[0:06]Hola, muy buenas tardes a todos nuestros amigos y seguidores de la Tercera.com. Estamos en un nuevo LT en vivo y hoy día vamos a analizar esta situación que está viviendo Chile, este estallido social que todos hemos vivido estos últimos días. Nos acompaña para analizar este tema el Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar. ¿Cómo estás? Hola, buenas tardes. Muy bien, todavía. Gracias por acompañarnos y nos acompaña también Carolina Naranjo, antropóloga social y cientista política. ¿Cómo está? Hola, ¿qué tal? Muy bien, gracias. A todos quienes están siguiéndonos en nuestra transmisión en vivo, a través de nuestro sitio web y de nuestras redes sociales también los dejamos invitados a que puedan participar enviando sus preguntas y comentarios a los entrevistados que hoy nos acompañan también para que les puedan contestar en pantalla. Bueno, vamos a partir, creo que también es importante analizar las palabras que emitió anoche el presidente Sebastián Piñera, una controvertida frase: estamos en guerra. Algunas personas se preguntan, ¿en qué situación estamos hoy en Chile, don Gabriel Salazar? Bueno, si lo miramos en perspectiva histórica, que es mi desviación profesional, ¿no? Eh, una situación que se ha repetido ya muchas veces desde el siglo XIX hasta el día de hoy, ¿no? Entonces, una situación que están actuando factores y procesos que tienen un largo, una larga presencia en nuestra historia y factores profundos. Y por otro lado hay factores que son propios de la instalación del modelo neoliberal en Chile, particularmente en 1990 en adelante. Entonces, estamos viviendo una situación histórica que, de alguna forma, hace converger procesos profundos que no siempre la gente conoce, y procesos, evidentemente, más de corto alcance y que más posible darse cuenta de ellos. Si tuviéramos que ponerle un nombre a esta situación que está viviendo Chile hoy día, ¿qué nombre le pondría usted? Él entre los historiadores hemos acuñado un concepto que es casi descriptivo, ¿no? reventón histórico. Es un reventón social, ¿te fijas? Una explosión social inesperada, no planificada, no coordinada, y que introduce, naturalmente, una especie de, de pánico muchas veces, o en la clase política o en la sociedad que demora mucho tiempo en olvidarse. Se producen reacciones de todo tipo en relación a esto, tanto políticas como sociales y culturales. Entonces, no es un hecho menor, digamos, en el que estamos viviendo hoy. Mire, interesante, este reventón social, si tú me preguntas el título que yo podría darle, y también desde la antropología, y también con una mirada de la psicología social de las cosas que están ocurriendo, yo diría que hay una crisis de los afectos, ya, hay una crisis de los significados. Y estamos ante un Chile que yo ahí difiero un poquito, yo creo que había muchas señales para explicar, para decirnos que efectivamente esto iba a ocurrir, ya, más tarde o más temprano. Eh, si tú te das cuenta, en lo que tenía que ver con la vida social de los chilenos y la chilenas, somos un país muy diverso, uno puede hacer un análisis de lo que ocurre con la vida privada de las personas y un análisis de lo que ocurre con la vida pública de las personas. La vida privada de las personas ya no estaba entregando información hace mucho rato de lo que venía y que lo sorprendente es que no pudimos verla, no pudimos verla, me incluyo, ¿no? Como sociedad. Pero también aquí hay una clase política que no fue capaz de verla, o que no quiso verla, ¿sí?
[3:37]Por ejemplo, cuando tú miras el aumento, el tremendo aumento de los feminicidios y feminicidios alevosos, ¿qué está, qué ocurre, qué ocurre en las relaciones sociales? y en las relaciones personales y en las íntimas, ¿no? Cuando tú tomas el metro y y te lo cuento porque a mí me tocó estar el el viernes, el día de la evasión masiva, en los Héroes, yo venía a dar una clase y entré y me quedé atrapada. Ahí. Y si uno hubiera visto, o sea, si otras personas hubieran visto lo que nosotros vimos ahí, eh, yo nosotros dijimos, no, lo que predecimos en este momento, lo que predecimos en este momento era un estallido social. Porque el grado de traspaso a la ética y a la moralidad que ocurrió ahí rompió cualquier pacto social de convivencia, ¿sí? Por lo tanto, cuando tú veías a los chiquillos, que no es ninguna condena contra ellos, ¿va? no va, no va con esa condena de un adulto castigador, no. Cuando tú los veías con esa emoción desatada, lo que nosotros preveíamos era mucho más, porque además, en esa etapa del ciclo vital que tenemos las personas, que es la adolescencia o la juventud, si no nos revelamos contra lo establecido en ese momento, no nos íbamos a rebelar con nada más. Entonces, había muchas señales en el ambiente, tanto en el espacio de lo privado de las personas, que salió a lo público y que está desbordado. Esto partió con un llamado que la semana pasada se hacen algunos estudiantes a evadir el metro, el primer motivo era por el alza que se había registrado en el precio del, del pasaje del transporte público. Y, ¿por qué en el metro? ¿Por qué el este llamado a evadir caló tan profundo en la sociedad que después veíamos las imágenes y eran personas de todas las edades que estaban participando de este llamado? ¿Cuál es su opinión? Bueno, es que estamos viviendo una crisis larvada desde hace ya, desde que hay indicadores, digamos, 1991 en adelante, ¿no? Desde que se instaló la democracia en Chile, se instaló lo que distintos observadores, pero sobre todo del los del programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, del PNUD, hay un malestar interior en los chilenos, así lo definieron ellos, ¿eh? por esos años, ¿no? Un malestar interior que se manifiesta de muchas maneras y que tiene muchos indicadores como los que tú mencionas, ¿no? Y y esa crisis larvada, que es una crisis de representación, ustedes, crisis económicas, etcétera, puede mantenerse en el tiempo mucho tiempo. Porque las crisis de este tipo, frente a un régimen, como un régimen que hemos tenido varias veces en nuestra historia, que no reacciona, que no percibe, que no lee en profundidad de lo que está ocurriendo en la sociedad, tienden a mantenerse estas crisis y arrastrarse por mucho tiempo. Podría dar varios ejemplos, ¿no? Y esta crisis larvada viene más o menos del 90, desde lo que cuando se cerró la transición. Eso es en qué año en el, a finales de los años 90. 89, 90, claro, a finales de los años 90 y la transición un poquito antes, ¿no? Entonces, esa crisis larvada es la que se ha venido poco a poco el llevando la temperatura, digamos, por por leer uno de estos indicadores, el 1991, el PNUD, en base a una pregunta, ¿confía usted en el sistema político actual, confía en la Constitución, confía en los partidos políticos? El 54% de los chilenos respondió el año 91, gobierno Patricio Elwin, no confío. Hace 28 años. No me gusta, no lo quiero, ¿verdad? y en malestar interior. Y ese indicador yo le he seguido paso a paso hasta el año 2017, que es la última información que hay, y aumentó del 54% al 94%. De repente 98, de repente 92, de repente 89, cuando en una sociedad tienes una disconformidad con la clase dirigente, con el sistema que lo rige, de ese porte, es una crisis gravísima. Es una, según los sociólogos, es una crisis de representatividad a la que se le agrega el hecho de que es una tiene una crisis de legitimidad por la Constitución del 80 que no fue legítima, que es muy grave. El problema es que esta crisis, esta caldera social no tenía forma de eh canalizar su expresión por una vía institucional. No hay, no hay, no hay mecanismo donde la ciudadanía puede expresar su organizadamente, ¿ah? frente al sistema para cambiarlo, ¿no? En nuestros tiempos estaba, a comienzos del siglo XIX, estaba el Cabildo, estaba la asamblea provincial. Eso lo suprimieron desde el año 1830 hasta el día de hoy. Entonces, la sociedad no tiene canales de expresión directa para manifestar su descontento, entonces la presión crece por dentro sin salida, ¿no? Y ¿qué va a pasar? Termino. ¿Qué pasó en esta oportunidad? Siempre cuando hay caldera de este tipo basta una señal cualquiera, da lo mismo para que la explosión se produzca, ¿no? Voy a darte un lote de ejemplos, el el ejemplo más cercano fue el 8 mayo del 83, ¿ah? La, el Sindicato del Cobre convoca una protesta nacional tranquila y viene una explosión social que nadie esperaba, ni siquiera los trabajadores del cobre, ni los políticos, ni menos Pinochet. Los pilla de sorpresa y en esta oportunidad lo mismo. Es una caldera social que venía inflándose, como digo, del 91, y bastó una señal como esta, ¿no? Un alza 30 pesos en el metro y que los los muchachos del Instituto Nacional salían en la calle para darle salida a esta explosión que arrastró consigo lo que dije antes. Procesos muy largos en la historia de Chile y procesos menos de mediana duración. Sí, lo interesante es poder poner en coyuntura qué es lo que está ocurriendo ahora en el momento, y poder también explicar un poco de lo que está ocurriendo en las calles, lo que le pasa a la gente, lo que siente las personas, los ciudadanos y las ciudadanas de a pie en ese sentido. ¿Qué siente los chilenos hoy día? Lo que sienten en este momento los chilenos es que no están siendo escuchados, ¿ya? Entonces, ¿qué es lo que ocurre con los que no están siendo escuchados? Cuando tú estás en una crisis social y eso es muy, es muy de contención, lo primero que tienes que hacer es una intervención en crisis, lo primero que tú tienes que demostrar es que a las personas las estás escuchando, y las personas se tienen que sentir escuchadas, ¿no? Y cuando se sienten escuchadas, esta presión social va a bajar. Entonces, ¿qué es lo que ocurre con la chispa de Caldero que dice Gabriel acá? Pero en general, eh, hemos tenido otras, tuvimos una marcha masiva, la marcha masiva tremenda del 8 de mayo que no tiene, no tuvo parangón. Que también sorprendió a las autoridades. También sorprendió a las autoridades pero no hubo ningún tipo de desmán ahí, ¿no? Entonces la pregunta es, ¿qué es lo que ocurre acá? ¿Qué es lo que ocurre aquí? Que no, que cambia la situación, ¿sí? Y dónde se le bajó el perfil, ¿no es cierto? No se escuchó, porque se dijo que las evasiones a los chiquillos no les resultaban, ¿no? Entonces fuimos viéndolo más, no le fueron resultando. Si tú escuchas y le preguntas y escuchas a cualquier persona, cuando le hacen una entrevista, que fue sorprendiendo a los periodistas, porque la le pregunta, ¿qué le parece a usted que rompieran aquí? Y tú tienes de vuelta una reflexión profunda de la gente, profunda, que no te dice, no, pucha, no voy a poder usar el metro o el torniquete, no se va a los hechos materiales, se va algo profundo que le sale de aquí. Y eso profundo que le sale de aquí, son años y años de una rabia contenida, de una desesperanza aprendida que, en este caso, el sistema político no le logró dar cauce, ¿ya? Entonces, lo que necesitamos ahora es que se dé cauce a eso y hay que ser responsable porque mientras más van, van pasando las horas, esto puede, puede ser cada vez más grande. Lo que nos demuestra la historia y otros elementos que tienen que ver con estos procesos de estallidos sociales es que también van a dar paso a muchas revoluciones juntas o más bien a muchos procesos que están actuando juntos. Y uno de esos, por ejemplo, son lo que vimos, que tiene que ver con los saqueos y que además se muestra como un tema, se ha puesto como un tema coyuntural muy violento. Pero, ¿qué es lo que va ocurriendo ahí? Las personas, que en este caso, es, en este caso se se denomina incluso hasta la teoría sociológica, ¿no? El Lumpen, esas personas van a encontrar situaciones excepcionales de anomia social. Por lo tanto, van a salir y esa persona no necesariamente tienen conciencia de clase o tienen conciencia de lo que está ocurriendo, de lo que las demás personas están pidiendo, sino que lo que se van a aprovechar y van a, van a sacar réditos personales, ¿sí? Y no necesariamente van a hacer cosas prosociales, pero la, y eso es, por una parte es algo que está, pero no es lo esencial. Lo esencial acá es una ciudadanía que cruza clases sociales, que cruza, que cruza etapas generacionales, ¿no? Porque no son solos los chiquillos del, no son todos los chiquillos del Instituto Nacional. No son solo las personas que usan el metro, esto está pasando a nivel nacional. Entonces, ¿qué es lo que ocurre aquí? Aquí hay una desesperanza en el cual nuestro país, la gente necesita que eh, la clase política en este momento, de algún curso, algún curso que es político. Y, ¿cuál es ese curso político? No es decir que estemos de, este es un curso, cuando uno habla, cuando uno habla de un curso político, o una habla de un curso político, estás hablando de una salida institucional, ¿sí? Que dé respuesta a lo que la gente quiere escuchar. Ya, y cuando la gente va, se va a sentir, y nosotras las personas, yo soy parte de esa gente, tú eres parte, nosotros somos parte de esa gente, eh, se siente escuchada y que lo que necesita y lo que está pidiendo tiene oído en el sistema político, va a bajar el nivel de violencia, porque la violencia se va, se combate, no no con agua, eso es el fuego. La violencia se combate con escucha, se combate con comprensión, incluso yo te diría que se combate con amor.
[13:04]Nosotros estamos esperando aquí un gesto de amor, un gesto que una, una y que las personas se sientan realmente comprendidas, ¿ya? ¿Qué pasa con la respuesta que ha dado la autoridad política? ¿Cuál es la interpretación que hace usted? Y las autoridades políticas, no solamente el presidente de la República, sino también los congresistas, los parlamentarios. Es transversal, claro. Bueno, es un hecho de que la clase política civil, hay que distinguir la clase política civil de la clase política militar, ¿eh? Eso da lugar a análisis distintos, convergentes o no, que es muy interesante hacer, ¿no? Es un hecho que la clase política civil en Chile hoy es toda ella, en conjunto, neoliberal. Todas han en la transición misma la defensa del modelo neoliberal y claro que se vaya Pinochet, pero que deje el modelo, ¿te fijas? Y ellos pasan a administrarlo y ahora es su negocio. Por eso no hay diferencia, hoy día no hay izquierda en Chile, no tenemos una izquierda parlamentaria, ni tenemos tampoco izquierda en la, en la calle, no, parlamentaria. El Partido Comunista está de, está dentro del sistema, ¿no? Se está rigiendo por la Constitución del 80, está jugando las alianzas dentro del sistema y seguramente todos van a a coincidir en que aquí la lucha es contra el enemigo que dijo el presidente, que son los vándalos. Y, ¿quiénes son los vándalos? Eso es el punto, ¿no? Gente que viene de otra parte, no son chilenos, son extranjeros, no son miristas, no son comunistas, no son nada, ¿te fijas? El problema, como tú decías, que los vándalos son también ciudadanos, ¿no? Pero, ¿por qué estos ciudadanos son como son? Ese es el problema y ahí está la historia, porque la historia revela que los los gobiernos chilenos han ido produciendo en Chile el vandalismo. La política que ellos han implementado han generado un tipo de chileno, que es el pueblo mestizo, teoría larga aquí de de exponer, ¿no? El pueblo mestizo que ha sido consistentemente excluido, no tiene, no tuvo derechos por mucho tiempo, es un pueblo sin derechos, hasta 1931. Cuatro siglos y medio sin derechos, un pueblo sin derecho puede ser violado, las mujeres pueden ser violadas, los hombres pueden ser palomeados, como se decía, fusilados. Por eso el ejército chileno, cuando combatió al pueblo mapuche en la frontera y lo mató, cuando combatió al pueblo mestizo en el en el centro del país, ¿no? y lo valió y lo y lo palomeó, ¿te fijas? Para ellos no es delito, eso explica la actitud de los militares con respecto durante la tiranía militar anterior de Pinochet, ¿no es cierto? Para ellos no es delito haber torturado, matado gente que marxista o o pueblo, para ellos es lo mismo, ¿no? Entonces, hay en Chile un tipo de ciudadanía que ha sido revolcado, excluido, torturado, violentado, hambreado, ¿te fijas? Y esa ha generado una rabia que los psicólogos sociales han llamado daño transgeneracional. El daño transgeneracional, ¿verdad? va optando una forma de memoria subconsciente, donde va quedando contenido de rechazo al sistema, de rechazo incluso a la cultura democrática, rechazo a la tradición heroica del ejército, etcétera. Y una rabia que se manifiesta cuando puede. Y, ¿cuándo puede, verdad? Cuando el sistema relaja sus funciones represivas. Y eso ha ocurrido en toda la historia de Chile, ¿no es cierto? Estos reventones sociales vienen fundamentalmente de ahí, de ahí. Claro que a su vez estructurados por problemas políticos de orden, digamos, estructural, el que es largo de explicar, ¿no? Entonces, ah, tenemos ahí un polvorín natural que viene de siglos atrás, ¿no? que no se ha resuelto. Y que además hoy día está con el problema que no tiene formas de expresión. No hay izquierda, no hay marxismo, no hay castrismo, no hay chavismo, podríamos decir, ni nada de eso. No hay izquierda y más aún las universidades no están pensando este problema al día de hoy. Las universidades actuales están metidas en el currículum individual de cada uno, para ascender en la jerarquía académica, publicar en revista indexada para aumentar su jerarquía. No hay equipo que estén pensando los problemas que que tiene Chile en este momento, yo lo sé porque tengo 55 años de experiencia en la universidad. En la academia, claro. ¿Te fijas? Entonces, ¿quiénes están pensando los problemas del pueblo para proporcionarle un pensamiento crítico, una alternativa? Nadie, en los años 70 teníamos las ONGs. Las ONGs no existe ninguna al día de hoy, ¿no? Entonces, por eso es que la reacción instintiva está basada en esta rabia metida en la memoria subconsciente, y está emergiendo lentamente un pensamiento crítico alternativo que hay que impulsar. Yo lo estoy notando en muchos colegios, muchos colegios, aunque parezca raro, no el Instituto Nacional, no el liceo de obligación, pero en otros colegios que están haciendo su propia reforma educacional, a contrapelo del gobierno del Ministerio de Educación, ¿no? Y se están de alguna manera integrando a la comunidad local, porque hoy día es la comunidad local el, digamos, la sociedad viva que tenemos. Se demostró anoche, ¿no? Cómo aparecieron las chaquetas amarillas por todas partes sentido de comunidad. En ese sentido sería importante, eh, poder poner un acento en qué es lo que necesitamos en este Chile, ¿cuál es el Chile que queremos? Y desde mi perspectiva, eh, yo creo que nosotros tenemos que entrar a un Chile del siglo XXI, que nos va a poner y que nos está poniendo un montón de desafíos que nosotros tenemos un sistema político que no está adecuado para esos desafíos, ¿no? ¿Cuáles son los desafíos? Uno es poder incorporar el enfoque de derechos en todas las políticas públicas y sociales. Entonces, cuando uno habla del enfoque de derechos, hablas del enfoque de derechos humanos, tienes que incorporar elementos que son muy importantes y que no necesariamente lo podemos desarrollar bien, y no se ha desarrollado bien en la política pública, eh, la conducción política, ¿no? Uno es la participación social, que es lo que lo que comentas tú, o sea, ¿por dónde damos causa a la participación social? La equidad y la igualdad son fundamentales, ¿sí? Porque acá cuando las personas entienden que los derechos no son para todos y para todas, se produce un desequilibrio y esos esos derechos se producen, se transforman en privilegio. Entonces, ¿qué ocurre cuando se transforma en privilegios? Tú ves que otras personas tienen acceso a la cultura, a la educación y yo no lo, yo no lo tengo. Entonces, eso también va mascando esa rabia social que mascaba a las personas en el metro, ¿no? Y que de repente se desotonó, se se incendió por esta chispa, pero en realidad estaba ahí, era cosa de, era cosa de verla, siempre estaba ahí en la mañana, como tú viajaba. Entonces, en ese sentido, yo vuelvo a decir que es participación social y enfrentar los desafíos que tiene el siglo XXI, que es entrar en una modernidad efectiva, donde las personas, todas somos sujetas de derecho. Y cuando eso, cuando decimos que todas somos sujetas de derecho, somos sujetas de derecho, este país mestizo que propones tú, pero más bien yo pienso en un país diverso, que tiene mucho, que nosotros somos un país diverso, que no nos hemos reconocido como un país diverso. Esta historia de que somos todos iguales, en el sentido iguales idénticos, nos ha jugado malas, eh, nos ha jugado malas pasadas, hay que reconocer la diversidad, hay que valorar la diversidad, y en ese sentido yo también quiero instalar que el enfoque de derechos también nos lleva a poder relacionarnos entre las personas. El respeto entre las personas, respetar tu opinión, eh, respetar tu opinión sin que por eso nos vayamos a pelear o tener fracturas o clivajes sociales tremendos porque pensamos distinto, ¿no? Entonces, eso también te lo va, te lo va incorporando este enfoque que es que Chile tiene un desafío que es entrar al siglo XXI, ¿no es cierto? Con esta altura de miras y donde entramos todas las personas, toda la ciudadanía, con lo diversa que somos, migrantes, mujeres con nuestros problemas, los pueblos indígenas, yo soy de madre y de abuela mapuche, así que puedo contar harto también al respecto de eso. Entonces, y cuando entendemos y reconocemos que esta, esta patria o esta matriz grande somos todas y todas, más más con, más con los elementos sociales y de escucha importante, esto, nuestro país va a cambiar y yo espero que estamos en un momento para que cambiemos para mejor, y que esto sea positivo, ¿ya? ¿Qué va a pasar con esta movilización social? ¿Cuáles son las proyecciones? Llevamos tres días de manifestaciones en las calles de personas tocando las cacerolas. Hay, hay toque de queda en varias ciudades del país, hay estado de excepción constitucional, la gente se reúne de todas maneras en las calles, ¿qué va a pasar con eso? Hay aquí un análisis que hacer, creo yo, agarrándome de lo que tú dices, ¿no? Porque tú dices el el enfoque de derecho, sujetos de derecho. Los historiadores sociales tenemos un una, una frase que tomamos de otro historiador, que es una pregunta, ¿de qué sirve tener derechos si no tienes poder? O sea, si no tiene poder, no los derechos conllevan a los deberes. La cuestión es en el fondo, ¿quién dicta el derecho? Y da la casualidad que en Chile las tres Constituciones políticas que hemos tenido, no las ha dictado la ciudadanía, no las hemos dictado nosotros. Son ilegítimas. Da la casualidad que los dos códigos del trabajo que hemos tenido, 1931, 1979, tampoco lo dictaron los trabajadores, sino que fue dictado todas las veces por una élite. Por eso es que da lo mismo que tengamos derechos o no, pues los derechos no son, a, cuando me, me da risa, por ejemplo, cuando se organizan por ahí grupos y van a hacerle clases de educación política a los, a los sindicatos, a los trabajadores y le enseñan sus derechos y le leen el Código del Trabajo o la Constitución Política, es decir, le leen derechos que dictaron otros a para beneficio de otros, no para el beneficio de los trabajadores. El problema no es ese, ¿de qué sirve tener derecho si no tenemos poder? La cuestión es que hay que construir poder ciudadano. Ese es el tema de fondo y por eso es que es importante, tu pregunta, ¿verdad? ¿Cómo salimos de esta de este vergel anal? No vamos a salir por el lado que los políticos se van a reunir todos ellos, ¿no es cierto? que van a convocar a una mesa de diálogo, donde quieren todo y nada, ¿no es cierto? Que lo que están haciendo todos días. Y que están haciendo estos días, mientras la ciudadanía no establezca de alguna forma prácticas de deliberación propia, prácticas de establecer mandatos para elegir gente, después que el mandato ciudadano haya sido ya elaborado y promulgado, no podemos seguir eligiendo gente sin mandato. 200 años eligiendo gente sin mandato. Cuando uno elige gente sin mandato, hacen lo que quieren. Entonces, tenemos que aprender de alguna manera a deliberar, a a hacer mandatos de nuestras decisiones, ¿no es cierto? Y controlar a la gente, hacer la responsable del mandato que le damos. Si no aprendemos eso, esta crisis de hoy va a quedar, como siempre, se va a ir a a regar como chicle, ¿no es cierto? No se va a resolver nunca, porque la clase política se va a jugar todo por sobrevivir como clase política, y los militares y los carabineros, ojo, esta vez no masacraron.
[24:04]Lo ha sorprendido el rol de las fuerzas armadas estos días. Evidentemente, porque la historia indica que cada vez que ha salido a la calle para defender la Constitución, digámoslo así, de un ataque de este tipo, masacra y listo establece el orden. Pero esta vez no. Y los y los carabineros pudiendo haber sido mucho más represivos, uh, claro, represión por ahí por allá, no lo fueron. Hay casos. La prueba está que la mitad de las estaciones del metro fueron afectadas o destruidas y un una parte importante del del del Trans Santiago. Es decir, esta vez, por primera vez el el el estallido social, ¿te fijas? superó los sistemas de control que tiene el el estado, digamos, para mantener el orden público. Y eso es muy significativo, ¿por qué los militares y los carabineros no reprimieron? ¿Por qué no masacraron? ¿Por qué no dispararon ni un tiro por ahí por allá? Se que hay un par de balazos, eso hay que pensarlo en profundidad porque si las Fuerzas Armadas no van a reprimir sangrientamente estas salidas del pueblo, el pueblo tiene mejores condiciones para hacer lo que dije. Deliberemos, organicémonos como como comunidad local, pensemos como comunidad local, aprovechemos que hay una ley que no se usa, la Ley 20.500, que plantea exactamente que la ciudadanía puede deliberar cuando quiera a través de las uniones comunales, a nivel comunal, a nivel provincial, a nivel nacional y tomar las decisiones que quiera. Esa es la calerita para llegar a la Asamblea Constituyente, que Valchel no utilizó. Carolina, ¿cómo se proyecta este movimiento? Mira, yo quería decir dos cositas antes del movimiento para contestarte un poco en relación a lo que tú comentabas, estos grupos que se organizan y están enseñando deberes laborales a los sindicatos, ¿no? Yo creo que lo que en realidad ahí se ve no tiene que ver con el derecho al al del derecho a las personas que estamos hablando en este, en esta mesa, sino que más bien tiene que ver con enseñarle un reglamento formal de cómo operan las instituciones, formalidad, instrumento, reglamento. Cuando estamos hablando del enfoque de derechos, estamos hablando de que las personas son iguales en dignidad, y aquí hay un tema de la dignidad de las personas, ¿sí? Un tema de la dignidad, de sus libertades fundamentales y del acceso a sus autonomías, y no hay acceso a la autonomía sin que las personas tengan poder, y en eso estamos seguros, estamos, estamos de acuerdo, ¿no? Y que ese poder tiene que ver en cómo ir tomando las decisiones de tu propia vida y todavía nosotros todavía eso, la toma de decisiones de tu propia vida, que es tener autonomía económica, política y física, todas las personas. Todavía eso está en un tránsito, no se ha logrado, por lo tanto, cuando no hay autonomía, las personas no son capaces de decidir acerca de sus propias vidas, y no hay curso a eso, también se van produciendo estos, estos temas. Y lo segundo que eh, bueno, y lo otro que quería decir es que pensando en la salida, es que la no es, no es un estallido social que nos sorprenda de la nada. Aquí hay muchas cosas que están presentes en lo que la gente está solicitando, lo que la gente pide y lo ha dicho con ahínco, es cosa de mirar hacia atrás, hay que mirar hacia atrás, mira hacer comunicación política, ¿no? Y mira hacia atrás cuáles son los temas que la ciudadanía ha puesto insistentemente sobre la mesa. Bueno, y la gente lo está diciendo hoy día, que quiere jubilaciones más dignas, quiere el acceso a la salud. Exactamente, y eso es lo que se quiere escuchar del sistema político, transversal, no solamente del gobierno, ¿no? Yo el gobierno es el que tiene la conducción política importante y que tiene que dar los canales para esta solución. Pero no la oposición, ¿dónde está la oposición? ¿Dónde está, o sea, también tenemos un tema que no solamente, que le decimos qué pasa a esta gente, que no se vuelve a sus casas, pero la, no hay, esta gente no tiene conducción política de un sistema político que es transversal? Entonces, si los temas están ahí, no tiene, tú no tienes que ser adivina para saber que la gente quiere saber que esas son las causas y las soluciones que le vamos a dar, ¿ya? Y eso, eso es, vuelvo a decir, con participación social, real participación social, con igualdad de derechos, que todas las personas somos iguales en derechos y en dignidad, y con equidad, que es generar medidas específicas, focalizadas en los grupos sociales que lo necesitan. En las poblaciones vulnerables del país, sí, pero también en general en cómo damos respuesta a las salidas sociales. Bueno, le agradecemos a los dos por habernos acompañado hoy día en este espacio en que reflexionamos sobre la situación que está viviendo nuestro país, muchas gracias a los dos por haber venido. Y a todos ustedes también por haber seguido esta transmisión en vivo a través de nuestro sitio web y lo dejamos invitados también a que sigan revisando los contenidos de la Tercera.



