[0:16]La inteligencia artificial va a reemplazar a los docentes. A nuestros estudiantes le va a sacar el pensamiento crítico. Nos va a volver cada vez más un vínculo individualista entre máquina y humano. Es una tecnología muy difícil, nunca la voy a poder usar. Hace 7 años nació una empresa llamada Open AI. Y esta empresa hizo algo que antes solamente pensábamos en las películas de ciencia ficción. Que era hablar con una máquina como si estuviésemos hablando con un humano, con cualquier persona. Pero en este caso, no es cualquier persona. Es alguien que tiene el conocimiento de casi toda nuestra historia, del internet, pasada y presente. Hace casi un año, esta empresa nos puso a disposición la tecnología a través de un chat. Muchos lo conocemos, el chat GPT. Y hoy podemos escribirle cualquier cosa, pero además también podemos enviarle una foto. Va a procesar la foto, va a entenderla, podemos hacerle preguntas sobre eso. Le podemos hablar y nos va a poder responder con audio.
[1:39]La tecnología y el mundo está avanzando a toda velocidad. Pero la educación, cada vez más, le está costando adaptarse a ese cambio y a esa velocidad. Si en este tiempo en el que la tecnología en tan poco tiempo impactó tanto en la humanidad, si tuviésemos que pensar en la educación en ese mismo corto tiempo. ¿Cuántos cambios transformadores hubo? O si nos ponemos a pensar en el aula, un aula hoy y un aula hace 10, 30, 50, 100 años. ¿Cuáles fueron los cambios trascendentales que tuvimos? Y este avance y este desafío no solamente es para los estudiantes, sino que para los docentes y así también como sociedad. Por eso ¿Qué impacto tienen las tecnologías? ¿Cómo se está adaptando la educación y qué significa que la inteligencia artificial forme parte de nuestras vidas y de la educación? Y me gustaría comentarles un ejemplo de Carla, ella es una docente que pasa horas dentro del aula. Y cuando vuelve a su casa, en vez de disfrutar el tiempo ocio, ella tiene que corregir exámenes, revisar trabajos prácticos y algunas veces ver algo de la clase siguiente. Esto no es algo de un solo día, esto es algo de semanas, también de fines de semana. Lo que le pasa a Carla, le pasa a muchos docentes de Latinoamérica, que no tienen tiempo para innovar dentro del aula. Y no solamente el tiempo, sino que pasan muchas, tienen muchas tareas invisibles que no tienen la necesidad de trabajar hoy con inteligencia artificial. Pero todo cambió para este año. La institución para la que trabaja le acercó un asistente de inteligencia artificial para que la ayude. Este asistente de inteligencia artificial tiene el modelo académico de la institución, conoce el programa de la asignatura, sabe las competencias y las necesidades que cada estudiante va a tener que tener. Y en tan solo un click, Carla puede tener todos los contenidos que ella puede para utilizarlos dentro del aula. Esto no solamente le dio tiempo, sino que también le permitió construir una nueva experiencia de aprendizaje. ¿Y qué es lo bueno? A medida que vamos avanzando, año a año, las tecnologías se van a volver cada vez más accesibles. Y esto es lo que pasó con el chat, ¿no? En 5 días tuvieron su primer millón de usuarios. En 2 meses, 100 millones de usuarios. Esto es dos argentinas y un poquito más. Ahora imaginemos que docentes como Carla, que pasen a ser estos 100 millones de personas utilizando inteligencia artificial para la educación. ¿Cuál es el cambio que tendríamos como mundo, como región? Pero lejos de eso, hoy tenemos muchas costumbres que venimos repitiendo a lo largo de décadas. Y se los voy a contar con un ejemplo. Es sabido que los estudiantes usan exámenes de años anteriores como material de estudio para una evaluación actual. Y esto no solamente pasa con los exámenes, esto pasa también con los recursos, los materiales que también se utilizan dentro del aula. La tecnología nos viene a ayudar a afrontar este desafío. Sabían que hoy se está aprendiendo de historia argentina, preguntándole al mismísimo San Martín, ¿Cuál fue su rol en la lucha de la independencia argentina y los otros países sudamericanos? O sabían que también pueden presenciar un debate entre San Martín y Manuel Belgrano, y entre los estudiantes poder debatir sobre lo que acaban de ver. Esto se le ocurrió a un docente, que le pidió al chat, que tome la personalidad de San Martín y pueda interactuar con los estudiantes para responderle las preguntas sobre el tema que estaban viendo. Después le pidió que tenga este debate y proponga cinco preguntas para debatir entre ellos. Hoy, a mí me hubiese encantado aprender de historia argentina así. Hoy yo lo estoy utilizando, pero no le estoy preguntando a San Martín, hoy le estoy preguntando a Steve Jobs. A mí me hubiese encantado aprender de emprendedurismo, preguntándole cosas a Steve Jobs. Hoy, por ejemplo, le pido recomendaciones, le pido preguntas para que me haga pensar de manera diferente. Algunas veces le cambio la personalidad y le digo que sea mi estratega de comunicación y que me dé recomendaciones para comunicar en LinkedIn. Y esto es un aprendizaje personalizado que estamos teniendo. Y cuando nacemos y desde que nacemos, tenemos este aprendizaje personalizado. Con nuestras familias, nuestros seres queridos, el entorno hace un aprendizaje directamente hacia mí, viceversa y es totalmente uno a uno. Pero qué pasa cuando arrancamos el ciclo escolar? Compartimos este mismo momento de aprendizaje junto con 10, 20, 30 o más estudiantes y solamente un docente en el aula. Es muy difícil para los docentes tener este uno a uno, se pasaría toda la hora del aula trabajando en este feedback directo. Esto es lo que nos motivó, lo que me motivó en 2015 a construir un sistema que le permite tener al docente el seguimiento del aprendizaje de cada uno de sus estudiantes. Los estudiantes responden como un dúolingo, diferentes tipos de actividades, preguntas, que van registrando ese avance. El docente va a poder ver quién necesita ayuda y por otro lado, cuáles son los temas que tiene que reforzar. Ahora, imagínense esto con inteligencia artificial. El docente puede construir contenidos específicamente para cada uno de nosotros. Trabajando diferentes contenidos para aquellos quienes lo necesitan, o desafiando aquellos que entendieron todo. Y así como los docentes hoy utilizan y tendrían que estar incorporando cada vez más estas tecnologías porque les permite ser superdocentes, hacer cosas que antes no podían hacer. Pero el docente es una pieza fundamental en el aprendizaje, en el vínculo humano de persona a persona. Hoy la idea es que el docente esté como mentor, que sea nuestro guía, nuestro, nuestra motivación, nuestro acompañamiento emocional. Y así como los docentes tendrían que estar trabajando para tener estos beneficios, todos nosotros también. Hay un reporte del Foro Económico Mundial que habla del futuro del trabajo. Dice que para el 2027, seis de cada 10 personas vamos a tener que volver a formarnos. Esto quiere decir que si parto el auditorio en medio, hago para allá y un poquito más, de acá para allá van a tener que formarse de vuelta. Tal vez que sean diferentes tipos de formaciones. Y otra cosa que nos dice este dato es que alguien les va a tener que formar. Y aquí hay una gran oportunidad para la educación. Tenemos que movernos rápido, utilizar estos beneficios de estas herramientas para poder llevar esta educación a todas las personas que lo necesiten. El tema es que la educación es un gigante invisible. Es el elefante en la sala, que atraviesa a lo largo de toda nuestra vida, pero no le damos ni la atención ni la inversión necesaria. Y acá estamos en un punto de no retorno. Hoy no podemos decir, okay, no quiero que esté más la inteligencia artificial, okay, no quiero que la tecnología siga avanzando. No va a pasar eso. El mundo de a poquito va incorporando las nuevas tecnologías. Y los estudiantes también. Yo si fuera estudiante, también utilizaría la inteligencia artificial, pero me encantaría que la institución en la que esté me enseñe cómo utilizarla, porque no solamente me va a servir para aprender, sino que me va a servir como una herramienta para mi trabajo actual y para mis trabajos que vienen en el futuro. Entiendo que esta es una oportunidad. No solamente como región para no quedarnos atrás. Mientras que el mundo va avanzando, no podemos seguir rechazándolas. Qué es lo bueno? Que hoy ya se está trabajando. Hoy estamos trabajando con universidades de Córdoba, con instituciones de Argentina y de Latinoamérica que invierten y apuestan por esta tecnología para ayudar a docentes como Carla, para que tengan más tiempo con sus estudiantes y aplicar asistentes de inteligencia artificial para su asistencia en la educación. Y yo entiendo que los cambios nos traen miedos, los avances, nos traen incertidumbre, incomodidad y el miedo es natural, a todos nos pasa. Recordemos que alguna vez la electricidad fue temida y hoy forma parte vital de nuestra vida. Si le diésemos la oportunidad a la inteligencia artificial para resolver los problemas que otras tecnologías hasta la fecha no lo pudieron resolver. Yo creo que la inteligencia artificial tiene el potencial de hacer una educación más brillante. La pregunta es, ¿estamos listos para darle esa oportunidad?



