Thumbnail for 👸 ¡CUIDADO con el Hechizo! La Bella Durmiente 🪄 Cuentos de Había una Vez | PAKAPAKA by Paka Paka

👸 ¡CUIDADO con el Hechizo! La Bella Durmiente 🪄 Cuentos de Había una Vez | PAKAPAKA

Paka Paka

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[0:00]La bella durmiente del bosque.

[0:10]¿Cuál nos vas a leer hoy? Hoy elegí uno que me gustaba mucho cuando era chiquita. Se llama La Bella Durmiente del Bosque. Yo cuando duermo, no me quedo quieta un segundo. Muevo una pierna para acá, otra para allá, y cuando me despierto, tengo todos los pelos parados. Yo cuando me acuesto tengo las dos medias y cuando me despierto, siempre tengo una sola. A veces me quedo dormido con la boca abierta, así. Ja, ja, ja, ja, ja.

[0:47]Había una vez un rey y una reina que deseaban profundamente tener hijos. Al fin, la reina quedó encinta y dio a luz una hija. ¿Encinta? Sí, quedó embarazada. Ah, y nació la princesa. Sí, y se hizo una hermosa fiesta con motivo de este nacimiento.

[1:11]Fueron invitadas siete hadas que pudieron encontrarse en la región para que cada una de ellas, al concederle un don, como era la costumbre en aquel tiempo, dieran a la princesa todas las cualidades imaginables. La gran fiesta se llevó a cabo en el palacio del rey. En señal de agradecimiento a las hadas, habían colocado delante de cada una de ellas un magnífico juego de cubiertos en un estuche de oro macizo. Donde había una cuchara, un tenedor y un cuchillo de oro fino, adornado con diamantes y rubíes. Cuando cada cual se estaba sentando a la mesa, vieron entrar a un hada muy vieja que no había sido invitada porque hacía más de 50 años que no salía de una torre y la creían perdida o hechizada. ¡Habéis comenzado sin mí!

[2:06]No había forma de darle un estuche de oro macizo como a las otras, pues solo se habían mandado a hacer siete. La vieja creyó que la despreciaban y murmuró entre dientes algunas amenazas. ¡Ya verán cómo me vengaré! Una de las hadas jóvenes que se hallaba cerca la escuchó y pensando que el hada vieja pudiera hacerle algún mal a la princesita, fue a esconderse detrás de la cortina para poder hablar última y así reparar en lo posible el mal que la vieja hubiese hecho. Entretanto, las hadas comenzaron a conceder sus dones a la princesita. La primera le otorgó el don de ser la persona más bella del mundo. La siguiente, el de tener el alma de un ángel. La tercera, el de tener una gracia admirable en todo lo que hiciera. La cuarta, el de bailar a las mil maravillas. La quinta, el de cantar como un ruiseñor. Y la sexta, el de tocar toda clase de instrumentos musicales a la perfección.

[3:15]La princesa se pinchará la mano con un huso que le causará la muerte. Este terrible don hizo temblar a todos los asistentes y todos los presentes estallaron en llanto.

[3:32]Tranquilos, rey y reina. Su hija no morirá. Es verdad que no tengo poder suficiente para deshacer por completo lo que mi antecesora ha hecho. La princesa se clavará la mano con un huso, pero en vez de morir, solo caerá en un sueño profundo que durará 100 años. Al cabo de los cuales, el hijo de un rey, llegará a despertarla.

[4:11]¿Qué es un huso? Un huso es un objeto largo que todavía se sigue usando y sirve para enrollar hilo, lana, algodón. ¿Y la dejaban jugar a la princesa con uno como esos? No, para tratar de evitar la desgracia anunciada por la anciana, el rey prohibió a toda persona hilar con huso o tener usos en sus casas. Pasaron varios años. Un día en que el rey y la reina se habían ausentado del palacio, la joven princesa correteaba subiendo de cuarto en cuarto, hasta que llegó a lo alto de una torre, a una pequeña guardilla donde una anciana estaba sola hilando su copo de algodón. Esta buena mujer no había oído hablar de las prohibiciones del rey para hilar en huso. ¿Qué haces aquí, buena mujer? Estoy hilando mi bella niña. La anciana estaba sorprendida, no conocía a la princesa. Ah, qué lindo es. ¿Cómo lo haces? Dame, a ver si yo también puedo. ¡Ay! Tal como la vieja hada lo había dispuesto al nacer la princesa, se pinchó un dedo con el huso y cayó desmayada. ¡Socorro! Llegaron de todos lados, echaban agua al rostro de la princesa, le golpeaban las manos, le frotaban la cara, pero nada la reanimaba. El rey hizo poner a la princesa en el lugar más hermoso del palacio sobre una cama bordada en oro y plata. Se veía tan bella que parecía un ángel, pues el desmayo no le había quitado sus vivos colores. Sus mejillas eran rosadas y sus labios como el coral. Solo tenía los ojos cerrados, pero se la oía respirar suavemente, lo que demostraba que estaba con vida.

[6:14]El rey ordenó que la dejaran dormir en reposo hasta que llegase su hora de despertar. El hada buena que le había salvado la vida al hacer que durmiera 100 años, se hallaba lejos cuando ocurrió el accidente de la princesa. Al enterarse de la noticia, el hada partió de inmediato. Ella aprobó todo lo que el rey había hecho, pero como era muy previsora, pensó que cuando la princesa despertara, se sentiría muy confundida al verse sola en este viejo palacio.

[6:47]Hizo lo siguiente: tocó con su varita todo lo que había en el castillo, salvo al rey y a la reina, damas de honor, sirvientas, oficiales, mayordomos, cocineros. Tocó también todos los caballos que estaban en las caballerizas y los grandes perros de gallinero. Al tocarlos, se durmieron todos para que despertaran al mismo tiempo que su ama, a fin de que estuviesen todos listos para atenderla llegado el momento. Todo esto se hizo en un instante, las hadas no tardan en realizar su tarea. El rey y la reina, luego de besar a su querida hija sin que ella despertara, salieron del castillo y prohibieron acercarse a él, quienquiera que fuese en todo el mundo. Todo esto no era necesario, pues en un cuarto de hora creció alrededor del parque tal cantidad de árboles grandes y pequeños, de zarzas y espinas entrelazadas unas con otras, que ni hombre ni bestia habría podido pasar.

[7:48]De modo que ya no se divisaba, sino lo alto de las torres del castillo, y esto solo de muy lejos. Nadie dudó de que esto fuese también obra del hada para que la princesa, mientras durmiera, no tuviera nada que temer. Al cabo de 100 años, el hijo de un rey que gobernaba en ese momento y que no era de la familia de la princesa dormida, se fue de caza por esos lados. Preguntó quién eran esas torres que divisaba por encima de un gran bosque muy espeso. Unos decían que era un viejo castillo poblado de fantasmas, otros que era un castillo de brujas.

[8:25]Buen hombre, ¿sabe quién vive en ese castillo? Príncipe, hace más de 50 años le oí decir a mi padre que había en ese castillo una princesa. Ah, la más bella del mundo, que dormiría durante 100 años y sería despertada por el hijo de un rey a quien ella estaba destinada. El joven príncipe se sintió enardecido. Creyó sin vacilar que él pondría fin a tan hermosa aventura, e impulsado por el amor y la gloria, resolvió investigar al instante de qué se trataba. Apenas avanzó hacia el bosque, esos enormes árboles, aquellas zarzas y espinas, se apartaron solos para dejarlo pasar. Caminó hacia el castillo y ante su extrañeza, vio que los árboles se habían cerrado tras él. Todo lo que apareció ante su vista lo helaba de temor. Reinaba el silencio. Por todas partes había hombres y animales tendidos en el suelo, pero se dio cuenta que solo estaban dormidos.

[9:37]Entró en un cuarto todo dorado, donde vio sobre una cama, cuyas cortinas estaban abiertas, el más bello espectáculo que jamás imaginara. Una princesa que parecía tener 15 o 16 años, cuyo brillo resplandeciente tenía algo luminoso y divino. En actitud de admiración, el príncipe se arrodilló junto a ella. Entonces, como había llegado el término del hechizo, la princesa despertó y mirando al príncipe con ojos tiernos, le dijo: Eres tú, príncipe mío, bastante te has hecho esperar. El príncipe, atraído por estas palabras, no sabía cómo demostrarle su alegría y gratitud. Le aseguró que la amaba. El palacio entero se había despertado junto con la princesa. El príncipe la ayudó a levantarse y vio que estaba vestida con gran elegancia. Allí cenaron, atendidos por los servidores de la princesa. Violines y oboes interpretaron piezas antiguas, pero excelentes, que ya no se tocaban desde hacía casi 100 años. ¡Wow, 100 años! 100 años durmió la princesa. Un montón. ¡Ah! ¿Lo contaste otra vez? Claro que sí, es un honor.

[11:04]Princesa quiere la merienda. ¿Qué les parece si vamos a preparar una merienda bien rica y después volvemos? Sí.

[12:56]Uh uh uh.

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