, como todo aquello que es investigación. Eh, claro, interpretar, qué se yo, por ponerte algún ejemplo rapidito para que veas tú cómo, oye, que siete veces tienes que hacer tal. Ah, pues entonces tú dices, bueno, pues lo haré siete veces. Una, ya la he hecho. Dos, ya la he hecho. Tres, siete. Ya lo he hecho, ya he cumplido. No. Siete veces bíblicamente, en aquel en aquellos momentos, hm tenía otro significado, significaba muchas. Siete veces siete, ah, pues, mire, 7 por 7 tal tal, solo son tantos, voy a ir contando, pam pam. Y me ha dicho que perdone a mi hermano 77 veces 7. Ahora, que haga una más y ya no le perdono. Ven para aquí, pam, pam. No. 77 veces 7 significaba siempre, en una expresión para siempre. Y él decía la Biblia, y estuvo 40 días en el diluvio lloviendo y tal tal, y tú te imaginas 40 días, es decir, un mes, 10 meses, no. 40 días, o lo que era lo mismo, una cuarentena, significaba una temporada. Es decir, de forma indefinida. Esa temporada podía suponer, según los casos, un año, dos años tal. Hoy todavía se emplea la palabra cuarentena para las previsiones de una enfermedad que es contagiosa, de tenerle en cuarentena, eh, de prueba, experimentando y si no causa contagio ya y tal tal, entonces se le vea, y otra, y para otras, y para otras razones, eh, decir que Jesucristo estuvo 40 días en el desierto haciendo ayuno, penitencia y esto, lo otro. Pues, qué significaba la, que era una, otra. Y claro, y como en la Biblia eh iban a buscar en la Edad Media todas las disciplinas, allí se buscaba la higiene, allí se buscaba la Geografía, allí se buscaba todo. Se buscaba la la cosmología, cómo Dios había hecho el mundo. No, no, eso es falso, porque Dios, la tierra no puede ser redonda porque está escrito en no sé dónde, que esto. Claro, no, los textos sagrados fundamentalmente son unos textos escritos, eh, bajo la influencia, según los creyentes, de Dios, para para, como objeto principal, eh, unirnos a Dios. Es decir, en aquello que implique más que creencia implique caridad, disposición a ayudar a los demás, a tener buen talante, a ser buenas personas, eh, que luego sí, habrá muchos eh flecos de dogmas, de esto, del otro, pero fundamentalmente la Biblia lo que persigue es que nos acerquemos a Dios para ser buenas personas. Supongo que como todos los textos sagrados. En todo lo demás, un un ejemplo que puedo ponerte. La sangre de los animales no se puede tomar porque es el espíritu y no sé qué y hay que dejar. Bueno, eso es una norma higiénica de cajón que todos los que han tenido que matar algún animal alguna vez, empezando por los carniceros, saben que hay que seguir. Eh, la sangre, por ser un tejido, pues, líquido, tal tal, es lo más eh degenerable en el tiempo, es decir, lo que primero se degenera. Si matásemos un animal y lo tuviéramos con su sangre dentro y lo dejáramos un día, dos días, sería inválido por eh patógenos, eh, principalmente por su tejido sanguíneo. Entonces, lo primero que se hace con un animal es colgarlo para que se desangre, es decir, para que escurra y queda toda la carne limpia de sangre. Claro, esto cómo podían explicarlo. Lo podían, primero, porque no lo sabían, eh. Por qué. Pues porque el Creador, quien haya hecho el mundo, lo ha hecho muy bien y nos ha puesto que vayamos descubriendo las cosas poco a poco. No nos ha tenido que decir ya desde el principio de los tiempos, lo que era un átomo y lo que era el Big Bang. No. Ha querido ponérnoslo ahí para que disfrutemos, para que gocemos descubriéndolo y para que no nos creamos, con toda la experiencia anterior, que somos los últimos y, por lo tanto, los que lo sabemos todo. Madre mía, todo lo que estoy diciendo y yo estoy hablando de un señor que se llama Fray Luis de León. Bueno, esto era porque la interpretación de la Biblia y todo esto. Como traductor y como maestro, además, era también poeta. Y cuando llegó al Cantar de los Cantares, ah, se enamoró de ese libro. Pero, no siguió los cánones de la Iglesia. Que yo pienso también, que al ser judío converso y estar recibiendo continuamente las diatribas de los cristianos viejos, eh, se rebotaba un poquito y decía, vosotros lo interpretáis así, no, yo no. Y me voy a fundamentar en el en la en los textos bíblicos antiguos, pero una de mis finalidades es llevaros la contra. Bueno, ya no lo sé si sería así, es un decir. Pero, en el Cantar de los Cantares, desestimó las dos interpretaciones que hace la Iglesia. Que al oír hablar a un enamorado con una enamorada, dice, esto cómo va a estar en la Biblia. Y entonces dicen, bueno, calma, mira, es que el enamorado es Cristo y la enamorada es el alma. No te satisface. Bueno, pues ponemos otro ejemplo. Es que el enamorado es la es Cristo y la enamorada es la Iglesia. conjunto de todos, aprovechando que tiene nombre femenino, pues tal. Bueno, pues, esto a Fray Luis de León lo desestimó y él tradujo el Cantar de los Cantares como si fuera realmente lo que es, una poesía maravillosa, un poema maravilloso, un relato de un amor humano. Le trajo muchísimos problemas, tantos que fue denunciado a la Inquisición. Lo cogieron y sin darle explicaciones, porque entonces no había una justicia tan estructurada como hoy, lo metieron en la cárcel en Valladolid. Y allí se pasó cinco años, bastantes de los cuales no supo ni siquiera de qué se le acusaba. Estos cinco años para él fueron un capítulo, no sé, iba a decir donde la levadura, eh, que llevaba dentro, fermentó. Las levaduras, ya sabéis que necesitan tiempo para hacer su función, para que el pan salga luego bueno, exquisito, esponjoso. Y esto es lo que la cárcel hizo en Fray Luis de León, porque era un alma, bueno. Eh, en Fray Luis casi podemos eh atenernos o o ver qué qué como si tuviera dos personalidades. Porque por una parte era vivo, batallador, polenista, eh enamorado de de del saber al precio que sea, hasta el precio de la cárcel, si era necesario, eh. Enamorado de la verdad. Y por otra parte, eh, tiene un afán increíble de buscar la tranquilidad. De buscar la paz, el sosiego, de ir a su recogimiento y beber y vivir solo consigo mismo, con la naturaleza y también con Dios. Que de ahí viene su famosa eh repetición, por decirlo así, del Beatus Ille de Horacio, que en su poema, la Oda a la vida retirada empieza, Dichoso aquel que apartado del mundanal ruido, eh, a ver cómo era. Sigue la estrecha senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido. No sé si la he dicho bien, es la única que me aprendí. Bueno, tú tienes que aprenderte más, que es muy bonita. Eh, su éxito como profesor, da celos también al resto. Eh, los conceptos generales de su obra, pues, bueno, ya los hemos dicho. Eh, traductor, eh, cientifismo lingüístico, en el platonismo con la ascética. Eh, y ya como categoría moral, porque estamos hablando de la persona de Fray Luis de León. Hay una anécdota que casi nos lo dice todo. Después de salir de la cárcel de Valladolid, donde ya habían logrado dilucidar si realmente era pecador en ese aspecto o no, eh, le restauraron, le repusieron en su cátedra. Una expectación en Salamanca increíble, el gran profesor Fray Luis volvía. Todos sus amigos, eh, estaban esperando, recriminando a los media Salamanca de los Dominicos. Dice, ves, ya lo han soltado y veréis ahora cuando venga él, os vais a enterar. Bueno, pues cuentan que sí, efectivamente, en la lección inaugural de su segunda periodo docente. Estando la sala que todavía está, esperando a que vayas, preciosa, eh, con la sala abarrotada, que no cabía ni un alfiler. Hasta en los quicios de las ventanas se ponían todos por ver qué iba a decir Fray Luis de León. Y entonces, cuando se hizo el silencio, lo primero que lo oyeron fue, después, supongo yo que hay una una mirada de agradecimiento y y una mirada de sosiego, dijo, Decíamos ayer, y empezó con el tema que se había propuesto. Y es que él, como muchos profesores acaban o acabamos cogiendo la muletilla de empezar todas las clases de la misma manera. Eh, supongo que ya sabéis la mía, aunque no tiene nada que compararse con la de Fray Luis de León, ni en el fornir, ni en su persona, por supuesto. En fin, que esto da una medida de la magnanimidad, alma grande, con capacidad de encaje, con capacidad de perdón, con capacidad de llevar las cosas a su estado real. Y a atenerse a eso tan importante que es el olvido histórico. No siempre recordar las cosas de la historia, eh, que aquí hay un pequeño malentendido. Es positivo para la sociedad. Es muy positivo olvidar los hechos tristes, luctuosos que todavía, si no los cuentan, no se encanan, nos predisponen a nuevas reyertas y nuevas animadversiones. De esto hablaremos otro día. Bueno, hasta aquí la persona de este señor, que no llegó a Santo. Ya habréis entendido por qué. Hasta luego.

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