[0:00]Bueno, no importa. Es un completo performance que voy a dar. Completamente bizarra. Quiero que me la, pero con un fuerte, fuerte. Es la bizarra, ¿eh? ¿Y qué pasa? ¿Lo que se como? Bueno, como les decía, completamente bizarra. Quiero que la recibamos con dos fuertes aplausos, porque nos, somos diferente unos, que merece muchos más. Recibamos, ella se llama, ella es la estupenda, Isa la tierra. micrófono.
[0:44]Buenas noches, calientes, aritenas. ¡Uh! Para los que no me conocen, como dice el joven allá soy hueco, sin el pito, eh. Para los que no me conocen, soy hija de perra, perfumista bizarra. Y hace bastantes años que doy cátedras en universidades, porque soy activista por la diversidad y la disidencia sexual. Hoy he preparado un discurso para abrir sus mentes, en especial los que están lejos de este grupo cerca de mí.
[1:29]La alteración del pensamiento armónico originario latinoamericano, trastocado por el abuso del modelo imperante heteronormado en nuestra sexualidad occidentalizada obnubilada. Vivimos en una realidad transgresora, violenta y muy embustera. Donde vemos el desfilar del obsceno y siniestro circo político y como los líderes del gobierno, muchas veces no nos representan y solo atentan contra la integridad y la armonía de nuestra sociedad dormida. Una sociedad que ciega y acalladamente se rige por los mandamientos de una iglesia ajena a nuestra ancestral sabiduría indígena. Cambiando a la madre tierra por otra madre, la que extraña e innaturalmente concibió sin sexo carnal al hijo de aquel Dios que se impuso a sangre viva sobre nuestras tierras. En nuestra sociedad actual prevalecen ciertos discursos normativos respecto a la sexualidad y el género, los cuales contribuyen a regular lo que es considerado un comportamiento adecuado o inadecuado. En este ámbito se crean los conceptos de lo que significa ser hombre y qué es ser mujer. Cuáles son sus comportamientos y prácticas apropiadas del ser femenino y masculino y cuáles son las identidades sexuales de género toleradas. Al establecer qué es lo normal y adecuado, se establece también lo que se considera fuera de la norma, desviado y anormal. En nuestra coyuntura, gracias a los estudios de género, se entiende que la sexualidad es una construcción histórico-cultural y que finalmente se restringe por los patrones impuestos por la sociedad, impidiendo su libre fluir natural, que evidentemente es más desordenado y espontáneo. Tanto el género como la sexualidad son figuras políticas, encontrándose organizadas en sistemas de poder que adientan y recompensan a algunos individuos y actividades, mientras que a otros son rechazados, castigados y suprimidos. Si quienes así, quienes se alejan de las normas establecidas del sexo y del género, ya sean gays, lesbianas, transgéneros, intersexuales, bisexuales, jóvenes no casados, trabajadores y trabajadoras sexuales y mujeres heterosexuales, intentando vivir una existencia social y erótica que no se ajusta a los estándares tradicionales, corren diversos tipos de peligros en nuestra sociedad actual. Hoy silenciamos a la norma heterosexual implantada en nuestra sociedad, la que es definida como el proceso mediante el cual la vida social heterosexual es construida como una norma compulsiva y las sexualidades no heteros son construidas como desviadas. Pensamiento que viene de nuestros conquistadores europeos, que imparten también en su cultura occidentalizada, la consideración religiosa y morial de que el sexo es algo peligroso, destructivo, pecaminoso y negativo. Donde a la vez nos estableciera la idea de que el sexo es de exclusivo uso reproductivo y no como una forma afectiva de expresar el amor hacia otro o como forma saludable y placentera de divertirse y sentirse bien. Antes de la llegada de los conquistadores, los indígenas que vivían en Latinoamérica, no concebían ni imaginaban los conceptos sociales heredados actualmente por Europa. Estábamos libres de estos extrafalarios pensamientos. Por ejemplo, Huiracocha, el dios creador de la cultura inca, que incluyen todas las representaciones de dioses en el mundo andino, incluye en sí mismo atributos masculinos y femeninos. Era un Dios andrógino. Para los aimaras, lo masculino y lo femenino coexistían dentro de uno mismo y la mujer era concebida como la creadora de la vida, y no existía el tabú de la virginidad prenupcial y ninguna mujer andina era más valorada socialmente por ser virgen.
[5:58]Más bien era totalmente al contrario. El coito anal tampoco era un tabú, era y tampoco algo indebido, sino más bien era un procedimiento habitual entre sus gentes, y la homosexualidad femenina era tolerada dentro de esta rica cultura. Colonos españoles y portugueses, aportaron su obsesividad por el bien y el mal, el pecado y la santidad, trasladando a nuestra América el concepto machista aristotélico de que el verdadero generador de la vida es el hombre. El que finalmente mira a la mujer como un segundo sexo, enseñando esta desgraciada forma de menospreciar al género femenino, desencadenando en la actualidad un escenario donde las mujeres no tienen los mismos derechos que el hombre. Estimadas y bellas personas, piensen y reflexionen. Cuando estudiamos en el colegio, ¿se nos enseña sobre cómo se planteaban nuestros ancestros la sexualidad? ¿Por qué este tema no es enseñado en las aulas de nuestro país? Muchas veces en nuestra educación escolar y universitaria, se muestran figuras sagradas en la historia universal, como Sócrates, Aristóteles y Platón, como los grandes pensadores de todos los tiempos, los padres del uso de la razón. Y en este caso, jamás se nos explicó o comenta su contexto histórico y social en el que ellos se desenvolvían. Ellos vivían en una sociedad totalmente homosexualizada, donde estar sexualmente hombre con hombre no era tema, sino más bien era parte de su cultura machista y misógina, donde la mujer era fatalmente tratada con inferioridad, no merecía educación ni trato cívico y era vista como un salvaje y lujurioso cuerpo lleno de deseos y descontrol, que solo servía para procrear lo humano. Incluso los griegos, al estudiar el cuerpo femenino, abriéndolo para explorarlo, creían que las mujeres eran hombres mal formados, con el pene hacia adentro al ver su genitalidad desarrollada hacia el interior de su cuerpo. Pareciera ser que desde el principio de los tiempos la figura masculina extrañamente impone sus ideas y designa qué es lo correcto para los demás. Gracias a los más de 100 años de estudios feministas, es que la mujer ha podido emanciparse y separarse del subyugo patriarcal, al cual es sometida hasta nuestros días y se ha visto como poco a poco el trato hacia ella ha ido madurando y cambiando. Gracias al feminismo, hoy la mujer puede votar, trabajar, estudiar, vivir la independencia, hacer una carrera política, decidir si quiere casarse, si quiere ser madre o no, e incluso tiene la absoluta libertad de vivir un bello romance con una persona de su mismo sexo. Si la mujer es vista en la sociedad heteronormada como el segundo sexo, el hombre sería el primer sexo y el homosexual vendría siendo el tercer sexo. Y los inmigrantes, indígenas, minusválidos y personas de piel oscura, vendrían siendo el cuarto sexo. Una escalofriante clasificación clasista, arribista y xenofóbica, muy poco humanizada que solo favorece a un grupo de personas que definitivamente amedrenta a los que no encajan en este degradante modelo imperante. Así es como al humano le gusta encasillar y velar por su superioridad ante los demás y demostrar que es más que el otro. Algo tan absurdo, pero tan asumido por nuestra fastidica sociedad, que se detiene discriminando y mirando al menos a aquellos que etiqueta como las minorías. Así escuchamos estúpidas frases como, claro, yo soy más bacán porque soy parte de una mayoría. Y si la mayoría come excremento, yo también lo como porque eso me hace ser más elevado que el resto. La forma en que está constituida nuestra sociedad nos impulsa a ser hipócritas y también a aparentar, aparentar que somos parte de una norma común para ser finalmente aceptados. Observa cómo el capitalismo no tiene límites y este no discrimina, sino que más bien ofrece productos para estas bulladas y discriminadas minorías, a las que hace partícipes del mercado. Fue un cambio en cambio políticamente estos grupos o rechazados y abandonados en sus derechos comunes y legales. Qué es más aberrante? Un capitalismo así, sin límites, o un líder espiritual abusando de una mujer, un hombre, un joven, un adolescente o un infante, y defendiendo una moralidad inhumana. O es más aberrante que dos personas del mismo sexo se amen, o que dos madres críen y eduquen a un niño. Los líderes espirituales y los líderes que nos gobiernan en la política nacional, sabrán lo que significa el amor y el sano deseo de enamorarse del otro. ¿Lo comprenderán? O solo se regirán por sus estructuradas y cerradas formas de pensar heredadas de un antiguo pensamiento europeo. Más bien miran este acontecer con esos ojos pecaminosos, concebidos por la hipócrita religión que finalmente amenaza la humanidad completa. Recordemos al reciente renunciado Papa Benedicto, que viajó a África a bendecir a la vocera del gobierno de Uganda, que apuraba una ley para matar homosexuales en su país, mientras que en nuestro país, se celebraba el acto de desagravio a la jueza Tala por vencer el juicio internacional donde ganó su demanda, y el Estado tuvo que indemnizarla y disculparse públicamente por haberle quitado a sus hijas por 9 años por ser abiertamente lesbiana. El equilibrio existe, puede apresurarse o tardar, pero llega definitivamente.



